sábado, 20 de abril de 2024

Mudanza

 Me mudé de barrio. 

Me fui a vivir a otra casa. 

Hacía mucho años que vivía en la casa anterior. 

La casa era yo y yo era yo porque vivía en esa casa. 

Ahora estoy un poco desorientado. 

Una casa es un espejo. Uno mira la casa y se ve. Cada libro, cada raspón en la pared, las sillas, las fotos en los portarretratos, la luz que entra por la ventana en invierno, la cama, todo remite a momentos de los que está hecha la vida de sus habitantes. 

Cuando uno se muda y esas marcas no están, uno no sabe bien quién es.



 

Un plan

Hay cosas que tiene California que la ponen muy al borde Estados Unidos —algunas, del lado de afuera.

Por ejemplo, que su actual gobernador se haya pasado una cantidad interminable de días en China este año. 

O que Terminator haya sido su anterior gobernador.

Vi un brevísimo video (ya todos los videos son brevísimos) de Terminator en su función de exgobernador, muy embebido en la onda espiritual autoayuda de California, o sea, diciendo una sarta de puerilidades. Sin embargo, se le escapó algo que no estuvo mal.

Dijo que 79% de los norteamericanos odia su trabajo.

Remarcó que era un porcentaje exorbitante.

Lo explicó así: “se meten en un trabajo porque no tienen plan”.


Al poeta español Antonio Machado le gustaba justo esa gente. Gente anónima, que trabajan toda la vida sus cuatro palmos de tierra y al morir apenas son recordados un breve tiempo por sus nombres en una lápida perecedera.


La idea de Terminator es bastante individualista, por lo demás. El self-made man lucha por su objetivo, se cae y se vuelve a levantar como un héroe, no se da por vencido y al fin triunfa.


Claro que la mística de tener un sueño y trabajar para construirlo no se reduce al individualismo, ni al voluntarismo, ni al vector moderno del progreso, ni al enamoramiento del superhombre (Terminator, Nietsche), es decir, la noción de que hay hombres inferiores y hombres superiores.

Esa mística está viciada de toda esa basura, pero puede prescindir de ella.


Un pueblo puede tener un sueño y trabajar para construirlo, todos anónimos, trabajando cuatro palmos de tierra y cada uno olvidado apenas ha sido enterrado.

El tema no es el superhombre, sino el sentido que da a la vida tener un sueño.




viernes, 19 de abril de 2024

En el juego

El chico —o tal vez hombre —o muchacho —o el joven de 34 años se entera de que tiene un demonio adentro del cerebro.

Hace unas décadas, 34 años era plenamente un hombre. Adulto, maduro, transitando ya hace tiempo la plena integridad de su persona, responsable de una familia, de una empresa, de un campo. Un hombre hecho y derecho.

Pero en este momento, a los 34 años se pasa bastante tiempo jugando a la playstation o a juegos online, muy lejos aún del proyecto de casarse, quizás se vive con los padres, posiblemente no se sabe qué hacer con la vida.

Bien, este que se entera de que un alien le habita la cabeza, toma consciencia de que se puede morir.

De que se va a morir.

Jamás había pensado que podía morir.

No había pensado que era inmortal, tampoco. Sólo no había pensado nada.

Cuando observa que ha tomado plena consciencia del tema, alguien le dice: “Bienvenido al juego”.

(Este es un capítulo de la serie Six Feet Under, que se llama “En el juego”).




jueves, 18 de abril de 2024

Sobre arrimarse

Nos angustia mucho ver que los carniceros inmundos entran en nuestras casas y nos degüellan, saquean, destrozan y violan a nuestros hijos, y no aparecen los grupos que saben manejar el poder para organizarnos y embestir juntos, prender fuego a estas alimañas y empezar algo nuevo.

No hay nada. 

Pero siempre que no hay nada, lo que surge, surge cuando nos juntamos. 

Parece magia, pero es nada más que un rasgo interesantísimo de los humanos.

Es una constante en la historia.

Nos juntamos y surge algo nuevo, una tercera cosa que no existía.

Juntamos la materia de nuestros cuerpos y se genera algo que los trasciende.

No hay algoritmo que pueda contra eso.





Lo que adora mi gusano

Adentro mío circula un YO del tamaño de un gusano.

Sé lo que le pasa a ese YO.

Ese YO siente esto:


ADORO a los ricos, sus casas maravillosas

ADORO viajar para mostrar que pertenezco a la clase internacional

ADORO ser culto para demostrar que no estoy esclavizado a esa negrada de tener que trabajar

ADORO la limpieza y la pulcritud, todo sin mácula, todo sin arrugas, sin olor

ADORO la perfección

ADORO la familia perfecta, papá-mamá-hijos

ADORO ser inteligente y no ignorante como los que escuchan a L-Gante y votan a Milei

ADORO ser universitario

ADORO usar marcas 

ADORO el arte, la intelectualidad

ADORO todo lo que me hace superior





domingo, 14 de abril de 2024

Hipócrates



Un médico tenía, entre muchos pacientes, en uno de los hospitales donde trabajaba, un hombre que moriría pronto.

El médico fue el primero en darse cuenta. Lo intuyó y luego los estudios confirmaron que su diagnóstico era exacto.

Había pasado innumerables situaciones como esa. Con sus colegas, para sus adentros, pensaba en el paciente como “este”. “Este no llega a los 50 días”, “qué mal la va a pasar este”.

Siempre se amargaba. Pero con “este” le pasó otra cosa.

Una mañana, cuando iba en su auto al hospital, se le apareció el paciente en la cabeza y se quedó pensando en él. No pensaba nada en particular, pero le sobrevino una emoción muy fuerte. Empezó a sentir mucha pena, rabia, impotencia y al fin, una rebeldía contra su muerte.

Se preguntó qué le estaba pasando, por qué aquel hombre le causaba dolor. No lo conocía. No sabía nada de su vida, si dejaba hijos chicos, si había sufrido mucho, si su mujer estaba enferma, si se merecía morir o no.

Se preguntó si lo estaría identificando con alguien —con su padre no, porque era muy joven; tampoco consigo mismo, porque era más grande. Quizás con un hermano mayor que nunca tuvo, pero este era un pensamiento forzado. No tuvo respuesta.

Después de atender en el hospital al que iba, en vez de volver a su casa fue a visitar al hombre.

Repasó su historia clínica con detalle, viendo si se le estaba pasando algo por alto, buscó algún resquicio que abriera una posibilidad de que se curara.

Pasó a hablar con el paciente unos minutos, tuvo una breve charla, profesional, apenas más larga que la que solía tener en la rutina.

En los días que siguieron buscó avances en investigaciones y tratamientos para la enfermedad del hombre y fue consultando a sus colegas.

Los días siguientes los colegas más cercanos, los médicos amigos, comenzaron a extrañarse, cuando notaron que estaban insistente con aquel hombre. Le preguntaron si lo conocía, o si el caso tenía algo especial. Les dijo que no.

También estaba extrañada su esposa, porque nunca su marido hablaba de un paciente en particular, y de este hablaba todo el tiempo.

Un día ella le dijo:

— Estás obsesionado.

Él ya lo sabía. Pero no podía parar. Buscaba tratamientos experimentales. Habló con investigadores de otros países, habló con el jefe de servicio donde estaba el hombre para probar nuevos medicamentos, empezó a descuidar el resto de su trabajo.

A medida que el hombre desmejoraba, crecía su angustia y la desesperación por salvarlo. 

Llegó un momento en que supo que había sobrepasado los límites de su profesión.

Ya no estaba actuando como médico.

Perdió la sensatez. Era como un perturbado mental. Se instaló primero en el hospital, intentó todo lo que se podía intentar, tomó riesgos legales enormes con terapias en sus primeras fases de testeo, y finalmente se quedó en la habitación del paciente.

Allí permaneció hasta que el hombre murió.

Si sus colegas estaban asombrados, el jefe de Servicio, que era un veterano de la Vieja Guardia, conocía el síndrome y lo dejó hacer.

La familia del paciente estuvo agradecida. Su esposa también comprendió lo que le pasó como algo que le podía suceder a cualquier médico, en tanto ser humano, y supo acompañarlo.

Al paciente, no se sabe qué le pasó. Tal vez fue víctima de la desesperación del médico que le daba esperanzas, o tal vez su mente se fue apagando y no siguió el proceso, o tal vez estaba agradecido.

El médico quedó anímicamente afectado por mucho tiempo. Le dieron licencia y estuvo varios meses sin poder trabajar.

Sin embargo, finalmente volvió.

Después de todo, era médico. Seguiría haciendo aquello que había elegido hacer en su vida motivado por la locura que le agarró por aquel paciente, es decir, la necesidad de que otra persona esté bien.

 

 


jueves, 11 de abril de 2024

Vivir

Un milico traiciona a su partida y se pone del lado del forajido.


Alguien acaricia a su galgo viejo en la estancia de siempre.


Un viejo decide dejarse llevar a altamar por un pez.


Una mujer sabe tratar a los hombres de diferentes tribus salvajes.


Otra mujer escribe para que retrocedan las sombras.


Cuando van a buscar al guerrero al que han lanceado como para matarlo diez veces y aún así ha ido a morir entre los matorrales, no lo encuentran. Ha escapado para volver un día a la batalla.


Un hombre levanta un cuchillo que la arrojan para ir a morir en un duelo.



Escribí una cantidad de cuentos y los llevé siempre en la mano, para no publicarlos.

Para desear publicarlos.

Por miedo a perder el deseo, que es lo que pasaría si los publicaba.

Porque lo que yo quería no era publicarlos, sino desear publicarlos.

Si lo publicaba, mi deseo sería un pescado muerto. El pellejo de un perro querido. Unos ojos secos.


Pero yo no estaba de acuerdo conmigo. 

También me decía que no publicarlo era no vivir.

Para que mi deseo no muriera, yo no vivía.

Entonces escribí una novela, y decidí publicarla. Como sabía que tenía muchas torpezas, se la pasé a una editora, dura como una punta de vidia, para que me señalara qué debía ajustar.

Pues la destrozó.

Yo no me aguanté el chicotazo y abandoné también esa novela en un cajón. Otra vez le saqué el cuerpo a mi deseo. 

Pero un año después un amigo, no menos estricto, me alentó a seguir trabajándola, y así una tarde la puse sobre la mesa.

Comprendí que la editora tenía razón. Le hice una cantidad de tachaduras mayor que la que me hizo huir, pero cuando la cerré, sentí que lo que tenía en la mano no era una ilusión de mi vanidad, algo sin sustancia o un pasatiempo. Había escrito algo sólido.

Supe que las cosas que conté le pueden dejar una experiencia a alguien que la lea.


Otra amiga, en una clase de español a un norteamericano, hizo un descubrimiento extraordinario. El alumno trató de encontrar el verbo en español que correspondía al sustantivo “experiencia”. Ella le explicó que en inglés la conversión de un sustantivo en un verbo es natural, pero en español muchas veces suena muy forzado, como en el caso de “experiencia”. “Tuve una experiencia”, se dice, y de ahí en más se explica. Alguno traducirá torpemente “experienciar”, y habrá errado. Mi amiga le dijo al alumno: “nosotros decimos, lenta y enfáticamente, «vivir».”

Ese “vivir” es una clave para apreciar lo que alguien escribe, poema, cuento, novela.

La literatura es, entonces, aquello capaz de transformar a un lector dotándolo de un vivir. 





martes, 2 de abril de 2024

Unidades básicas

 ¿Hay unidades básicas abiertas para que los vecinos vayamos a discutir la situación actual y pensar cómo nos sacamos de encima esta basura que nos está matando?

Algunos tienen la desagradable sensación de que el peronismo son los políticos peronistas y arrimados que se beneficiaron bastante en los últimos 20 años y ahora están en la rosca.

Que le estén midiendo la temperatura al clima social.

Que están negociando planes para recoger la fuerza social, una vez que la gente no aguante más y estalle.


Ya hemos dictaminado que nosotros los peronistas perdimos el gobierno porque dejamos entrar a los progres.

Primero los dejó entrar Néstor.

Toooooooda la izquierda, los socialismos, los demócratasocialismos, los movimientos sociales, los feminismos, los ecologismos, los movimientos culturales. Los veganos de Palermo que se van de vacaciones a Portugal, Italia y Austria. Los de Villa Crespo en el Sanber. Los porteños. Los blancos.

Después Cristina les dio más cabida.

Hasta que le tomaron el gobierno.

Al final, Cristina eligió a uno que le gustaba más el radical socialista Alfonsín que Perón.

Y ahí perdimos todos.

Nos sumergieron en su marxismo, su amor por Europa, su antiproducción petrolera —porque genera cambio climático—, su antiproducción agrícola —contra el complejo sojero—, su antiproducción minera —porque contamina—, su antiproducción ganadera —porque es maltrato animal—, en total, “antiextractivismo”.

Nos hundieron en su amor por la “cultura”, —sólo foránea, en sintonía con la de los norteamericanos y los europeos—, antirreligión, su veganismo, su consideración de los pobres sólo como justificación de ser socialistas para parecerse a los países nórdicos, su anticapitalismo, su odio a los hombres, su odio a los sindicatos por negros de mierda.

Ya decretamos que esos nos mataron.

Tomaron el gobierno de Fernández para hacer cine, masa madre y cambiarse de género.


¿Alguna hipótesis de por qué les cedimos el poder?


¿Hay unidades básicas abiertas para que los vecinos vayamos a discutir la situación actual y pensar cómo nos sacamos de encima esta basura que nos está matando?






domingo, 31 de marzo de 2024

Más allá de la indignación

Cuando nos juntamos, nos la pasamos llorando. Nos comentamos las malas noticias, increíbles, imposibles, que todos conocemos.

Lo mismo hacen los periodistas que no son pagados por Milei.


No queremos resignarnos a la miseria.

Ante el empeoramiento de nuestras condiciones de vida, resistimos.

Parece ampliamente dominante la actitud de sólo resistir.

Somos ante todo lamento, impotencia, castración, indignación.


Estamos en una posición que no propone algo nuevo a los demás, a la sociedad, a las generaciones que vienen.

Es apabullante la incapacidad de proponer un proyecto que se oponga al programa de la oligarquía, que está desatada.

Le estamos yendo de atrás.

No conseguimos hacer que la oligarquía sea un obstáculo a nuestro sueño. 

La ponemos en un pedestal para putearla.


Sólo le damos entidad a Milei.

No proponemos para el presente ni para el futuro algo diferente de lo que perdimos en las elecciones que él ganó.


La reacción general de quienes queremos una vida digna para toda la sociedad es la de conservar lo que nos queda del pasado.

Nos hemos vuelto unos conservadores.

Queremos conservar lo que hizo Kirchner en el pasado, basado en lo que hizo Perón en el pasado anterior —y hasta queremos conservar lo que obtuvimos en el pasado con Fernández, de quien renegamos.

Es como si no tuviéramos fuerza, ni ideas, ni recursos para construir algo nuevo.

O como si nos hubiéramos enamorado de estar en el piso, puteando a Milei allá arriba.


En esta escena, nos están sacando lo que tenemos porque no tampoco estamos pudiendo resistir bien.

Para resistir hay que existir, y parecemos una masa de individuos y grupos atomizados, sin capacidad de proponer algo.

Somos como un equipo de fútbol o un boxeador que sólo se defiende.

Tenemos una energía descomunal para resistir. Tenemos una tradición, mártires, acontecimientos heroicos que fundamentan, avalan y nutren nuestra capacidad de resistencia. Esa épica habita el espíritu de más de la mitad de los argentinos.

Y no hay manera de que podamos superar este momento sin esa resistencia magnífica que nos dignifica, nos dice quiénes somos y causa respeto afuera del país.

Sin esa fuerza, nos entregaríamos sin luchar, como corderos, como cobardes que no merecen el pasado que tenemos.

Sin embargo, si el único plan es defender lo que tenemos, estamos destinados a perderlo.


Como la resistencia es pasividad, lloramos, nos indignamos, nos desesperamos, nos deprimimos.

Así pasivos, le dejamos toda la realidad a un mamarracho que abre puertas y ventanas para que entren los monstruos.

Los monstruos nos sacan lo que queríamos preservar, nos corren para quitarnos todo y destrozarnos, cagan en nuestra comida, les dan armas a los pobres para que trafiquen droga y se maten entre ellos y maten a cualquiera, van creando las condiciones para que nuestros hijos se prostituyan y ellos puedan violarlos.

En la dictadura, ya vimos lo que son capaces de hacer.

Entonces nos indignamos más, nos desesperamos más, nos deprimimos más, comenzamos a suicidarnos.


Tenemos el desafío de superar la pena, la depresión, la autocompasión, la impotencia y la indignación.


También podemos aceptar que no es posible una superación.

Si consideramos esa posibilidad, tal vez podamos tomar una decisión: no hacer nada, esperar que el que haga sea otro, intensificar la impotencia, matarnos.


Pero si queremos superar este estado infame, dado que la soledad desanima y estar con otras personas nos estructura, nos compone, nos contiene y nos potencia, juntémonos con otros. Para esto, ayudan las rutinas.


Mucho de lo que queremos conservar ya está perdido.

La ESI está perdida. El cine está perdido. El Plan Kunita. Los beneficios a los discapacitados. El soporte de la agricultura familiar. Los talleres de producción cultural. Conectar igualdad. Télam, la TV Pública, el Canal Encuentro. El sostén de los organismos de derechos humanos. El programa Potenciar Trabajo. El Programa Procrear. El Ministerio de las Mujeres. 

Está perdido ahorrar, tender puentes con otros países de América Latina, tener vacaciones, que nuestros jóvenes tengan experiencias en otros países, comprarse una casa, que a cualquiera que ponga un taller mecánico o una fábrica de alfajores le vaya bien.

Están perdidas empresas estatales estratégicas como YPF, Aerolíneas Argentinas, ARSAT.

Están perdidos miles de empleos.


Nos aferramos a todo eso.

Chillamos para conservarlo.

Lloramos para que no nos los arranquen.

Pero ya los perdimos.

Milei ganó, tiene poder y usa el poder para destrozar ese mundo que era nuestro mundo.


Hay que aceptar la pérdida.


Ahora bien, aceptada la pérdida, conviene ritualizarla. 

Esto requiere hacer un funeral, en el que se mira al cadáver.

Luego tenemos que padecer un duelo, en el que se comprende qué perdimos, por qué, qué consecuencias tiene, qué nos pasa.

Finalmente, podremos distinguir cuál era la fuente que creó lo que perdimos.


Perdimos los Centros Integrales de la Mujer, pero seguimos pensando que a las mujeres no se les levanta la mano.

Perdimos todo control sobre los precios de la comida, pero seguimos pensando que todas las personas tienen derecho a la comida.

Perdimos contra un energúmeno que dice que la justicia social es abominable, pero la justicia social está en nuestra sangre.


Una vez que paguemos el precio de la derrota y aceptemos que lo que está perdido, ya no está, entonces podemos reconstruir, resucitar, generar algo hermoso y gigante, hecho con el material del que estaba hecho lo que perdimos.


Tenemos que construir un sueño con los fundamentos que generó lo que perdimos.

Estamos siendo sometidos a un “cambio cultural”, entonces tenemos que revolucionar la basura que nos imponen y levantar un sueño con los deseos que tenemos adentro.

Deseamos vivir en paz, deseamos tener una vida buena, calentitos en invierno, fresquitos en verano, cumpleaños de los chicos, los viejos bien, trabajar de lo que nos gusta, andar en bicicleta, poder ir al médico y comprar remedios, reírnos, asados los domingos, leer un buen libro, ir a la cancha, tener un gato, bailar, que nuestros hijos tengan un futuro, poner la casa linda, disfrutar de la Naturaleza.

Amamos la Argentina, vimos ese amor en las calles cuando ganamos el Mundial. Queremos tener una Argentina que disfrutemos todos. Sobran los recursos.

No nos falta un sueño.


Pero sí nos falta la convicción, la fe, en que podemos liberarnos de la porquería en que nos entrampamos y ponernos a construir lo que deseamos.


Parece que lo más difícil es permitirse desear.

Deberemos recurrir a diferentes estrategias para levantar el bloqueo del deseo.

Levantar ese bloqueo es una tarea muy ardua, porque el bloqueo está implantado en un lugar casi inaccesible y es extremadamente eficaz. 

El bloqueo actual fue creado por la dictadura del 76 con la tortura, el asesinato, el robo de bebés y todo tipo de bestialidades a modo de una didáctica diabólica.

Néstor Kirchner rompió el bloqueo unos años, con lo cual demostró que es posible hacerlo, y es posible construir algo hermoso. Pero luego la oligarquía, ayudada por nosotros, lo reconstruyó.

El segundo presidente que se atreve a romperlo es Milei, pero lo hace en la dirección del bloqueo, de modo que termina fortaleciéndolo. Milei no habilita otro deseo que el de destruir.


La desarticulación del bloqueo para desear puede pensarse mediante la figura de robarle el fuego a los dioses —Milei violentó la entrada al espacio de los dioses para devolverles el fuego en forma de hoguera en la que se queman millones de argentinos y para entregarse a que los dioses los sodomicen.

Para robar el fuego hay que desearlo. Con sagacidad, la oligarquía, además de fortalecer la seguridad de los muros que la protegen, dinamitó el lugar donde deseamos. Con la dictadura nos enseñó que desear el fuego de los dioses es indefectiblemente penado con el infierno sobre el cuerpo propio y de las personas queridas. 

Así, la oligarquía puso una bomba en el corazón donde se gesta el deseo.

Lo que creó la oligarquía no es una cultura que sublima el deseo, sino una trampa que impide que el deseo surja.


Podríamos empezar por poner una pausa a esto. 

El deseo surge del vacío. Es diferente a la reacción que tenemos cuando nos amenazan.

El deseo es activo, mientras que la resistencia que tenemos ahora es pasiva. Resistimos como reacción, porque nos atacan.

El deseo aparece en otro momento.

Convendría crear ese momento, charlando y pensando con otras personas. 


Estamos sumidos en el mundo atlántico de los imperios coloniales, al que se lo está comiendo el cáncer de la distopía.

Esto explica mucho de las cosas que nos pasan.

Algunos insistimos en hacer contacto con otras realidades —hubo precursores que empezaron en el siglo XIX; en las décadas de los 50 y 60 una cantidad de artistas e intelectuales hicieron de esto el hipismo; siempre hubo alguno que se maravilló y logró comunicar otros modos de vivir, como los músicos que estuvieron en África, desde Brian Jones, Peter Gabriel, Paul Simon, Stewart Copeland; en América Latino hay tradiciones de escritores, músicos y otros que bebieron de las raíces precolombinas.

Mirar en este momento a los sectores del mundo que no están siendo devorados por la distopía, puede tener dos efectos constructivos: por un lado, comprobar que la distopía no es inevitable; por otro, comprender que se puede vivir de una manera distinta.

Por ejemplo, observar a Rusia, a China, quizás a algunos países balcánicos, del Sudeste Asiático, de Asia Central o el universo musulmán, puede generar la idea de que el patriotismo podría llegar a ser una fuente de inspiración importante.

Un patriotismo nuevo, que elaboraríamos con nuestros recursos enriquecidos en el contacto con otros patriotismos.

Esa era la intención de la Tercera Posición y del Movimiento de Países No Alineados.


Quizás otra manera de hacer una pausa es escuchar a los jóvenes. 

La brecha generacional es muy profunda.

No veo que estemos observándolos, comprendiéndolos, dialogando con ellos.

Más bien, creo que tenemos el síndrome de los pobres profesores exhaustos porque tienen que trabajar en tres o cuatro escuelas, y vemos a los jóvenes, como “ellos” sin distinguir diferencias, como si fueran una raza homogénea, como si todos fueran iguales.

Como si los consideráramos a todos iguales y aborrecibles.

Los odiamos porque nos incomodan. 

Entonces quedamos los adultos, indignados, llorando porque nos quitan lo nuestro, y expulsando de entre nosotros a los jóvenes que no imitan nuestra impotencia rabiosa.

Así, nos encanta acusar a los jóvenes de que son los que sostienen a Milei.  

Convendría aceptar la posibilidad de que haya aspectos muy buenos, extremadamente buenos, incluso geniales entre los chicos.

Que, por lo demás, son los dueños del futuro. 

No vamos a poder superar el fracaso que nos atrapa si no ponemos el alma en el futuro. 

En este momento, tenemos el alma en el pasado, para conservarlo, mientras que el futuro son estos chicos que no estamos apreciando bien.


31 de marzo, 2024.




martes, 26 de marzo de 2024

Coyuntura - Maleducados

 “Mi educación fue interrumpida a los seis años, cuando me mandaron a la escuela”.

¿De qué educación hablaba?

Aunque nos reímos y reconocemos que la frase tiene algo de verdad, salimos a protestar si un gobierno anuncia su intención de desfinanciar la educación.

Un sentido común reconoce la formación ética de la escuela. La formación dota a los alumnos de valores y de un sentido de la vida. Hacer las cosas bien, ser mejores, terminar lo que se hace, luchar por lo que se cree que está bien, ser justos, no robar, respetar, cumplir con las obligaciones, hacer los deberes.

Principios.

Aquello que, si se pierde, cualquiera puede hacer cualquier cosa y queda impune.

Nos parece bien, necesario, que los adolescentes se rebelen, pero hasta un límite. Un límite de lo que pueden hacer —si con otros adolescentes rugbiers matan a un pibe, se pasan de la raya—, y de cuánto tiempo serán adolescente —si sigue rebelándose contra todo a los 35 años, no está madurando.

Bueno, acá están todos estos líderes que cruzan la raya. Que matan, que se cagan en los acuerdos de la convivencia, que tiran abajo lo que creíamos que habíamos convenido para siempre: el rechazo al racismo, el rechazo a gobiernos que torturan y asesinan en masa, la igualdad de la mujer, el respeto al estado de derecho.

Y pareciera que no tenemos capacidad de reacción frente a esto. Le pegaron un tiro en la cara a una defensora de la institucionalidad y la negamos dos veces antes de que el gallo cantara tres. Así fue asesinada la institucionalidad democrática instaurada en 1983. Luego, en la marcha del 24, nos sacamos selfies como en un picnic.

sábado, 16 de marzo de 2024

Los árboles

Mi amiga Silvina y su compañero Pedro usaron sus ahorros para comprarse una casita pequeña pequeña en un lugar bastante lejos de Buenos Aires. 

Hay que tomar el tren, viajar 40 minutos y después esperar el colectivo, que medio pasa cuando quiere y que llega hasta unas cinco cuadras de la casita. No es tan fácil llegar.

No es tan fácil llegar, pero allá está la casita esperándolos, paradita, amarilla, pequeña.

En medio de un terrenito donde Silvina plantó un fresno, un álamo, una planta de mandarina y un limonero.

El fresno se fue para arriba como un campeón, y al álamo, que es un álamo plateado, se le cayeron las hojas, pero el tronco está saludable.

También crece con vigor juvenil el arbolito de mandarina, al que no le importó en absoluto una inundación.

En cambio, el exceso de agua parece haber afectado al limonero, que no murió pero tampoco cambia. Quedó como en un estado de latencia.

Cada vez que va a la casa, Silvina pasa mucho tiempo con sus árboles. 

Se compró algunas herramientas de jardín, mira en su celular algunos consejos que ofrecen otros amantes de los árboles como se ha descubierto ella, está juntando bosta de caballo con la que prepara abono.

Al fresno lo curó de pulgones. Al limonero le dedica un amor especial (parece que algo significa el limonero para ella).

Son todos arbolitos chicos. Arbolitos niños. Pero el álamo se hará enorme. Crecerá hasta la altura de un edificio de dos o tres pisos. Y el fresno también será un árbol grande, y el árbol de mandarina y el limonero se llenarán de flores blancas en la primavera.

El limonero, tan cachuzo como está ahora, un día aparecerá decorado con una muchedumbre de limones de oro que brillarán como soles, y Silvina los mirará y llorará de amor.


Porque todo esto pasará.





martes, 12 de marzo de 2024

La médium

Era una familia supersticiosa. Todo el tiempo buscaban en la realidad signos de otra realidad. Nada los entusiasmaba tanto como la ocurrencia de que un pájaro que se metía en la casa era el anuncio de que alguien quedaría embarazada, o de que la enfermedad de un niño era producto de la maldición que alguien le había echado a su madre.

No era extraño que varios de ellos practicaran el espiritismo. Lo hicieron durante toda la vida. Fue así que alguien descubrió en una muchacha que trabajaba de mucama, dotes de medium.

La muchacha obedeció a su patrona y también se complació en tener un reconocimiento mayor que el ser una sirvienta.

Su agente la introdujo como medium en las sesiones de espiritismo, con bastante éxito y más tarde comenzó a llamarla a su casa y convocar a personas que tenía algún problema. Entonces le pedía a la muchacha que se concentrara y le dijera que veía en la persona.

Quienes iban cada vez salían más impresionados y la muchacha cada vez estaba más segura de que la señora tenía razón y ella realmente veía más allá. 

Sus visiones la asombraban, más aún cuando las personas le confirmaban, también azoradas, que les decía cosas que nadie sabía, y más aún todavía cuando profetizaba circunstancias y hechos que con el tiempo se cumplían.

Una tarde la señora convocó a su sobrina Micaela, y la muchacha le dijo que en su interior vivía el espíritu de un artista gigante, alguien que vino a este mundo para sembrar algo que cambiaría todo.

Le dijo que tenía que pintar —Micaela le dijo que muchas veces pintaba— para que el espíritu pudiera hacer su obra.

Con la voz de otra persona, la muchacha le dijo a Micaela: “ahora tenés un sentido en la vida”.



Lista de personas con quienes uno quiere estar

Ariel podría ser una lista con los deseos que lo mueven a estar con las personas con quien más quiere estar:

Su esposa Alicia.

Su amigo Manuel.

Su amigo Beto.

Su hijo Pablo.

Su amiga Miriam.

Su compañera de trabajo Eduardo.

Su sobrino Esteban.

Su amigo Fernando.

Y otros. 


Eficacia del lenguaje oral

Para traducir del idioma chino al español debería tenerse en cuenta la observación de Borges de que sólo las palabras del lenguaje oral tienen eficacia. 

Decía que no la tienen todas las palabras de diccionario. Por ejemplo, la palabra “azulado”, “azulino”, “azuloso”. “Azulado” es una palabra que el lector acepta, pero “azuloso” no. Va en la dirección contraria de la que piensa el lector.


lunes, 11 de marzo de 2024

Coyuntura - Eliminamos los parásitos. ¿Y ahora?

Esta semana lloverá todos los días. 

Rosario se hace invivible. 

En marzo y abril la gente de todo el país comenzaremos a sentir que nos están sacando todo. 

Y que eso no tendrá fin. 


En el verano viejo aparecen estas semanas de lluvia y ya se instala el frío y las nubes para siempre, y luego comienza la muerte. 


Si no disfrutamos con la muerte, conviene pensar en un plan.


Quiero tener fe en que los argentinos resisten los embates de la oligarquía perversa, mugrienta, violenta.


Los argentinos se levantaron una y otra vez, como con Irigoyen, con Perón, en el Cordobazo, contra la dictadura del 76, contra la infamia del final de los 90.


Es cierto que esos movimientos fueron al final doblegados. La dictadura del 76 triunfó, con cada ataque, la oligarquía ganó metros.

Desde hace por lo menos medio siglo, después de cada batalla, salimos más debilitados y maltrechos que antes.

Pero no nos despedazaron, como era su intención.


Quiero tener fe en que no nos van a despedazar tampoco esta vez. 


Ahora nos están dando una puñalada profunda.


Salvo las feministas, no hemos sabido ponernos firmes con un futuro. Hemos perdido el sencillo y pacífico paraíso familiar de que los viejos estén tranquilos, de tener un trabajo, hacerle el cumpleaños de quince a la piba, una casita y un auto, saber que un argentino ha sido premiado, asado el domingo, leer un buen libro, ver un partido de fútbol, tener el descanso de unas vacaciones, el sueño de que los chicos cumplan sus deseos.

No aspiramos los argentinos a ser dueños del mundo ni a un progreso espectacular que se consigue con guerras y conquistas.

Sin embargo, hemos tenido representantes que le dieron la espalda a nuestras modestas aspiraciones, y así en la última década la derecha se adueñó del futuro. 


Sin embargo, con Milei está demostrando que no sabe qué proponer para ese futuro, salvo rabia.


Es evidente cuánto le debe el triunfo de Milei a la necesidad de terminar con un statu quo miserable, con un esquema de poder mezquino, inútil a la hora de representar los intereses de toda la sociedad. Pero ¿cuál es la utopía de Milei?


Se habla de la aspiración individualista, la ilusión de los veinteañeros de hacerse millonarios con bitcoins y desarrollando videojuegos. El individualismo es una fuerza poderosa, pero no es un sueño para toda la sociedad.


Sí ha sido un sueño liberarse de los inútiles, de los parásitos, de la manera en que fuera —aún sabiendo que convocaríamos parásitos mayores, más voraces, más criminales.


Había que cambiar. Pero ¿y ahora?


Necesitamos tener fe en que surgirá un sueño y en que tomen forma las maneras de proponerlo.


Necesitamos pensar qué será bueno para nuestros hijos y, contra el viento y marea de estos monstruos, empezar a construirlo. 


domingo, 10 de marzo de 2024

Tres de nosotros



2 genéticamente chinos.

1/2 genéticamente argentino. 

genéticamente china.

1/2 genéticamente argentina.

genéticamente medio chinos. 

genéticamente medio argentinos. 

3 humanos.

Haien Qiu, china de Rada Tilly; Vero Chen, china de Buenos Aires; Gustavo Ng, chino de San Nicolás.

jueves, 7 de marzo de 2024

Que no envidien

Un cuadro no puede causar nada. Otro puede cambiarte la vida.

Esto demuestra que el espíritu crea la materia.

No es necesario que haya otra ni más relación que esta entre arte y política.

Hace unos días el artista Daniel Santoro charló con un grupo muy variado de militantes peronistas en el CEDI.



Despotricamos contra el progresismo que se sumó al gobierno de Kirchner y ocupamos lugares centrales en los gobiernos de Cristina.

Expusimos nuestra bronca por el modo en que se ninguneó olímpicamente a las personas evangelistas, en tanto eso era una muestra de cómo no se gobernó para todo el pueblo.

Los evangelistas de hoy son las cabecitas negras de Eva Perón.

Santoro aprecia el poder más que revolucionario, el poder imparable, desatado, incontrolable de Eva.

Nos recordó que ella despertaba fuerzas que nadie se atrevía ni aún se atreve a convocar. Decía que había que hacer un país en el que ningún chico pobre envidiara al hijo de un oligarca.

Eva hablaba de envidia. Es decir, no hablaba de necesidades básicas, comida, ropa, vivienda, salud, sino que hablaba de deseos.

No se trata de satisfacer necesidades sino de cumplir deseos.

Este punto de vista permite comenzar a entender por qué los pobres apoyan a Milei.

Y desde ese punto de vista quienes quieran gobernar como representantes del pueblo, deben saber desde adentro, mejor que ellos, qué desean los evangelistas. Y qué desean los terraplanistas, los gorilas, los gendarmes y los que hacen delivery.

Y también los tilingos del progresismo.


martes, 5 de marzo de 2024

Coyuntura - Es propicia la solidaridad

 Muchos de ustedes están familiarizados con la “doctrina del shock” y ya han comprendido que las bandas saqueadoras de Argentina (otra que “casta”) están usando a Milei para crear el shock en este momento.

En el libro “La doctrina del shock” Naomi Klein cuenta que Milton Friedman “aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o estado de shock a gran escala durante la década de los setenta, cuando fue asesor del dictador general Augusto Pinochet.”

Relata que los chilenos "no sólo estaban conmocionados después del violento golpe de Estado de Pinochet, sino que el país también vivía traumatizado por un proceso de hiperinflación muy agudo” y en ese contexto Friedman le aconsejó a Pinochet que impusiera un paquete de medidas rápidas para la transformación económica del país. Esas medidas eran reducciones de impuestos, libre mercado, privatización de los servicios, recortes en el gasto social y una liberalización y desregulación generales.

Así, por ejemplo, “los chilenos vieron cómo sus escuelas públicas desaparecían para ser reemplazadas por escuelas financiadas mediante el sistema de cheques escolares.”

Klein cuenta que “Friedman predijo que la velocidad, la inmediatez y el alcance de los cambios económicos provocarían una serie de reacciones psicológicas en la gente que «facilitarían el proceso de ajuste». Acuñó una fórmula para esta dolorosa táctica: el «tratamiento de shock» económico. Desde hace varias décadas, siempre que los gobiernos han impuesto programas de libre mercado de amplio alcance han optado por el tratamiento de shock que incluía todas las medidas de golpe, también conocido como «terapia de shock».”


El shock deja a las personas sin reacción.

Los criminales violan nuestras vidas impunemente.

En la sociedad argentina se ha cultivado una resistencia que ha soportado o se ha superpuesto a shocks como la dictadura del 76, las hiperinflaciones y otros.

Conviene involucrarnos en esa tradición.

Parte de la parálisis en que nos deja el shock es la desactivación de nuestra solidaridad y sentido de la decencia de atender a personas que tenemos cerca y están en problemas.

(Claro que todos estamos en problemas, pero la solidaridad es justamente el gesto hacia otros, no hacia nosotros; es decir, la solidaridad no es ayudar sólo cuando uno está bien, eso es dar lo que a uno le sobra, la caridad, él “primero yo”. La experiencia enseña que el bienestar propio surge de dar a otro, no de darse primero a sí mismo).

 

Las bandas que hegemonizan el poder en Argentina cierran Télam.

¿Alguien siente que no es asunto que le compete?

Pues entre nosotros hay gente que quedan en la calle.

Nos tocan a todos, no por voluntad de tirar un eslogan, sino en la realidad.

Es una oportunidad de solidarizarnos.

Conviene no mirar para otro lado.

Podemos empezar pensando por qué no queremos que destruyan Télam.

Pensar para qué sirve una agencia de noticias del Estado.



jueves, 29 de febrero de 2024

Una chica parecida a Orit

Estos días me mudé. 

Vendí el departamento que mis padres me habían comprado hace más de 40 años.

Me vine a un barrio alejado.

Lo exploro; Fui a un café a unas seis cuadras.

Me atendió una chica que era una copia exacta de Orit.

No podía dejar de mirarla.

Me pescó que la miraba me hizo la sonrisa hermosa de Orit.

Al irme, me acerqué a ella y le pregunté si su mamá se llamaba Orit, porque era muy parecida y se me ocurrió que tenía una hija de su edad.

Me dijo que no. 

La saludé.

Cuando iba saliendo me llamó. Me di vuelta y me dijo: “tenés la mochila abierta”, y antes de que me la bajara de los hombros para cerrarla, me la cerró ella, con un gesto de tanta familiaridad que me dejó muy confundido.

Más confundido, porque todo el tiempo que estuve en el café no sabía qué hacer con esa chica tan igual a Orit.

Salí a la calle y cuando comencé a caminar de regreso a mi nueva casa, me sobrevino un llanto que no podía parar.

No sé por qué.

Me crucé con un hombre grande, alto, de mucho pelo blanco, flaco, con una camisa también blanca, que me miró llorar.

No sé por qué lloraba.

Por Orit, por el pasado, por esa chica tan buena, porque hay chicos buenos.

Espero que Orit esté bien.





domingo, 11 de febrero de 2024

Coyuntura - Instrucción Cívica

No se puede negar que hay gente con mala leche, pero la mayoría de las personas que conozco tienen buen corazón.

La mayoría de las personas siente que hay que cuidar a los viejos,

Que los chicos tienen que estar bien,

Que todas las personas se merecen tener un trabajo, una casa, ser atendidas si están enfermas,

Que todas las personas deberían vivir en paz, sin que les estén gritando, robándoles ni diciéndoles que tienen que odiar a otros,

Que todas las personas, los viejos, todos, sobre todo los chicos, tienen que tener un plato de comida en la mesa.

No es mucho.

La gran mayoría de los argentinos se contenta si tiene un vida simple y buena, si puede ir de la casa al trabajo, los chicos en la escuela, un asado el domingo, festejarle el cumple de 15 a la piba.

No mucho más.

Me parece que este simple sentimiento no es representado por el Gobierno actual.

Siento que Milei incita al odio, aumenta los precios tanto que la gente ya no puede comprar lo que necesita, ataca a los jubilados, ataca a los discapacitados, ataca a los pobres.

Un Gobierno legal debe cultivar el bien de todos. No puede atacar a la gente.

Si un Gobierno ataca a la gente debe cambiar o debe no seguir y sus líderes deben ser castigados.

Lo dice la Ley y lo dice nuestro sentido común, aún antes de haberse llevado Instrucción Cívica en 2º año de la secundaria.


miércoles, 7 de febrero de 2024

Coyuntura - Esquizofrenia

Los gobernantes elegidos por los argentinos en 2023 dicen “la casta”.

Dicen “con la tuya”.

Dicen “no laburan”.

Dicen “no hay plata”.

Dicen “no la ven”.


Saben ponerle palabras a lo que la gente quiere decir. 

Representan el pensamiento común. 

Por eso ganaron y siguen arriba. 

“Quien dice lo que pienso me entiende. Quien me entiende, está conmigo. Ese me defiende”. 

Como cuando Eva Perón decía: “no quiero que ningún niño pobre envidie a un niño rico”.


Si no aparece otro que diga mejor lo que la gente quiere que alguien diga, estos gobernantes podrían aguantar. 


Pero la esquizofrenia irrumpe cuando por un lado dicen lo que la gente quiere oír, pero en la acción trituran la vida de las personas de un modo despiadado hasta la alienación. 

Una cosa es hacer ajustes económicos —como siempre—, y que la gente aguante; otra cosa es no tener qué comer. Es difícil pensar que los argentinos se vayan a suicidar o quedar mustios y pasivos con un hijo en brazos que se está muriendo porque no ha comido en un tiempo. 


Es la misma esquizofrenia con la que el Gobierno trata a China y a la Iglesia Católica. 

El lunes 12 el presidente Milei se reunirá con el Papa, a quien ha llamado "el representante del maligno en la tierra", de quien dijo que está "del lado de dictaduras sangrientas" y a quién tildó de “imbécil” —“habría que informarle al imbécil que está en Roma y defiende la justicia social. Que sepa que es un robo y que eso va en contra de los mandamientos”, dijo en una entrevista, para que escuchara todo el mundo.

¿Con qué cara mirará Milei al Papa?

(Y el Papa, ¿qué le dirá?)


Ganaron porque los radicales, peronistas y demás estaban lejos de la gente, rosqueando; los líderes sindicales viven hace décadas en countries y otros dirigentes les hablaban sólo a los suyos.


Este Gobierno seguirá haciendo daño si no aparecen personas que se pongan al frente de los intereses de la gente.

No necesariamente cuadros políticos, que buscan ganar poder y dinero. Deberán ser sólo personas que deseen que otros estén bien. Personas que no puedan vivir bien si al lado tienen a alguien envilecido por estos hijos de puta.





sábado, 27 de enero de 2024

Elegir a una persona

Hay maneras de pasar por arriba de este horrible momento en que demasiada gente caga arriba de la ética.

Podemos, por ejemplo, imitar a quienes se toman un tiempito para pensar, decidir, planear cómo hacerle bien a alguna persona a quien quieren.

Nada más elegir a una persona a quien queremos.

Luego pensar en su situación, si necesita algo, si está afligida por algo, qué desea.

Comprender o inventar qué le haría bien, y hacerlo.

 



jueves, 25 de enero de 2024

Coyuntura - Conviene tener un sueño

 Este pobre infeliz empleado de Eurnekián y su club de pedófilos, viene a destrozarnos como hicieron los torturadores de la dictadura.

 Al que tenga un sueño, lo correrá para cortarle las manos y así no pueda construirlo.

 Al que no tenga un sueño, lo domesticará y se lo entregará al club de Eurnekián.

 Conviene tener un sueño.

 Si tenemos algo por lo que pelear, pelearemos.

 Si no, dejaremos que nos violen, a nosotros y a nuestros hijos, diciendo: “a mí nadie nunca me regaló nada; yo, trabajo”.





Coyuntura - Democracia

Es vicio profesional de los historiadores observar el presente pensando qué dirán de este momento los historiadores que lo miren desde una perspectiva de 50, 70, 100 años. Los historiadores del 2124, por ejemplo.

¿Qué dirán cuando revisen qué pasó en 2023, que al cumplirse 40 años de la sacralizada Democracia en Argentina, no hubo celebraciones oficiales a la que concurrieran mandatarios extranjeros, representantes de las democracias más reconocidas del mundo, ni se consagró a los grandes héroes supervivientes de 1983 o, en su defecto a sus legatarios; no se recordó con funciones de las mayores orquestas en la avenida 9 de Julio, no se hicieron festejos sincronizados en todas las ciudades de la Patria en la fecha en que se votó en aquel año, torciéndole el brazo a la sangrienta dictadura cívico-militar?

¿Por qué el silencio?

¿El silencio implicó un cuestionamiento a los 40 años de democracia?

¿Un cuestionamiento al concepto de democracia?

Quizás observen que en el año de los 40 años de democracia, el pueblo argentino, siguiendo puntillosamente las reglas de las elecciones democráticas, base del sistema, eligieron a un fantoche que le puso una bomba a la democracia.

Más del 50% de los electores se vieron representados en la certeza del payaso asesino de que la democracia es una mentira, porque el país está gobernado por una “casta” que sólo trabaja en pos de sus intereses y de espaldas a la gente.

Difícilmente no le daríamos la razón.

Realmente el aparato político general, salvo situaciones localizadas en algunas regiones acotadas, no gobernaba en beneficio de todos los argentinos.

Es decir, realmente la democracia no estaba funcionando como estrategia para que el pueblo se gobernara a sí mismo. Sus supuestos representantes institucionales eran funcionales a sí mismos y a los sectores concentrados, y no actuaban como intermediarios del pueblo con el pueblo.

Punto para el payaso.

Pero de mal en peor, el triste payaso psicótico está haciendo trizas la fallida democracia para hacer una “reforma constitucional encubierta”, como dijo Leopoldo Moreau, o un “golpe de Estado al interior del sistema institucional”, como dijo Claudio Lozano, no representando al pueblo, sino exactamente lo contrario, gobernando violentamente en favor de los intereses más concentrados, de afuera y domésticos.

Está creando una colonia dividida en tres para la extracción de petróleo, soja y litio.


No se puede estar en contra de la democracia.

Nos quedó grabado a fuego hace 40 años que decir que la democracia no funciona equivale a estar a favor de los militares asesinos.

A lo sumo, se le puede agregar a la democracia el calificativo “perfectible”.

Habrá que trabajar el calificativo, porque así, no funciona.

Y encima, convocamos a lo más inmundo y sanguinario del poder de Occidente, los neoconservadores norteamericanos, obsesionados con mantener la primacía anglosajona a través de guerras como la de Ucrania y de genocidios como el de Israel.


Hoy hubo una reacción saludable. En las manifestaciones en diferentes ciudades del país, masivas, torturadas por el calor del verano, la gente estaba desesperada por estar allí.

A sólo 40 días del gobierno de los neocon en Argentina.


Tenemos esperanza. 

“Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”, dijo uno de los que mejor usaba la palabra en este país.

Paciencia con estas sanguijuelas y paciencia con una democracia que hay que cambiar de raíz.




lunes, 22 de enero de 2024

Listas

Me gusta mucho hacer listas.

Una amiga quería hacer una agenda que proponía hacer una lista cada día del año.


Por ejemplo, la agenda indicaba para el jueves 12 de septiembre:

Elegí una persona y hacé una lista con 5 cosas que querés hacer con ella.


Otro ejemplo. 

Dos personas tienen un walkie-talkie cada una y se comunican por muchos canales.

Por uno a la vez, pero más bien por varios a la vez.

Por ejemplo, en el canal 7 pueden conversar sobre una película mientras en el canal 56 se reprochan muchas cosas, en el canal 20 se quieren mucho, en el canal 139 están una al lado de la otra sin hacer nada, porque se ha formado entre ellas la decisión de estar juntas en esta Tierra hasta que se mueran, y en el canal 10 una odia a los amigos de la otra.

Es importante tener en claro cuáles son los canales.

Entonces, el domingo 2 de junio la agenda manda:

Elegí una persona, hacé la lista de los canales en los que se comunican y ponele un nombre a cada canal.


Coyuntura – Quien se atreve

Pienso bastante en qué motivó a muchas personas a votar por Milei, incluso a sostenerlo —o sea, que volverían a votarlo.

Lo primero que se me ocurre son razones negativas, del tipo “porque la foto de Alberto, la del cumpleaños de su novia en la Quinta de Olivos durante la pandemia”, o “la inflación”, o “nos estábamos cagando en la gente”.

Pero pienso que debe haber razones positivas.

Es decir, aprobar a Milei aunque no hubiera habido razones para votar contra Massa.

Eso se me hace un poco más difícil. Sin embargo, creo que será imposible superar a Milei si no se entiende por qué lo votó más de la mitad de la sociedad.

No entender por qué lo votaron positivamente es seguir dándole la espalda a la gente.

No entender qué quiere la gente está en la misma frecuencia de creer que son todos tarados.

Es decir: el Pueblo es tarado.

Así dice siempre la gorilada, desde antes de Sarmiento, que celebraba regar con sangre de indios y criollos la Tierra Argentina, hasta la casta saqueadora de este momento —los fondos buitres norteamericanos, Galperín, Eurnekián, Macri, Rocca.

Es necesario ponerse en el lugar de alguien que se siente representado por Milei.

¿Por qué le gusta Milei?

Por supuesto, hay infinitas razones.

Sin embargo, no todas valen lo mismo.

Quizás una razón de peso es que Milei se atreve.

Pone en juego la disyuntiva 

ATREVERSE A CAMBIAR LAS COSAS 

contra 

NO CAMBIAR NADA, PORQUE SI CAMBIO ALGO, PERDERÉ MIS PRIVILEGIOS

¿Por qué muchas personas querrían cambiar?

Porque las cosas estaban mal y seguirían peor o empeorarían si seguían los que estaban.

Porque no tienen privilegios que defender.

Porque es mejor cambiar que seguir igual, aun sabiendo que el cambio puede ser para peor. Es preferible el riesgo de un incendio que prenda fuego todo a una sequía que no quema, pero seca todo eternamente.

La estupidez no, pero la locura de Milei quizás es vista como parte de una actitud con CORAJE.

Los argentinos prefieren el coraje a la COBARDÍA.

Aún ahora que Milei ganó, que está destrozando todo, a pocas semanas de un colapso económico porque la gente no podrá pagar remedios, alquiler, transporte, comida, COMIDA PARA SUS HIJOS, aún ahora quienes tuvieron poder hasta el 10 de diciembre siguen diciendo que hay que esperar, hay que ver cómo se maniobra con esto.

Siguen haciendo politiquería.

Y aún ahora, siguen diciendo “no se puede”, “no dan los números en diputados”, “si tal gobernador se pelea con Milei, no va a recibir la coparticipación”.

Siguen privilegiando la especulación y la cobardía.

No encuentro tan desatinado que, si una calle me lleva al Joker y puede pasar cualquier cosa, y otra me lleva a la impotencia, la mezquindad y la cobardía eterna, se entre a la del Joker.

Espero que la movilización de pasado mañana borre para siempre este comentario.


martes, 16 de enero de 2024

Coyuntura - Posiciones en pugna

Dice Alejandro

Es indispensable que alguien defienda los subsidios a los poetas, el derecho de autor de los coreógrafos, la legislación para la supervivencia de las lechuzas y demás derechos de los animales y la ampliación de programas tendientes a la libertad de identificación de género, pero fue la defensa de esos asuntos, olvidándose de los “reclamos reales” de la gente, de trabajo, comida, educación, salud y, en fin, un futuro, lo que terminó dándole el triunfo al desopilante payaso que gobierna para que los más ricos saqueen la Argentina.


Dice Alejandra

Es maravilloso que hasta el que tiene el reclamo más marginal, alce su voz.

Prueba que todos podemos luchar por una causa, aunque sea muy puntual y pequeña.

Si hay alguien que se pone al frente de una causa mínima, eso es la promesa de que quienes defiendan causas gigantes arrasarán con este estado de locura cínica.

En una época, cuando todos estaban callados, la protesta social la hicieron los más inesperados, las maestras y los jubilados. Al principio, era casi ridículo que fueran las maestras, encargadas de la disciplina, de que los alumnos permanecieran en silencio y sentados, fueran quienes armaran escándalo por las calles. Y también era casi ridículo que fueran los jubilados, viejos, con poca energía, sin un largo futuro por el que pelear, los que pusieran el pecho ante la policía.

Ahora aparecen, otra vez, dos actores que sorprenden por su absurdo. Por un lado, los gordos de la CGT, a quienes dábamos por enterrados en su grasa y su corrupción, y por otro, la Cultura, que está en el otro extremo del Pan y Trabajo.

Si salen ellos, los menos esperados, entonces saldrán los demás y esos realmente van a rugir.


lunes, 15 de enero de 2024

Intraducible

 La poesía nos recuerda cuántas cosas hay que sólo pueden decirse en un idioma y son intraducibles. La comunicación espiritual entre pueblo y pueblo no se cumple sin individuos que se tomen el trabajo de aprender al menos un idioma aparte del suyo, y que por lo tanto sean capaces, en mayor o menor grado, de sentir en otra lengua. Y, de este modo, la comprensión que tenemos de otro pueblo necesita suplirse con la de los individuos de ese pueblo que se han tomado la molestia de aprender nuestro idioma.

(T.S. Eliot)

sábado, 13 de enero de 2024

Insulto a Borges

Peor insulto para Borges que el chiste de negarle el Nobel hasta su muerte es el de los lectores que lo han leído sin buscar ni abrirse a hacer contacto con lo que escribió y no permitieron que los hiciera vivir. Han pasado por sus libros por snobismo, para hacerse los cultos, por razones externas y han salido de la lectura secos como quien sale seco luego de atravesar un río.


Sole

En mis primeros años en la universidad caí enamorado perdidamente de Sole.

A cualquiera de ustedes que la vea, hombre, mujer, gato, dios, sapo, cualquiera que me escuche, le habría pasado lo mismo, porque Sole tenía una hermosura que causaba una revolución divina en toda la materia del cuerpo, en el soñar, en la percepción de uno mismo y en la noción del tiempo.

Comencé a revolotearle como una polilla del tamaño de un buey y con mi irrevocable condición de iluso, pensé que me daba cabida. 

En una fiesta bailamos, bebimos, fumamos, charlamos y no charlamos. En un momento nos metimos en la habitación de los padres de la que hizo la fiesta y nos tiramos en la cama matrimonial, muy largos, uno al lado del otro. 

Nos dijimos algunas cosas, que recién ahora, medio siglo después, comprendo que eran cosas que se dicen los amigos-puros amigos, que no sienten nada más.

O sea, mi corazón latía como un jaguar encerrado en un container de chapa, y ella me hablaba lo mismo que le hubiera hablado a cualquier amiga o a un primo que estuviera allí en la cama.

Al rato entró Martincho, un amigo de los dos, otro de la barra, y también se tiró en la cama.

Quedamos yo, la divina Sole y Martincho, como tres troncos. Insisto, ella en el medio.

Ya éramos la barra.

El recién llegado Martincho me cortó el mambo y éramos la misma barra que en las clases. Volvíamos a la normalidad —de la que Sole nunca había salido.

La única revolución estaba dentro mío.

Es decir, no.

Disculpen, aclaro. La divina Sole no tenía ninguna revolución, que sí ardía dentro de mí, y así fueron las cosas hasta que llegó Martincho. A los pocos minutos de haber llegado Martincho, se crearon dos revoluciones y una normalidad. La normalidad fue entre Sole y yo; una revolución estaba dentro de mí y la segunda revolución se armó entre Sole y Martincho, porque Sole se dio vuelta hacia Martincho, Martincho hacia Sole y empezaron a besarse.

Empezaron a besarse.

Al lado mío.

Yo: una estatua.

Una estatua de Pompeya.

Mucho más tieso que una estatua, con los ojos muchísimo más grande que los de cualquier estatua, los ojos como de un lémur. 

Me fui y a partir de entonces sólo los saludé de lejos Sólo me juntaba con la barra cuando no estaban, y cuando llegaban, juntos, yo me hacía humo.

Una amiga de la barra me dijo:

— Pobre, Chinín, ¿no te diste cuenta de que ella estaba loca por Martincho? 

Yo me sentí más idiota aún.


Bien. 30 años después me encuentro casualmente con Sole en Buenos Aires. Se había casado con Martincho, se habían ido a vivir a Suecia, se habían hecho ricos, habían tenido hijos hermosos. En un momento Martincho empezó a extrañar Argentina y terminó forzando a toda la familia a volver. Ninguno quería venir, todos estaban muy bien en Suecia. Desde aquel mal comienzo en el regreso las cosas se pusieron cada vez más difíciles, y Martincho y Sole acabaron separándose. Poco después de la separación fue que encontré a Sole

Fuimos a tomar un café.

Supe que seguía enamorado de ella.

Mi buey quizás se había estilizado un poco con los años o vaya a saber por qué otras razones (nunca los hombres vamos a comprender realmente las razones de las mujeres), esta vez ella se dio vuelta para este lado.


Un día Martincho me manda un mensaje de WhatsApp: “Sé que estás con Sole. Podrías haberme dicho algo, no? Nada, un breve estoy con Sole”

Sabía que tenía que contestarle, decirle algo como “ah, perdón no sabía que era tu propiedad, aún divorciados”.

También sabía que no tenía que contestarle, porque sería la vergüenza de hacer una pelea de machos dueños de hembras.

Y sabía que no tenía que contarle a ella.

Aunque bien le habría podido contar, sobre todo en los largos, interminables monólogos que ella tenía sobre Martincho, explicándome lo mala persona que era, que era un perverso, que había hecho demasiadas cosas imperdonables, y así.  

No exagero si digo que no hablaba de otra cosa. 

No hacía otra cosa que odiarlo.

Toda nuestra relación estaba dedicada a su reproche contra Martincho.

Al fin me di cuenta de que Sole no estaba conmigo, sino con Martincho, ahora odiándolo.

Entonces le dije que nuestra aventura se había terminado.



viernes, 12 de enero de 2024

Tres de Borges.

Borges 1. Lo entrevistan a los 84 años, se da cuenta de que repite algo y dice: “creo que esto se lo dije... Uno comete fácilmente un repeticidio a esta edad”.


Borges 2. Ya ciego, charlando con una amiga sobre sus relojes de arena, se lamenta de que nunca vio una clepsidra.


Borges 3. Alguien le comenta:

— Usted dijo que quedará en la memoria de los hombres.

El niega:

— No, no puede ser que yo haya dicho eso… no….

— Lo dijo —insiste su interlocutora.

— Bueno, si usted lo dice, lo habré dicho. En todo caso habrá sido una expresión de pesimismo.







jueves, 11 de enero de 2024

Me convierto en mersa

Me convierto en mersa considerando que nada hay más mersa que el snobismo de personas como Umberto Eco cuando dicen que las redes sociales “les dan espacio a legiones de idiotas”.

Me convierto en mersa cuando pienso que nada hay más mersa que considerarse superior a otro porque el otro es pobre, grasa, negro. No disfruta del arte, vive en un lugar horrible, es ignorante, tiene costumbres que revelan su vulgaridad, no tiene gustos refinados, no ha viajado, no usa ropa de marca, no habla idiomas, no es culto.


 


No están en mucha mejor posición que yo aquellos que se acercan a los que creen inferiores bien por caridad —con regalos de reyes magos, con guantes y a los cinco minutos huyen—, bien pretendiendo asimilarse —poniéndose de novio con un operario de una fábrica de zapatillas, posando de telúrico, hablar de repente comiéndose las s. 







martes, 9 de enero de 2024

Cuando despierta

 En El príncipe de las tinieblas aparece Satanás.

Había una orden religiosa, cristiana pero heredera de una secta anterior a Cristo, dedicada a velar hasta que apareciera. Era la Hermandad del Sueño.

La llegada es anticipada por una serie de fenómenos que al principio son sólo extraños —demasiadas moscas reunidas en un lugar, los perros comportándose de modo inusual—, pero luego esto avanza y comienzan a alterarse las leyes de la naturaleza.

Esas transformaciones están presentadas de forma un poco burdas, de la manera espectacular que lo requiere Hollywood.

Un director que no fuera norteamericano (y me parece que lo hubo) hubiera insinuado, en vez de exhibir, las alteraciones. Por ejemplo, el público se hubiera sentido confundido, luego mareado y habría sentido náuseas si lo que sucediera es que la relación entre las cosas se alterara. Si los actos no tuvieran consecuencia, o si la conexión entre causas y efectos fuera insensata.


sábado, 6 de enero de 2024

Alimañas

 



Las alimañas rodean a tu familia en la noche.

El círculo se va cerrando contra tu familia.

Empezás a preguntarte quiénes serán los que agarren palos para defender a la familia, ahuyentar las alimañas y tomar control de la situación.

Pero nadie agarra ningún palo.

Todos esperan que sea otro.

Llegará la hora en que deberás agarrarlo vos.


Un lugar



Ángel, estufas, un espejo.

Lo que sucede cuando se hacen experimentos con el tiempo.

miércoles, 3 de enero de 2024

El interior de un sueño

Por un lado está lo que se sueña. Por otro, el relato del sueño.


El sueño es materia desconocida. No existen nombres para sus sustancias, y entonces le ponemos palabras que son prestadas de la vigilia. 

Es como si en Vietnam tuviéramos en la mano un vegetal desconocido, para el que no tenemos nombre, y entonces para referirlo le imponemos el nombre de un vegetal que se le parece; le decimos, por ejemplo, “tomate vietnamita” —o “un tomate”, para diferenciarlo de “el” tomate, que nombra a todos los tomates conocidos.


En algunos sueños somos fácilmente conscientes de este fenómeno, y al contarlo decimos, por caso, “era alguien que yo nunca había visto, pero yo sabía que era mi hermano”. Es decir, suplantamos algo desconocido por algo conocido. Le proyectamos el nombre, el conocimiento que tenemos en nuestro mundo —el mundo de la vigilia, en este caso— a algo que no es de este mundo, y así reprimimos, cegamos su verdad.


Para relatar el sueño procedemos como hacen los exploradores que tienen la misión de informar sobre mundos hechos de criaturas, hombres, una naturaleza extraña.

Para tornar comprensible un mundo exótico o un sueño, es necesario recurrir a comparaciones, inventar relaciones entre sucesos, personas o cosas, que no existen en el sueño, y darles a los elementos del sueño un sentido que no tienen.


A diferencia de otros mundos exóticos que son indiferentes ante nosotros, el sueño exige ser interpretado. 

Se rebela contra el nombre que le ponemos, trata de sacárselo de encima, intenta que lo veamos tal cual es. 

Se ofrece como un cuadro de vívidas claves y demanda que se lo descifre. Pareciera que los elementos del sueño son extraños para que el soñador descubra cuál es la realidad que encierran. 


Borges mencionaba un evangelio apócrifo que daba pistas para inferir que la vida de Jesús había sido tramada con sueños de miembros de una secta. 

La vida de Jesús persiste como un sueño, demostrando que el tipo de enigma que son los sueños tienen una estructura infinita. Se puede descifrar algo de los sueños, pero nunca todo. 

El sueño persiste en su demanda de ser resuelto, como un pozo que nunca puede llenarse.


La iglesia llama a este hecho “misterio”. Lamentablemente, muchas veces con ello desalienta la indagación, en lugar de invitar a la tarea, interminable y fecunda, de meterse en su interior. 

El interior de un sueño.