Quiero bosquejar algunas cosas que fui sabiendo de nuestra querida Ma Qian, Laura Ma porque creo que en su vida aparecen rasgos profundos del mundo de las mujeres chinas en Argentina —las mujeres de origen chino que se criaron en Argentina, las chinas que parieron y criaron chinos en Argentina, o argentinos de sangre china: las mujeres que tienen dos identidades y sienten que no son ni chinas ni argentinas, las que tienen dos identidades más una tercera, las fundadoras del componente cultural y físico chino en la sociedad argentina de aquí en más, para sumarlo al originario, al español, al boliviano, al italiano, al judio, al paraguayo, al sirio libanes, al vasco, al peruano, al alemán, al inglés, etcétera.
Sólo voy a contarles diez escenas, como unos pocos pedazos de un rompecabezas muy grande.
Escena 1: El señor chino que atiende en la rotisería de la calle Viamonte casi Azcuénaga, por donde pasan judios ortodoxos y compradores de telas, me dice que su hija estudia en la universidad. Le pregunto qué estudia y me dice “Medicina” con un orgullo que le pinta una sonrisa de amor en la cara. A propósito, es la primera vez que veo en su cara un gesto diferente de la impasibilidad.
Su esposa está oculta en la cocina de la rotisería que no mide más de 20 metros cuadrados. Contra la vidriera está el horno donde dan vuelta los pollos cocinándose al spiedo. Pollo al spiedo y chaufan con una gaseosa es lo que todos los clientes vamos a buscar.
Es la comida con la que me alimente todos mis años de universitario, y es la comida que le pagó a Laura su carrera de Medicina.
Escena 2: La doctora Laura Ma se acerca a nuestro grupo de amigos y periodistas de la revista DangDai. Comienza a venir a las presentaciones de cada edición y a las reuniones de cumpleanos y otros encuentros que hacemos sólo para juntarnos.
Laura es medio china y medio argentina: está ahora con un grupo medio chino y medio argentino.
Escena 3: Laura trata de charlar con una señora china que está internada hace muchos años en el hospital psiquiátrico Moyano. La familia la ha abandonado allí y Laura, que no la conoce de antes, va a estar con ella. Le lleva comida, le toma la mano.
Escena 4: Laura habla con sus excompañeros de la escuela china, adónde fueron de adolescentes. A diferencia de ella, que vino de China continental, son casi todos taiwaneses. También es taiwanes su marido. Naturalmente Laura no pone un separador entre los chinos y los argentinos. Para ella son toda gente amiga.
Escena 5: Laura nos comparte al grupo de amigos de DangDai las historias de China que se cuentan en las reuniones de su familia. Historias trágicas, lejanas, pero que le sucedieron a sus abuelos, a sus tíos.
Laura nos regala esas intimidades, algunas misteriosas, que apenas entendemos porque no tenemos suficientes conocimientos del contexto. Comprendemos que Laura viene de otro mundo, de otra historia, y sentimos su bondad de incorporarnos al legado de su familia.
Escena 6: Laura está en un hospital. Le sostiene la mano a una chica de 22 años que está allí para tener a su bebe. El médico le hace preguntas en español a la parturienta y Laura traduce la conversación.
Laura hace eso una y otra vez, con muchas parturientas chinas que no pueden comunicarse con médicas, médicos y enfermeras.
Es un trabajo voluntario.
Si esas chicas no se pudieran comunicar, ¿como harian?
Cuando Laura llega del hospital, donde ha estado acompañando durantetres días a una mujer a tener su hijo, y nos cuenta, nos quedamos en silencio. Un silencio de asombro y de admiración.
Laura no alardea. Termina de contar con una anécdota: antes de que ella fuera, una enfermera, para que la chica puje, pregunta “¿como le digo?” Nadie sabe responderle y entonces la enfermera le dice a la chica lo único que sabe en chino: “chaufan!, chaufan!”
Escena 7: Los cuentos de hadas son lindos porque son simples. Creímos que papá Ma y mamá Ma vinieron de China con sus dos hijitos, se compraron una casita, trabajaron, los chicos estudiaron y todos progresaron. Un dibujito. La verdad es siempre más rica. Cuando la familia llegó a Argentina, el abuelo Ma ya había hecho una vida. Había creado una escuela de artes marciales, la escuela había prosperado, muchos alumnos abrieron su propia escuela. Quien mira a Laura en el dibujito de la familia, tal vez la sienta una recién llegada, pero Laura vino a vivir a una ciudad sembrada de escuelas de artes marciales que tienen en la cabecera del salón principal la foto enmarcada de su abuelo.
Escena 8: El grupo de amigos de la revista DangDai es una mezcla de partidarios de la IV Internacional y la izquierda peronista. Laura interviene con planteos ideológicos que están muy lejos de aquella intersección. Inevitablemente se producen desencuentros. Pero Laura está determinada a sostener el encuentro. Se banca los topetazos como en una discusión familiar. Está en las antípodas de la posición dicotómica que manda: “si no piensan como yo, me voy”.
Escena 9: Le cuento a mi padre de Laura. Mi padre se interesa. Desde Nueva York, llamamos a Laura para hacer una videollamada. Laura atiende, se queda charlando con mi padre (hablan en español, porque Laura no entiende el cantones de mi padre y mi padre no entiende el mandarín de Laura). Me voy, los dejo charlando.
Durante un tiempo, mi padre me pregunta por Laura. Luego no me pregunta más.
¿Qué ha pasado?
Que comenzaron a comunicarse directamente.
Mi padre le manda cada día un sticker chino, ella le responde.
Habla con mi padre mucho más de lo que hablo yo.
Comprendo que Laura soporta a su suegra tirana igual que soporta a los argentinos revolucionarios no porque acepte el autoritarismo ni porque quiera hacer contacto: es porque crea lazos.
Crea lazos comunitarios.
Crea comunidad.
Tiene en ella esa sabiduría maravillosa de los chinos.
Escena 10: Esta es una escena doble.
Por un lado, tengo la foto de mi padre chino tomando mate con mi abuela argentina.
Por otro lado, en la madrugada, Laura busca y rebusca en su departamento y no encuentra yerba para hacerse unos mates. Termina haciéndose un mate con té.
El supermercado chino aún no ha abierto y ella tiene que ir al hospital a atender a una parturienta.



