lunes, 5 de junio de 2023

Dos traiciones políticas

En este momento hay dos traiciones políticas.

Una del Pueblo.

Otra de la Gente.


La traición del Pueblo es consabida: un gobierno garca lo empobrece y entonces vota por un gobierno populista que mejora su situación. Cuando está mejor, se cree perteneciente a la clase de los chetos, y vota a un gobierno garca, que lo empobrece, y así.


La traición de la Gente parece más complicada.

Según algunos intelectuales, la Gente es aquella parte de la clase media que ha tomado la forma del progresismo. 

Como progresista, está a favor de la equidad social-siempre que no pierda sus privilegios —porque eso la hace medio intelectual, lo que es una forma de ser superior. 

Este sector considera al resto de la clase media como grasa. 

Los grasas van a Miami, los progresistas van a Praga. Son padres de hippies con OSDE y de latinos solanas.

La equidad social es una entre otras reivindicaciones menos políticas que sociales: los derechos humanos, el feminismo, la ecología, el arte.

Cuando apareció el gobierno de los K, que puso estas causas en la agenda política, el progresismo fue feliz y se hizo peronista.

Se hizo peronista porque los K cumplían lo que ellos querían, o sea, ser más.


Estaban contentos recuperado el gobierno en el 19, pero Alberto ha tomado las causas progresistas de una manera tan timorata que se le han caído en el inodoro. 

El hecho de que haya recompuesto parte de la situación económica con más actividad económica, con baja en el desempleo, dándole a muchos la posibilidad de unos días en un centro turístico, de arreglar la casa, de tener un trabajo, en total de estar mejor que hace cuatro años, al progresismo no lo contenta. 

El progresismo está insatisfecho porque este gobierno no atiende sus demandas. 

La Gente no quiere escuchar que hay sectores sociales que están bien, sólo repite que la inflación es altísima, que hay un 40% de pobres y otras desgracias.

La Gente, en fin, está dejando de ser peronista.






En retirada

En el Universo ocurren eventos singulares.

Tienen un nombre.

¿Alguien me lo recuerda?


Bueno, tengo una amiga que tiene una energía singular.

No todas las energías son iguales.

Eso es evidente en ella, porque es muy notorio que su energía es diferente a todas las energías que yo conocí en mi vida.


Y no soy un jovencito.

Soy un sesentón.


El dato de mi edad es importante para este post.


Mi amiga tiene una energía tal que no solamente es mágica, sino que es portentosa.

Se diría que ya le dio varias vueltas al Universo, y que en cada vuelta gana tres millones de veces más energía.

Los otros días organizó en su casa un encuentro de gente que parece que ha recogido en sus viajes por las galaxias, por dentro de los agujeros negros, los anillos de los planetas con anillos y la luz infinita de los quásares.

Era gente de todos colores, todos artistas, astrólogos, poetas, adivinos, músicos, brujos.

A mí me invitó para que hablara del horóscopo de los chinos, algo que me gusta mucho hacer.

Yo estaba en la fiesta, bebiendo y demás, y de repente empecé a mirar alrededor y a notar algo que me descolocó.

Todas las personas, todas aquellas criaturas del esoterismo y la estética, eran muy, muy jóvenes. 

Todos tenían edad de ser mis hijos, e incluso mis nietos.

(Nótese la diferencia de edad en que escribo sólo en masculinos, no escribo todes).


De repente me sentí no incómodo, sino raro.


Había una señorita con quien la charla me había resultado especialmente confortable, de signo Perro, que bien hubiera podido ser mi hija menor.

Pero la charla que habíamos tenido no era la de un padre y su hija.


Fui a buscar mi mochila y me retiré.


Al otro día le conté lo que había pasado a una amiga que es igual a Esther Díaz.

Le dije que había conversado con la chica bastante, y que seguramente hubiéramos seguido, si no me hubiera aparecido en la cabeza el tema de la edad.

Le dije que no me fui del lugar seguro de lo que hacía.

Le dije que aún no sabía si había hecho bien o mal en escaparme de la situación.

“Antes de pensar en las edades, sentí que éramos dos personas que hablaban, pero cuando hice la cuenta de cuántos años le llevaba a la chica, me sentí un viejo verde”.

“Tenés razón”, me dijo mi amiga. “Si hubieras charlado con alguien de tu edad, no habrías sido un viejo verde, pero con una chica, fuiste un degenerado”.


Todavía me quedo pensando.






Para qué escribo

Hace poco fui a visitar a mi papá donde vive, en Brooklyn.

Mi papá tiene 86 años. Estuvimos mucho tiempo sin vernos, pero ahora que está grande, procuro visitarlo todos los años.

Volví a Buenos Aires a finales de abril y me aboqué a presentar dos libros que me publicaron recientemente, El regalo del Dios Viento y El Tangram de China.




Muchas veces, cuando hago algo, me pongo a pensar en lo que estoy haciendo. Eso es lo que me pasó estos días.

Me pregunto para qué publico en forma de libros lo que escribo y para qué presento los libros.

La primera razón es que me hace muy feliz la felicidad que lo que escribo le provoca a mi madre —por muy muerta que esté.

De esa felicidad paso a la torpe satisfacción de mi egomanía.

Más complicado es el cometido de pedirle disculpas a mi padre, por motivos que no viene al caso, y también darle motivos para que se sienta orgulloso y para honrarlo, con todo lo que significa honrar al padre, tanto en la cultura china como en la judeocristiana —honrar al padre.

En las razones anteriores está la necesidad de que me quieran. Escribo para que me quieran.

En estos tres motivos, soy de alguna manera un sujeto. Soy pasivo. Soy puesto a escribir por otros.

Otra cosa es la necesidad de escribir para estar en contacto con realidades diferentes —radicalmente diferentes— a la realidad en que vivo.

Por otra parte, necesito escribir para convertir las cosas que me pasan en experiencia.

Y también escribo para agarrar con las dos manos desnudas el cable pelado del espíritu. Escribo para sentir esa sensación que muy pocas otras cosas me dan, la sensación de que el espíritu me llena.

Finalmente, si las primeras razones son sólo para mi placer, termino escribiendo por la necesidad de compartir mi vida con otros.

Es mejor la vida con otros.

No es una cuestión ética, sino de pura conveniencia.

Es más negocio compartir el pan.


domingo, 4 de junio de 2023

Laura y Martín

Laura siente: “no estamos haciendo el amor, sólo estamos cogiendo”.

Martín siente: “ella me está haciendo el amor todo el tiempo, con sus miradas, sus gestos, sus favores”.





Válvulas de escape

En Estados Unidos una y otra vez hay matanzas en las escuelas.

En Argentina, Milei utiliza el lado estúpido de la gente para intentar devolver al gobierno la violencia asesina de la dictadura militar.

En los dos casos, la violencia estalla buscando un canal.

En Estados Unidos, la carnicería de chicos va pareciéndose a un ritual.

Milei quiere institucionalizar.

Quizás falten más espacios más adecuados para que las fuerzas reprimidas puedan salir.

Algunos sentimos que si dijéramos todo lo que pensamos e hiciéramos todo lo que deseamos hacer, perderíamos a nuestros amigos, nos volveríamos locos al vernos como monstruos, terminaríamos en la cárcel.

La represión de las fuerzas de la angustia en la pandemia ha sido brutal.

Quizás esa represión se convirtió en una máquina que tiene vida propia.

Este momento, ¿qué válvulas de escape tenemos?

Veo pocas.




sábado, 3 de junio de 2023

Dos ideas sobre Argentina y China

 Hoy es sábado 3 de junio de 2023

 En un rato vamos a estar con Néstor Restivo en el programa Marca de Radio, que conduce Eduardo Aliverti

Nos llama para que hablemos de China, ya que Massa estuvo toda la semana allá, ayer se anunció que China nos respalda en materia financiera, etcétera.

Camilo Sánchez El Sabio siempre me dice: “si vas a hablar, llevá dos ideas. A lo sumo, tres, No más”.

 



Idea 1

Argentina es un territorio con profusas riquezas naturales.

La soja es nada más que una muestra.

Ahora asoma el litio andino, que también es nada más que un indicio de las riquezas que atesora en sus entrañas la Cordillera de los Andes.

Por otra parte, nuestra sociedad tiene una cultura despierta, ocurrente, lúcida, inconformista y una inteligencia excepcional.

Cuando venía Umberto Eco a dar una charla, había 3 cuadras de cola. Hace unos días García Linera llenó la Ballena del Centro Cultural Kirchner.

Ninguno de estos dos tesoros tiene por qué agotarse en el corto plazo.

China lo sabe, y por eso apuesta a la Argentina.

Sabe que la crisis es coyuntural, que a largo plazo habrá otras sojas, otros litios mayores, y otros científicos salidos de las universidades, trabajando en INVAP o en otros países, pero con ganas de volver.

Nada más no tenemos que cagarla nosotros, dándole el poder a la oligarquía, que entrega las riquezas por dos monedas para quedarse con una y no cultiva la inteligencia.

 

Idea 2

Uno de los periodistas más progresistas entre los especializados en política exterior habla del “régimen” chino, una categoría injertada por el viejo Primer Mundo para decir “dictadura”, e incluso refiere que “en China las decisiones del poder no se discuten”.

Con toda su trayectoria, el periodista no se ha tomado el tiempo para dudar de la propaganda occidental, y pensar que quizás las decisiones del poder en China se han discutido antes de que sean tomadas por el Gobierno; que el Partido Comunista, con 93 millones de militantes e infinitas instancias de deliberación, puede ser el escenario en que se discutan los temas que le interesan a la gente.

García Linera dijo que las derechas de América Latina le capturan al progresismo la esperanza de la gente, y eso es porque el progresismo no está atento a las necesidades y los deseos de la sociedad.

¿Qué temas tiene la gente en la cabeza?

¿El futuro laboral de sus hijos?

¿El trabajo en casa?

¿La brutalidad de la vida urbana?

¿La estabilidad económica?

¿Estar al día con la inteligencia artificial?
¿Sus padres mal jubilados?

No sé, pero sé que nuestros dirigentes deberían averiguarlo, en vez de hablar de lawfare, de si la Corte no sé qué Insfrán, de qué prontuario le sacó a la luz Máximo a otro en una sesión de la legislatura.

Tampoco tengo claro cuánto el presidente Xi Jinping dicta a espaldas de las deliberaciones del Partido Comunista, pero sé que las deliberaciones existen y sé que el gobierno, régimen o como quiera llamársele, atiende los temas que la gente tiene en la cabeza.

Hacer el amor

¿Qué es hacer el amor?

No es una relación meramente genital, aunque en el sentido común, la relación genital está implicada.

No se hace el amor sin genitalidad.

Ahora bien, ¿qué es la genitalidad?

¿Involucra sólo los aparatos reproductores?

Si en una relación no interviene uno o los dos aparatos reproductores, ¿no se hace el amor?


Podría decirse que hacer el amor involucra, por un lado, el amor entre dos personas, y por otro, algo del cuerpo, que está relacionado con los aparatos reproductores.


No es del todo correcto decir “por un lado” y “por otro”, en tanto el aspecto físico y el emocional o espiritual son parte de una misma cosa.

Ahora bien, esta definición está llena de ambigüedades.

La genitalidad involucra los aparatos reproductores, pero ¿cuáles son los límites de esos aparatos?

¿No son los oídos, la piel, los ojos, la lengua, la nariz, con su capacidad de percibir y excitar, parte de la genitalidad?

¿No se dice que el cerebro (los ratones) es el primer órgano sexual?


Y por otra parte, ¿qué es el amor?

Aquí ya nos metemos en el berenjenal mayor. De El banquete de Platón a las formulaciones de Jacques Lacan, de la medición de la emisión de feromonas hasta los preceptos de Confucio, la naturaleza del amor parece ser el más escurridizo de todos los asuntos que ocurren entre las personas. 


Esas ambigüedades pueden llevar dudar si se está haciendo el amor cuando se cree que se está haciendo el amor, o si se está haciendo el amor cuando se cree que no.