domingo, 14 de febrero de 2016

sábado, 13 de febrero de 2016

Bendición de una tarea perpetua


Ifigenia en Aulide ha perdido la memoria, no sabe quién es.

En esa condición es que destaza a los náufragos que le son ofrecidos en holocausto al Dios.

Mete las manos en esa oscuridad, el espanto, la sangre, la crueldad.

Y de allí dentro arranca hacia esta realidad una criatura. Un monstruo. Una maravilla. Un ser nuevo que viene a dar un nuevo sentido a este mundo.

Lo va arrancando sacrificio a sacrificio, cuerpo a cuerpo.

Cada vez va saliendo más nítido. Cada vez sale con mejor forma.

Es una tarea de toda la vida.








A veces de noche

— ¿Te acordás cuando hablábamos por teléfono y no podíamos cortar?
— Y vivíamos a dos cuadras.
— Sí. Eran las tres, las cuatro de la mañana.
— Y aún no podemos. No podemos cortar.
— Es nuestra historia.
— Es un poco triste.
— Sí.
— Un poco triste, y linda.







jueves, 11 de febrero de 2016

Qué sentido tiene estar con una chica


Con las chicas yo montaba el acto del varoncito (seductor, cogedor) para mi mamá.
Eso le daba sentido a estar con las chicas.
Eso, y el juego de liberarme un rato de mi mamá que representaba estar de novio, pero también le daba sentido -llegada la hora- poner una bomba en la aventura para regresar al amor de mi vida. Jugar a ser infiel, pero en el cuadro de toda la vida, no traicionar a mi mamá cambiándola por otra.
También ha tenido sentido el placer, quizás no en una gran medida, y la experiencia de tocar el alma de una mujer. Explorarla, contemplar que es maravillosa, como meterse en una cueva en una isla y encontrarse dentro de una galaxia de todas las piedras mágicas que en toda la superficie del mundo no se conciben.






viernes, 5 de febrero de 2016

Estoy tan cansado


Dios mío, qué cansado estoy. No puedo levantar una pierna. ¿Qué hacés en el piso?, me preguntan y no entienden que cuando estás así de cansado, te derrumbás feliz en el piso como un cadáver, como una bolsa de agua. En todo caso, es mejor estar cansadísimo que estresado.


El dulce amor de Laurie Anderson


Arriba, ya está en el aire.
Buenas Noches Señores y Señoras. Bienvenidos.
La primera pregunta es: ¿Qué es más macho,
piña o cuchillo?
Bien
Veamos. Diría que una piña es más
Macho que un cuchillo
¡Si! ¡Correcto!
La piña es más macho que el cuchillo.
La segunda pregunta: ¿Que es más macho,
bombilla o autobús escolar?
Uh… ¿lámpara?
¡No! Lo siento. Autobús escolar es más macho que lámpara
Gracias. Y estaremos de vuelta en un momento.

Bueno, yo tenía un sueño y en él
Fui a una pequeña ciudad
Y todas las chicas de la ciudad se llamaban
Betty.
Y cantaban
Doo Doo Doo Doo Doo.
Doo Doo Doo Doo Doo.

¡Ah deseo!
Es frío como el hielo
Y luego es caliente como el fuego.
¡Ah deseo!
Primero es de color rojo
Y luego es azul.
Y cada vez que veo un iceberg
Me recuerda a ti.

¿Qué es más macho, iceberg o volcán?
Agarrá la manta de la habitación
Podemos ir a caminar de nuevo.
Allá abajo en el arroyo
Donde nuestro dulce amor comenzó.
Estoy pensando en volver a cuando era una criatura.
Tiempo atrás, cuando era un punto,
Cuando era un embrión
Una pequeña mancha. Sólo o punto.
Cuando era una barra Hershey
En el bolsillo trasero de mi padre.

¡Hey, mira! ¡Ahí! Es Frank Sinatra
Sentado en una silla, haciendo
anillos de humo perfectos
en el aire. Y canta:
El humo hace una escalera para que
Desciendas.
Tan raro.
¡Ah deseo!
¡Ah deseo!
¡Ah deseo!
Tan azaroso, tan raro
Y cada vez que veo esos anillos de humo
Creo que estás ahí.

¿Qué es más macho, escalera o anillos de humo?

Agarrá la manta de la habitación
Podemos ir a caminar de nuevo.
Allá, en los barrios
Donde nuestro dulce amor comenzó.

Te voy a seguir.
En los pantanos y dentro de la ciudad
Bajo el malecón

Te voy a buscar.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Charla con Lucía Wang

 

— ¿Por qué nosotros somos tan expresivos y ustedes demuestran tan poco?
— Ustedes tienen 200 años de historia, nosotros tenemos miles. Ustedes son inocentes. Son unos monos. Sólo saben hacer asado, están inventando comidas porque no tienen comida propia.
— Cuando había un niño pequeño en el subte en Guangzhou, Beijing, en cualquier lado, aunque hubiera una multitud de personas, siempre me miraba a mí. Creo que era porque los demás tenían la cara invariable, y en cambio yo hacía muchos gestos.
— Argentina es una fábrica de comida, se puede terminar todo, pero nunca se terminará la comida. Un argentino se sienta al pie de un árbol y espera que caiga una fruta. Tarde o temprano caerá, porque así es este lugar. Nosotros, en cambio, hace 30 años pasábamos hambre. Para Año Nuevo comíamos un huevo. Tuvimos la invasión de los japoneses, que nos destrozaron. Tuvimos hambrunas que mataban millones de personas. Eso nos dejó sin superficialidad. Tenemos que salir adelante. Nuestra historia nos hizo responsables, somos responsables de la vida de nuestros hijos. Somos responsables de nuestro país. No tenemos tiempo para lamentarnos por cualquier cosa, para preocuparnos por estupideces o para protestar por insignificancias. Tenemos que levantarnos de entre los muertos, no andamos emocionándonos rápidamente por cualquier motivo.