sábado, 24 de octubre de 2026

Todos todos todos en Plaza de Mayo

 16 de septiembre de 2020

Patio de San Dámaso del Vaticano 

El Papa Francisco mantiene un encuentro con miembros de la asociación italiana "La Tenda di Gionata", conformada por padres cristianos con hijos LGBT+.



9 de febrero de 2025 

Plaza de San Pedro, Vaticano

El Papa Francisco saluda al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost.



8 de mayo de 2025

El cardenal estadounidense Robert Francis Prevost es elegido como el papa número 267 de la Iglesia.

Asume como León XIV.



18 de abril de 2026.

Padre Guilherme Peixoto.

Plaza de Mayo.

Recital masivo gratuito de música electrónica, a pocos días de conmemorarse el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco.

Multitud de jóvenes y familias; mezclados comunidades de escuelas primarias católicas con gente que iba a bailar, monjas y travestis.

Las bases electrónicas se mezclaban con sampleos de oraciones, coros religiosos y fragmentos grabados de los discursos más emblemáticos de Fracnisco.

Se lo escuchaba llamando a “hacer lío” y diciendo “¡todos, todos, todos!” 



15 de octubre de 2026. 

Inmediaciones del Congreso de la Nación.

Quinta Marcha Federal Universitaria. Miles de estudiantes, docentes y ciudadanos se movilizaron para exigir la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, mejoras salariales para el personal educativo y mayor presupuesto para las universidades públicas.



23 de octubre de 2026

Plaza de Mayo 

Dos jóvenes que se volvieron célebres en las protestas de 15 de octubre volvieron a acompañar a los jubilados para exigir mejoras en la jubilación y protestar contra los recortes en medicamentos y en cobertura social.



23 de octubre de 2026

Plaza de Mayo 

Los jóvenes son reprimidos por la policía



23 de octubre de 2026

Plaza de Mayo 

También es reprimido el sacerdote católico Francisco "Padre Paco" Oliveira por intentar proteger a los jóvenes.



9 de Noviembre

Se espera el arribo del Papa León XIV a la Argentina

El Papa ha escrito la encíclica Magnifica Humanitas, advirtiendo sobre la necesidad de que la Inteligencia Artificial no sea usada en detrimento de las personas.

Será recibido por el presidente Javier Milei, quien dijo que el Papa Francisco era “el representante del Maligno en la Tierra, ocupando el trono de la casa de Dios” y quien presentó la iniciativa de que se creen gemelos digitales de cada argentino para que las empresas de alta tecnología que desarrollan la inteligencia artificial utilicen a la sociedad argentino como campo de experimentación de gobernabilidad no humana.



Pareciera que en muchos países de Occidente —centrales y periféricos— estamos viviendo un momento grotesco y violento.

El poder se concentra aceleradamente y se hace estrafalario, inmundo, sádico y desencajado.


Hay dos fuerzas ideológicas dominantes en nuestros países. 

Por un lado, hay una vocación cipaya, frontalmente autoritaria y violenta, y por tanto amante de quienes concentran el poder y aborrecedora de quienes no tienen poder, al punto de celebrar el abuso, la vejación y la violación de los pobres por parte de los ricos.

Por otro lado, hay una vocación soberana, que tiende más a la solidaridad y a la justicia social.


Ambas están contaminadas de elementos de la otra.

No creo que haya personas que encarnen por completo una de las dos fuerzas.

En todos conviven las dos.

Pero algunos eligen una o la otra.


Si el Espíritu Santo sopla, el Papa podría calmar la mente de los argentinos y hacerlos recapacitar.


martes, 13 de octubre de 2026

Incurables monos



Los humanos, esos monos antropides, harán cosas inesperadas manoseando la IA.

Estamos hechos de lo que vemos.

La mente de alguien que se crió en el barrio de Kadiköy, en Estambul, es diferente a la de alguien que pasó su vida en El Alto de La Paz y de otro que vivió su infancia en Caaguazú, Paraguay.

Mirar mucho un cuadro de Rothko o de Goya, una película de Serguéi Paradzhánov o de Bergman modifica en alguna medida la mente.

Las imágenes hechas con IA empobrecen la realidad y producen un embrutecimiento de la inteligencia.

Seguramente esto cambiará y las imágenes empiecen a salir de la berretada antes de que la atrofia que nos causa vaya más allá de lo microscópico.

Sobre todo, los humanos, esos monos antropides, harán cosas inesperadas manoseándola, como han hecho con todo, desde los dioses hasta sí mismos.

sábado, 10 de octubre de 2026

Miguelito González no puede fundamentar

A la inteligencia de Miguelito González no le alcanzan las chirolas, pero tiene una cabeza con corazón. Dice de alguien: “Este es un miserable”, o dice “es una mujer muy fiel”, o “tené cuidado con esa familia”, y si le preguntás por qué dice eso, no te sabe decir, no puede fundamentar; si le insistís, dice “yo te digo… yo te digo, después no vengás con que no te avisé”, pero no puede decir por qué dice lo que dice. Sin embargo, algo en vos sabe que tiene razón. Dice: “Este libro es buenísimo”, pero no sabe explicar por qué, pero resulta que es buenísimo. Si le reprocha algo a alguien, por ejemplo, “Vos a mí no me valorás” y el otro le pide: “Contame una sola ocasión en que no te valoré”, Miguelito no recuerda nada, ni una sola, no puede presentar ni una sola prueba, pero está completamente en lo cierto.



Con las orejas cansadas

Resistí diez años usar audífonos para no terminar dependiendo de unos aparatos. Bastante con depender de cuatro pastillas al día.

Al final los compré, pero no me sirven. Estoy dando esta batalla para tratar de mejorar el esquema, pero aunque oigo con mucho volumen, lo mismo no entiendo lo que dicen los demás.

He observado a los sordos en las reuniones. Si tienen un alma caritativa al lado, le cuenta algo que dijeron.

Al final, el sordo ya no pregunta.

En el epílogo, está a un costado, solo, sin participar.

En el posepílogo, ya no va a las reuniones.

Estoy en la etapa de hacer el esfuerzo por entender qué dicen. Un esfuerzo muy grande, desde hace ya muchos años.

Estoy cansado.

Me siento culpable de no oír. Pero les juro que hago un esfuerzo enorme. Quiero oír lo que dicen, para recibir lo que tienen para decir y para nutrirme de lo que dicen, y de lo que me genera lo que dicen.

Y también quiero compartir lo que siento y las cosas que me pasan.

Pero estoy muy cansado.

Nada más quería avisar que posiblemente en las próximas reuniones llevaré los audífonos, pero no podré comprender las cosas que digan.



jueves, 8 de octubre de 2026

Miguelito González

Creo haberles contado alguna vez de mi amigo Miguelito González, que no tiene nada adentro.

Está vacío.

Solo existe cuando habla con otros o cuando escucha voces en su cabeza.

Sin los demás y sin las voces, está solo inerte.

Es como un maniquí.

No piensa.

No siente.

Ni siquiera se angustia porque no siente nada.

El Big Data está jodido con Miguelito: no le saca nada.

Tampoco tiene rutina. Come cuando tiene hambre, duerme cuando tiene sueño, se abriga cuando tiene frío. Se lava los dientes si los siente sucios. Si siente dolor se toma una pastilla.

Un hombre vacío.

No tiene deseos.

No tiene sueños.

Ni siquiera parece diseñado por la inteligencia artificial. Más bien al contrario: parece un hombre tan inexistente que la inteligencia artificial no es capaz de imaginar.

No entiendo cómo está de novio con Lorena.

No entiendo qué vio en él Lorena.

Quizá a ella le guste esto que estoy diciendo, que no existe.

Así, no la molesta.



Cuál democracia

Nuevamente es hora de pensar en nuestra democracia.

Hay una base, que es la prohibición de poner la democracia en cuestión, porque eso equivale a aceptar siquiera la posibilidad de una dictadura —que para nosotros los argentinos es la dictadura militar de 1976–1983, el gobierno más asesino que tuvimos en nuestra historia.

Pero esa prohibición ha sido utilizada por la oligarquía para explotar al resto de la sociedad, porque la democracia que hemos tenido habilitó una dictadura económica.

Por supuesto, esto no es una novedad; desde el final de la dictadura muchos intelectuales advertían que una democracia formal es el instrumento político del poder económico concentrado del capitalismo. 

Sin embargo, esta advertencia quedó siempre en la espesura de la torre de marfil donde viven los intelectuales, completamente desvinculados del sentido común y desvinculados de la práctica de los políticos.

Un objetivo inclaudicable, básico, pilar de los gobiernos más cercanos al campo popular que hemos tenido, ha sido preservar la institucionalidad, respetar la Constitución y las leyes como forma de sostener la democracia. Jamás se permitieron dudar de la democracia, porque eso sería permitir el regreso de los militares.

Paradójicamente, al quedarse clavados en la defensa de la institucionalidad, al no moverse un milímetro de la democracia que era esencialmente no-dictadura, terminaron habilitando el surgimiento de las fuerzas que generaron la dictadura del 76: el odio a los pobres, el individualismo, el autoritarismo, la violencia y, en definitiva, la indiferencia ante la ley.

Entre las personas bien intencionadas, inocentes, democráticas, impacta la sorpresa de que la mayor parte de la sociedad elige la sustancia de la dictadura.

Esa sorpresa sería menor si la voz de los intelectuales hubiera salido de ellos y hubiera llegado a la gente hasta hacerse consciencia. 

¿Por qué van a preferir la democracia las personas a quienes la democracia no alimentó, no le dio casa, no le dio trabajo, no le dio la perspectiva de un mejor futuro, sino que, al contrario, ven que la vida de sus hijos es mucho más difícil que la de ellos?

Es cierto que en los años del kirchnerismo, en esos años del progresismo en América Latina, hubo un avance innegable en las condiciones de vida. Sin embargo, aquellos gobiernos no dejaron instalada una nueva realidad. Fueron desbancados por derechas que volvieron a entregarle nuestras sociedades de pies y manos a la explotación capitalista. En este momento está cayendo Lula, que acaso haya llegado milagrosamente hasta hoy.

En este sentido podrían abrirse dos campos para analizar. Por un lado, que las derechas parecen tener la fragilidad de haber ganado las elecciones por porcentajes escasos, lo que significa que las fuerzas progresistas, aun con sus líderes desactivados, desanimados, apáticos, sin deseo ni ambición, tienen un enorme apoyo popular. 

Por otro, si nos hemos convencido de un círculo que parece una caricatura —el del 1) la gente pobre vota un gobierno popular, 2) el gobierno popular convierte a los pobres en clase media, 3) los ahora clase media votan gobiernos de derecha, 4) los gobiernos de derecha los empobrecen, 5) pobres, votan a un gobierno popular, etc.); si creemos que esto sucede en la realidad, convendría intentar comprender por qué los gobiernos populistas no se aplican a representar a las clases medias que crean.

El avance de las derechas en Argentina, América Latina, Occidente es un avance contra la democracia. Pero también los gobiernos que nuestros progresistas ven como una promesa de superación de la distopía en la que ya entramos, pueden, de lleno, ser calificados como no democráticos: India, Rusia, China.

China está haciendo el planteo que a nosotros nos convendría hacernos internamente: ¿de qué hablamos cuando hablamos hoy de democracia? ¿Qué democracia queremos?

Ojalá nuestros intelectuales hablen para la gente, ojalá la gente los escuche; ojalá los escuchen los políticos, ojalá las nuevas generaciones piensen en esto en las décadas por venir. No creo que hablen de democracia, pero ojalá hablen de la posibilidad de que todas las personas de una sociedad vivan dignamente.








 


Enamorada

Mara le está respondiendo a Agus:

— ¿Cómo va a ser el hombre que más me gusta? Está George Clooney, Ryan Gosling, Johnny Depp… Jude Law… Brad Pitt… Y está David Beckham y los futbolistas, dios mío, esos chicos… me desmayo. ¿Cómo Raúl va a ser el hombre que más me gusta? Es feo. ¿O no es feo?

— ¿Y por qué estás con él?

— ¿Qué tiene que ver? Me gusta, claro, me gusta mucho, pero ¿quién puede estar con Ryan Gosling? ¿Vos ves que yo tengo posibilidades?

— Pero Raúl, ¿es el más qué?

— ¿Tiene que ser el más algo? Es Raúl. Me gusta porque es Raúl.

— ¿Estás enamorada porque es simplemente Raúl?

— No sé si estoy enamorada.

— ¿Tampoco? ¿Ni es el hombre que más te gusta ni estás enamorada? No entiendo por qué estás con él.

— Y, ¡porque es Raúl!

— ¿En serio, no estás enamorada?

— Lo quiero, pero enamorada, así como lo preguntás vos, no sé. Sos un poco dramática.