jueves, 8 de octubre de 2026

Miguelito González

Creo haberles contado alguna vez de mi amigo Miguelito González, que no tiene nada adentro.

Está vacío.

Solo existe cuando habla con otros o cuando escucha voces en su cabeza.

Sin los demás y sin las voces, está solo inerte.

Es como un maniquí.

No piensa.

No siente.

Ni siquiera se angustia porque no siente nada.

El Big Data está jodido con Miguelito: no le saca nada.

Tampoco tiene rutina. Come cuando tiene hambre, duerme cuando tiene sueño, se abriga cuando tiene frío. Se lava los dientes si los siente sucios. Si siente dolor se toma una pastilla.

Un hombre vacío.

No tiene deseos.

No tiene sueños.

Ni siquiera parece diseñado por la inteligencia artificial. Más bien al contrario: parece un hombre tan inexistente que la inteligencia artificial no es capaz de imaginar.

No entiendo cómo está de novio con Lorena.

No entiendo qué vio en él Lorena.

Quizá a ella le guste esto que estoy diciendo, que no existe.

Así, no la molesta.



Cuál democracia

Nuevamente es hora de pensar en nuestra democracia.

Hay una base, que es la prohibición de poner la democracia en cuestión, porque eso equivale a aceptar siquiera la posibilidad de una dictadura —que para nosotros los argentinos es la dictadura militar de 1976–1983, el gobierno más asesino que tuvimos en nuestra historia.

Pero esa prohibición ha sido utilizada por la oligarquía para explotar al resto de la sociedad, porque la democracia que hemos tenido habilitó una dictadura económica.

Por supuesto, esto no es una novedad; desde el final de la dictadura muchos intelectuales advertían que una democracia formal es el instrumento político del poder económico concentrado del capitalismo. 

Sin embargo, esta advertencia quedó siempre en la espesura de la torre de marfil donde viven los intelectuales, completamente desvinculados del sentido común y desvinculados de la práctica de los políticos.

Un objetivo inclaudicable, básico, pilar de los gobiernos más cercanos al campo popular que hemos tenido, ha sido preservar la institucionalidad, respetar la Constitución y las leyes como forma de sostener la democracia. Jamás se permitieron dudar de la democracia, porque eso sería permitir el regreso de los militares.

Paradójicamente, al quedarse clavados en la defensa de la institucionalidad, al no moverse un milímetro de la democracia que era esencialmente no-dictadura, terminaron habilitando el surgimiento de las fuerzas que generaron la dictadura del 76: el odio a los pobres, el individualismo, el autoritarismo, la violencia y, en definitiva, la indiferencia ante la ley.

Entre las personas bien intencionadas, inocentes, democráticas, impacta la sorpresa de que la mayor parte de la sociedad elige la sustancia de la dictadura.

Esa sorpresa sería menor si la voz de los intelectuales hubiera salido de ellos y hubiera llegado a la gente hasta hacerse consciencia. 

¿Por qué van a preferir la democracia las personas a quienes la democracia no alimentó, no le dio casa, no le dio trabajo, no le dio la perspectiva de un mejor futuro, sino que, al contrario, ven que la vida de sus hijos es mucho más difícil que la de ellos?

Es cierto que en los años del kirchnerismo, en esos años del progresismo en América Latina, hubo un avance innegable en las condiciones de vida. Sin embargo, aquellos gobiernos no dejaron instalada una nueva realidad. Fueron desbancados por derechas que volvieron a entregarle nuestras sociedades de pies y manos a la explotación capitalista. En este momento está cayendo Lula, que acaso haya llegado milagrosamente hasta hoy.

En este sentido podrían abrirse dos campos para analizar. Por un lado, que las derechas parecen tener la fragilidad de haber ganado las elecciones por porcentajes escasos, lo que significa que las fuerzas progresistas, aun con sus líderes desactivados, desanimados, apáticos, sin deseo ni ambición, tienen un enorme apoyo popular. 

Por otro, si nos hemos convencido de un círculo que parece una caricatura —el del 1) la gente pobre vota un gobierno popular, 2) el gobierno popular convierte a los pobres en clase media, 3) los ahora clase media votan gobiernos de derecha, 4) los gobiernos de derecha los empobrecen, 5) pobres, votan a un gobierno popular, etc.); si creemos que esto sucede en la realidad, convendría intentar comprender por qué los gobiernos populistas no se aplican a representar a las clases medias que crean.

El avance de las derechas en Argentina, América Latina, Occidente es un avance contra la democracia. Pero también los gobiernos que nuestros progresistas ven como una promesa de superación de la distopía en la que ya entramos, pueden, de lleno, ser calificados como no democráticos: India, Rusia, China.

China está haciendo el planteo que a nosotros nos convendría hacernos internamente: ¿de qué hablamos cuando hablamos hoy de democracia? ¿Qué democracia queremos?

Ojalá nuestros intelectuales hablen para la gente, ojalá la gente los escuche; ojalá los escuchen los políticos, ojalá las nuevas generaciones piensen en esto en las décadas por venir. No creo que hablen de democracia, pero ojalá hablen de la posibilidad de que todas las personas de una sociedad vivan dignamente.








 


Enamorada

Mara le está respondiendo a Agus:

— ¿Cómo va a ser el hombre que más me gusta? Está George Clooney, Ryan Gosling, Johnny Depp… Jude Law… Brad Pitt… Y está David Beckham y los futbolistas, dios mío, esos chicos… me desmayo. ¿Cómo Raúl va a ser el hombre que más me gusta? Es feo. ¿O no es feo?

— ¿Y por qué estás con él?

— ¿Qué tiene que ver? Me gusta, claro, me gusta mucho, pero ¿quién puede estar con Ryan Gosling? ¿Vos ves que yo tengo posibilidades?

— Pero Raúl, ¿es el más qué?

— ¿Tiene que ser el más algo? Es Raúl. Me gusta porque es Raúl.

— ¿Estás enamorada porque es simplemente Raúl?

— No sé si estoy enamorada.

— ¿Tampoco? ¿Ni es el hombre que más te gusta ni estás enamorada? No entiendo por qué estás con él.

— Y, ¡porque es Raúl!

— ¿En serio, no estás enamorada?

— Lo quiero, pero enamorada, así como lo preguntás vos, no sé. Sos un poco dramática.





martes, 6 de octubre de 2026

Otra resistencia

Hay unas personas que tienen mucho poder y no tienen ni amor ni respeto ni consideración por los demás.

Esa gente nos chupa la sangre y quiere extinguirnos 


Muchos de los que no tenemos poder tampoco tenemos ni amor ni respeto ni consideración por los demás.


Algunos nos defendemos ayudándonos entre nosotros, sosteniéndonos, bancándonos.

Ojalá sigamos resistiendo.


Cuando terminó la dictadura militar del 76 sólo podíamos tener dos futuros: dictadura o democracia.

Eso fue la democracia para los argentinos.

Necesitamos convertirla en absoluta.

Los dos apremios de los militares, además, nos quitaron toda posibilidad de pensar la democracia.

La lucha era a muerte contra la dictadura. 

Democracia era solamente aquello que no era dictadura.


Pero no alcanzó con sostener la institucionalidad. 

Siempre supimos que lo que teníamos era sólo no-dictadura.

Que no era realmente una democracia, sino un instrumento de dominación de la oligarquía y de Estados Unidos.

Con los años se hizo plenamente claro que esta democracia la vida de la mayoría está cada vez peor.

Es imposible que no concluyamos que la democracia no vale más que la dictadura. 


Es necesario que vayamos más allá de garantizar la vigencia de la ley. 

La oligarquía no está presa de nuestra dicotomía democracia-dictadura, porque ejerce una dictadura capitalista usando la democracia como legitimación.


También nosotros tenemos que romper la dicotomía democracia-dictadura.

Necesitamos crear algo diferente de esta dictadura con forma de democracia. 

Tenemos que inventar algo nuevo, algo que ya está en la gente y los políticos no están construyendo porque son parte de la oligarquía. 


Tenemos que hacer una revolución para crear un sistema que no dejará a todos felices, pero que saque de la indignidad a toda la sociedad.




sábado, 3 de octubre de 2026

COYUNTURA - Elecciones en Brasil 2026

 Siempre Brasil tuvo una indigna masa de pobres. 

Gente que pasaba hambre.

Las enfermedades del hambre, la desnutrición de los chicos, son un cáncer social. Tienen un poder enorme para destruir el futuro de un país.

Pero entre 2003 y 2014 el PT en el gobierno redujo 82% la población que estaba en situación de subalimentación.

Se trataba del futuro de Brasil y de la dignidad humana.

El gobierno forzó que el pan se compartiera. Compartir el pan es el primer paso para la paz.

Ese 82% planteó el desafío de ser llevado al 100%, el desafío de sostenerlo y el desafío de atacar las causas estructurales de la injusticia social que crea la pobreza.

Este domingo 4 los brasileños tienen el poder de cerrar los ojos ante esos desafíos y destruir lo que se construyó estos años o de enfrentarlos votando a un gobierno que asuma como una responsabilidad del Estado el bienestar del Pueblo, la garantía de que mañana todas las familias volverán a comer y el futuro de los chicos.






martes, 22 de septiembre de 2026

Más que vos

Vamos por la feria comprando verduras.

Me paro y le pregunto a Lore:
— Pero ¿te divertís más con él?

— Sí, pero estoy enamorada de vos.
— ¿Y te parece más copado?

— ¡Sí! ¡Y Carlsen me parece mejor ajedrecista que vos!¡Y Riquelme me parece más hermoso que vos!¡Y mi hermano Julián es mucho más alto que vos!¡Y Elon Musk es más inteligente que vos!¡Y más millonario!
— La reputa madre, Lore, ¿Hace falta que me lo digas así?

— ¡Sí!¡No sos lo más! Vos me pedís que te lo diga así.

— Cierto. Lo que más me gusta es que los celos me ardan como si me hubiera tragado medio litro de ácido. Y decime la verdad, cuando hicimos el amor anoche, ¿no estabas pensando en Tomás?

— Sos insoportable. Y te lo voy a decir, no para castigarte sino porque es la pura verdad: sí, sí, sí, estaba pensando en Tommy. Y para demostrarte que no te miento, te cuento que no estaba pensando en que tenía sexo con él, sino que estaba pensando en nuestras cosas…

— ¿Las cosas tuyas y mías o las cosas tuyas y de él?

— Las cosas de él y mías. Estaba pensando en cómo mejorar una postura de yoga.

Tomás, es el profesor de yoga de Lorena. En realidad, ya son casi compañeros, porque ella ya llegó a ser también instructora, porque él la formó.

Lo tremendo de todo esto es que yo mentiría como un energúmeno si dijera que Lore no está enamorada de mí. Está completamente enamorada de mí; me pide que vivamos juntos, me pide que viajemos juntos, me pide que tengamos hijos, me hace regalos todo el tiempo, se ha jugado por mí en situaciones extremas, más que cualquier amigo de toda la vida.

Está enamorada de mí y no está enamorada de Tommy. Quisiera decirlo de la manera más enfática posible.

Lo que tiene con Tommy es que comparten algo que para ella es un corazón que le toma toda la vida. A mí me incluye en ese corazón; todo lo que hace con Tommy, diríamos que lo hace teniéndome de la mano. Realmente no tengo ninguna razón para pensar que ella tenga deseos de Tommy, y a decir verdad, tampoco tengo ninguna razón para decir que yo vea que Tommy tiene algún interés en ella más allá del yoga.

Mis celos me dicen que Lore me tiene en la plataforma de su existencia y lo tiene a Tommy en el corazón de su vida.





 

domingo, 20 de septiembre de 2026

Breve historia de una joven higuera

 Buenos días. El año pasado me compré una higuera. Un pequeño árbol. Fue en los días en que me puse de novio. 

Comprar un árbol y ponerlo en mi patio era como fundar algo. 

Pensé que era un poco atolondrado, porque las parejas no me duran mucho y posiblemente me quedara con la higuera nuevamente solo. 

Pero tampoco quería vivir sin tener una ilusión. 

Creo que es mejor tener la vida encendida por una ilusión apasionada que evitar tener ilusiones para tener la seguridad de que jamás se sufrirá una decepción. 

Esa pequeña higuera, flaca, un solo palo que se había ido para arriba como un adolescente que se hace alto de un día para el otro, para mí era lo más parecido que tuve a la decisión mía de formar una familia, de empezar algo que duraría el resto de mi vida. 

Me la vendieron con tres hojas y dos higos. Con mi novia nos comimos un higo cada uno, riéndonos, diciéndonos que nos alimentaremos de la higuera y así conseguiremos estar a dieta. 

Pero cuando llegó el invierno, se le cayó una hoja, luego otra y al fin quedó un triste brote de madera tortuoso, en una maceta gigante. 

Las cosas habían salido al revés. 

Déjala, me dijo mi novia, a lo mejor está viva. Mi tristeza le ganó a mi bronca y no la tiré. Todos los días veía ese signo tal vez de que no soy una persona fértil. Lo único que sé hacer de verdad es escribir, pero nunca gané un concurso literario  y mis colegas escritores consideran, sin decírmelo,’que no soy bueno. 

Se había muerto el primer arbolito que quise tener en mi vida, que había plantado en la casa que conseguí comprar con la ayuda de mis padres y de toda una vida de 65 años de trabajo. 

Y el invierno de una crueldad sádica, y la gente, hasta con chicos, envuelta en trapos durmiendo en una vereda. 

Algunos, pensé, estamos destinados a no dar fruto. 

👤

Sin embargo, la vida. 

La vida hace lo que quiere. 

La vida es indiferente a nuestros pensamientos, a nuestras preocupaciones y nuestras pasiones. Nace donde quiere, se apaga donde quiere. 

Me fui de viaje, un viaje largo, al otro lado del mundo, y un día mi novia me dice me parece que le quieren nacer brotes a la higuera. 

¿Cómo, no se había secado?, le pregunté, y ella no sé, pero tenés que tener fe. Algunas cosas salen bien. 

Cuando finalmente vuelvo, me recibe, me lleva de la mano al patio y ahí estaba la flaca, apenas viva higuera, con unas hojas tan verdes y deseosas de vivir que eran las hojas más lindas que vi en mi vida. 

🦄

De mi novia, qué les voy a decir. Nunca se sabe qué quieren las mujeres. A lo mejor un día se muda de jardín. Pero por ahora nos sentamos a ver la higuera juntos.