jueves, 30 de julio de 2026

Antídotos para el exceso de inteligencia artificial

 Estos son algunos antídotos contra la colonización y el atrofiamiento mental a través de la inteligencia artificial.


Leerle una historia a alguien.


Observar un rato un insecto. 


Escuchar a otra persona en persona. 


Dibujar. 


Ver películas antiguas.


Tocar el agua un rato largo.


Comprender la coherencia de un razonamiento. 


Escribir una carta a mano. 


Jugar con tintas de colores.


Escuchar música prestando atención.


Pedir a otra persona que explique por qué dice lo que está diciendo.


Hacer música con cualquier instrumento —incluso un martillo, incluso una piedra.


Leer una novela.


Observar una casa y comprender por qué quien la construyó eligió cada cosa que vemos (los colores, la forma de las ventanas, los tamaños, los materiales).


Tocar animales.


Construir cualquier cosa.


Observar a una persona y comprender cuáles son sus deseos. 


Cantar.


Buscar la etimología de las palabras. 


Observar detalles del cuerpo de otra persona junto a ella.


Jugar a la pelota con otros.


Contemplar el agua que corre. 


Leer otra historia.


Jugar al truco.


Observar las hojas de los árboles.


Bailar.


Mirar la forma de las uñas de las personas.



¿Qué significa esta lista? 

¿Qué es lo que quiero decir?

Soy parte del movimiento creciente de padres preocupados porque sus hijos deleguen todo lo que tienen que hacer a la inteligencia artificial, pierdan la capacidad de conducirse en la vida y entonces sean conducidos por otros. 


No sé si la inteligencia artificial matará a la humanidad —muchas cosas pueden matarla.

Creo que nos conviene tener con la inteligencia artificial la relación que tenemos con todo lo que inventamos, desde un palo para bajar una fruta que está alta y el fuego para calentarnos, hasta un equipo de radioterapia y un poema. 

Son cosas que hacen de nuestra vida algo que nos gusta más. 

Para eso necesitamos mantener abierta la puerta por donde entran en este mundo las ocurrencias que tenemos los humanos. 


No veo que haya problema en que la inteligencia artificial, o cualquier cosa que inventemos nos iguale o supere.

Sí veo un problema en que mate a la humanidad. 

Para considerar esa posibilidad, debería distinguir dos tipos de atrofiamientos que generan nuestras ocurrencias.

Hay un atrofiamiento que nos elimina. Dos robots pueden hacer lo que hacen 15 personas en una fábrica, y entonces el dueño despide a las 15 personas. 

Todo mal. 

Y hay otro atrofiamiento que es inherente al proceso de implementar las ocurrencias. 

Cazar primero con un garrote, luego con una piedra, con una lanza, con una flecha y después con una carabina, produjo cierto atrofiamiento en nuestros músculos.

La escritura produjo cierto atrofiamiento en nuestra memoria. 

La farmacéutica produjo atrofiamiento en otra capacidad de experimentar qué sustancias naturales causan tal o cual efecto en nuestro cuerpo. 

Etcétera.


El desarrollo de la dialéctica entre nuestras ocurrencias y las condiciones de nuestra vida —que es la dialéctica entre la cultura y la naturaleza—, es un juego de atrofiamientos y avances.

Somos el producto de esa dialéctica entre lo que natura da y lo que hacemos con ello.


Hay gran preocupación porque la inteligencia artificial supere al hombre. 

Creo que es una preocupación poco atenta al hecho de que la ley de nuestras ocurrencias es que nos superen. 

La flecha nos supera en velocidad, el martillo en dureza, la lana en abrigo, las palabras escritas en memoria. 

Estoy hablando de ocurrencias: también las podría llamar herramientas. O prótesis. O cultura. 

Son productos que se interponen entre nosotros y el medio en el que vivimos. 

Creo que enfocar en esa relación la competencia sólo se justifica por el miedo que nos causa pensar que nos extinguirán con la inteligencia artificial.


Es cierto que una gran parte de nuestras ocurrencias eliminaron mucha gente.

Eliminar, no sólo en el sentido de los muertos de Hiroshima: sojuzgar, esclavizar, reducir a una condición vil, es eliminar cuanto hay de humano en las personas.

Eliminar como deshumanizar.


Hay gente que tiene la intención de disponer de nuestra vida, hoy con esta ocurrencia: la inteligencia artificial.

Su primera estrategia es la de suprimir la capacidad de que todos tengamos ocurrencias.


Las ocurrencias surgen del encuentro de los cuerpos en sociedad con su entorno. 

Ese encuentro se llama vida. 

Si ese encuentro es reemplazado por la inteligencia artificial, entonces podrá eliminar lo humano.


Para sobrevivir es necesario, entonces, activar nuestras mentes y nuestros cuerpos con otros.

De esa manera es cómo se nos ocurren cosas.





miércoles, 29 de julio de 2026

Cantando

 Cuando los humanos empezamos a ser humanos, todavía con cuerpos muy parecidos a los orangutanes, por sociales, por espabilados, por mutaciones genéticas y otras razones, comenzamos a ampliar con nuestro aparato fonador los sonidos que hacíamos. (El aparato fonador incluye desde los pulmones hasta los labios, las cuerdas vocales, la faringe, la cavidad bucal, la lengua, los labios, los dientes, la campanilla y mucho más).

No eran sonidos que emitíamos con el único propósito de lograr un efecto, pero también lo hacíamos para eso. Entre otras funciones, servían para comunicarnos.

Hay consenso en esto entre los antropólogos. Pero uno de ellos, Steven J. Mithen, ha estado diciendo que aquellos abuelos nuestros posiblemente se comunicarán cantando.

Mithen escribió el libro Los neandertales cantaban rap, en el que dice que nuestro lenguaje comenzó siendo un sistema de sonidos que no separaba melodía, ritmo, emoción y significado. No estaba compuesto por palabras aisladas, y servía para influir en otros, usaba la voz, gestos y expresiones.

Quizás aún no éramos capaces de comunicar información precisa (“esta mañana andaba una piara de cerdos cerca del pantano”), sino que cantábamos cosas como “vení conmigo”, “estoy triste”, “estoy contento”, “te desafío”.

Es posible imaginar a una pandilla de 20 antropoides bastante enanos, fibrosos, de largos vellos, bastante despiertos, siguiendo el curso de un arroyito, cantándose esas cosas unos a los otros.




domingo, 26 de julio de 2026

El éxito de Cuba

 Hoy 26 de julio se festeja en Cuba el Día de la Rebeldía Nacional.

Rebeldía contra la inhumana caterva de violentos que explotaban al resto de los cubanos.

Esa peste de oligarcas hoy va ganando poder en América Latina, lo que hace que el 26 de julio tenga más vigencia que nunca.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes idealistas y de acción asaltaron dos cuarteles militares en el oriente de Cuba, el de la Moncada y el de Carlos Manuel de Céspedes.

El plan falló y muchos rebeldes murieron o fueron encarcelados. Sin embargo, el movimiento de liberación estaba puesto en marcha y la revolución triunfó en 1959.
Desde entonces, EE.UU. ha hostigado a Cuba bloqueándola de una manera criminal, contra la voluntad de la gran mayoría de los países del mundo.
El bloqueo de 64 años ha conseguido causar destrozos impresionantes en ese pequeño país heroico.
Pero el bloqueo de 64 años no ha matado la revolución.
Maltrecha como está, Cuba ha mandado contingentes de trabajadores de la salud estos días a Venezuela, para colaborar con las consecuencias del terremoto.
Personas no malintencionadas pero colonizadas por el pensamiento colonial, repiten que Cuba ha fracasado, y que eso es una demostración del fracaso del socialismo. Lo del socialismo podemos discutirlo en otro momento; hoy podemos decir que Cuba no fracasó jamás.
Todos los chicos en la escuela, científicos a la vanguardia mundial, salud, vivienda, trabajo para toda la población como no hay en ningún otro país de América Latina, todo bajo el asedio del país más poderoso del mundo, a unos kilómetros de distancia, es cualquier cosa menos fracaso.
Es un éxito rotundo en la historia de liberación de toda la Humanidad.
Nuestra admiración por Cuba es total.





lunes, 6 de julio de 2026

El humano fogón

 Qué mirás cuando vas a la casa de alguien.

 

Los adornos, cuadros, muebles, cosas que pone para que puedan ser miradas.

 

Las plantas.

 

Las cosas que tiene en la cocina.

 

Las cosas del dormitorio.

 

Los recuerdos.

 

Las cosas del baño.

 

Lo que se ve por las ventanas.

 

Las fotos de la familia.

 

Los libros de la biblioteca.

 

Las marcas de otras épocas.

 

Nada. No te fijás en nada.

 

 

Pero si miras, todo lo que veas, te hablará de las personas que habitan la casa.

 

Si ya las conocías, probablemente te confirmen lo que sabés.

 

Aunque tal vez te cambien un poquito la imagen que tenés de ellas.

 

Por ejemplo, mi amiga, la Cló es medio chusma. Si va a la casa de alguien, le revisa el botiquín del baño, los cajones de la cómoda, lo que tiene en la heladera; si hay una cajita, la abre, si encuentra un lavadero, se mete y mira todo. Una vez encontró en la casa de su amiga T., en un cajón de su placar, una cosa larga, negra, como de goma, que terminaba en una forma inconfundible. No podía ser otra cosa. Era enorme. La Cló hasta medio se asustó por el tamaño. Desde entonces, T. le pareció una persona más interesante. T. no entendía por qué la Cló le hablaba diferente, con más interés y más empatía.

 

También puede suceder que entrás en la casa de gente que no conocés mucho, y entonces lo que ves o mirás te dice mucho de quiénes son.

 

Un árbol genealógico que viene desde el siglo XVII, en un pergamino enmarcado y colgado en el hall de entrada.

 

Un gato malísimo.

 

Libros que vos consideras de tu intimidad.

 

Un altar a un gurú indio.

 

Un cuadro que pintó cuando era niña o niño y es muy bueno.

 

Una colección de piedras.

 


Los espejos, los objetos espejos de vidrio, te devuelven una imagen de vos.
Es sólo una imagen. Una entre infinitas imágenes de vos.

 

Las demás personas, que han mirado tu casa, que han escuchado tus pensamientos, que conocen tus gustos; las demás personas que han visto lo que hiciste, han padecido decisiones tuyas, se han beneficiado con tus acciones o las han hecho felices; esas personas también son espejos.

Esas personas te dicen quién sos.

 

La inteligencia artificial se parece al espejo de vidrio.

No es humana.

Quizás muchas personas se estén encaminando a relacionarse con el mundo a través de la inteligencia artificial.

Corren el riesgo de terminar tan alienadas como le pasa a cualquiera que se mira mucho tiempo en el espejo y empieza a desconocerse.

Conviene no perder la vieja costumbre de juntarse alrededor de un fogón.

 

 

Fogata de San Juan, en el Centro Cultural El Obrador, Rosario.
Fogata de San Juan, en el Centro Cultural El Obrador, Rosario.

miércoles, 1 de julio de 2026

Para andar con alguien

 Las personas que empiezan a andar juntas en la vida quizás no necesiten ajustar nada para estar juntas o quizás necesiten ajustar mucho.

 

Por ejemplo, si nacieron y se criaron en el mismo pueblo, y sus familias se conocen, o más aún, si pertenecen a la misma familia, posiblemente tengan poco que ajustar —salvo que uno de los dos, o los dos, sea un personaje peculiarísimo, que no tiene nada que ver con la gente de su pueblo o de su familia.

 

¿Qué cosas tienen que ajustar?

¿Qué significa ajustar?

 

Ropa de marca o de La Salada.

Auto o transporte público.

Fútbol con los muchachos.

Gato o no.

Madre en casa o en el geriátrico.

Con ajo o sin ajo.

Miami o Praga.

Derecho a roce con amigos o no amigos, o full fidelidad.

Barrio donde vivir.

L-Gante.
Seguir estudiando.

Hijos.

Ajustar: adaptarse. Acomodarse. Ceder. Limar. Amoldarse.

Definir qué queda dentro de la intersección “nosotros” y qué no.

 




Mis padres se fueron a vivir a Nueva York.

Al año mi madre dijo que quería que volviéramos a Argentina y mi padre dijo que quería que nos quedáramos en Nueva York.
Negociaron: mi madre volvería con los hijos y mi padre se quedaría dos o tres años para traer un capital.

Pero pasaron dos, tres años, y pasaron cuatro, seis, y el séptimo mi madre le dijo a mi padre: “¿qué hacemos?”, y él: “vos vivís en Argentina y yo en Nueva York. Una vez por año venís con los chicos, y yo voy otra vez por año”.
Para mi padre esa distancia entre él y su pareja, estaba bien.

Para mi madre, no.

Cosa que tenían que ajustar: la distancia.


Se separaron.

Aún así, siempre me pregunté cómo habían llegado a un ajuste que los llevó tan lejos, siendo él chino y ella argentina —en la década de 1950.

Tuvieron que ajustar casi todo. Pertenecían a mundos tan diferentes que tenían muy poco en común, costumbres, valores, aspiraciones, visión del mundo.

La solución que encontraron para construir una familia y estar 15 años juntos fue que mi padre tuvo la habilidad de ponerse en modo argentino y también que cuando se juntaron supieron entre los dos encontrar coincidencias profundas, como el amor a sus mayores, la aspiración a ascender socialmente y la indiferencia política.

Pero los dos lamentaron el divorcio, porque tenían esta otra cosa en común: unidos hasta que la muerte los separara.


martes, 23 de junio de 2026

Feliz día del padre 2026

“El mundo que le dejamos a nuestros hijos“.

No sé si lo que hicimos tiene importancia en el estado del mundo. 

O si la vida de nuestros hijos es el resultado de lo que hicimos para criarlos. 

La vida de nuestros hijos es el resultado de un universo de infinito factores. 


Lo que nosotros aportamos es microscópico. 

Figuradamente, aportamos un espermatozoide. Media célula.


Lo mismo que para hacer el mundo que les dejamos


Sin embargo, nuestro aporte microscópico fue decisivo. Absolutamente decisivo.

Y ese aporte es lo que hacemos de nuestra vida.

Eso es lo que nutre a la vida de nuestros hijos. 

Si somos honesto, los alimentamos con honestidad. 

Si soñamos con la revolución, los alimentamos con el sueño de la revolución.

Si le pegamos a su madre, le metemos a nuestros hijos esa mierda.

Si estamos cuando alguien nos necesita, los alimentamos con solidaridad. 

Si hacemos lo que pensamos que está bien, los nutrimos con ética. 


Bangladesh

Ayer la selección de Argentina ganó un partido con dos goles de un Messi legendario, y así clasificó para la próxima ronda del campeonato del mundo.


El tráfico no se detenía, pero hubo algunas personas que festejaron en el obelisco de Buenos Aires, como es tradición. 

Pero estos días hace un frío polar. Los negocios tienen banderitas de Argentina y caricaturas de los jugadores y camisetas con el número 10 de Messi, pero la gente está más preocupada por volver rápido a su casa. 

A la noche llegué a la estación de trenes de Retiro y no vi ni un alma. En los alrededores sólo había un entresijo de mierda y carne durmiendo entre harapos y basura regados en el piso en todas las direcciones.


Pero Argentina puede ganar el mundial y los festejos en Bangladesh fueron gigantescos.