lunes, 21 de abril de 2014

Somewehere over the trash Rainbow


Si yo fuera músico haría una versión trash de Somewehere over the Rainbow. Puedo escucharla en mi cabeza, puedo hacerle arreglos, escucho la voz del cantante, las guitarras, todos los instrumentos.

En cuanto pueda pedir tres deseos, pediré reencarnar en un músico, que ese músico aún guarde este deseo y que haga la dichosa versión.



Un poco de respeto por la caca de los perros


Los perros saben todo de los demás por sus excrementos. Observándolos, oliéndolos, degustándolos pueden averiguar el sexo, el tamaño, el estado de ánimo, la identidad, etc., de sus autores. En los excrementos hay mucha más información de la que los hombres pueden decodificar y que es vital para los perros.
En un sorete, el perro Pirulo, le dijo a los humanos:

“Ustedes inventaron, se pusieron a inventar, una manera de comunicarse ridículamente rebuscada. Con eso de las palabras, además escritas, además envueltas en un barullo tecnológico, no hacen más que sembrar malentendidos. Es un sistema artificioso, innecesariamente complejo e ineficaz.
“Y ahora, encima, se les ha dado por borrar fanáticamente nuestro sistema de comunicación. Andan urgidos con la bolsita en la mano, esperando que uno termine.
“He ahí la gran contribución de la Humanidad: borrar a los demás para instalar una porquería.
“No nos dejan hablar en paz ni nos dejan cagar tranquilos.”







Derrape en un retrato de Mo Yan hacia mi viejo


Podría ser, me pregunto, o digo, que un hombre le pida disculpas a otro, durante toda su vida.

Un día hice un retrato del escritor Mo Yan. Cuando lo hube acabado, apareció la cara de mi viejo.



















domingo, 20 de abril de 2014

Tensión entre acá y allá


En 1989 sentía que tenía el mundo entero para ir. Estaba disconforme porque no se iba de acá.

En el 2002 se fue a vivir a España. El primer tiempo fue muy feliz, pero luego se fue decepcionando y al fin vivía allí bastante infeliz. Tenso porque no estaba en otro lugar, básicamente acá.

Hace tres años volvió. No está conforme. Los años que pasó en Vigo, pese al vacío que acabó agobiándolo, se le metieron bajo la piel y ahora se siente partido al medio. Lo tensa no estar allá.



sábado, 19 de abril de 2014

Tennis fall








































Tregua



Aún nos queda el refugio de una vida intensa unos días, entregar la mente, los riñones y los dedos en una misión; un paréntesis en que nos consumimos hasta la última chispa de energía y así, sin quererlo ni saberlo, somos eternos.


Siempre está abierta la brecha para entrar allí.


Entró en los mapas de la muerte


Si quisiera agradecerle a García Márquez algunas cosas que escribió, mejor lo hubiera hecho antes de que muriera.

Hablé con él una vez dos palabras. Me pareció un fanfarrón latinoamericano, de esos que necesitan mostrar todo el tiempo que tienen una gran poronga. Pero fueron dos palabras.

Si le hubiera agradecido creo que le habría mencionado la sintonía que sentía mi madre entre su imaginación y la fantasía de la superstición que a ella la hacía feliz, legada de su origen gallego. Le habría recordado que el final de Cien años de soledad me produjo el más vívido y urgente momento de lector. La diría que siguen vivos en mi experiencia la nena que llega de la mano de su mamá al pueblo del bochorno seco, Esteban, la adolescente prostituida, el ángel en el gallinero, la pareja que no podía dormir porque el pueblo se llenaba de olor a rosas, el mellizo gordo y la amante que lo esperaba mientras diluviaba, Memé, los gitanos, Úrsula Iguarán maquillada de payasito y puesta a dormir en una caja de zapatos, el sonido de los huesos dentro de la pared. Le habría contado que un día, ya grandes, descubrimos con Pablo Makovsky que en la primera adolescencia, sin saber que el otro estaba leyendo el mismo libro, nos la pasábamos tomando un tazón de café sin azúcar como hacía el coronel Aureliano Buendía.

No publicaría esto hoy si García Márquez se mereciera el silencio, pero en cambio se ganó el penoso castigo de las plañideras sin cabeza, porque fue lo que cultivó a partir del momento en que decidió bastardear su obra y comenzó a hacer editar textos escritos con aquellas características que el mercado celebraba de sus primeros relatos.

Pedro Perucca rescata esta impecable frase de Saer: "Creo que perdió sus referencias. (...) Tiene un territorio comercial que defender y eso me parece que ha viciado un poco su literatura. dicho esto, yo no tengo ninguna animosidad personal contra García Márquez y le deseo que continúe con los éxitos con los que ha comenzado su carrera por mil años más. Pero yo me permito desinteresarme de sus productos".






PS. Hay también este comentario de Passolini de 1973, que es arrasador: http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2014/04/gabriel-garcia-marquez-un-escritor.html