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jueves, 30 de julio de 2026

Antídotos para el exceso de inteligencia artificial

 Estos son algunos antídotos contra la colonización y el atrofiamiento mental a través de la inteligencia artificial.


Leerle una historia a alguien.


Observar un rato un insecto. 


Escuchar a otra persona en persona. 


Dibujar. 


Ver películas antiguas.


Tocar el agua un rato largo.


Comprender la coherencia de un razonamiento. 


Escribir una carta a mano. 


Jugar con tintas de colores.


Escuchar música prestando atención.


Pedir a otra persona que explique por qué dice lo que está diciendo.


Hacer música con cualquier instrumento —incluso un martillo, incluso una piedra.


Leer una novela.


Observar una casa y comprender por qué quien la construyó eligió cada cosa que vemos (los colores, la forma de las ventanas, los tamaños, los materiales).


Tocar animales.


Construir cualquier cosa.


Observar a una persona y comprender cuáles son sus deseos. 


Cantar.


Buscar la etimología de las palabras. 


Observar detalles del cuerpo de otra persona junto a ella.


Jugar a la pelota con otros.


Contemplar el agua que corre. 


Leer otra historia.


Jugar al truco.


Observar las hojas de los árboles.


Bailar.


Mirar la forma de las uñas de las personas.



¿Qué significa esta lista? 

¿Qué es lo que quiero decir?

Soy parte del movimiento creciente de padres preocupados porque sus hijos deleguen todo lo que tienen que hacer a la inteligencia artificial, pierdan la capacidad de conducirse en la vida y entonces sean conducidos por otros. 


No sé si la inteligencia artificial matará a la humanidad —muchas cosas pueden matarla.

Creo que nos conviene tener con la inteligencia artificial la relación que tenemos con todo lo que inventamos, desde un palo para bajar una fruta que está alta y el fuego para calentarnos, hasta un equipo de radioterapia y un poema. 

Son cosas que hacen de nuestra vida algo que nos gusta más. 

Para eso necesitamos mantener abierta la puerta por donde entran en este mundo las ocurrencias que tenemos los humanos. 


No veo que haya problema en que la inteligencia artificial, o cualquier cosa que inventemos nos iguale o supere.

Sí veo un problema en que mate a la humanidad. 

Para considerar esa posibilidad, debería distinguir dos tipos de atrofiamientos que generan nuestras ocurrencias.

Hay un atrofiamiento que nos elimina. Dos robots pueden hacer lo que hacen 15 personas en una fábrica, y entonces el dueño despide a las 15 personas. 

Todo mal. 

Y hay otro atrofiamiento que es inherente al proceso de implementar las ocurrencias. 

Cazar primero con un garrote, luego con una piedra, con una lanza, con una flecha y después con una carabina, produjo cierto atrofiamiento en nuestros músculos.

La escritura produjo cierto atrofiamiento en nuestra memoria. 

La farmacéutica produjo atrofiamiento en otra capacidad de experimentar qué sustancias naturales causan tal o cual efecto en nuestro cuerpo. 

Etcétera.


El desarrollo de la dialéctica entre nuestras ocurrencias y las condiciones de nuestra vida —que es la dialéctica entre la cultura y la naturaleza—, es un juego de atrofiamientos y avances.

Somos el producto de esa dialéctica entre lo que natura da y lo que hacemos con ello.


Hay gran preocupación porque la inteligencia artificial supere al hombre. 

Creo que es una preocupación poco atenta al hecho de que la ley de nuestras ocurrencias es que nos superen. 

La flecha nos supera en velocidad, el martillo en dureza, la lana en abrigo, las palabras escritas en memoria. 

Estoy hablando de ocurrencias: también las podría llamar herramientas. O prótesis. O cultura. 

Son productos que se interponen entre nosotros y el medio en el que vivimos. 

Creo que enfocar en esa relación la competencia sólo se justifica por el miedo que nos causa pensar que nos extinguirán con la inteligencia artificial.


Es cierto que una gran parte de nuestras ocurrencias eliminaron mucha gente.

Eliminar, no sólo en el sentido de los muertos de Hiroshima: sojuzgar, esclavizar, reducir a una condición vil, es eliminar cuanto hay de humano en las personas.

Eliminar como deshumanizar.


Hay gente que tiene la intención de disponer de nuestra vida, hoy con esta ocurrencia: la inteligencia artificial.

Su primera estrategia es la de suprimir la capacidad de que todos tengamos ocurrencias.


Las ocurrencias surgen del encuentro de los cuerpos en sociedad con su entorno. 

Ese encuentro se llama vida. 

Si ese encuentro es reemplazado por la inteligencia artificial, entonces podrá eliminar lo humano.


Para sobrevivir es necesario, entonces, activar nuestras mentes y nuestros cuerpos con otros.

De esa manera es cómo se nos ocurren cosas.





miércoles, 29 de julio de 2026

Cantando

 Cuando los humanos empezamos a ser humanos, todavía con cuerpos muy parecidos a los orangutanes, por sociales, por espabilados, por mutaciones genéticas y otras razones, comenzamos a ampliar con nuestro aparato fonador los sonidos que hacíamos. (El aparato fonador incluye desde los pulmones hasta los labios, las cuerdas vocales, la faringe, la cavidad bucal, la lengua, los labios, los dientes, la campanilla y mucho más).

No eran sonidos que emitíamos con el único propósito de lograr un efecto, pero también lo hacíamos para eso. Entre otras funciones, servían para comunicarnos.

Hay consenso en esto entre los antropólogos. Pero uno de ellos, Steven J. Mithen, ha estado diciendo que aquellos abuelos nuestros posiblemente se comunicarán cantando.

Mithen escribió el libro Los neandertales cantaban rap, en el que dice que nuestro lenguaje comenzó siendo un sistema de sonidos que no separaba melodía, ritmo, emoción y significado. No estaba compuesto por palabras aisladas, y servía para influir en otros, usaba la voz, gestos y expresiones.

Quizás aún no éramos capaces de comunicar información precisa (“esta mañana andaba una piara de cerdos cerca del pantano”), sino que cantábamos cosas como “vení conmigo”, “estoy triste”, “estoy contento”, “te desafío”.

Es posible imaginar a una pandilla de 20 antropoides bastante enanos, fibrosos, de largos vellos, bastante despiertos, siguiendo el curso de un arroyito, cantándose esas cosas unos a los otros.




domingo, 26 de julio de 2026

El éxito de Cuba

 Hoy 26 de julio se festeja en Cuba el Día de la Rebeldía Nacional.

Rebeldía contra la inhumana caterva de violentos que explotaban al resto de los cubanos.

Esa peste de oligarcas hoy va ganando poder en América Latina, lo que hace que el 26 de julio tenga más vigencia que nunca.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes idealistas y de acción asaltaron dos cuarteles militares en el oriente de Cuba, el de la Moncada y el de Carlos Manuel de Céspedes.

El plan falló y muchos rebeldes murieron o fueron encarcelados. Sin embargo, el movimiento de liberación estaba puesto en marcha y la revolución triunfó en 1959.
Desde entonces, EE.UU. ha hostigado a Cuba bloqueándola de una manera criminal, contra la voluntad de la gran mayoría de los países del mundo.
El bloqueo de 64 años ha conseguido causar destrozos impresionantes en ese pequeño país heroico.
Pero el bloqueo de 64 años no ha matado la revolución.
Maltrecha como está, Cuba ha mandado contingentes de trabajadores de la salud estos días a Venezuela, para colaborar con las consecuencias del terremoto.
Personas no malintencionadas pero colonizadas por el pensamiento colonial, repiten que Cuba ha fracasado, y que eso es una demostración del fracaso del socialismo. Lo del socialismo podemos discutirlo en otro momento; hoy podemos decir que Cuba no fracasó jamás.
Todos los chicos en la escuela, científicos a la vanguardia mundial, salud, vivienda, trabajo para toda la población como no hay en ningún otro país de América Latina, todo bajo el asedio del país más poderoso del mundo, a unos kilómetros de distancia, es cualquier cosa menos fracaso.
Es un éxito rotundo en la historia de liberación de toda la Humanidad.
Nuestra admiración por Cuba es total.





lunes, 6 de julio de 2026

El humano fogón

 Qué mirás cuando vas a la casa de alguien.

 

Los adornos, cuadros, muebles, cosas que pone para que puedan ser miradas.

 

Las plantas.

 

Las cosas que tiene en la cocina.

 

Las cosas del dormitorio.

 

Los recuerdos.

 

Las cosas del baño.

 

Lo que se ve por las ventanas.

 

Las fotos de la familia.

 

Los libros de la biblioteca.

 

Las marcas de otras épocas.

 

Nada. No te fijás en nada.

 

 

Pero si miras, todo lo que veas, te hablará de las personas que habitan la casa.

 

Si ya las conocías, probablemente te confirmen lo que sabés.

 

Aunque tal vez te cambien un poquito la imagen que tenés de ellas.

 

Por ejemplo, mi amiga, la Cló es medio chusma. Si va a la casa de alguien, le revisa el botiquín del baño, los cajones de la cómoda, lo que tiene en la heladera; si hay una cajita, la abre, si encuentra un lavadero, se mete y mira todo. Una vez encontró en la casa de su amiga T., en un cajón de su placar, una cosa larga, negra, como de goma, que terminaba en una forma inconfundible. No podía ser otra cosa. Era enorme. La Cló hasta medio se asustó por el tamaño. Desde entonces, T. le pareció una persona más interesante. T. no entendía por qué la Cló le hablaba diferente, con más interés y más empatía.

 

También puede suceder que entrás en la casa de gente que no conocés mucho, y entonces lo que ves o mirás te dice mucho de quiénes son.

 

Un árbol genealógico que viene desde el siglo XVII, en un pergamino enmarcado y colgado en el hall de entrada.

 

Un gato malísimo.

 

Libros que vos consideras de tu intimidad.

 

Un altar a un gurú indio.

 

Un cuadro que pintó cuando era niña o niño y es muy bueno.

 

Una colección de piedras.

 


Los espejos, los objetos espejos de vidrio, te devuelven una imagen de vos.
Es sólo una imagen. Una entre infinitas imágenes de vos.

 

Las demás personas, que han mirado tu casa, que han escuchado tus pensamientos, que conocen tus gustos; las demás personas que han visto lo que hiciste, han padecido decisiones tuyas, se han beneficiado con tus acciones o las han hecho felices; esas personas también son espejos.

Esas personas te dicen quién sos.

 

La inteligencia artificial se parece al espejo de vidrio.

No es humana.

Quizás muchas personas se estén encaminando a relacionarse con el mundo a través de la inteligencia artificial.

Corren el riesgo de terminar tan alienadas como le pasa a cualquiera que se mira mucho tiempo en el espejo y empieza a desconocerse.

Conviene no perder la vieja costumbre de juntarse alrededor de un fogón.

 

 

Fogata de San Juan, en el Centro Cultural El Obrador, Rosario.
Fogata de San Juan, en el Centro Cultural El Obrador, Rosario.

miércoles, 1 de julio de 2026

Para andar con alguien

 Las personas que empiezan a andar juntas en la vida quizás no necesiten ajustar nada para estar juntas o quizás necesiten ajustar mucho.

 

Por ejemplo, si nacieron y se criaron en el mismo pueblo, y sus familias se conocen, o más aún, si pertenecen a la misma familia, posiblemente tengan poco que ajustar —salvo que uno de los dos, o los dos, sea un personaje peculiarísimo, que no tiene nada que ver con la gente de su pueblo o de su familia.

 

¿Qué cosas tienen que ajustar?

¿Qué significa ajustar?

 

Ropa de marca o de La Salada.

Auto o transporte público.

Fútbol con los muchachos.

Gato o no.

Madre en casa o en el geriátrico.

Con ajo o sin ajo.

Miami o Praga.

Derecho a roce con amigos o no amigos, o full fidelidad.

Barrio donde vivir.

L-Gante.
Seguir estudiando.

Hijos.

Ajustar: adaptarse. Acomodarse. Ceder. Limar. Amoldarse.

Definir qué queda dentro de la intersección “nosotros” y qué no.

 




Mis padres se fueron a vivir a Nueva York.

Al año mi madre dijo que quería que volviéramos a Argentina y mi padre dijo que quería que nos quedáramos en Nueva York.
Negociaron: mi madre volvería con los hijos y mi padre se quedaría dos o tres años para traer un capital.

Pero pasaron dos, tres años, y pasaron cuatro, seis, y el séptimo mi madre le dijo a mi padre: “¿qué hacemos?”, y él: “vos vivís en Argentina y yo en Nueva York. Una vez por año venís con los chicos, y yo voy otra vez por año”.
Para mi padre esa distancia entre él y su pareja, estaba bien.

Para mi madre, no.

Cosa que tenían que ajustar: la distancia.


Se separaron.

Aún así, siempre me pregunté cómo habían llegado a un ajuste que los llevó tan lejos, siendo él chino y ella argentina —en la década de 1950.

Tuvieron que ajustar casi todo. Pertenecían a mundos tan diferentes que tenían muy poco en común, costumbres, valores, aspiraciones, visión del mundo.

La solución que encontraron para construir una familia y estar 15 años juntos fue que mi padre tuvo la habilidad de ponerse en modo argentino y también que cuando se juntaron supieron entre los dos encontrar coincidencias profundas, como el amor a sus mayores, la aspiración a ascender socialmente y la indiferencia política.

Pero los dos lamentaron el divorcio, porque tenían esta otra cosa en común: unidos hasta que la muerte los separara.


martes, 23 de junio de 2026

Feliz día del padre 2026

“El mundo que le dejamos a nuestros hijos“.

No sé si lo que hicimos tiene importancia en el estado del mundo. 

O si la vida de nuestros hijos es el resultado de lo que hicimos para criarlos. 

La vida de nuestros hijos es el resultado de un universo de infinito factores. 


Lo que nosotros aportamos es microscópico. 

Figuradamente, aportamos un espermatozoide. Media célula.


Lo mismo que para hacer el mundo que les dejamos


Sin embargo, nuestro aporte microscópico fue decisivo. Absolutamente decisivo.

Y ese aporte es lo que hacemos de nuestra vida.

Eso es lo que nutre a la vida de nuestros hijos. 

Si somos honesto, los alimentamos con honestidad. 

Si soñamos con la revolución, los alimentamos con el sueño de la revolución.

Si le pegamos a su madre, le metemos a nuestros hijos esa mierda.

Si estamos cuando alguien nos necesita, los alimentamos con solidaridad. 

Si hacemos lo que pensamos que está bien, los nutrimos con ética. 


Bangladesh

Ayer la selección de Argentina ganó un partido con dos goles de un Messi legendario, y así clasificó para la próxima ronda del campeonato del mundo.


El tráfico no se detenía, pero hubo algunas personas que festejaron en el obelisco de Buenos Aires, como es tradición. 

Pero estos días hace un frío polar. Los negocios tienen banderitas de Argentina y caricaturas de los jugadores y camisetas con el número 10 de Messi, pero la gente está más preocupada por volver rápido a su casa. 

A la noche llegué a la estación de trenes de Retiro y no vi ni un alma. En los alrededores sólo había un entresijo de mierda y carne durmiendo entre harapos y basura regados en el piso en todas las direcciones.


Pero Argentina puede ganar el mundial y los festejos en Bangladesh fueron gigantescos.




sábado, 20 de junio de 2026

Feliz cumple, Chico. Vai Passar.

 Hoy cumple 82 años Chico Buarque

Una de las mejores personas que conocí en mi vida.

Y compuso la canción que más me emocionó en 65 años, Vai pasar.


No es nostalgia, porque cuando dice que van a volver los “barones hambrientos”, “los Napoleones retintos” y “los pigmeos del boulevard”, me conmueve hoy, cuando las calles de Buenos Aires están regadas de barones, Napoleones y pigmeos caídos en el frío como si fueran pedazos de carne después de un bombardeo.


Y además qué es eso de prohibir la nostalgia.

Todo es prohibir.

Qué puritanismo hay que tener para prohibirle a alguien que añore un tiempo feliz.

Está esa canción de Chico, y también está El pueblo unido jamás será vencido, de los Quilapayún, Cuando juega Uruguay, de Jaime Roos y Como la cigarra, de María Elena Walsh.

Qué está mal de tener nostalgia con esas canciones.





lunes, 8 de junio de 2026

En la hora

Fue el Indio.

Fueron la banda de Los Redondos, incluidos todos los músicos y también la Negra Poli, Rocambole, toda aquella gente.

Fueron los que entendieron desde el primer tema que escucharon que estaban ante algo diferente.

Fueron los miles y miles hasta la masa tribal, el cuerpo masivo de gente que sacudía la realidad, que comenzó a viajar a todas partes, a copar ciudades.

Entre todos es toda una sola cosa.

 

Y ahora, qué hará esa masa huérfana con lo que le quedó.

Igual que con la Madres.

 

Qué haremos.

Qué vamos a hacer esa sola cosa, que tenemos nuestros muertos.

Tal vez nos dejaremos devorar, como el Viejo no pudo hacer nada cuando los tiburones le comieron el Pez.

 

Tal vez no.

 

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; que es nadie la muerte si va en tu montura, galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, que la tierra es tuya. ¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!

 

Quizás llegue la hora en que al fin sabremos que al que tenemos enfrente es la Bestia.

Que no se desintegrará sola.

Que está desplegando todo su poder para quedarse años, décadas, siglos.

Que todo lo que tenemos nos lo quitará, el dinero, las casas, el calor en invierno, la comida, los hospitales, los hijos.

Quizás llegue la hora en que al fin sabremos que nos han quitado todo, que nada conservaremos.

Si aún no estamos muertos, será la hora de pelear a muerte.

Ojalá no sigamos aferrados a pequeñas ilusiones tardando en despertar.

 

 


viernes, 5 de junio de 2026

Muestra "La Zoncera"

  

Lo inimaginable puede pasar en lo oscuro.

El terror en lo negro vacío.

Podés dormirte para siempre si entrás.

Y cuando estás dormido lentamente lo negro te disolverá en lo negro.

 

¿Cómo sabemos esto?

Porque lo negro tiene ojos abiertos.

Lo dijo G. K. Chesterton, “la noche es un monstruo hecho de ojos”, y lo muestra Emmanuel Franco en sus dibujos.

 

Pero Emmanuel no se quedó dormido.

En cambio, ha traído a plena luz a las personas que lo miran desde la oscuridad. Agarró sus ojos y al arrancarlos de lo negro, trajo con ellos las personas de los ojos.

Emmanuel se rió a carcajadas de ellas, y las maquilló con líneas que crecen en la luz como las guías de las enredaderas se desenrollan contra el cielo.

La gente de los ojos, liberada de lo negro por Emmanuel Franco, se ha transformado en personas livianas que flotan, sonríen, cantan, son hechiceras como los cuerpos del carnaval, danzan, hechas de una sustancia fluida como un agua perfumada.

Se mezclan con las infinitas criaturas del arte thangka —el arte de los budistas— y en ellas se escucha la risa íntima, aguda y dulce de Ney Matogrosso.

Anoche estuvo Ney en la muestra, tímido y sonriente, escondido entre las criaturas de Emmanuel.

 

Los dibujos están expuestos en la muestra La Zoncera, curada por Verónica Gómez —que ha visto con el alma todo esto, los ojos, las guías de las enredaderas, el agua perfumada, Ney Matogrosso.






jueves, 4 de junio de 2026

La maduración perdida

 La ciencia que Occidente ha sabido llevar a un grado superlativo, puede ser un recurso bendito, por ejemplo, si se usa para operar del corazón y salvar a un bebé recién nacido, o una maldición si se usa para matar con una bomba atómica a decenas de miles de inocentes.


La sentencia “la ciencia no es ni buena ni mala, depende de para qué se la use”, peca un tanto de rudimentaria.


Una bomba o una máquina para torturar nunca serán buenas, una vacuna contra el cáncer nunca será mala.


Puede argumentarse que la bomba puede ser buena si es defensiva y que la vacuna puede ser utilizada para la especulación capitalista farmacéutica en contra de los enfermos, pero en sí una bomba es mala y una vacuna es buena.

Lo mismo sucede con un martillo: es una gran solución para la construcción y el arreglo de cosas, pero cualquiera lo puede usar para hundirle la nariz en la cara a otra persona. 


Un invento de la ciencia es bueno o malo según el objetivo para el que es creado. Es decir, en sí nace bueno o malo. 


Algo de esto es lo que dice sobre la inteligencia artificial el nuevo Papa en su primera encíclica.


Si la ciencia es usada por un sector social que somete al resto, difícilmente sea buena, porque es una herramienta de explotación. Es concebida, fabricada y utilizada como un aparato de sometimiento y expoliación. 


Esa ciencia crea una visión del mundo y un modo de conducirse en el mundo. 

Crea un tiempo. 

Crea un espacio. 

Crea una sociedad y crea un individuo. 


Por ejemplo, ha suprimido en la gente la noción, que aún sentimos tan natural, del proceso. En la realidad creada por la ciencia, se aprieta un botón y se obtiene inmediatamente un resultado.


Para dar un ejemplo brutal, hace dos siglos, para tomar leche, había que mantener una vaca, hacer que su cuerpo produjera leche, ordeñar la leche, y al fin hervirla. Hoy se va al supermercado y se agarra una caja se paga con el celular. En la cabeza del comprador, el proceso entero que va de la vaca a la ingestión de la leche se ha perdido.


Así, el candidato irracional convenció prometiendo como solución a la crisis economía, darle un mazo a una maqueta del Banco Central.

Y así la oposición creyó a los tres meses de su gobierno, que sus abusos acabarían con su gestión en pocos días. 


Nos hemos vuelto supersticiosos de la causa-efecto. 

Nos creemos que para conseguir algo alcanza con generar su causa. Una sola causa, que produce sin mediaciones un solo efecto. 

Perdimos la noción de la maduración que lleva una fruta en el árbol, del paso a paso que lleva la elaboración de una comida, de la serie de pequeñas conclusiones de la que está hecha un pensamiento, del paciente y constante trabajo que lleva convocar a los vecinos hasta reunirlos para debatir un tema del barrio, del labrado metódico que lleva un tejido. 





miércoles, 3 de junio de 2026

Polémica por el fin del Estado

 Este ocurrió el martes pasado, en una cena de amigos.

 

Mimicha: No tengo hijos. Me preocupa que no tendré quién me cuide cuando sea vieja, me enferme, no pueda valerme a mí misma.

Papu: Pensando así te estás programando para ser enferma y desvalida.

Juan Carlos: El Estado no te va a acompañar, aunque hayas aportado a la jubilación y hayas pagado impuestos toda la vida.

Mimicha: Por eso. Tengo que ahorrar.

Juan Carlos: Yo tengo hijos y lo mismo tengo que ahorrar, porque no quiero que ellos tengan que trabajar para mantenerme y cuidarme.

El Mudo: ¿Ustedes están a favor de estos hijos de puta que desmantelan el Estado y que sea la ley de la selva?

Mimicha: No estoy a favor, sólo soy realista.

China: Hay muchas formas de acompañar. No todo en la vida es dinero. Te acompañan con afecto, con comunidad.

Juan Carlos: ¡Qué vamos a tener comunidad! Todos vamos siendo cada vez más individualistas.

Mamu: Pensar en tener un hijo para que te cuide cuando seas vieja es un egoísmo atroz.

Pichi: Mi hermana espera hacerse viejita para que la cuide nuestro padre. (Risas). Es algo patético y absurdo, pero ¿no vamos a preocuparnos por lo que le sucederá a nuestros hijos cuando sean viejos? ¿Quién los cuidará a ellos? ¿No deberíamos intentar dejarles una posición económica que, al llegar a viejos y no existiendo un Estado responsable, les permita envejecer dignamente? ¿No deberíamos criarlos como personas íntegras, que al llegar a ese momento lo soporten con entereza? ¿No deberíamos mostrarles cómo envejecemos y nos vamos de este mundo mirando a la muerte de frente? ¿No podríamos darles el ejemplo de cómo se debe vivir: a fondo cada momento, con conciencia, haciendo lo que creemos que está bien hacer, de modo que cuando entremos en la muerte sintamos que nuestra vida valió la pena, que no debemos nada y que nuestros años en este mundo están justificados?

El Mudo: Estás hablando de cualquier cosa.

Papu: ¿Qué significa “entrar en la muerte”?


Pichi le responde y se arma otra discusión, sobre qué es la muerte.

  



martes, 26 de mayo de 2026

Los jóvenes sabrán

Alguien habló de aparatos ideológicos del Estado. 

Otro, antes, había hablado de las fuentes que alimentan el sentido común. 

Antes aún alguien había hablado de ideología, definiéndola como una versión de la realidad naturalizada que le conviene a los sectores hegemónicos de una sociedad. (Es decir, la realidad sería una entre muchas o infinitas versiones posibles).


¿Cuáles son, hoy, los aparatos ideológicos, del Estado, o que no son del Estado pero controlan a la sociedad, a cada persona generándoles un sentido común?


Los jóvenes, las nuevas generaciones, habrán de comprender que existen fuentes originarias de realidades. 

Que la realidad que cada uno vive, cada persona, cada sector social, está diseñada por poderes, que han sofisticado la creación de realidades hasta llegar casi a crear una realidad propia para cada persona. 


Los jóvenes comprenderán claramente esto, como no lo comprendemos los viejos.


Quizás se sometan como corderos o quizás entre ellos habrá quienes se rebelen y no lo acepten.






jueves, 21 de mayo de 2026

Herramientas

 Lo que produzca la inteligencia artificial va a complementarse con lo que hagan los humanos.

Con el tiempo, por esa relación la inteligencia artificial cambiará y también cambiarán los humanos.

Siempre pasó eso con las herramientas.








Cuando uno se hace la vasectomía

 Me hice una vasectomía.

No hay nada más que decir de la vasectomía.

 

Me siento rodeado por un infinito de silencio.

 

Ya se sabe que hace justicia contra el sometimiento de la mujer, porque en ella recaen los métodos de anticoncepción y de aborto.

No hay más nada más qué decir de eso.

 

Hay varones que se lo hacen porque está de moda.

Se sabe.

Y se hacen los buenos.

Se sabe.

 

Hay silencio porque el machismo no quiere hablar de eso, porque hablar es instalar el tema, y lo que sigue a instalar el tema es la decisión de la acción o la decisión de no hacer. La vasectomía es sentida como castración y la castración del hombre es insoportable.

 


 

Me hice una vasectomía.

A partir de ahora soy estéril.

A partir de ahora ya no soy fecundo.

No daré más fruto.

— No es así.

No produciré más.

— No es así.

No seré más útil.

— No es así.

No produciré nada en los demás.

— No es así.

No generaré ningún cambio.

— No es así.

No transformaré nada.

— No es así.

No inspiraré nada.

— No, no. No es así.

No crearé nada.

— No es así.

No favoreceré a nadie.

— No es así.

Seré impotente.

— No es verdad.

No serviré para nada.

— No es así.

No le daré nada a nadie.

— No es así, no es así.

No podré hacer nada.

— No…

Todo lo que haga será en vano.

— No…

No tendré poder para nada.

— No es así.

No aportaré nada.

— No es así.

Mi palabra no tendrá efecto.

— No es así.

Mi vida será en vano.

— No es así.

Mi cuerpo no tendrá ninguna razón para existir.

— No es así.

No tendré por qué estar saludable ni cuidarme.

— No es así.

Mi empeño no tendrá sentido.

— No es así.

Cumplir mis propósitos será ilusorio.

— No es así.

Tener sueños será vano.

— No es así.

Los esfuerzos que haga no conseguirán lograr nada.

— No es así.

No podré construir nada.

— No digas eso, no es así.

No tiene sentido que trate de hacer las cosas bien.

— No es así.

No tiene sentido que trate de hacer el bien.

— No es así.

Soy un castrado.

— No.

Soy un impotente.

— No.

Nunca fui un hombre; ahora nunca lo seré.

— No es así.

Será irrelevante juzgarme, porque seré insustancial.

— No es así.

Se me podrá pisotear, escupir, burlar, ignorar, torturar, traicionar, porque seré una persona intrascendente.

— No es así.

Soy estéril.

— No.

Soy infecundo.
— No.

No podré ayudar a nadie.

— No es verdad.

No podré defender a nadie.

— No es verdad.

 

 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Los dueños del circo

 Así como están en el campo de nuestra atención, la inflación, Colapinto, el aumento de los pasajes de los transportes públicos, el aumento de la nafta, la guerra de Irán, así también cualquiera podría saber quiénes son las personas que tienen el mayor poder de decisión sobre la economía de Argentina. 


Podríamos conocerlos, así como conocemos a Adorni, Milei, Cristina, Caputo. Los periodistas podríamos preguntarles por los hombres más poderosos a investigadores, sociólogos, politólogo, antropólogos, y también a psicólogos, economistas, grafólogos. Podríamos conocer cómo ven el mundo, cómo ven la Argentina, qué piensan de la sociedad. 

Podríamos conocer qué desea esa gente —esa gente que es la que manda redactar las leyes para que presente el presidente en el Congreso, y que aprueban la mayoría de los legisladores.


Podríamos saber cuáles son sus objetivos, qué hacen con su riqueza, cómo son sus familias, cómo son sus cotidianos.


Podríamos saber cómo ejercen el poder económico, el poder político, social, cómo manejan los medios y las redes sociales. Cómo se organizan, cómo se relacionan entre ellos; cómo compiten y cómo cooperan para mandar.


Podríamos estar enterados de cuáles son sus religiones, de sus historias personales y familiares, cuáles son sus placeres, como han sido educados.


En fin, podríamos saber quiénes son esas personas que mandan sobre nuestras vidas, que deciden cómo será la vida de nuestros hijos más que nosotros. 


Podríamos saber quiénes de ellos son norteamericanos, quienes son argentinos, quienes son de otros países. 

Podríamos conocer qué anhelan, qué sueñan, a qué le tienen miedo. 


Si ellos deciden sobre nuestra vida, quizás estaría bueno conocerlos. 


Se los podría llamar oligarquía plutócrata, el gobierno de los pocos ricos. 

La democracia se ha devaluado muchísimo. La libertad de expresión está sumamente manejada y las elecciones legislativas, presidenciales, etc., no parecen ser un buen mecanismo para representar el deseo de todo el pueblo.


Algunos periodistas mencionan a esos poderosos que usan a personas como Milei. Esas menciones, que incluso han tomado la forma de libros, las vemos pasar volando por el cielo, con una estrella fugaz. Su información no se instala en los medios de comunicación. La verdad es que la identidad real de esas personas no están en la agenda de los medios, y por eso no tenemos idea de quiénes son. 


A veces creo que la mayor estrella de la Argentina es Javier Milei, por sus características personales, y porque los periodistas lo encumbramos —alabándolo igual que criticándolo— como el rockstar que nos hipnotiza y entonces, esa oligarquía plutócratas queda como un monstruo fantasma, que nos chupa la sangre, a la que se condena, pero no se la cuestiona. No se lo investiga, no se le interpela, no se la mira. Se la acepta, se la naturaliza. Sabemos que son ellos, sabemos quiénes son, pero al fin pensamos: “siempre hubo y habrá ricos y pobres“.


Esa oligarquía manda que no se la mire ni se hable de ella, y pareciera ser que obedecemos esa orden, sumisa y resignadamente, asumiendo plenamente que somos impotentes. Pocos escucharon nombres como Mariano Bosch, Rob McEwen, Giancarlo Devasini, Paolo Ardoino, Jean-Louis van der Velde, Chakrit Sakunkrit o Stuart Hoegner. 


Los periodistas les decimos a la gente que nos escucha: “sabemos que son ellos, pero no se puede hacer nada. No tenemos poder” y entonces desviamos la bronca hacia los empleados de esos ricos, como el presidente Milei. 


Pareciera que estamos obsesionados con el payaso, pero no nos metemos con los dueños del circo.

martes, 21 de abril de 2026

La Plaza de los Católicos, la música electrónica y los LGBTQ

 La brutalidad de los gobiernos de las derechas de este momento es cagarse en la gent

Ha corrido una onda de aborrecimiento a los progresistas porque h gobernaron permitiendo que los oligarcas saquearan los países, alzándose en favor de causas tilingas y permitiendo que la vida de las mayorías se envileciera. 

Algunas de esas críticas postulaban que había que volver a representar al Pueblo, a toda la sociedad. 

El Papa Francisco se les había adelantado. Desde el principio de su papado fue clarísimo. 

Salvo excepciones, fue resistida, por el antiperonismo y por los progresistas ateos. 


Para celebrar el primer aniversario de su muerte, el sábado pasado la Iglesia Católica organizó una estrafalaria liturgia, una fiesta con un cura DJ. 

Hay detalles:

- La organización fue impecable. Sólo vi algo así en China. Seguramente es igual a la de la peregrinación a Luján. 

    - Había católicos de escuelas y parroquias, y también jóvenes vestidos para una rave y también un porcentaje sólido de LGTBQ. 

    - No hubo críticas a Milei. No hubo protesta. 

    - No hubo ni un solo puesto de choripán, vi muy pocos puestos de remeras. 

    - No había banderas. 

    - No había iconografía católica (cruces, vírgenes, etc.). 

    - No había partidos políticos ni sindicatos ni organizaciones sociales. 

    - No había otras iglesias. 

    - No hubo policía ni otras fuerzas de seguridad. 

    - Entre tema y tema del cura DJ se proyectaban videos con mensajes de Francisco. Fueron mensajes de contenido político de los más fuertes que dijo el Papa. Más abajo los reproduzco. 

    - Fue en la Plaza de Mayo, el lugar más emblemático de la política argentina. 

    - La concurrencia fue la mayor concentración en Plaza de Mayo en muchos años, tan grande como la del último 24 de marzo y la del 2x1. 

    - Los medios más críticos con Milei (quizás los que le dedican más tiempo), incluso los más críticos con el progresismo que, igual que la oligarquía, ignoran a la gente, no incluyeron el evento en su agenda de la realidad. 

    - La mayoría tampoco lo incluyó después de que sucedió la pasmosa concurrencia de tamaño desmesurado. 

    - Una autoridad en temas relacionados con la Iglesia Católica, luego de escribir una formidable nota sobre la figura de Francisco sin mencionar el acto gigantesco del sábado, dijo luego que el “verdadero” acto político sería una misa a la que concurrirían la CGT, dirigentes políticos, sociales, eclesiásticos, etc. 200 mil personas escuchando en Plaza de Mayo al Papa decir que este sistema está agotado no le parecía un acto político. 

    - Dos periodistas, entre los varios que consultaron, se mofaron de mi sorpresa, “sí, tenés razón, es un 17 de octubre”, me dijo uno de ellos. 

    - Tenembaum le dedicó un espacio (apuntando a lo bizarro de Iglesia+dj, y Jorge Fontevecchia le dedicó una editorial, más que para tratar el tema, para poner en evidencia al apoyo de Milei a los asesinatos de Israel en Gaza. 

    - Los dos indicaron que el acto fue una afirmación de la calma, la pz, la fraternidad, frente al odio y la violencia del gobierno de Milei. 

    - No pude encontrar intelectuales que hayan hablado sobre quiénes eran esa concurrencia, por qué fueron, cómo la Iglesia convoca esa cantidad de gente sin que los medios lo sepan, qué significa esto para la política argentina, qué significa la presencia mayoritaria realidad de jóvenes, qué significa la presencia LGBTQ, qué relación tuvo lo del sábado con el Papa actual, con la Iglesia Católica argentina, por qué los medios no se la vieron venir, por qué los medios decidieron no incluir esto en la agenda de la nacional, qué significado tiene esto a nivel internacional. 

    - Sí encontré hablando de todo a Pablo Semán, entrevistado el lunes por Bercovich. Estuvo y dijo que vio una multitud que no respondía a una lógica tradicional católica ni religiosa, vio sectores populares, con vínculos culturales más que ideológicos, no vio un sujeto político clásico, ni una protesta, ni demanda ni un programa. Cree que fue una muestra de que hay sectores de la sociedad que no se organizan como antes, sino en formas más fragmentadas, culturales, experienciales. No vio sólo una rave, sino nuevas formas de experiencia colectiva. Vio la Plaza de Mayo ocupada de una manera distinta a la histórica. No vio agresividad ni ironía ni descalificación ni tampoco entusiasmo crítico. 


Palabras del Papa Francisco entre temas de música electrónica:


Mientras no resolvamos radicalmente el problema de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad no se resolverán los problemas del mundo. La inequidad es la raíz de los males sociales.

Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo. 

Las famosas 3 T: Tierra, Techo y Trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos.

Tenemos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. 

Una política que se desentiende de los pobres nunca podrá promover el bien común. 

Una manera de desentenderse de los pobres es despreciar su cultura, sus valores espirituales, sus valores religiosos, sea descartándolos, o explotándolos para fines de poder. El desprecio de la cultura popular es el comienzo del abuso de poder.

jueves, 16 de abril de 2026

Cosa de machos

Esto les sucedió a tres hermanos. 

Miguel quería ser especial para su novia. 

Ser el único, como su madre lo había convencido de que era para ella. 


Rafael sabía que para su novia él era un chongo más. 

Perfectamente intercambiable con cualquier otro. 


Gabriel estaba en en el medio, o más bien afuera del esquema: su novia estaba con él sólo porque era él. Estaba enamorada de él, de lo que había de único en él, de cuánto era específico. 

Sin embargo, no era especial para ella. No era su amo, ni era todo para ella, ni el centro exclusivo de su amor. Un día, podía estar con otro.






martes, 14 de abril de 2026

Ser más, tener más

— Mugriento —le dijo Robespierre a D’Anton, cuando entró al Palacio de Versailles horas después de la revolución, y lo encontró en una orgía de sexo y comida, disfrazado con las ropas de un Luis—. Mugriento. ¿Para esto hacemos la revolución, para seguir con los mismos lujos decadentes? ¿No es para acabar con esto por lo que dimos la vida?

D’Anton le señala este detalle: con él hay una multitud de pobres y desarrapados, todos gozando los lujos de la realeza. Él, sólo uno más de aquella hora, le respondió:

— Hacemos la revolución para que todos disfrutemos por igual de lo bueno que tiene Francia.


Hay una pequeña confusión que ha resultado en posicionamientos opuestos y extremos: la diferencia entre ser más y ser más que otros.

Entre tener más y tener más de lo que otros tienen.

Entre tener y tener lo que otros no tienen.


Es D’Anton y Robespierre y son las joyas de Evita.

Es peronismo y antiperonismo.







lunes, 13 de abril de 2026

Pibes y perros



Cuando yo era muy chico, mi madre me contaba que cuando ella era chica vivía en un campo muy grande, que en un monte de ese campo había encontrado una higuera vieja y que se iba sola allí a leer.

Cuando fui más grande, habiendo olvidado aquella historia, yo mismo, en la ciudad, encontré mi santuario personal. En la cresta de la barranca alta que daba al río, había una construcción abandonada. Era una casa de dos plantas. Sólo estaba hecha la estructura de cemento armado —pilares y pisos. La obra estaba cerrada con chapas y madera; yo había encontrado la forma de colarme, subiendo a un tapial, luego al techo de una casa, y al fin corriendo unas tablas pesadas. Tenía 11 años.

Solía ir a ese lugar y me quedaba mucho tiempo. La estructura de cemento estaba muerta, ni siquiera tenía insectos, pero estaba completamente abierta al delta del río Paraná, que allí se llama Islas Lechiguanas. Eran cientos de islas de un verde incendiado, entre cintas de agua marrón que el sol hacía brillar como si fueran metálicas, todo bajo un cielo azul gigante.



Como mi madre en la higuera, yo iba a leer. También escribía, o pensaba, o sólo estaba allí en silencio. A veces me quedaba dormido. Un día me desperté de noche. Otra vez me dieron un premio y antes de llevárselo a mis padres, me fui a aquel lugar, a estar a solas con el trofeo rojo y dorado.

Tanto mi madre, como yo habíamos encontrado un lugar adonde escaparnos para ser nosotros, salvaguardados de la mirada de los mayores.

En este momento, en que los mayores sólo arruinamos todo, deseo que los pibes se encuentren en espacios propios, fuera de nuestro alcance.

 


Es lo que encontré en las pinturas de Emiliano Guerresi 

Los pibes —no abstractos; los pibes nuestros, con los barbijos de la pandemia— están solos, de a uno, de a dos, en los intersticios de la Argentina destartalada por los saqueadores.

La naturaleza es baldío. Son árboles y pajonales altos y lagunas, pero no son vírgenes: allí mismo hay un mar de basura, de escombros, de restos de algo que sostuvo una vida cotidiana.

Hay chicos y gatos y perros. Como en una película de Leonardo Favio, en las que, dijo, “adónde puedo, siempre pongo un perro”.

Los restos de la crisis social en la naturaleza, la naturaleza como casa de la crisis social, es el intersticio de las pinturas de Emiliano.

La crisis recarga todo de un negro que brota del interior de las cosas. En las antípodas de Gummo (Harmony Korine), sin embargo, los colores no son vencidos por el negro y el ocre, porque la naturaleza resiste y siempre renace y porque el centro de las escenas son los pibes, de los que brota la vida.

 





Nuevamente, la chance que tenemos de superar el desastre que nos empantana está en lo que esos pibes hagan cuando nos hayan dejado atrás, lo que hagan afuera de nosotros, más allá, más adelante de nuestro mundo.

Lo demuestra el mismo Emiliano, que es uno de esos pibes.

 


Esto no pretende ser una crítica de arte. Digo nada más lo que siento.

Y gracias Verónica Gómez por presentarme a Emiliano.

 

miércoles, 1 de abril de 2026

El final de Annie Hall

 Como a una masa de personas, el final de la película Annie Hall de Woody Allen, me toca el corazón.

Me dan ganas de darle un sopapo a Woody Allen porque lo que dice es una estupidez, pero el bar donde se encuentran, la cámara que los toma desde adentro, el repaso de los momentos verdaderos que vivieron y, especialmente la música, lo hacen uno de los más finales de películas más lindos que vi en mi vida.