Ligeras anotaciones que hace Gustavo Ng de asuntos que piensa o encuentra escritos en libros mientras va en colectivo y luego comenta con tal o cual persona.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Divino pero pesado
Marianito es luminoso, la persona más simpática, entusiasta y maravillosa que conozco, lo único que si no le responden o no le siguen la alegría, se seca inmediatamente, se vuelve amargo, frustrado y cargoso.
lunes, 19 de mayo de 2014
Conti sucedió
Cuando todos dicen “no sucedió”, inclusive los que
estuvieron allí, y alguien dice “sí sucedió”.
Es un héroe desesperado, que luchará contra la enajenación y
la demencia del olvido. Luchará para que no se desvanezca su realidad, y la de
miles, por la que muchos dieron la vida.
Apenas terminada la dictadura del 76 Camilo Sánchez y Néstor
Restivo salieron a recorrer las huellas aún frescas de Haroldo Conti, asesinado
por los militares. Tan caliente estaba el material con el que trabajaron, que
en muchos casos fueron ellos, preguntando por Conti, quienes enteraron a varias
personas de que había sido asesinado.
Y aún así, consiguieron que la biografía no derivara hacia el
cauce de la noticia necrológica ni enfocara el ego del escritor, sino, como
dijo Silvana Perl “abre las puertas a la obra de Haroldo Conti”.
Es una desagradable realidad que no se hayan reeditado últimamente
las obras de Conti. La societé de la literatura editada, en su emulación del cholulismo,
divismo y vacuidad del ámbito de putas caras y empresarios vulgares, lo ha
dejado de lado.
Incluso cuando fue inaugurada la casa de Conti en el Delta
del Tigre como lugar patrimonial, por el entonces intendente de Tigre Sergio
Massa y su par de Chacabuco, vergonzosamente se habló de Conti como un gran
escritor obviando el detalle de que fue secuestrado, desaparecido, torturado y
asesinado por su obra.
Algo hay en sus relatos, su ética, el modo en que crea
libertad, su manera de crear amistad y su concepción del mundo que llevó a los
militares a decidir su muerte y a los dueños del mercado editorial actual a
mantenerlo desaparecido.
Sin embargo, algunos dicen “sí, sucedió”. Gracias a Marcelo
y Alejandra, hijos de Conti, a la gente de Chacabuco que viajó ayer hasta la
casa del Delta, a la gente de Tigre que habilitó, a Andrés Cuervo, a Federico von Baumbach, a Camilo y a
Néstor.
| Camilo Sánchez, Alejandra Conti, Néstor Restivo. |
| Néstor y Camilo con Marcelo Conti. |
domingo, 18 de mayo de 2014
El sueño del Cielo
Soñé que solo, en un baño blanco, me sacaba el corazón.
No me dolió físicamente, ni veía herida, pero tenía ese
sentimiento que muchas veces tengo de acabar de una vez conmigo, renunciar a
todo.
Mirándome al espejo, parado, con el corazón en la mano,
replicaba el horror de la escena de La última tentación de Cristo, pero había
una diferencia: yo moriría. Había cortado el corazón, no había vuelta atrás.
Vigilaba mis síntomas, esperando con el corazón cortado en
la mano el decaimiento de mi conciencia y de mi cuerpo. Como aún seguía normal,
llamaba a una amiga mía, histórica, pero también a una amiga histórica de
Victoria (no existe tal amiga en la realidad) para mandarle un mensaje a
Victoria, y también llamaba a alguien (en este caso no sé a quién) para darle
un mensaje para Irina.
Hubo una larga espera y cuando los mensajeros llegaron,
perezosamente porque no sabían que me estaba muriendo, ya había cambiado el
lugar. Además, la ceremonia fue un fiasco: mando a decirle a Victoria y a Irina
algo insípido, “decile que la quiero mucho” o algo así.
Sin embargo, en otra parte del sueño le mandé decir a
Victoria algo que me resultó, en el sueño y en la vigilia, significativo:
“decile que la espero del otro lado”.
El tema “te espero del otro lado” para referirse al mundo
después de la muerte me ha resultado un simplismo vulgar. Cuando Vonnegut lo
planteó en Las sirenas de Titán me pareció que pareció que su apuesta a lo “no
tiene por qué ser complicado” se había pasado de la raya. Pero hace un tiempo
Fernanda A. me planteó la resonante imbecilidad de los existencialistas que se
creen superiores por suponer que luego de la muerte es la nada. “Si ninguna
hipótesis está comprobada, ¿por qué preferir la infeliz?”
Tal vez el fuerte de la idea “te espero del otro lado” está
menos en su complejidad que en el momento de la vida en que, al encarnársela,
cobra sentido. Estos días recordé a las divas italianas de los años 70 y antes
de entristecerme por haberlas perdido, me alegró la infantil certeza de que
volveré a verlas en el Cielo. Más aún, allá no las veré en blanco y negro en un
pequeño televisor, sino en persona, y tendrá tiempo para escucharlas cantar a
todas, serán mis amigas, mis vecinas, las amigas de mi mamá, mis mamás, mis profesoras,
las mujeres de mis jefes, mis tías, desconocidas que encuentro en un barco o en
un hotel de África, y serán mis amantes: me enredaré en historias de amor con
ellas, una y otra vez, amores escandalosos, de celos, pasión, reconciliaciones,
felicidad, separaciones que nos harán suicidarnos, momentos de tanta dicha que
tocaremos el Cielo del Cielo. Gozaré las miradas de esas mujeres, su
vulnerabilidad, su locura, sus magníficas tetas, su irritabilidad, sus narices
imponentes, su soberbia insoportable, su manera maravillosa de ser mujer, su
maldad, sus grandes peinados y sus grandes anteojos de sol, sus cinturas
graciosas y sus cuerpos generosos de curvas.
Con cada una de ellas seremos felices, una y otra vez, cada
vez dejando atrás las anteriores, igual que aquí en la Tierra, sintiendo que la
eternidad no nos alcanzará para ser tan felices, igual que aquí siento que no
me alcanzará la vida para vivir tanto cuanto tenemos para vivir con Victoria,
que contiene la suma de todas aquellas italianas.
La noche anterior había soñado que estaba en la playa, en el
agua, con el mar hasta el pecho. Jugábamos con dos amigos.
Soñé que me quedaba dormido. Y soñé que me despertaban las
olas que me ahogaban al taparme. No me angustiaba; jugaba con ellas, igual que
hago en las playas de la realidad.
Pero en mi sueño el agua no estaba fría ni tibia.
Con los sueños de anoche y anteanoche me sucede que no me
importa su interpretación.
Siento que son sueños parecidos a los cuadros de la pintura
abstracta, que no representan nada, sino que tratan sólo de sí mismos.
viernes, 16 de mayo de 2014
Amo a Iva Zanicchi
Ay, Diosmío, aquellas italianas.
Sólo me alivia del miedo a la muerte la fe en que vaya al Cielo y me las encuentre allá.
Fra noi è finita così
domani non ritornerai più
tacevi, non avevi un perché
mi hai detto non
scordarti di me
il cielo già portava l'autunno
l'estate se ne andava con te
ed io, io t'ho visto andar via senza di me
portavi la mia vita con te
Fra noi è finita così
un sogno che tornerà più
soltanto due parole fra noi, tutto finì
l'estate ci lasciava così
è finita così.
Entre nosotros se ha terminado así.
Mañana no vas a volver.
Me borraste, no tenías por qué.
Y me dijiste: no te olvides de mí.
El cielo ya traía el otoño.
El verano se fue con vos
y yo te vi irte sin mi.
Llevabas mi vida con vos.
Entre nosotros se ha terminado así.
Fue un sueño que no regresará.
Bastaron dos palabras y todo terminó.
El verano nos dejó así.
Así fue como terminó.
jueves, 15 de mayo de 2014
Daniel, el indio mensú
El folclore argentino abunda en cantantes espantosos pero Daniel Toro era buenísimo.
La superlativa película de Ramón Ayala que hizo Marcos López está los viernes en el Malba, el mismo legendario Ramón Ayala está en el Teatro HD/Ateneo, pero la mejor versión de El mensú es la de Daniel Toro.
miércoles, 14 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
My Her
Irritada. Nerviosa. Deprimida. Llorona. Sensible. Cambiante.
Agresiva. Insomne. Colgada. Cansada. Hambrienta. Sin hambre. Exaltada. Tensa. Insociable.
Enojada. Ansiosa. Confusa. Loca. Melancólica. Vulnerable.
Uno de esos días.
Me
gustan TANTO las mujeres que no sé si hacerme más hombre para disfrutar con ellas
en el encastre o si hacerme maricón para disfrutar siendo una de ellas.
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