lunes, 4 de mayo de 2026

Los dueños del circo

 Así como están en el campo de nuestra atención, la inflación, Colapinto, el aumento de los pasajes de los transportes públicos, el aumento de la nafta, la guerra de Irán, así también cualquiera podría saber quiénes son las personas que tienen el mayor poder de decisión sobre la economía de Argentina. 


Podríamos conocerlos, así como conocemos a Adorni, Milei, Cristina, Caputo. Los periodistas podríamos preguntarles por los hombres más poderosos a investigadores, sociólogos, politólogo, antropólogos, y también a psicólogos, economistas, grafólogos. Podríamos conocer cómo ven el mundo, cómo ven la Argentina, qué piensan de la sociedad. 

Podríamos conocer qué desea esa gente —esa gente que es la que manda redactar las leyes para que presente el presidente en el Congreso, y que aprueban la mayoría de los legisladores.


Podríamos saber cuáles son sus objetivos, qué hacen con su riqueza, cómo son sus familias, cómo son sus cotidianos.


Podríamos saber cómo ejercen el poder económico, el poder político, social, cómo manejan los medios y las redes sociales. Cómo se organizan, cómo se relacionan entre ellos; cómo compiten y cómo cooperan para mandar.


Podríamos estar enterados de cuáles son sus religiones, de sus historias personales y familiares, cuáles son sus placeres, como han sido educados.


En fin, podríamos saber quiénes son esas personas que mandan sobre nuestras vidas, que deciden cómo será la vida de nuestros hijos más que nosotros. 


Podríamos saber quiénes de ellos son norteamericanos, quienes son argentinos, quienes son de otros países. 

Podríamos conocer qué anhelan, qué sueñan, a qué le tienen miedo. 


Si ellos deciden sobre nuestra vida, quizás estaría bueno conocerlos. 


Se los podría llamar oligarquía plutócrata, el gobierno de los pocos ricos. 

La democracia se ha devaluado muchísimo. La libertad de expresión está sumamente manejada y las elecciones legislativas, presidenciales, etc., no parecen ser un buen mecanismo para representar el deseo de todo el pueblo.


Algunos periodistas mencionan a esos poderosos que usan a personas como Milei. Esas menciones, que incluso han tomado la forma de libros, las vemos pasar volando por el cielo, con una estrella fugaz. Su información no se instala en los medios de comunicación. La verdad es que la identidad real de esas personas no están en la agenda de los medios, y por eso no tenemos idea de quiénes son. 


A veces creo que la mayor estrella de la Argentina es Javier Milei, por sus características personales, y porque los periodistas lo encumbramos —alabándolo igual que criticándolo— como el rockstar que nos hipnotiza y entonces, esa oligarquía plutócratas queda como un monstruo fantasma, que nos chupa la sangre, a la que se condena, pero no se la cuestiona. No se lo investiga, no se le interpela, no se la mira. Se la acepta, se la naturaliza. Sabemos que son ellos, sabemos quiénes son, pero al fin pensamos: “siempre hubo y habrá ricos y pobres“.


Esa oligarquía manda que no se la mire ni se hable de ella, y pareciera ser que obedecemos esa orden, sumisa y resignadamente, asumiendo plenamente que somos impotentes. Pocos escucharon nombres como Mariano Bosch, Rob McEwen, Giancarlo Devasini, Paolo Ardoino, Jean-Louis van der Velde, Chakrit Sakunkrit o Stuart Hoegner. 


Los periodistas les decimos a la gente que nos escucha: “sabemos que son ellos, pero no se puede hacer nada. No tenemos poder” y entonces desviamos la bronca hacia los empleados de esos ricos, como el presidente Milei. 


Pareciera que estamos obsesionados con el payaso, pero no nos metemos con los dueños del circo.

martes, 21 de abril de 2026

La Plaza de los Católicos, la música electrónica y los LGBTQ

 La brutalidad de los gobiernos de las derechas de este momento es cagarse en la gent

Ha corrido una onda de aborrecimiento a los progresistas porque h gobernaron permitiendo que los oligarcas saquearan los países, alzándose en favor de causas tilingas y permitiendo que la vida de las mayorías se envileciera. 

Algunas de esas críticas postulaban que había que volver a representar al Pueblo, a toda la sociedad. 

El Papa Francisco se les había adelantado. Desde el principio de su papado fue clarísimo. 

Salvo excepciones, fue resistida, por el antiperonismo y por los progresistas ateos. 


Para celebrar el primer aniversario de su muerte, el sábado pasado la Iglesia Católica organizó una estrafalaria liturgia, una fiesta con un cura DJ. 

Hay detalles:

- La organización fue impecable. Sólo vi algo así en China. Seguramente es igual a la de la peregrinación a Luján. 

    - Había católicos de escuelas y parroquias, y también jóvenes vestidos para una rave y también un porcentaje sólido de LGTBQ. 

    - No hubo críticas a Milei. No hubo protesta. 

    - No hubo ni un solo puesto de choripán, vi muy pocos puestos de remeras. 

    - No había banderas. 

    - No había iconografía católica (cruces, vírgenes, etc.). 

    - No había partidos políticos ni sindicatos ni organizaciones sociales. 

    - No había otras iglesias. 

    - No hubo policía ni otras fuerzas de seguridad. 

    - Entre tema y tema del cura DJ se proyectaban videos con mensajes de Francisco. Fueron mensajes de contenido político de los más fuertes que dijo el Papa. Más abajo los reproduzco. 

    - Fue en la Plaza de Mayo, el lugar más emblemático de la política argentina. 

    - La concurrencia fue la mayor concentración en Plaza de Mayo en muchos años, tan grande como la del último 24 de marzo y la del 2x1. 

    - Los medios más críticos con Milei (quizás los que le dedican más tiempo), incluso los más críticos con el progresismo que, igual que la oligarquía, ignoran a la gente, no incluyeron el evento en su agenda de la realidad. 

    - La mayoría tampoco lo incluyó después de que sucedió la pasmosa concurrencia de tamaño desmesurado. 

    - Una autoridad en temas relacionados con la Iglesia Católica, luego de escribir una formidable nota sobre la figura de Francisco sin mencionar el acto gigantesco del sábado, dijo luego que el “verdadero” acto político sería una misa a la que concurrirían la CGT, dirigentes políticos, sociales, eclesiásticos, etc. 200 mil personas escuchando en Plaza de Mayo al Papa decir que este sistema está agotado no le parecía un acto político. 

    - Dos periodistas, entre los varios que consultaron, se mofaron de mi sorpresa, “sí, tenés razón, es un 17 de octubre”, me dijo uno de ellos. 

    - Tenembaum le dedicó un espacio (apuntando a lo bizarro de Iglesia+dj, y Jorge Fontevecchia le dedicó una editorial, más que para tratar el tema, para poner en evidencia al apoyo de Milei a los asesinatos de Israel en Gaza. 

    - Los dos indicaron que el acto fue una afirmación de la calma, la pz, la fraternidad, frente al odio y la violencia del gobierno de Milei. 

    - No pude encontrar intelectuales que hayan hablado sobre quiénes eran esa concurrencia, por qué fueron, cómo la Iglesia convoca esa cantidad de gente sin que los medios lo sepan, qué significa esto para la política argentina, qué significa la presencia mayoritaria realidad de jóvenes, qué significa la presencia LGBTQ, qué relación tuvo lo del sábado con el Papa actual, con la Iglesia Católica argentina, por qué los medios no se la vieron venir, por qué los medios decidieron no incluir esto en la agenda de la nacional, qué significado tiene esto a nivel internacional. 

    - Sí encontré hablando de todo a Pablo Semán, entrevistado el lunes por Bercovich. Estuvo y dijo que vio una multitud que no respondía a una lógica tradicional católica ni religiosa, vio sectores populares, con vínculos culturales más que ideológicos, no vio un sujeto político clásico, ni una protesta, ni demanda ni un programa. Cree que fue una muestra de que hay sectores de la sociedad que no se organizan como antes, sino en formas más fragmentadas, culturales, experienciales. No vio sólo una rave, sino nuevas formas de experiencia colectiva. Vio la Plaza de Mayo ocupada de una manera distinta a la histórica. No vio agresividad ni ironía ni descalificación ni tampoco entusiasmo crítico. 


Palabras del Papa Francisco entre temas de música electrónica:


Mientras no resolvamos radicalmente el problema de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad no se resolverán los problemas del mundo. La inequidad es la raíz de los males sociales.

Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo. 

Las famosas 3 T: Tierra, Techo y Trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos.

Tenemos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. 

Una política que se desentiende de los pobres nunca podrá promover el bien común. 

Una manera de desentenderse de los pobres es despreciar su cultura, sus valores espirituales, sus valores religiosos, sea descartándolos, o explotándolos para fines de poder. El desprecio de la cultura popular es el comienzo del abuso de poder.

jueves, 16 de abril de 2026

Cosa de machos

Esto les sucedió a tres hermanos. 

Miguel quería ser especial para su novia. 

Ser el único, como su madre lo había convencido de que era para ella. 


Rafael sabía que para su novia él era un chongo más. 

Perfectamente intercambiable con cualquier otro. 


Gabriel estaba en en el medio, o más bien afuera del esquema: su novia estaba con él sólo porque era él. Estaba enamorada de él, de lo que había de único en él, de cuánto era específico. 

Sin embargo, no era especial para ella. No era su amo, ni era todo para ella, ni el centro exclusivo de su amor. Un día, podía estar con otro.






martes, 14 de abril de 2026

Ser más, tener más

— Mugriento —le dijo Robespierre a D’Anton, cuando entró al Palacio de Versailles horas después de la revolución, y lo encontró en una orgía de sexo y comida, disfrazado con las ropas de un Luis—. Mugriento. ¿Para esto hacemos la revolución, para seguir con los mismos lujos decadentes? ¿No es para acabar con esto por lo que dimos la vida?

D’Anton le señala este detalle: con él hay una multitud de pobres y desarrapados, todos gozando los lujos de la realeza. Él, sólo uno más de aquella hora, le respondió:

— Hacemos la revolución para que todos disfrutemos por igual de lo bueno que tiene Francia.


Hay una pequeña confusión que ha resultado en posicionamientos opuestos y extremos: la diferencia entre ser más y ser más que otros.

Entre tener más y tener más de lo que otros tienen.

Entre tener y tener lo que otros no tienen.


Es D’Anton y Robespierre y son las joyas de Evita.

Es peronismo y antiperonismo.







lunes, 13 de abril de 2026

Pibes y perros



Cuando yo era muy chico, mi madre me contaba que cuando ella era chica vivía en un campo muy grande, que en un monte de ese campo había encontrado una higuera vieja y que se iba sola allí a leer.

Cuando fui más grande, habiendo olvidado aquella historia, yo mismo, en la ciudad, encontré mi santuario personal. En la cresta de la barranca alta que daba al río, había una construcción abandonada. Era una casa de dos plantas. Sólo estaba hecha la estructura de cemento armado —pilares y pisos. La obra estaba cerrada con chapas y madera; yo había encontrado la forma de colarme, subiendo a un tapial, luego al techo de una casa, y al fin corriendo unas tablas pesadas. Tenía 11 años.

Solía ir a ese lugar y me quedaba mucho tiempo. La estructura de cemento estaba muerta, ni siquiera tenía insectos, pero estaba completamente abierta al delta del río Paraná, que allí se llama Islas Lechiguanas. Eran cientos de islas de un verde incendiado, entre cintas de agua marrón que el sol hacía brillar como si fueran metálicas, todo bajo un cielo azul gigante.



Como mi madre en la higuera, yo iba a leer. También escribía, o pensaba, o sólo estaba allí en silencio. A veces me quedaba dormido. Un día me desperté de noche. Otra vez me dieron un premio y antes de llevárselo a mis padres, me fui a aquel lugar, a estar a solas con el trofeo rojo y dorado.

Tanto mi madre, como yo habíamos encontrado un lugar adonde escaparnos para ser nosotros, salvaguardados de la mirada de los mayores.

En este momento, en que los mayores sólo arruinamos todo, deseo que los pibes se encuentren en espacios propios, fuera de nuestro alcance.

 


Es lo que encontré en las pinturas de Emiliano Guerresi 

Los pibes —no abstractos; los pibes nuestros, con los barbijos de la pandemia— están solos, de a uno, de a dos, en los intersticios de la Argentina destartalada por los saqueadores.

La naturaleza es baldío. Son árboles y pajonales altos y lagunas, pero no son vírgenes: allí mismo hay un mar de basura, de escombros, de restos de algo que sostuvo una vida cotidiana.

Hay chicos y gatos y perros. Como en una película de Leonardo Favio, en las que, dijo, “adónde puedo, siempre pongo un perro”.

Los restos de la crisis social en la naturaleza, la naturaleza como casa de la crisis social, es el intersticio de las pinturas de Emiliano.

La crisis recarga todo de un negro que brota del interior de las cosas. En las antípodas de Gummo (Harmony Korine), sin embargo, los colores no son vencidos por el negro y el ocre, porque la naturaleza resiste y siempre renace y porque el centro de las escenas son los pibes, de los que brota la vida.

 





Nuevamente, la chance que tenemos de superar el desastre que nos empantana está en lo que esos pibes hagan cuando nos hayan dejado atrás, lo que hagan afuera de nosotros, más allá, más adelante de nuestro mundo.

Lo demuestra el mismo Emiliano, que es uno de esos pibes.

 


Esto no pretende ser una crítica de arte. Digo nada más lo que siento.

Y gracias Verónica Gómez por presentarme a Emiliano.

 

miércoles, 1 de abril de 2026

El final de Annie Hall

 Como a una masa de personas, el final de la película Annie Hall de Woody Allen, me toca el corazón.

Me dan ganas de darle un sopapo a Woody Allen porque lo que dice es una estupidez, pero el bar donde se encuentran, la cámara que los toma desde adentro, el repaso de los momentos verdaderos que vivieron y, especialmente la música, lo hacen uno de los más finales de películas más lindos que vi en mi vida.





martes, 31 de marzo de 2026

La panadería de la otra cuadra

Antes algunas personas tenían la costumbre de charlar con otras caminando.

Se iban a caminar para poder charlar.

“¿Caminamos un rato?”

“¿Me acompañás a la panadería de la otra cuadra?”, y la otra cuadra se hacían 30 cuadras.


Otras personas, cuando querían decirle algo a alguien, a veces lo invitaban a cenar.


Personas más especiales invitaban a un parque.


A la costa del río.


A un museo.


A un lugar particular, “¿Vamos a ver cómo están demoliendo el matadero?”, “¿vamos a ver cómo quedó el boulevard?”, “¿Vamos a ver cómo refaccionaron la confitería Gómez?”


Personas más especiales aún proponían ir al cementerio, a una laguna, a un lugar abandonado, o al patio de una iglesia.


Al contrario, las personas más normales, invitaban a un café.


O a tomar unos mates.


“Venite a tomar unos mates” es maravilloso.


No siempre se dice “vamos a charlar”.


A veces el otro entiende, a veces no.


La pandemia —cuya superación, recuerdo, no fue declarada— lastimó mucho esta hermosa costumbre.

Quizás valga la pena tomar consciencia de eso y retomar con la decisión lo que antes hacíamos naturalmente.


Y claramente vamos comprobando que no ha sido bien reemplazada por el whatsapp.







lunes, 23 de marzo de 2026

Un rito por los 50 años de la dictadura militar

Los vampiros siempre controlaron Argentina.

Hubo momentos en que un gobierno les disputó el control para distribuir un poco mejor la riqueza que se genera en nuestro país.

En 1976 los vampiros pusieron a sus perros militares a aterrorizar a la gente y de esa manera poder chupar toda la sangre que querían sin que nadie los molestara.

Ese fue el objetivo de la dictadura militar y los vampiros nunca abandonaron el empeño por seguir con el plan.

Entre 2003 y 2015 el Gobierno le discutió el poder. Antes y después fue su lacayo.

Hoy tienen a un alcahuete salido de una de comparsa y no se ve asomar a nadie que tenga la decisión de correrlo, el coraje de enfrentar a los vampiros ni la ambición de representar a la gente a la que los vampiros están llevando a un estado de vileza.

Entre los argentinos, sin embargo, pervive un sentido de dignidad que no acepta a esta basura de chupasangre y no naturaliza la vida humillante que buscan imponerle.

Quien tenga esa consciencia y ese sentimiento, es bueno que haga algo con eso.

Cualquier cosa. Aunque sea poco, aunque sea mal.

Agradecemos a Nicolás Varchausky y toda la gente que trabajó con él en el Parque de la Memoria para advertir que no olvidamos los crímenes de los militares y ni aceptamos que nuestros hijos sean en su alimento.

Varchausky convirtió los nombres de algunas personas secuestradas, torturadas y asesinadas por orden de los vampiros, en breves melodías, reemplazando las letras de los nombres por notas musicales.

El piano tocando nombres de desaparecidos fue un rito.

Los ritos están para mantener en el presente algo que sucedió para superarlo.

Eso sucedió ayer en el Parque de la Memoria, en una tarde que se ofreció como un lugar adecuado para el rito.










sábado, 21 de marzo de 2026

Libro sobre China bajando la pobreza: tres pescados y una caña en cómodas cuotas

El jueves pasado presentamos el último libro que escribimos con Néstor Restivo, “China, una muralla contra la pobreza”.

Informamos de las entrevistas que fuimos teniendo con académicos, funcionarios del gobierno e intelectuales durante siete años, en los que también recorrimos proyectos de alivio de la pobreza en las provincias de Guangdong, Gansu y Qinghai y en las regiones de Tibet, Guangxi y Xinjiang. El jueves compartimos fotos y detalles de tres de esos proyectos.

Presentamos el libro a un centenar de amigos y de gente que ya entiende que China es parte de nuestra realidad. Gente que, sobre todo, no acepta que en un país como Argentina haya gente viviendo en la calle y chicos que no comen bien.

¿Por qué, si China, con 1400 millones de personas, pudo acabar con la pobreza?


Contamos que los políticos no estaban rosqueando, chupándole las medias a Trump, ni entregándole el país a los chupasangre, sino que anduvieron por los lugares más inhóspitos de China discutiendo con los pobres cómo hacer para que no fueran más pobres.

Explicamos que el gobierno solucionó la situación de la gente menos con subsidios que con créditos razonables para actividades que funcionaron porque la economía crece.


El Estado no hizo eso de “no le des pescado al pobre, enséñale a pescar”, sino que les vendió las cañas a los pobres (en cómodas cuotas), les enseñó a pescar, les dio tres pescados a los que venían con hambre atrasada y sembró una población descomunal de peces en el río para que el que tuviera la iniciativa, pescara.

Dijimos que aún en una situación de desigualdad social muy incómoda, terminar con la pobreza no fue un fin en sí mismo, sino una consecuencia de elevar el nivel de vida de todos los chinos. Los ricos más ricos, los pobres menos pobres.


Advertimos que no hay una receta china que, aplicada a la Argentina, de cómo resultado el fin de la pobreza. Lo que China ofrece es la esperanza, porque hace 80 años estaba destrozada, con millones de pobres muriendo de hambre y todos viviendo en la miseria, y hoy han acabado con la pobreza.

Si ellos pudieron, también otros, nosotros, podemos sacarnos a los chupasangre de encima como para poder producir lo suficiente para que la gente tenga trabajo y todas las familias tengan tres platos en la mesa cada día.








 

 

  

domingo, 15 de marzo de 2026

TONY

En el barrio de Saavedra vivió, o estuvo, o pasó, un hombre llamado Tony. 

Un día descubrí que había hecho un banco de hierro en la esquina de Ruiz Huidobro y Roque Pérez. 

Es un banco muy, muy pequeño, que montó el aire libre, entre tres postes de luz que están juntos. Toni, se ve, tenía vocación u oficio de herrero, porque toda la armazón es de hierro, tiene muchas soldaduras, cinchos y tornillos, y aunque es muy incómodo para sentarse, lo decoró con arabescos de hierro y también, en el breve respaldo le puso una letra T, luego el número 1920, luego las letras ON, luego el 2020, y al fin una Y. Número y letras son de hierro, y las letras, están soldadas sobre chapitas. Pintó el banco de violeta y como asiento le hizo una base de cemento sobre la que pegó cerámicas azules para el piso.




A un par de metros, sobre una pared de una escuela, instaló otro banco, y en la misma pared en la altura, arriba de la señal donde dice el nombre de la calle, colocó una mariposa que también hizo con hierro, que tiene escrito “SONRIE QUE LA VIDA VUELA”. 

Cuando descubrí estas obras, pensé que el tal Tony trabajaba en mantenimiento en el conjunto de escuela, convento e iglesia de la cuadra, de modo que fui a preguntar por él a la sacristía. Para mi sorpresa, nadie tenía idea. Ni siquiera habían visto los bancos. 

Extrañado, fui a preguntar a un kiosco que estaba frente al banco, cruzando la calle. Era un viejo kiosco, atendido por un viejo kiosquero. Me señaló una casa y me dijo que le parecía que vivía allí.

—¿No sabe por qué instaló ese banquito? 

El hombre meneó la cabeza mientras su gesto era de perfecta indiferencia.

— ¿Pero quién era? —le insistí.

— No sé.

Me quedé esperando. No dijo nada. El viejo no tenía el mínimo interés en el asunto.

Un poco me impacienté.

— ¿No sabe quién era, que puso ese banco? ¿No le parece extraño que alguien ponga un banco para los demás, ahí enfrente?

No me miró más.

Fui a tocar el timbre a la casa que me había indicado y sin abrirme la puerta, un hombre me dijo que le habían alquilado el garaje, y que se había ido durante la pandemia.

El banco tenía el número 2020, año de la pandemia. 



Consulté más tarde en una librería y su dueña me dijo que tampoco sabía casi nada, sólo que el hombre estaba muy mal, “me parece que tenía demencia senil”, y que creía que estaba viviendo del otro lado del parque.

¿Por qué creía eso? ¿Cómo sabía? ¿Tenía familia, el hombre? ¿Qué más sabía de él?

No obtuve respuesta.

Todo lo que queda de Tony es el banquito, el otro banco y la mariposa. 

Tal vez era viudo. Tal vez tenía hijos que vivían 233lejos. Tal vez no vivía solo.

¿Por qué escribió 1920?

¿Por qué hizo el banquito?

Quizás tenía mucho para dar.

Quizás quería mucho dar algo.

Quizás no tenía a quien dárselo. Quizás no tenía para quien vivir y pensaba que cualquier cosa que hiciera, no le serviría a nadie.

Todo lo que tenía para dar era hacer un banquito para que quien anduviera caminando por Saavedra y se cansara, tuviera dónde sentarse. 

No es un personaje del barrio. Nadie lo menciona, nadie lo recuerda. Nadie sabe si está vivo, ni sabe nada de su vida.

Dejó algo, con una intención angelical, y desapareció, quizás en la locura.

Para todos, es menos que un recuerdo. Nadie le prestó ninguna atención. Pasó como un fantasma.

Tal vez hizo el banquito para que alguien, algunos años después, piense en esta dimensión de la vida. Vivimos 60, 70, 80 años, no más del tiempo necesario para un repentino aletazo de una mariposa; para que llegue al piso, desde la rama de la que se desprende, una hoja de un árbol. Lo que tarda una gota en entrar en el agua. 

No más. 

Nos afanamos con tantas cosas, con ideales, con sacrificios, con amores, con anhelos, con fracasos, éxitos, hijos, y sin embargo nuestra vida, como la de Tony, es un solo tintineo de una estrella. 

Y sin embargo, algunos tenemos la necesidad de dar algo, dejar algo, crear algo que le sirva a otro, aunque sea a un caminante que necesita sentarse un minuto en un banco muy incómodo.






Aprendiz de brujo

En Cenital, Alejandra Kohan se detiene a pensar en la "subjetividad de la época".

Piglia veía en Borges que la literatura no refleja la realidad, sino que de un modo particular la antecede. 

En realidad, se trata de algo dialéctico, entre la premonición y la instalación de la premonición —algo parecido a la profecía autocumplida.

Piglia veía que Borges detectaba tramas lógicas o conflictos que aún no se han manifestado plenamente en la historia, y al escribir sobre ello, los lectores empiezan a ver el mundo desde ese punto de vista.

Borges no era un adivino, sino que su genio le permitía identificar las estructuras de poder y lenguaje que terminarían dominando la sociedad (por eso, cuando suceden algunas cosas, decimos “esto es borgeano”).

Presenta lo que ve en un formato paranoide, como en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, en que una sociedad secreta inventa un mundo que termina reemplazando al mundo real.

Piglia induce que el fondo del tema en Borges es que veía que la realidad se construye como un texto. De ello se deriva que si alguien (la oligarquía, una corporación, la Iglesia, un grupo de sabios) tiene el poder de imponer un relato, la realidad se plegará a él.

El proceso de construcción de ese texto es la ficción. Borges no solo narraba, sino que en sus cuentos y ensayos ponía a prueba hipótesis sobre cómo funciona el universo o la política.

Para Piglia, Borges no profetizó, sino que diseñó una arquitectura ontológica con la que luego la sociedad fue interpretando la realidad.


Estos son textuales de la clase de Piglia (https://www.youtube.com/watch?v=m3htEzn1BIc):

El problema no es cómo está la realidad en la ficción, que es lo que en general se busca, cómo una novela representa la época. Más que tratarse de ver cómo está la realidad en la ficción el problema es ver cómo está la ficción en la realidad. Esa es la vuelta que dio (Borges). ¿Cómo actúa la ficción en la realidad? ¿Dónde la buscamos a la ficción en la realidad? Porque si ustedes me permiten una traducción, es lo que Gramsci llamaba Hegemonía ¿no? Lo que Valery llama… Valery tiene una frase lindísima, dice: “No se pude gobernar con la pura coerción, hacen falta fuerzas ficticias”. Hay que crear un consenso. Por lo tanto, hay que construir utopías, ficciones, ilusiones, cuestiones. Macedonio y Borges empezaron a hacer eso, empezaron a buscar eso, a percibir cómo eso funciona.

En Tlön está la realidad y después está un texto escrito que incide sobre la realidad y la transforma. (…) Si uno lee la Enciclopedia Británica sabe cómo es el mundo en el que estamos moviéndonos. Tiene alguna idea, por lo menos. Hasta ahí estamos bien, es un mundo paralelo. Pero resulta que el mundo paralelo de Tlön empieza a intervenir en la realidad y la empieza a transformar. El final del relato es extraordinario. Dice: El mundo será Tlön.




viernes, 13 de marzo de 2026

Una pavada

Hace muchos años estuve en una entrevista abierta que le hicieron a la escritora de novelas Nené Cascallar, tal vez en la Feria del Libro.

Los artistas, los políticos, los pubilicistas, de diferentes modos captan algo que hay en el alma masiva de la gente, del Pueblo. Nené Cascallar se lució aquel día poniendo en palabras hebras del sentido común de su público.

Dijo, por ejemplo, que a los varones les cuesta mucho estar con las mujeres. Forzados a estar juntos mucho tiempo en una misma casa porque se casaron, el varón se aburre de la mujer y ya se quiere ir a ver la televisión o a dormir. 

— Porque ¿qué quieren los varones? —preguntaba—. Quieren estar con otros varones. Quieren ir a jugar al fútbol, a hablar de negocios, todas esas cosas que hacen entre ellos.

Podía ser una verdad muy parcial o caprichosa, pero era una verdad.

En otra parte de la charla habló de la infidelidad. Dijo que la infidelidad es tener intimidad con otra persona. Una chica que le cocina a un amigo, un hombre que le cuenta a su mamá lo que no le cuenta a su esposa. 

— No hace falta mucho. Nada de grandes traiciones, sexo, aventuras de película, pasiones. Alcanza con pequeñas cositas, un regalito que uno le hizo al otro y lo conserva en un lugar muy propio, algo que vivieron juntos, una pavada, pero que dejan al mundo afuera. La intimidad. Y además es muy solapada. Se puede hacer sin que nadie lo note y no es necesario confesarlo, porque es una pavada.

Nené Cascallar fue la autora de “El amor tiene cara de mujer”, que estuvo ocho años en el aire. Era sobre mujeres que trabajaban en un instituto de belleza. Estaban Bárbara Mujica, Iris Láinez, Delfy de Ortega, Claudia Lapacó, y trabajaron Rodolfo Bebán, Arnaldo André, Norma Aleandro, Evangelina Salazar y otros.





martes, 10 de marzo de 2026

La verdad y listo

 Ayer escuché a un tipo decir: “me tienen podrido, voy a decir la verdad y listo”.

Pensé que sería una buena consigna para un taller literario.

“Escribir en dos páginas qué sucedió para que el tipo dijera esa frase”.


El momento de la honestidad.

El sincericidio.


Me vienen a la cabeza diálogos que escuché.


— Deberías saberlo. Simplemente no creo que esto vaya a funcionar como vos creés… No soy alguien que vaya a quererte como vos querés que te quieran.

— ¿Querés que sigamos juntos o no?

— Para siempre, no.


— Sentí repulsión cuando me tocaste.

— Sos una consentida.

— O sea, la idea de coger con vos me da ganas de arrancarme la piel. 

— Nunca vas a ser feliz... Vas a creer que encontraste a un hombre mejor pero te vas a rebelar contra él porque vas a decir que necesitás ser vos, pero no querés ser vos, nada más querés quejarte por no ser alguien.

— ¿La querés?

— No, pero ella no me odia. Dejaste de tener sexo conmigo… nunca te engañé.

— ¡¿Esto no fue engañarme?!

— La vida con vos es triste.


— ¿Tuvieron sexo?

— Sí.

— ¿Cuántas veces?

— No lo sé.


— Creo que nunca te quise como necesitabas ser querida.

— Somos analfabetos emocionalmente.


— Soy su amante. Lo amo. Soy su enemiga, y no te soporto.


— Sos un buen tipo... pero no existís.


—Si querés amor, el amor es esto que tenemos. Esto es la vida real. No una novela.







lunes, 9 de marzo de 2026

Romántico

Soy romántico.

Para los románticos estar enamorado es sólo dos, sólo vos y yo, sólo nosotros.

Un cuento con tufo a ropa vieja húmeda.

Soy romántico porque soy viejo.

Soy de Rolando Rivas taxista.

Soy hijo de gente que escuchaba boleros, vivir así es morir de amor, y es que eres mi existencia, mi sentir, eres mi luna y eres mi sol.

Para ellos, para nosotros los románticos, estar enamorados es vivir un sueño.

Poner la esencia de nuestro ser, dar la vida, hasta el último aliento.

Pero entonces se parece a un incendio que lo consume todo.

Este amor que de amor va muriendo

Es decir, empieza con fecha de vencimiento.

Hemos sido enamorados de esta manera, apasionada, feliz y trágica.

Hemos despreciado el amor administrado, la pasión gestionada.

Quizás pudimos elegir vivir el amor de otra manera, quizás no quisimos.




Primates

En un documental sobre los chimpancés hacen el relato de cómo una banda se mete en el territorio de otra porque el suyo ya no le alcanza y los machos destrozan a los machos invadidos.

La explicación es económica, pero la manera en que los chimpancés matan a otros no es explicada de modo exhaustivo por la economía.

Hay algo más.

De hecho, los bonobos, primates parientes de los chimpancés, al encontrarse dos bandas, liberan las tensiones a través de las hembras: las de una banda tienen sexo con las de la otra.

Qué les pasa a los primates humanos que necesitan odiar a otros, agredir a otros, pegarles, violarlos y finalmente salir a destrozar a otros.







martes, 3 de marzo de 2026

El que cruzó la calle

Ayer al mediodía en avenida Paseo Colón, frente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, un tipo de unos 45 años, bastante rotoso, aunque no demasiado sucio ni quebrado, cruzó lo calle con la cara bañada en sangre. En mitad de la calle se cruzó con una mujer de su misma edad, que iba en dirección contraria con una botellita de agua. El hombre le pidió un poco de agua, la mujer se paró con un susto en la cara, le extendió la botella con dos dedos y apuró el paso. Cuando llegó a la vereda se dió vuelta para mirar al hombre, que ya había llegado a la otra vereda y se estaba lavando la cara con el agua de la botellita.

Lo que impactó a la mujer fue la sangre, el encuentro con el hombre, que él hiciera contacto.

No volvió a cruzar para ver si el hombre estaba bien, para llamar al SAME. A la gente de la calle les pasan cosas así.

La mujer estaba sacudida por el choque con el sujeto, pero no estaba impresionada por todo lo que había sucedido para que él llegara a aquel estado indigno.

Por la cabeza de la mujer pasaban las frases “es un borracho”, “es un vago”, “es un violador”, “está en la calle porque no le importó sostener una vida, seguramente ha dejado una mujer a hijos en la miseria”. Las frases culpaban al hombre.

Las frases culpaban a todos los hombres y las mujeres que duermen en la calle.

Sólo a la noche, muy tarde pensó que a lo mejor al otro día pasaba por el lugar y el hombre estaba acostado, y que ella lo vería dormido, y estaba muerto.

Pensó cuántas personas tiradas en la calle están muertas y la gente normal pasa al lado y no se da cuenta.


Esto no fue siempre así.


Sentimos que fue siempre así porque permitimos que nos obliguen a naturalizar la inhumanidad.





jueves, 26 de febrero de 2026

Voces

Manuel Puig dijo, con ese tono íntimo del que no podía salir aunque estuviera frente a un teatro lleno: “No pude hacer callar a esos dos personajes. Ellos contaban la historia mucho mejor que yo”.

Hablada de los protagonistas de “El beso de la mujer araña”.

También dijo: “Las voces han dominado mis libros”.

Quizás sabía lo que había dicho Juan Carlos Onetti de él: “Sé cómo hablan los personajes de Puig. Cómo escribe Puig, no sé”.

Para algunos escritores la opinión de Onetti es una justificación de todo lo que escribieron y de sus vidas enteras.






https://www.youtube.com/watch?v=urPd6UUGV5w&t=624s


miércoles, 25 de febrero de 2026

El vecino

 Un señor, un vecino, que nunca supe su nombre, aunque sé que era italiano, vivía solo. Estaba muy grande. Se había quedado viudo hacía una vida entera. Dicen que tenía un hijo que se había ido a otro país y no tuvo más contacto.

Este vecino no era un tipo muy sociable. A su vecina le parecía que no le importaba ser amigo de nadie, ni caer simpático ni entablar conversación con nadie.

Sin embargo, eso no significaba que se sintiera bien estando solo. Tanto que un día superó su apatía, o antipatía, y le contó a ella que se sentía muy mal, tan solo.
Le dijo que le hubiera gustado tener familia o amigos, o conocidos, pero no los tenía.
A la vecina le dio pena y cuando barría la vereda o cuando volvía de hacer algún mandado y tenía tiempo, le tocaba el timbre y le preguntaba al hombre cómo estaba.

Con el tiempo, el vecino le dijo si quería pasar. Y así, poco a poco, fueron tratándose.

Como vecinos.
Hasta que un día el vecino le agradeció a la señora que se tomara molestias por él y le hizo una propuesta. Le dijo que él estaba bien de salud, pero se olvidaba de muchas cosas, y a veces se quedaba sin comer porque no tenía ganas de ir a comprar comida. No le pedía que lo acompañara ni nada de eso, nada más le proponía que ella lo escuchara y lo ayudara, porque se iba a ir poniendo más viejo y empeoraría.

Y a cambio él le dejaría la casa.
Y así hicieron.
Cuando el vecino murió, la señora recibió la casa y ahora está viviendo ahí su hijo.

 

 


Paréntesis

Me quedé impresionado con la forma en que el marido de Drive my Car se banca que la mujer le haya sido infiel muchos años con muchos tipos.

Hay un tema en esa película que saca el tema de la traición del formato de historia de amor. La infidelidad y la tolerancia a la infidelidad están de alguna manera relacionados con que se les murió una nena.

Dejando eso entre paréntesis, repasé casos de tolerancia a la infidelidad en novelas, películas y en la realidad.

Pensé que donde mejor lo encontraría expresado sería en el tango, porque nada hay más confesionario que el tango. 


Recordé la letra de “Cobardía”, de Luis César Amadori: 


No sé qué daño he hecho yo pa' merecer

esta cadena inaguantable de dolor,

que cuando no te beso no puedo respirar

y siento que me ahoga tus labios al besar.

De sufrir tanto perdí la dignidad

y no me importa saber que me engañás.

¿No ves que necesito de vos? Te quiero ver.

Hablame como siempre. Decí que me querés.


Yo sé que es mentira

todo lo que estás diciendo,

que soy en tu vida

sólo un remordimiento.

Yo sé que es de pena

que mentís pa' no matarme;

lo sé, y sin embargo

sin esa mentira no puedo vivir.


Anoche mismo he podido comprobar

que ni la puerta de esta casa respetás;

yo vi con estos ojos los besos que te dio

y oí que se reían burlándose los dos.

Humildemente, sin embargo, ya lo ves,

yo te pregunto: ¿Todavía me querés?,

y cerrando los ojos escucho que jurás

que nunca me engañaste, que no me olvidarás.


Como no recordé más, les pedí a dos inteligencias artificiales diferentes que me mencionaran letras de tango en la que un hombre cuenta cómo tolera la infidelidad y me dieron estos casos:


En “Mala suerte” Francisco Gorrindo dice:


“Yo sé que me engañás, que no me querés nada,

que cuando te ausentás es por otro querer.

Y sin embargo, mirá si soy zonzo,

que si no te veo, me pongo a llorar.”



En “Un tropezón” Luis Bayón Herrera dice:


“Un tropezón cualquiera da en la vida,

y vos tuviste el tuyo... ¡qué le vas a hacer!

Vení, sentate aquí, no estés así, afligida,

que ya no queda nada de aquel otro querer.”


“Hacé de cuenta que has tenido un sueño...

que lo que ha pasado ya se terminó.

Y volvé a ser la misma, que yo soy tu dueño,

que aquí no ha pasado nada... ¡entrá, que te quiero yo!”



En “Miedo”, César Vedani dice: 


“Tengo miedo de que un día te canses de mis mimos,

tengo miedo de que busques otra boca, otro calor...

Y por eso te perdono, y por eso me callo,

y aunque vea tus mentiras, te juro mi amor.”


Resulta interesante que las tres letras son totalmente inventadas por las IA.

Tres completos bolazos.

Quien no sabe nada de tango y confía en las IA, saldría a contar cómo Gorrindo, Bayón Herrera y Vedani escribieron esas letras, y estarían reproduciendo un disparate.

Ya lo sabemos a esto, no es ninguna novedad, sólo que vamos tomando mejor consciencia.

Este mismo tema llevado a una cirugía o al manejo de un auto sin chofer, se pone un poco oscuro.


En fin, el mundo de la inteligencia artificial pareciera que es otro paréntesis.






domingo, 22 de febrero de 2026

Gente con problemas

 Un amigo me dijo una vez: 

— El otro fin de semana, ¿Tenés algo que hacer? Te invito a mi casa en el Delta.

— Gracias. Qué amable. De hecho, estoy libre (yo estaba libre todos los días). 

— Pero hay que ver cómo está el río. Si está bajo, tenemos que tomar una lancha colectiva hasta un muelle y desde ahí no sé cómo haremos. Y encima me parece que voy a tener mucho trabajo. Se me va a complicar. 

No supe qué decirle. 

¿Qué le iba a decir?

Hay gente que tiene muchos problemas. 

— Usted, Mendieta —le dijo una vez Don Inodoro— para cada solución tiene un problema.








Los pibes no pueden volver al pasado que anhela la nostalgia de sus padres

 Concluye mi amiga, resignando la ilusión de que las cosas sigan siendo como eran: “Los pibes no quieren saber nada, solo resultados”.


No es toda la verdad, pero es una verdad.

Es decir, se puede relativizar, pero eso no le quita el fondo de verdad.


Los pibes no quieren saber nada, solo resultados. No quieren saber nada del proceso necesario para obtener resultados —el tiempo que lleva, el trabajo que lleva, la inversión que demanda, el involucramiento personal—, quieren el resultado inmediatamente.

Apretar un botón y que se encienda la luz.


Pero ¿acaso la modernidad no ha conducido las cosas en esa dirección?

¿Cómo culpar a los pibes?


A los pibes les chupa un huevo la ideología, los demás, el futuro, la racionalidad, y sólo quieren los resultados.


Aunque haya tendencias que contradigan esta tendencia, ¿cuál es la sociedad que ha dirigido la vida hacia otro lugar?


¿Cuál es la economía que ha planteado con poder algo diferente a “conseguir el máximo rendimiento con la menor inversión”?

¿Los odiadores de pibes pueden responder a esto?: los pibes aprendieron a la perfección la lección de economía que les enseñamos.


Hay algo de “los pibes no quieren saber nada, solo resultados” que no tiene vuelta atrás.

Las próximas generaciones pueden tomar elementos del pasado, pero no pueden volver al pasado.

Quizás los pibes que vengan después de los que no quieren saber nada y sólo quieren resultados, rompan con ese pragmatismo y hagan otra cosa.


Pero no volverán al pasado que anhela nuestra nostalgia.

No enmendarán nuestro error.