lunes, 15 de octubre de 2012

Promesa


Por dibujar bien, cuando yo tenía 17 años gané una beca para estudiar en la Universidad de Kean. También, por jugar al fútbol mejor que mis compañeros pataduras, gané una beca para la Universidad de Arkansas.
Cuando finalmente estudié en Argentina, gané becas que me pagaron los estudios universitarios.
Quizás rifé la promesa que yo era, no la capitalicé. Quizás no era lo que prometía. O quizás me afinqué tercamente en la posición promesa.
Lo cierto es que, primero, nunca concreté, y segundo, con medio siglo de vida, sigo esperando que alguien descubra el talento inapelable que soy.
Quizás es tiempo no de cerrar esa puerta, pero de abrir otras.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos flores indias



Los ingleses colonizan la India, obligan a los indios a dejar sus religiones, que para los indios lo es todo. Los indios intentan resistir.
En una escena un coronel inglés entra en un templo, se sobresalta y en el sobresalto descubre a Lakmé. Se enamoran allí dentro.
El padre de Lakmé es un sacerdote indio, quiere matar al inglés, la hija intenta encubrir lo que al fin el amor desvela. El sacerdote apuñala al inglés, Lakmé se lo lleva malherido.
Lo salva, pero entonces otro inglés convence al enamorado de que todo es fútil mientras esté en la India, y Lakmé descubre que su enamorado ha quedado sin amor. Cuando el padre finalmente los halla, llega en el momento exacto para que Lakmé le diga que ambos han tomado el agua sagrada, que el inglés ya es uno de ellos, y a continuación, mueren.

En fin. Historias de óperas, siempre un poco decorativas, siempre dejando un espacio formidable para que aparezcan asuntos de la mayor profundidad humana y para que los buenos músicos y cantantes hagan música gloriosa.

Antes de que el inglés entre en el templo, Lakmé junta flores con Malika. A dueto (una soprano, la otra mezzosoprano) cantan el Aria de las campanas, o Dueto de las flores.
Dicen:

Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín se entrelaza con la rosa
En la ribera florecida que sonríe a la mañana
Deslicémonos suavemente en sus cautivadoras aguas
Sigamos la corriente huidiza
En la onda que una mano indolente estremece.
Ven, ganemos la orilla
donde el manantial duerme
y el pájaro, el pájaro canta.

Bajo la bóveda frondosa donde el blanco jazmín
¡ah, descendamos juntas!

Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín
se une a la rosa
En la rivera florecida que sonríe a la mañana
Ven, descendamos juntas.

Deslicémonos dulcemente por su encantador oleaje
sigamos la corriente huidiza
en la ola trémula
de una mano indolente.
Ven, lleguemos a la orilla
donde el manantial duerme y
donde el pájaro, el pájaro canta.

Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín
¡ah, descendamos/ juntas!

(La letra de la ópera en http://www.kareol.es/obras/lakme/acto1.htm)



Una de las encarnaciones más hermosas de esta aria en el cine es la escena de amor entre Catherine Deneuve y Susan Sarandon en The Hunger.


lunes, 8 de octubre de 2012

Gente de cacerola

Epígrafe de El Territorio: En pie de guerra. | El grupo de mujeres se encontró con un cordón de hombres católicos que defendieron la institución católica.



Encuentro Nacional de Mujeres en Posadas: le sale al cruce una falange de católicos de la Red Federal de Familias que no se detiene ante el mismo cura de la Catedral que toman -"me insultaron a mí con los rosarios en la mano"; también lo fajaron. Después, ante la prensa, el cura habló de "mujeres intransigentes".
Me hace acordar a los católicos tradicionalistas que hacían una peregrinación a caballo, con la Virgen de Luján adelante, que se encontraron con unos piqueteros y los atropellaron gritándoles "¡vendepatrias, comunistas!" Varios de los jinetes tenían estacionada en su casa una Hilux, fruto de la soja patriota.
Toda gente de cacerola en mano.
Después no entienden que me alarmo. No me alarmo: tengo cagazo.

sábado, 6 de octubre de 2012

Eunucos




No sé al fin si fue Clemenceau o quién, que dijo “la cabecera de la mesa es donde me siento”, pero es exactamente lo que la dictadura del 76 vino a cortarle a mi generación.

Aferrado


Hay quien está hecho para ir adonde quiere y sin embargo vive aferrado a una maraña de anclas.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Claudia


Dios de mi alma, cómo pudiste hacerla. Hay cosas que responden tan fácilmente a tanta cuestión existencialista, que para qué estamos, que qué sentido tiene la vida, que para qué nacemos si después morimos, que para qué laburamos como negros, que para qué seguir viviendo después que nos largó una mina... Bueno, para eso, para el día en que la vemos por primera vez.


martes, 2 de octubre de 2012

Castigo


Jesucristo se vino con aquello de cargar la cruz de los demás. El ilustradísimo Indio anarcoirreverente lo usó con “¿puede alguien decirme me voy a comer tu dolor?”
Acaso no sean posibles ni el heroísmo de Jesucristo, ni la resistencia del Indio, porque tal vez nadie escape a recibir el ácido de los demás. Nadie trata a otro sin proyectar sobre él sus traumas, su vida, y allí van los castigos a las penas cometidas por vaya a saber quién.