jueves, 20 de agosto de 2026

Doctora Laura

Quiero bosquejar algunas cosas que fui sabiendo de nuestra querida Ma Qian, Laura Ma porque creo que en su vida aparecen rasgos profundos del mundo de las mujeres chinas en Argentina —las mujeres de origen chino que se criaron en Argentina, las chinas que parieron y criaron chinos en Argentina, o argentinos de sangre china: las mujeres que tienen dos identidades y sienten que no son ni chinas ni argentinas, las que tienen dos identidades más una tercera, las fundadoras del componente cultural y físico chino en la sociedad argentina de aquí en más, para sumarlo al originario, al español, al boliviano, al italiano, al judio, al paraguayo, al sirio libanes, al vasco, al peruano, al  alemán, al inglés, etcétera.


Sólo voy a contarles diez escenas, como unos pocos pedazos de un rompecabezas muy grande.


Escena 1: El señor chino que atiende en la rotisería de la calle Viamonte casi Azcuénaga, por donde pasan judios ortodoxos y compradores de telas, me dice que su hija estudia en la universidad. Le pregunto qué estudia y me dice “Medicina” con un orgullo que le pinta una sonrisa de amor en la cara. A propósito, es la primera vez que veo en su cara un gesto diferente de la impasibilidad. 

Su esposa está oculta en la cocina de la  rotisería que no mide más de 20 metros cuadrados. Contra la vidriera está el horno donde dan vuelta los pollos cocinándose al spiedo. Pollo al spiedo y chaufan con una gaseosa es lo que todos los clientes vamos a buscar.

Es la comida con la que me alimente todos mis años de universitario, y es la comida que le pagó a Laura su carrera de Medicina.


Escena 2: La doctora Laura Ma se acerca a nuestro grupo de amigos y periodistas de la revista DangDai. Comienza a venir a las presentaciones de cada edición y a las reuniones de cumpleanos y otros encuentros que hacemos sólo para juntarnos. 

Laura es medio china y medio argentina: está ahora con un grupo medio chino y medio argentino.


Escena 3: Laura trata de charlar con una señora china que está internada hace muchos años en el hospital psiquiátrico Moyano. La familia la ha abandonado allí y Laura, que no la conoce de antes, va a estar con ella. Le lleva comida, le toma la mano.


Escena 4: Laura habla con sus excompañeros de la escuela china, adónde fueron de adolescentes. A diferencia de ella, que vino de China continental, son casi todos taiwaneses. También es taiwanes su marido. Naturalmente Laura no pone un separador entre los chinos y los argentinos. Para ella son toda gente amiga. 


Escena 5: Laura nos comparte al grupo de amigos de DangDai las historias de China que se cuentan en las reuniones de su familia. Historias trágicas, lejanas, pero que le sucedieron a sus abuelos, a sus tíos.
Laura nos regala esas intimidades, algunas misteriosas, que apenas entendemos porque no tenemos suficientes conocimientos del contexto. Comprendemos que Laura viene de otro mundo, de otra historia, y sentimos su bondad de incorporarnos al legado de su familia.


Escena 6: Laura está en un hospital. Le sostiene la mano a una chica de 22 años que está allí para tener a su bebe. El médico le hace preguntas en español a la parturienta y Laura traduce la conversación.
Laura hace eso una y otra vez, con muchas parturientas chinas que no pueden comunicarse con médicas, médicos y enfermeras.
Es un trabajo voluntario.
Si esas chicas no se pudieran comunicar, ¿como harian?

Cuando Laura llega del hospital, donde ha estado acompañando durantetres días a una mujer a tener su hijo, y nos cuenta, nos quedamos en silencio. Un silencio de asombro y de admiración.

Laura no alardea. Termina de contar con una anécdota: antes de que ella fuera, una enfermera, para que la chica puje, pregunta “¿como le digo?” Nadie sabe responderle y entonces la enfermera le dice a la chica lo único que sabe en chino: “chaufan!, chaufan!”


Escena 7: Los cuentos de hadas son lindos porque son simples. Creímos que papá Ma y mamá Ma vinieron de China con sus dos hijitos, se compraron una casita, trabajaron, los chicos estudiaron y todos progresaron. Un dibujito. La verdad es siempre más rica. Cuando la familia llegó a Argentina, el abuelo Ma ya había hecho una vida. Había creado una escuela de artes marciales, la escuela había prosperado, muchos alumnos abrieron su propia escuela. Quien mira a Laura en el dibujito de la familia, tal vez la sienta una recién llegada, pero Laura vino a vivir a una ciudad sembrada de escuelas de artes marciales que tienen en la cabecera del salón principal la foto enmarcada de su abuelo.


Escena 8: El grupo de amigos de la revista DangDai es una mezcla de partidarios de la IV Internacional y la izquierda peronista. Laura interviene con planteos ideológicos que están muy lejos de aquella intersección. Inevitablemente se producen desencuentros. Pero Laura está determinada a sostener el encuentro. Se banca los topetazos como en una discusión familiar. Está en las antípodas de la posición dicotómica que manda: “si no piensan como yo, me voy”.

Escena 9: Le cuento a mi padre de Laura. Mi padre se interesa. Desde Nueva York, llamamos a Laura para hacer una videollamada. Laura atiende, se queda charlando con mi padre (hablan en español, porque Laura no entiende el cantones de mi padre y mi padre no entiende el mandarín de Laura). Me voy, los dejo charlando.
Durante un tiempo, mi padre me pregunta por Laura. Luego no me pregunta más. 

¿Qué ha pasado?
Que comenzaron a comunicarse directamente.
Mi padre le manda cada día un sticker chino, ella le responde.
Habla con mi padre mucho más de lo que hablo yo.
Comprendo que Laura soporta a su suegra tirana igual que soporta a los argentinos revolucionarios no porque acepte el autoritarismo ni porque quiera hacer contacto: es porque crea lazos.
Crea lazos comunitarios.
Crea comunidad.
Tiene en ella esa sabiduría maravillosa de los chinos.

Escena 10: Esta es una escena doble.

Por un lado, tengo la foto de mi padre chino tomando mate con mi abuela argentina.

Por otro lado, en la madrugada, Laura busca y rebusca en su departamento y no encuentra yerba para hacerse unos mates. Termina haciéndose un mate con té.
El supermercado chino aún no ha abierto y ella tiene que ir al hospital a atender a una parturienta.









martes, 18 de agosto de 2026

Haremos las cosas mal, pero nosotros

Estamos a NADA de pudrirnos de que la IA haga todo bastante mal y volvamos a hacer las cosas bastante mal, pero nosotros.





A la mitad del Año del Caballo

 Está siendo un típico Año del Caballo: quilombo.

 Cambios que tienden a la desmesura.

 A esta altura, lo que podría estar empezando a suceder, o ya sucede a pleno, es que llega la ola de la gran desorientación.

 Como el Caballo no tiene mecanismo de recule, no tiene marcha atrás, podría aparecer la sensación de que no hay lugar adonde volver.

 No hay pertenencia a la que se pueda regresar para refugiarse.

 La vida es sólo avance, sólo adelante.

 Los intentos de aferrarse a la madriguera, donde todo es previsible y seguro, no resultan, porque la madriguera se ha vuelto desconocida o ya no está.

 En su lugar, hay un vacío.

 Conviene sufrir esta falta.

Conviene desesperarse por perder lo que hasta hoy hacía de uno, propio.

Conviene llorar hasta que nos sequemos de lágrimas.

Llegará el momento de ponerse de pie.

Y entonces, tendremos frente a los ojos un mundo nuevo.

Será entonces la hora de detenerse unos instantes, de suspender el tiempo, y mirar todo, hasta elegir un punto al que dirigirse.

Por favor, paren el tiempo, Caballos y animales influidos por el Caballo, antes de largarse a correr. No permitan que su impaciencia e impulsividad les haga elegir cualquier cosa.

Porque el impulso de galopar en una dirección, el cauce en el que entren, puede permanecer más allá del Año del Caballo— de hecho, por lo menos unos cinco años.




Para decidir adónde ir tenemos el mundo entero.

Más que el mundo: tenemos el Paraíso.

Toda la realidad es una invitación a que hagamos algo con ella.

En el Año del Caballo, todos somos Adán y Eva.


lunes, 17 de agosto de 2026

17 de Agosto, día de San Martín

 Hay dos tipos de personas que habitan la Argentina.

Están los que sienten que la historia argentina es parte de su mundo

Luego están los que sienten que la historia argentina es asunto de los argentinos y ellos se sienten de afuera.

Se han publicado muchos libros que proporcionan material para que la gente sienta que la historia argentina le es propia. Libros como los de Felipe Pigna, y todos los que humanizan a los próceres de la Patria, revelan sus chismes y secretos. Hacen que las personas hablen de, por ejemplo, Juárez Celman, como si fuera el marido de una tía.

Por otra parte, como hijo de un chino y de una familia de gallegos, vascos e italianos que se encapsularon en su origen, puedo escuchar una discusión entre alguien que defiende a Artigas y otro que lo defenestra, pero no me siento autorizado a meterme.

Quizás estas dos posiciones están por afuera de ese triste homenajismo que convierte a muchas personas en un busto de bronce.

Hoy, para algunas personas, San Martín no es de bronce, sino un personaje familiar, mientras para otros, San Martín es ese que está en todas partes y que los argentinos veneran.




jueves, 6 de agosto de 2026

No hay problema

Escuché que mi amiga La Cló le dijo a Juani, su novio:

— Juani, ¡andate a la reputa que te parió!

— ¿Qué pasó? —le pregunté. 

— Le dije que iba a usar el auto el fin de semana y me respondió: “usalo, no es problema”.

— ¿Y por eso lo puteaste?

— ¿Y qué te parece?

— No entiendo. 

— Vos sos medio salame. Si te dicen “vení, no es problema”, ¿vas? Si te dicen “quedate, no hay problema”, ¿te quedás? ¿Te creés que me voy a dejar humillar? Que se meta el auto en el orto. 

La Cló no me deja pensando lo temperamental que es; me deja pensando lo que dice


miércoles, 5 de agosto de 2026

Tilinguería

 

Lo humano no es muy matemático. 


No porque a Trump le cae muy mal el wokismo te tiene que gustar el wokismo.   


Hubo aquella resistencia feroz a las granjas porcinas de chinos porque los cerdos son seres sintientes (y los inversores, chinos). 


Ayer escuché a una chica diciendo que la comida que le están dando a los chicos de Gaza está muy mal, que había que interrumpir la campaña, porque tiene malos valores nutricionales. 


Hoy escuché a un chico decir que las personas que le hacen consultas médicas a la IA son los mismos idiotas que usan redes sociales. “Todos tenemos un médico, una prepaga, sólo usan la IA porque no entienden nada de soberanía cognitiva”.  


Trump y sus tristes alcahuetes nos habilitan a decirles sin tanto edulcorante, soy peronista, soy comunista. 



lunes, 3 de agosto de 2026

La insoportable encrucijada de San Nicolás

Estuve de visita por San Nicolás, la ciudad donde nací.

Estas impresiones que comparto no tienen valor periodístico. Nadie me pagó por contarlas.


 

Un clásico de la política

De “roban pero hacen” a “no roban pero no hacen”.

De “no roban, hacen pero no sabemos”, a “no robarán, pero no sabemos si harán o no”.

Huey Long, gobernador de Luisiana, Estados Unidos, fue acusado de corrupción, clientelismo y autoritarismo, pero hasta hoy muchos lo recuerdan como el mejor gobernador de la historia del Estado porque construyó miles de kilómetros de rutas, hospitales y escuelas.

Como primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew limitó libertades políticas mientras conseguía uno de los mayores aumentos de bienestar social del siglo XX.

Los opositores fustigan al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, por concentración extrema del poder, clientelismo, represión.  Por otro lado, sus seguidores hablan de gran mejora de los servicios públicos, electrificación, rutas, más educación.

Quizás las mayorías soporten casi cualquier cosa con tal que haya empleo, que las calles estén limpias, que funcionen los hospitales, que se hagan obras, que exista seguridad, que el gobierno responda rápidamente.

Si estas cosas funcionan, la democracia se vuelve algo teórico, un lujo progre, y la legalidad es fácilmente relativizada. 

 

San Nicolás de los Arroyos

Desde 2011 la mayoría de la ciudad de San Nicolás vota por una especie de monarquía, los Passaglia. 

Varios de mis familiares y amigos los tienen como criminales, pero a la vez me cuentan que han recuperado plazas, parques, paseos y sectores degradados, por ejemplo, el Ecoparque, para que las familias anden por la naturaleza, hagan picnics, etc. Vi unos juegos gigantes para chicos de buena calidad junto al río, con mesas y bancos alrededor y baños, todo gratis. También había puestos de comida móviles. 


Me dicen que esta política no la limitaron al centro sino que alcanzaron barrios y localidades de todo el partido. 

Que están eliminando barreras físicas que separaban a la ciudad del río Paraná, por ejemplo, disponiendo para toda la sociedad de los terrenos de un cuartel militar. 

Que desarrollaron un plan extensivo de pavimentación, iluminación pública, acceso al agua potable y cloacas. Fue compulsivo: muchos al principio se quejaron, pero la mayoría terminó aprobándolo.

Me dicen que mejoran los sistemas de escurrimiento de agua en un partido donde las inundaciones han sido traumáticas (intervenciones en el zanjón La Cautiva; trabajos hidráulicos en La Emilia; limpieza y ampliación de zanjones y desagües).

Que hacen planes de vivienda social. 

Que construyeron tres hospitales descentralizados y también implementaron un seguro de salud que se saca con el DNI —las personas tienen gratis casi todos los servicios médicos de San Nicolás. 

Que hicieron o terminaron un autódromo (donde se hace cada año la ExpoChacra, lo que deja ganancias importantes), un estadio de fútbol para 25.000 personas, habilitado por la AFA, donde además de jugarse partidos con equipos como Boca y River, se hacen espectáculos artísticos, y que también construyeron otros espacios deportivos y recreativos.

Me dicen que trabajan en el patriotismo local, para que todos los nicoleños se sientan orgullosos de San Nicolás.

No niegan que los Passaglia han hecho obras, pero enfatizan que hay una investigación judicial seria y prolongada por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. 

Que hubo medidas de prueba y falta de mérito, pero no hay un sobreseimiento definitivo.

Que abusan de las contrataciones directas. 

Que instauraron un poder dinástico de caudillos. 

Que muchas de las obras avanzaron sobre terrenos de privados que harán juicios y en el futuro la ciudad deberá pagar fortunas cuando los pierda.

 

En fin, que hacen, pero roban.

Protagonizan la incómoda paradoja de sobornar al pueblo con felicidad.

 

Para mis familiares y amigos detractores de los Passaglia, más que incómoda, esta encrucijada histórica es insoportable.

Mi primo Héctor lo dijo de esta manera: “estos tipos son unos chorros y son los representantes de los poderosos. Le roban al Pueblo. El problema es que, de lo que roban usan una parte para tener a la negrada feliz, y eso es mucho más que lo que vemos que hacen los políticos que nosotros apoyamos. Al final, fueron estos delincuentes los que terminaron con el poder de los militares en San Nicolás, sacándoles el cuartel. Tenemos en el gobierno al vendepatria de Milei, que se cae con un soplido, pero no tenemos ni a uno solo que sople prometiendo hacer lo que estos malandras demuestran que se puede hacer. Si nuestros líderes hicieran lo que hacen los Passaglia, encima sin robar, haríamos un gobierno muy bueno".