Estamos a NADA de pudrirnos de que la IA haga todo bastante mal y volvamos a hacer las cosas bastante mal, pero nosotros.
Bitácora en Buenos Aires
Ligeras anotaciones que hace Gustavo Ng de asuntos que piensa o encuentra escritos en libros mientras va en colectivo y luego comenta con tal o cual persona.
martes, 18 de agosto de 2026
A la mitad del Año del Caballo
Está siendo un típico Año del Caballo: quilombo.
Conviene desesperarse por perder lo que hasta hoy hacía de uno, propio.
Conviene llorar hasta que nos sequemos de lágrimas.
Llegará el momento de ponerse de pie.
Y entonces, tendremos frente a los ojos un mundo nuevo.
Será entonces la hora de detenerse unos instantes, de suspender el tiempo, y mirar todo, hasta elegir un punto al que dirigirse.
Por favor, paren el tiempo, Caballos y animales influidos por el Caballo, antes de largarse a correr. No permitan que su impaciencia e impulsividad les haga elegir cualquier cosa.
Porque el impulso de galopar en una dirección, el cauce en
el que entren, puede permanecer más allá del Año del Caballo— de hecho, por lo
menos unos cinco años.
Para decidir adónde ir tenemos el mundo entero.
Más que el mundo: tenemos el Paraíso.
Toda la realidad es una invitación a que hagamos algo con ella.
En el Año del Caballo, todos somos Adán y Eva.
lunes, 17 de agosto de 2026
17 de Agosto, día de San Martín
Hay dos tipos de personas que habitan la Argentina.
Están los que sienten que la historia argentina es parte de su mundo
Luego están los que sienten que la historia argentina es asunto de los argentinos y ellos se sienten de afuera.
Se han publicado muchos libros que proporcionan material para que la gente sienta que la historia argentina le es propia. Libros como los de Felipe Pigna, y todos los que humanizan a los próceres de la Patria, revelan sus chismes y secretos. Hacen que las personas hablen de, por ejemplo, Juárez Celman, como si fuera el marido de una tía.
Por otra parte, como hijo de un chino y de una familia de gallegos, vascos e italianos que se encapsularon en su origen, puedo escuchar una discusión entre alguien que defiende a Artigas y otro que lo defenestra, pero no me siento autorizado a meterme.
Quizás estas dos posiciones están por afuera de ese triste homenajismo que convierte a muchas personas en un busto de bronce.
Hoy, para algunas personas, San Martín no es de bronce, sino un personaje familiar, mientras para otros, San Martín es ese que está en todas partes y que los argentinos veneran.
jueves, 6 de agosto de 2026
No hay problema
Escuché que mi amiga La Cló le dijo a Juani, su novio:
— Juani, ¡andate a la reputa que te parió!
— ¿Qué pasó? —le pregunté.
— Le dije que iba a usar el auto el fin de semana y me respondió: “usalo, no es problema”.
— ¿Y por eso lo puteaste?
— ¿Y qué te parece?
— No entiendo.
— Vos sos medio salame. Si te dicen “vení, no es problema”, ¿vas? Si te dicen “quedate, no hay problema”, ¿te quedás? ¿Te creés que me voy a dejar humillar? Que se meta el auto en el orto.
La Cló no me deja pensando lo temperamental que es; me deja pensando lo que dice
miércoles, 5 de agosto de 2026
Tilinguería
No porque a Trump le cae muy mal el wokismo te tiene que gustar el wokismo.
Hubo aquella resistencia feroz a las granjas porcinas de chinos porque los cerdos son seres sintientes (y los inversores, chinos).
Ayer escuché a una chica diciendo que la comida que le están dando a los chicos de Gaza está muy mal, que había que interrumpir la campaña, porque tiene malos valores nutricionales.
Hoy escuché a un chico decir que las personas que le hacen consultas médicas a la IA son los mismos idiotas que usan redes sociales. “Todos tenemos un médico, una prepaga, sólo usan la IA porque no entienden nada de soberanía cognitiva”.
Trump y sus tristes alcahuetes nos habilitan a decirles sin tanto edulcorante, soy peronista, soy comunista.
lunes, 3 de agosto de 2026
La insoportable encrucijada de San Nicolás
Estuve de visita por San Nicolás, la ciudad donde nací.
Estas impresiones que comparto no tienen valor periodístico. Nadie me pagó por contarlas.
Un clásico de la política
De “roban pero hacen” a “no roban pero no hacen”.
De “no roban, hacen pero no sabemos”, a “no robarán, pero no
sabemos si harán o no”.
Huey Long, gobernador de Luisiana, Estados Unidos, fue acusado de corrupción, clientelismo y autoritarismo, pero hasta hoy muchos lo recuerdan como el mejor gobernador de la historia del Estado porque construyó miles de kilómetros de rutas, hospitales y escuelas.
Como primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew limitó libertades políticas mientras conseguía uno de los mayores aumentos de bienestar social del siglo XX.
Los opositores fustigan al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, por concentración extrema del poder, clientelismo, represión. Por otro lado, sus seguidores hablan de gran mejora de los servicios públicos, electrificación, rutas, más educación.
Quizás las mayorías soporten casi cualquier cosa con tal que haya empleo, que las calles estén limpias, que funcionen los hospitales, que se hagan obras, que exista seguridad, que el gobierno responda rápidamente.
Si estas cosas funcionan, la democracia se vuelve algo teórico, un lujo progre, y la legalidad es fácilmente relativizada.
San Nicolás de los Arroyos
Desde 2011 la mayoría de la ciudad de San Nicolás vota por una especie de monarquía, los Passaglia.
Varios de mis familiares y amigos los tienen como criminales, pero a la vez me cuentan que han recuperado plazas, parques, paseos y sectores degradados, por ejemplo, el Ecoparque, para que las familias anden por la naturaleza, hagan picnics, etc. Vi unos juegos gigantes para chicos de buena calidad junto al río, con mesas y bancos alrededor y baños, todo gratis. También había puestos de comida móviles.
Me dicen que esta política no la limitaron al centro
sino que alcanzaron barrios y localidades de todo el partido.
Que están eliminando barreras físicas que separaban a la
ciudad del río Paraná, por ejemplo, disponiendo para toda la sociedad de los
terrenos de un cuartel militar.
Que desarrollaron un plan extensivo de pavimentación,
iluminación pública, acceso al agua potable y cloacas. Fue compulsivo:
muchos al principio se quejaron, pero la mayoría terminó aprobándolo.
Me dicen que mejoran los sistemas de escurrimiento de agua en
un partido donde las inundaciones han sido traumáticas (intervenciones en el
zanjón La Cautiva; trabajos hidráulicos en La Emilia; limpieza y ampliación de
zanjones y desagües).
Que hacen planes de vivienda social.
Que construyeron tres hospitales descentralizados y también
implementaron un seguro de salud que se saca con el DNI —las personas tienen
gratis casi todos los servicios médicos de San Nicolás.
Que hicieron o terminaron un autódromo (donde se hace cada
año la ExpoChacra, lo que deja ganancias importantes), un estadio de fútbol para
25.000 personas, habilitado por la AFA, donde además de jugarse partidos con
equipos como Boca y River, se hacen espectáculos artísticos, y que también construyeron
otros espacios deportivos y recreativos.
Me dicen que trabajan en el patriotismo local, para que todos los nicoleños se sientan orgullosos de San Nicolás.
No niegan que los Passaglia han hecho obras, pero enfatizan que hay una investigación judicial seria y prolongada por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
Que hubo medidas de prueba y falta de mérito, pero no hay un
sobreseimiento definitivo.
Que abusan de las contrataciones directas.
Que instauraron un poder dinástico de caudillos.
Que muchas de las obras avanzaron sobre terrenos de privados
que harán juicios y en el futuro la ciudad deberá pagar fortunas cuando los
pierda.
En fin, que hacen, pero roban.
Protagonizan la incómoda paradoja de sobornar al pueblo con
felicidad.
Para mis familiares y amigos detractores de los Passaglia,
más que incómoda, esta encrucijada histórica es insoportable.
Mi primo Héctor lo dijo de esta manera: “estos tipos son unos chorros y son los
representantes de los poderosos. Le roban al Pueblo. El problema es que, de lo
que roban usan una parte para tener a la negrada feliz, y eso es mucho más que
lo que vemos que hacen los políticos que nosotros apoyamos. Al final, fueron estos delincuentes los que terminaron con el poder de los militares en San Nicolás, sacándoles el cuartel. Tenemos en el
gobierno al vendepatria de Milei, que se cae con un soplido, pero no tenemos ni
a uno solo que sople prometiendo hacer lo que estos malandras demuestran que se
puede hacer. Si nuestros líderes hicieran lo que hacen los Passaglia, encima
sin robar, haríamos un gobierno muy bueno".
jueves, 30 de julio de 2026
Antídotos para el exceso de inteligencia artificial
Estos son algunos antídotos contra la colonización y el atrofiamiento mental a través de la inteligencia artificial.
Leerle una historia a alguien.
Observar un rato un insecto.
Escuchar a otra persona en persona.
Dibujar.
Ver películas antiguas.
Tocar el agua un rato largo.
Comprender la coherencia de un razonamiento.
Escribir una carta a mano.
Jugar con tintas de colores.
Escuchar música prestando atención.
Pedir a otra persona que explique por qué dice lo que está diciendo.
Hacer música con cualquier instrumento —incluso un martillo, incluso una piedra.
Leer una novela.
Observar una casa y comprender por qué quien la construyó eligió cada cosa que vemos (los colores, la forma de las ventanas, los tamaños, los materiales).
Tocar animales.
Construir cualquier cosa.
Observar a una persona y comprender cuáles son sus deseos.
Cantar.
Buscar la etimología de las palabras.
Observar detalles del cuerpo de otra persona junto a ella.
Jugar a la pelota con otros.
Contemplar el agua que corre.
Leer otra historia.
Jugar al truco.
Observar las hojas de los árboles.
Bailar.
Mirar la forma de las uñas de las personas.
¿Qué significa esta lista?
¿Qué es lo que quiero decir?
Soy parte del movimiento creciente de padres preocupados porque sus hijos deleguen todo lo que tienen que hacer a la inteligencia artificial, pierdan la capacidad de conducirse en la vida y entonces sean conducidos por otros.
No sé si la inteligencia artificial matará a la humanidad —muchas cosas pueden matarla.
Creo que nos conviene tener con la inteligencia artificial la relación que tenemos con todo lo que inventamos, desde un palo para bajar una fruta que está alta y el fuego para calentarnos, hasta un equipo de radioterapia y un poema.
Son cosas que hacen de nuestra vida algo que nos gusta más.
Para eso necesitamos mantener abierta la puerta por donde entran en este mundo las ocurrencias que tenemos los humanos.
No veo que haya problema en que la inteligencia artificial, o cualquier cosa que inventemos nos iguale o supere.
Sí veo un problema en que mate a la humanidad.
Para considerar esa posibilidad, debería distinguir dos tipos de atrofiamientos que generan nuestras ocurrencias.
Hay un atrofiamiento que nos elimina. Dos robots pueden hacer lo que hacen 15 personas en una fábrica, y entonces el dueño despide a las 15 personas.
Todo mal.
Y hay otro atrofiamiento que es inherente al proceso de implementar las ocurrencias.
Cazar primero con un garrote, luego con una piedra, con una lanza, con una flecha y después con una carabina, produjo cierto atrofiamiento en nuestros músculos.
La escritura produjo cierto atrofiamiento en nuestra memoria.
La farmacéutica produjo atrofiamiento en otra capacidad de experimentar qué sustancias naturales causan tal o cual efecto en nuestro cuerpo.
Etcétera.
El desarrollo de la dialéctica entre nuestras ocurrencias y las condiciones de nuestra vida —que es la dialéctica entre la cultura y la naturaleza—, es un juego de atrofiamientos y avances.
Somos el producto de esa dialéctica entre lo que natura da y lo que hacemos con ello.
Hay gran preocupación porque la inteligencia artificial supere al hombre.
Creo que es una preocupación poco atenta al hecho de que la ley de nuestras ocurrencias es que nos superen.
La flecha nos supera en velocidad, el martillo en dureza, la lana en abrigo, las palabras escritas en memoria.
Estoy hablando de ocurrencias: también las podría llamar herramientas. O prótesis. O cultura.
Son productos que se interponen entre nosotros y el medio en el que vivimos.
Creo que enfocar en esa relación la competencia sólo se justifica por el miedo que nos causa pensar que nos extinguirán con la inteligencia artificial.
Es cierto que una gran parte de nuestras ocurrencias eliminaron mucha gente.
Eliminar, no sólo en el sentido de los muertos de Hiroshima: sojuzgar, esclavizar, reducir a una condición vil, es eliminar cuanto hay de humano en las personas.
Eliminar como deshumanizar.
Hay gente que tiene la intención de disponer de nuestra vida, hoy con esta ocurrencia: la inteligencia artificial.
Su primera estrategia es la de suprimir la capacidad de que todos tengamos ocurrencias.
Las ocurrencias surgen del encuentro de los cuerpos en sociedad con su entorno.
Ese encuentro se llama vida.
Si ese encuentro es reemplazado por la inteligencia artificial, entonces podrá eliminar lo humano.
Para sobrevivir es necesario, entonces, activar nuestras mentes y nuestros cuerpos con otros.
De esa manera es cómo se nos ocurren cosas.



