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jueves, 21 de mayo de 2026

Cuando uno se hace la vasectomía

 Me hice una vasectomía.

No hay nada más que decir de la vasectomía.

 

Me siento rodeado por un infinito de silencio.

 

Ya se sabe que hace justicia contra el sometimiento de la mujer, porque en ella recaen los métodos de anticoncepción y de aborto.

No hay más nada más qué decir de eso.

 

Hay varones que se lo hacen porque está de moda.

Se sabe.

Y se hacen los buenos.

Se sabe.

 

Hay silencio porque el machismo no quiere hablar de eso, porque hablar es instalar el tema, y lo que sigue a instalar el tema es la decisión de la acción o la decisión de no hacer. La vasectomía es sentida como castración y la castración del hombre es insoportable.

 


 

Me hice una vasectomía.

A partir de ahora soy estéril.

A partir de ahora ya no soy fecundo.

No daré más fruto.

— No es así.

No produciré más.

— No es así.

No seré más útil.

— No es así.

No produciré nada en los demás.

— No es así.

No generaré ningún cambio.

— No es así.

No transformaré nada.

— No es así.

No inspiraré nada.

— No, no. No es así.

No crearé nada.

— No es así.

No favoreceré a nadie.

— No es así.

Seré impotente.

— No es verdad.

No serviré para nada.

— No es así.

No le daré nada a nadie.

— No es así, no es así.

No podré hacer nada.

— No…

Todo lo que haga será en vano.

— No…

No tendré poder para nada.

— No es así.

No aportaré nada.

— No es así.

Mi palabra no tendrá efecto.

— No es así.

Mi vida será en vano.

— No es así.

Mi cuerpo no tendrá ninguna razón para existir.

— No es así.

No tendré por qué estar saludable ni cuidarme.

— No es así.

Mi empeño no tendrá sentido.

— No es así.

Cumplir mis propósitos será ilusorio.

— No es así.

Tener sueños será vano.

— No es así.

Los esfuerzos que haga no conseguirán lograr nada.

— No es así.

No podré construir nada.

— No digas eso, no es así.

No tiene sentido que trate de hacer las cosas bien.

— No es así.

No tiene sentido que trate de hacer el bien.

— No es así.

Soy un castrado.

— No.

Soy un impotente.

— No.

Nunca fui un hombre; ahora nunca lo seré.

— No es así.

Será irrelevante juzgarme, porque seré insustancial.

— No es así.

Se me podrá pisotear, escupir, burlar, ignorar, torturar, traicionar, porque seré una persona intrascendente.

— No es así.

Soy estéril.

— No.

Soy infecundo.
— No.

No podré ayudar a nadie.

— No es verdad.

No podré defender a nadie.

— No es verdad.

 

 

 

viernes, 15 de noviembre de 2024

Bicho que se cree uno solo

Desde hace 80 años se habla de principio antrópico: el Universo evolucionó para que exista el Hombre. 

Esto había surgido con el polaco Copérnico, cuando se le ocurrió que el centro del Universo no era Dios, sino el Hombre.

De allí en más el Hombre pasó a ser el Europeo.

Todos los demás eran bestias.

Luego surgió la idea de la evolución, y las bestias humanas fueron ubicadas en una escala evolutiva, desde los más primitivos hasta la cúspide, el Europeo blanco.

Con la Iglesia se llegó a un acuerdo: el Hombre es el Centro de la Creación de Dios.

Dios ama al Hombre, que es Su Hijo, y creó el Universo para su provecho.

En este esquema que podemos imaginar como un cono, la puntita es el Hombre Blanco, más abajo están los demás humanos, y más abajo los animales.

En el plan de Dios, y del Hombre Blanco, los que están arriba tienen derecho a usar a los que están abajo.

Usar es quitarles lo que tienen, hacerlos trabajar, matarlos, comerlos, vestirse con su cuero, etc.

 

Bien, han aparecido personas que no están de acuerdo con esta manera de ver las cosas.


Dicen que el hombre no es la cumbre de la evolución.

Dicen que es tan diferente y tan especial como cualquier especie lo es respecto de todas las demás. 

Creo que el argumento es válido. 

(También veo que está mucho en manos de tilingos —desde los que odian a los niños, marrones, preferentemente, y adoran a las mascotas, hasta los que aman a los animalitos para satisfacer su instinto maternal y quienes se perciben perro, por cierto, de raza).


Es perfectamente lógico considerar que cada especie tiene el mismo valor que las demás. Basta con dejar de lado esa idea de evolución, con la que tanto se han beneficiado algunos poco y han destrozado a todos los demás, y al resto del planeta, desde justificar la explotación y el genocidio de cientos de sociedades hasta Auschwitz. 

Una idea que, a propósito, está en pleno auge. 


Dejar de pensar en superiores e inferiores le ofrece a la zoología, la ontología, la psicología, la lingüística y tantas otras disciplinas un campo tan fértil que es imposible que no surja un mundo nuevo. 


Sólo es cuestión de soltar la idea de que los humanos son únicos y superiores. 


Como en tantas cosas, el asunto no es que no tengamos capacidad: el asunto es que mantenemos nuestras fuerzas encadenadas.