domingo, 15 de febrero de 2026

COYUNTURA - El liderazgo desfallecido

 Lo que realmente desmoraliza de nuestros lideres, lo que deprime, arrasa, aplasta, es que no tengan sueños, utopías. Ni siquiera fantasías. No ofrecen su imaginación, no hablan de cómo imaginan una Argentina mejor. 


Ser líder no es hacer lo que el pueblo no hace. El esquema real no es el líder como activo y el pueblo como pasivo. 


El líder encarna el espíritu colectivo y en este momento ese espíritu es de desánimo, desorientación y mayormente de disgregación en individuos aislados. 


Nuestros líderes representan ese lamentable estado. 


Pero no deberían someterse a esa postración y parálisis. 

Es necesario tanto que comprendan el abatimiento desde adentro como los anhelos que están debajo del agobio y con esos anhelos superar esta situación.


Nuestros líderes deben percibir desde adentro también los deseos profundos del pueblo —de todo el pueblo, desde los que luchan por los derechos de los trabajadores hasta los que quieren un país sin peronistas, desde los deliveries que se creen libres hasta los que tienen como prioridad que los hospitales para niños tengan todos los recursos necesarios, desde quienes han dedicado su vida a defender a las mujeres de la violencia del patriarcado hasta quienes quieren vivir en Miami, hasta los evangelistas, los artistas, los que viven en la calle, los veganos, los jubilados, los nostálgicos, los fascistas, los patriotas, los apolíticos.

Con esa masa de entresijo, nuestros líderes deben concebir la visión de algo que está más allá de lo que el pueblo ve y liderar al pueblo hacia ese lugar.


* * *


En los 1950, cuando el pueblo cubano estaba humillado como prostíbulo de Estados Unidos, una camada de líderes volteó la dictadura de Batista e impulsó la alfabetización masiva, una reforma agraria, dio salud universal gratuita y educación y durante décadas viene resistiendo el asedio del país más poderoso del mundo.


En la primera mitad del siglo XX Vietnam estaba sometido a la explotación brutal de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial Japón agravó el sufrimiento y desde 1965 el pueblo vietnamita sufrió un ataque masivo de EEUU con bombardeos indiscriminados, armas químicas, napalm, masacres y atrocidades como la de My Lai, en la que soldados estadounidenses asesinaron a cientos de mujeres, niños y ancianos, violándolos, mutilándolos y quemando sus aldeas. 

En ese estado el Việt Minh lideró la resistencia del pueblo, consiguiendo la independencia y la dignidad.


Burkina Faso era uno de los países más pobres del mundo, castigado por el imperialismo francés y las sequías, con el pueblo viviendo en la miseria extrema. En la década de 1980 surgió un movimiento liderado por Thomas Sankara que luchó por la autosuficiencia total, rechazó a la deuda imperialista, trabajó por la liberación de la mujer, la vacunación masiva, la alfabetización y la plantación de árboles contra desertificación. En cuatro años logró avances en salud, educación y soberanía alimentaria. Sankara fue asesinado en 1987 y su legado es encarnado en este momento por Ibrahim Traoré.


La Década Infame dejó en Argentina corrupción oligárquica, exclusión de las masas trabajadoras y una profunda crisis social. De ese desastre surgió un movimiento masivo liderado por Perón, que impulsó una mejor distribución de la riqueza nacional, derechos laborales, voto femenino, industrialización y seguridad social. Los marginados fueron convertidos en protagonistas políticos. 


Recuerdo estos cuatro ejemplos; en la historia abundan.






viernes, 13 de febrero de 2026

La canción de los viejos amantes, de Jacques Brel

Claro que tuvimos tormentas,

veinte años de amor es un amor loco.

Mil veces agarraste tus valijas,

mil veces yo me fui.

Y cada mueble recuerda

en esta habitación sin cuna

los estallidos de viejas tormentas…

Ya nada se parecía a nada.


Pero mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Yo conozco todos tus hechizos,

vos conocés todas mis seducciones.

Te quedaste conmigo de trampa en trampa,

yo te perdí de vez en cuando.

Claro que tuviste amantes,

claro que yo tuve amigas,

pero tuvimos a menudo la experiencia

del agua que vuelve a brotar.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Y cuanto más el tiempo nos corteja,

más nos atormenta,

¿no será acaso la peor trampa

que dos amantes vivan en paz?

Claro que un poco más tarde llorás,

un poco después yo me desgarro.

Protegemos menos nuestros misterios,

dejamos menos cosas al azar.

Desconfiamos del curso del agua,

pero sigue siendo la guerra tierna.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


*    *    *

 Bien sûr, nous eûmes des orages

Vingt ans d'amour, c'est l'amour fol

Mille fois tu pris ton bagage

Mille fois je pris mon envol

Et chaque meuble se souvient

Dans cette chambre sans berceau

Des éclats des vieilles tempêtes

Plus rien ne ressemblait à rien

Tu avais perdu le goût de l'eau

Et moi celui de la conquête

Mais mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime

Moi, je sais tous tes sortilèges

Tu sais tous mes envoûtements

Tu m'as gardé de pièges en pièges

Je t'ai perdue de temps en temps

Bien sûr tu pris quelques amants

Il fallait bien passer le temps

Il faut bien que le corps exulte

Finalement, finalement

Il nous fallut bien du talent

Pour être vieux sans être adultes

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore, tu sais

Je t'aime

Et plus le temps nous fait cortège

Et plus le temps nous fait tourment

Mais n'est-ce pas le pire piège

Que vivre en paix pour des amants

Bien sûr tu pleures un peu moins tôt

Je me déchire un peu plus tard

Nous protégeons moins nos mystères

On laisse moins faire le hasard

On se méfie du fil de l'eau

Mais c'est toujours la tendre guerre

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime


lunes, 9 de febrero de 2026

Sonia

Esto le dice Sonia al tío Vania al final de la obra de Antón Chéjov:

Qué se le va a hacer, ¡Hay que vivir! Viviremos, tío Vania. Pasaremos por una hilera de largos, largos días... de largos anocheceres... soportando pacientemente las pruebas que el destino nos envíe. Trabajaremos para los demás —lo mismo ahora que en la vejez—, sin saber de descanso. Cuando llegue nuestra hora, moriremos sumisos y allí, al otro lado de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos padecido amargura... ¡Dios se apiadará de nosotros y entonces, tío... querido tío... conoceremos una vida maravillosa… clara.... hermosa!... La alegría vendrá a nosotros y, con una sonrisa, volviendo con emoción la vista a nuestras desdichas presentes... descansaremos... ¡Tengo fe, tío!... ¡Creo apasionadamente! ¡Ardientemente!... Descansaremos. Oiremos a los ángeles, contemplaremos un cielo cuajado de diamantes y veremos cómo, bajo él, toda la maldad terrestre, todos nuestros sufrimientos, se ahogan en una misericordia que llenará el Universo. Y nuestra vida será quieta, tierna, dulce como una caricia... ¡Tengo fe... ¡Tengo fe! ... Pobre. Pobre tío Vania, estás llorando. Tu vida no conoció la alegría..., pero espera, tío Vania, espera... Descansaremos ¡Descansaremos!

Para Fernando Fazzolari.



lunes, 2 de febrero de 2026

Un lugar al lado del río

Un grupo de amigos de Fernando Fazzolari nos reunimos para tratar de hacer algo con los que nos pasa con su muerte. En la reunión surgieron estas palabras.


Hay un cuento de Julio Cortázar que se llama "Liliana llorando", de la época en que Cortázar escribía mucho sobre el folclore de Buenos Aires.

Hace una descripción precisa de un velorio y sobre todo permite que nos identifiquemos contándonos lo que todos observamos cuando estamos en un velorio. Identificamos al que se entusiasma con la caña Legui que da la casa de velatorio, al que cuenta chistes, a los que van solo por una formalidad, a los que están tristes de verdad, a la mujer que llega sola, va directo al cajón, no saluda a nadie, y todos la miran y se miran entre ellos, al filósofo de velorio, que es el encargado de decir “parece mentira, los otros días lo vi y estaba vivo”, o dice “hoy estamos, mañana no estábamos”, o: “qué va a ser, no somos nada”.


El velorio termina siendo la mezcla de todos los ánimos, las personalidades y todo lo que pasa en esas horas, y en total es muy necesario.

Es muy necesario el velorio para que la parte nuestra que necesita hacer contacto con la muerte de alguien, haga contacto.

En este momento preferimos dejarle las circunstancias de la muerte de Fernando a quien corresponda, y también a nosotros mismos, pero más adelante, cuando decante la ocasión de la muerte.

Preferimos guardar eso en algún rincón y pensar más en la vida de Fernando. Como dice Antonio Machado: “No puedo cantar, ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar.”


Lo primero que pensó uno de nosotros cuando supo que había muerto Fernando fue que el martes Fernando no iba a acompañar a una amiga a su sesión de quimioterapia, como había anunciado.

Le importaba más que esa amiga no estuviera sola el martes que el hecho de que Fazzo estuviera muerto.

Una insensatez completa, porque era obvio que alguien lo cubriría el martes.

Y sin embargo, era una típica insensatez de Fazzo. Es lo que Fazzo pensaría o lo que le estaba pasando al alma en pena de Fazzo.


Eso es vida. Lo mismo ese proyecto que había iniciado de escribir a máquina y hacer dibujos, y lo mismo el desbande de proyectos que tenía para todas partes, con mucha gente, de los cuales nos enterábamos de casualidad, a veces por un posteo en Facebook, y que cuando nos juntábamos él no comentaba.


Nos preguntamos si Fernando murió o si no murió.

Hay un hombre muy íntegro que fue a reconocer a un amigo al que habían acribillado a balazos y cuando vio el cadáver dijo: “No es mi amigo. No lo reconozco”.

Por otro lado, está “El libro tibetano de los muertos” que es una larga oración de varios días, que tiene la función de guiar al muerto hacia la liberación o la reencarnación. En ese acompañamiento al alma, el guía hace que el muerto pueda tomar conciencia de que está muerto. El libro no lo dice, pero es obvio que también tiene la función de que los que recitan la oración puedan tomar conciencia de que el que murió está muerto. 

Y por otro lado más, Fernando era un tipo increíblemente fecundo, era como un árbol que largaba como un loco nubes de semillas todo el tiempo.

El árbol se puede morir, pero las semillas quedan vivas, y entonces no sabemos si Fernando está vivo o está muerto.

El cuerpo de él está muerto, pero ¿cómo vamos a decir que las semillas vivas que dejó no son Fernando?


También era un artista abstracto.

Las semillas que dejó son abstractas.

Fernando como semilla era arte abstracto, lo cual a algunos les producía ofuscación, porque no entendía lo que me decía.

Quizás no le importaba comunicar porque total no podía hacerlo, o si como no le importaba, no hacía esfuerzos por comunicar. 

Se daba esa situación de que él mostraba a alguien algo que hacía y la gente tendía a encontrarle la figuración, como se hace como una nube o una mancha de humedad.

Si uno le decía a Fernando: “es un dragón” o “es una sirena”, él decía: "¡no! Es lo que es”.

Y claro, muchos nos ponemos nerviosos porque queremos saber qué es lo que vemos en los términos que ya conocemos.

Pero Fernando demostró que el arte, e incluso los negocios, no son menos fecundos por ser abstractos.


Fernando regalaba cosas todo el tiempo.

Era una persona que quería mucho. Lo que impulsaba al árbol que era Fernando a largar nubes de semillas, era el amor.

A lo largo de toda su vida fue comprendiendo muchísimo.

Comprendía todo lo que hacía —después no lo comunicaba, pero lo comprendía.

Y comprendió que es mejor el amor que cualquier otra actitud.

Es mejor el amor que cualquier otra estrategia, que cualquier otro sentimiento, que cualquier otra conducta.

Esto no significa que fuera un santo —comprender algo no significa lograrlo.

Se fracasaría si se intentara convertir a Fernando en bronce, o si lo hace un ángel, o siquiera que era bueno, porque se murió.

La depresión a la que se había entregado en los últimos tiempos parecía equivocada. No tenía derecho a darse una panzada de bajón. 

Tenemos este pensamiento desbronceador porque creemos que Fernando no se merece el insulto de ser glorificado en vano.


Fernando vivió bien.

A los 75 años no tenía todo consumado, pero tenía muchísimo consumado, muchísimo logrado, muchísimo vivido a fondo, muchísimo terminado.


La muerte de él es un naufragio.

Un filósofo de velorio dijo que la muerte de un viejo es la llegada al puerto, mientras la muerte de un joven es un naufragio.

En el caso de Fernando, era viejo y sin embargo su muerte es un naufragio.

El barco se hundió y quedan muchas cosas flotando.


Pero sobre todo queda todo lo que dio mientras estaba navegando.

Si no somos hipócritas, si no andamos diciendo que estamos tristes sin estar tristes, para honrarlo o para quererlo o para devolverle algo del amor que nos dio, podemos cuidar las semillas que nos dejó, y si alguna llega a brotar, regarlas.


Podemos cultivar lo que nos dejó Fazzo mientras él, como dijo Angie Ascasubi, “negocia con San Pedro, de panzón barbudo a panzón barbudo, un terrenito que preparará para cuando vayamos con él, un lugar con mucho sol y muchos árboles al lado del río”.




viernes, 30 de enero de 2026

Lo que está a la vuelta de la esquina

 El chino taiwanés norteamericano Jensen Huang es uno de los fundadores y actual CEO de NVIDIA, una empresa que soñó con la inteligencia artificial para desarrollarse como gigante de la industria (desarrolla unidades de procesamientos gráficos, interfaz de programación de aplicaciones para ciencia de datos y computación de alto rendimiento, así como unidades de sistema en un chip para la computación móvil y el mercado automotriz).


El que soñó fue Huang.

Cuando se le pregunta qué es la inteligencia humana responde que no consiste en resolver problemas técnicos, porque para eso ya está la inteligencia artificial, sino que la inteligencia humana es “la intersección entre la astucia técnica, la habilidad humana que permite a alguien vibrar con otros —lo que se llama ‘empatía’— y la capacidad de abordar lo que no se puede nombrar, aquello que está a la vuelta de la esquina”.






 

jueves, 29 de enero de 2026

Responder

Si uno está con una persona con la que tiene confianza y siente una necesidad imperiosa de contarle algo, es mejor explicarle lo que sucede y reservarse lo que le quema por salir hasta que la otra persona le pida que le cuente.

No siempre es fácil saber que te están haciendo una pregunta, que esperan de vos una respuesta, que esperan que des tu parecer, opinión o comentario.

Sin embargo, es mejor sólo decir algo cuando se te pregunta.

Si tenés duda, es mejor que el otro te aclare demás que quiere que respondas. 

Entonces, lo más conveniente es responder y callar lo antes posible.









lunes, 26 de enero de 2026

Vacaciones

 El 23 de enero de 1945 el Secretario de Trabajo y Previsión de la Nación, coronel Juan Domingo Perón, consiguió implementar el decreto 1.440, que dio a todos los trabajadores vacaciones pagas.


Volveremos ahí.