martes, 28 de mayo de 2024

Franela

Hay cuerpos que te dan ganas de abrazar un tiempo sin límite.  

Hay miradas que es imposible no mirar.

Hay voces que te enamoran a los dos minutos.

Hay espaldas, brazos, hombros, panzas que te llaman para que les des una palmada, un golpecito de cariño.

Hay pecas que producen una fiesta dentro tuyo.

Hay piojos que no podés no alzar.

Hay piernas que activan un determinado gen que te hace morderlas.

Hay manos que te dan ganas de darle un apretón.

Hay lunares que te crean intimidad.

Hay labios que no podés no besar. 

Hay defectos de un cuerpo que te hipnotizan.

Hay cabellos que te hacen viajar a otro país, a otro siglo.


Todo esto me lo enseñó a Gisela.




viernes, 26 de abril de 2024

Para qué tanto cálculo

Miguel Benasayag parece viejo choto porque tiene prevenciones contra la AI.

Cualquiera que hace carita cuando le decís AI, es sospechado de viejochotez.

Benasayag dice que cuando el cerebro delega una tarea, desactiva los mecanismos que estaba usando para realizar esa tarea y entonces utiliza los recursos en otra cosa. 

Si el proceso es lento, los recursos se “reciclan”, dice, pero si el proceso es demasiado veloz o instantáneo, sólo se atrofian.

Tal es el caso de la delegación a las computadoras, desde la calculadora más sencilla hasta la más sofisticada AI.

Si sólo hacés cálculos matemáticos con la calculadora, te olvidás de cómo se saca una raíz cuadrada, y si usás el GPS para ir al kiosco de la esquina, el día que no lo tenés, no llegás ni hasta la puerta.

Y sacar una raíz cuadrada no es nada más que hacer un cálculo matemático, sino que es una infinidad de cosas, y saber llegar a un determinado lugar no es sólo tomar el camino más conveniente o corto, sino que involucra una infinidad de procesos —emotivos, racionales, físicos, de todo.


Creo que hay un problema en esta formulación, y es que Benasayag considera que quienes están naciendo en la era digital usan las computadoras como un recurso externo, y la verdad es que ya nacen con las computadoras incorporadas.

Los viejos nos podemos hacer adictos al celu, pero no somos adictos a nuestras piernas para caminar. Para los pendejos, el celu es a su pensamiento lo que para nosotros son las piernas al caminar.


Por otro lado, Benasayag es hermosamente lúcido al diferenciar estar informados de comprender.


También cuando afirma que no hay pensamientos sin tiempo.


Y es fascinante cuando dice que una cosa es funcionar —lo que pertenece al orden de la sola eficacia— y otra es trabajar el sentido —lo que pertenece al orden de lo humano.


En un congreso en que le preguntaron la diferencia entre la máquina y el humano, sintetizó: “la máquina no puede ser pelotuda. El humano lo necesita, para sentir, para comprender, para vivir”.  


Al final de este texto les voy a pasar la entrevista de Bercovich a Miguel Benasayag, en la que dice bien todo lo que estoy refiriendo.


Pero entonces, ¿para qué les escribo?


Porque medio que me convenció de que copiar y pegar links, “miren, lean, oigan”, es asumir una función en algún algoritmo.

Lo único que nos salva de no ser sujetos y agentes de los algoritmos y demás mecanismos con que BlackRock y el resto de los vampiros manejan las conductas sociales (todos votando a Milei), es hacer nuestros los temas. 

Es decir, contarlos, dibujarlos, tergiversarlos, equivocarnos, escribirlos.

Para ser humano, es mejor contar con errores, incluso sucia y desprolijamente, que copiar y pegar lo que escribió una máquina, eficiente, nada pelotuda.


https://ar.radiocut.fm/audiocut/ia-no-piensa-personas-tampoco/






miércoles, 24 de abril de 2024

Coyuntura - Marcha en defensa de la universidad pública - 23 de abril de 2024

La marcha es descomunal.

Descomunal e increíblemente compacta.

Están los profesores que los jubilaron, los que llevaron libros de Mark Fisher, los que no tienen libros, los que trajeron la bici, los LGBT, los radicales, los LGBTQRGUJBVGHEK, los orkos CGT, los de universidades privadas, los kirneristas, los ayudantes ad honorem, los que llevan libros de George Orwell, los veganos, los estudiantes que pasaron la noche en Ciudad Universitaria, los generalizados manifestantes de carteles individuales, no banderas pero muchos diciendo lo mismo, diciendo lo mismo pero de modo individual, graffitis móviles, respetuosos de las paredes, voluntariosos, en cualquier cartón; las mamás de estudiantes universitarios, las pibas, los que llevan libros de Paulo Freire, de Galeano, los que se recibieron en universidades públicas, los generalizados tatuados, las que se dejan la cabellera blanca, los generalizados blancos progres, pero también algunos gorrita. 


No asoman líderes, pero se siente que van a despuntar, una vez que se haya disipado la política como un negocio para beneficio personal y una vez que no tengamos que tragarnos ni un sapo Scioli, Fernández, Massa, peronistas exclusivos, gente elegida por otros.


Se siente que surgirán líderes que están más allá de los algoritmos, de Cambridge Analytitca, los bitcoins y BlackRock.


Esos líderes están entre la gente de esta protesta. 


Porque cuando la gente se junta así, junta los cuerpos, junta lo que hay, el bochorno y la nobleza, aparece el espíritu.





sábado, 20 de abril de 2024

Mudanza

 Me mudé de barrio. 

Me fui a vivir a otra casa. 

Hacía mucho años que vivía en la casa anterior. 

La casa era yo y yo era yo porque vivía en esa casa. 

Ahora estoy un poco desorientado. 

Una casa es un espejo. Uno mira la casa y se ve. Cada libro, cada raspón en la pared, las sillas, las fotos en los portarretratos, la luz que entra por la ventana en invierno, la cama, todo remite a momentos de los que está hecha la vida de sus habitantes. 

Cuando uno se muda y esas marcas no están, uno no sabe bien quién es.



 

Un plan

Hay cosas que tiene California que la ponen muy al borde Estados Unidos —algunas, del lado de afuera.

Por ejemplo, que su actual gobernador se haya pasado una cantidad interminable de días en China este año. 

O que Terminator haya sido su anterior gobernador.

Vi un brevísimo video (ya todos los videos son brevísimos) de Terminator en su función de exgobernador, muy embebido en la onda espiritual autoayuda de California, o sea, diciendo una sarta de puerilidades. Sin embargo, se le escapó algo que no estuvo mal.

Dijo que 79% de los norteamericanos odia su trabajo.

Remarcó que era un porcentaje exorbitante.

Lo explicó así: “se meten en un trabajo porque no tienen plan”.


Al poeta español Antonio Machado le gustaba justo esa gente. Gente anónima, que trabajan toda la vida sus cuatro palmos de tierra y al morir apenas son recordados un breve tiempo por sus nombres en una lápida perecedera.


La idea de Terminator es bastante individualista, por lo demás. El self-made man lucha por su objetivo, se cae y se vuelve a levantar como un héroe, no se da por vencido y al fin triunfa.


Claro que la mística de tener un sueño y trabajar para construirlo no se reduce al individualismo, ni al voluntarismo, ni al vector moderno del progreso, ni al enamoramiento del superhombre (Terminator, Nietsche), es decir, la noción de que hay hombres inferiores y hombres superiores.

Esa mística está viciada de toda esa basura, pero puede prescindir de ella.


Un pueblo puede tener un sueño y trabajar para construirlo, todos anónimos, trabajando cuatro palmos de tierra y cada uno olvidado apenas ha sido enterrado.

El tema no es el superhombre, sino el sentido que da a la vida tener un sueño.




viernes, 19 de abril de 2024

En el juego

El chico —o tal vez hombre —o muchacho —o el joven de 34 años se entera de que tiene un demonio adentro del cerebro.

Hace unas décadas, 34 años era plenamente un hombre. Adulto, maduro, transitando ya hace tiempo la plena integridad de su persona, responsable de una familia, de una empresa, de un campo. Un hombre hecho y derecho.

Pero en este momento, a los 34 años se pasa bastante tiempo jugando a la playstation o a juegos online, muy lejos aún del proyecto de casarse, quizás se vive con los padres, posiblemente no se sabe qué hacer con la vida.

Bien, este que se entera de que un alien le habita la cabeza, toma consciencia de que se puede morir.

De que se va a morir.

Jamás había pensado que podía morir.

No había pensado que era inmortal, tampoco. Sólo no había pensado nada.

Cuando observa que ha tomado plena consciencia del tema, alguien le dice: “Bienvenido al juego”.

(Este es un capítulo de la serie Six Feet Under, que se llama “En el juego”).




jueves, 18 de abril de 2024

Sobre arrimarse

Nos angustia mucho ver que los carniceros inmundos entran en nuestras casas y nos degüellan, saquean, destrozan y violan a nuestros hijos, y no aparecen los grupos que saben manejar el poder para organizarnos y embestir juntos, prender fuego a estas alimañas y empezar algo nuevo.

No hay nada. 

Pero siempre que no hay nada, lo que surge, surge cuando nos juntamos. 

Parece magia, pero es nada más que un rasgo interesantísimo de los humanos.

Es una constante en la historia.

Nos juntamos y surge algo nuevo, una tercera cosa que no existía.

Juntamos la materia de nuestros cuerpos y se genera algo que los trasciende.

No hay algoritmo que pueda contra eso.