miércoles, 9 de agosto de 2023

Influencias

 Sé que tengo algunos problemitas mentales.

Mi racionalidad no me parece que falle mucho, pero eso no es garantía de cordura.

Siento muchas influencias.

Me suceden muchas cosas que no se explican con los datos de la realidad.

Por ejemplo, si estoy todo el día con amigos, hablo con mis hijos, me cargosea la parentela, ¿por qué siento que estoy aislado como un ermitaño?

La mayoría de las cosas extrañas me suceden sin que me dé cuenta. Las presiento. Podría detenerme a observarlas, pero no lo hago por susto y porque pienso ¿para qué? ¿Para qué enfrentarme a cosas absolutamente irremediable, inexplicables, y que si consigo explicar, no me va a servir para nada?

Otro ejemplo de algo que puedo nombrar: siento muy patente la influencia sobre mí de un yo en un universo en el que vivo en un geriátrico.

 

martes, 8 de agosto de 2023

Lugares de hormigas

Siempre pienso en lugares donde se puede estar desapercibido,

Lugares de algún extraño modo familiares, 

en lo que se puede ver fluir la realidad única de una ciudad.

Como si uno fuera una pequeña hormiga

que vivía en un lugar cuando los negros esclavos llevaban leche en las carretas, cuando unos primitivos pasaban los días retozando y hablando, cuando aún no había humanos y eta agua marrón del río y estas nubes corrían igual que ahora.


lunes, 7 de agosto de 2023

Libros

Se me acumulan en pilas hasta el techo los libros nuevos que tengo para leer. 

Los observo desahuciado; en un intento de soportar la situación o de huir, manoteo un libro cualquiera de la biblioteca, lo abro y leo:

Las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas.

Lo leí un millón de veces, pero ya no puedo volver a la pila, sólo puedo sumergirme en su interior.





Otras ficciones

Cuando presenté mi último libro, mi hermano Osvaldo me dijo:

— Felicitaciones, ahora sí podés dedicarte a la ficción. 

Osvaldo me estaba tirando el libro abajo y me estaba diciendo muchas cosas.

Me decía que lo que yo había escrito hasta entonces no había sido ficción.

Me decía que lo que había hecho era superable, o sea, de alguna manera fallido.

Y que lo que yo había hecho era algo inferior a la ficción.

El libro presentaba historias inspiradas en episodios de mi vida, en la clave de que, siendo que todo lo que se escribe es ficción, mi compromiso ético de no apartarme de los hechos no podía evitar que los contaminara con lo que se me ocurriera.

En definitiva, Osvaldo me decía que lo que había hecho hasta entonces era bueno, pero no tanto, porque no era ficción.

*    *    *    *    *    *    *

En El jardín de los senderos que se bifurcan, una persona, quizás inventada por Borges, se pregunta “de qué manera un libro puede ser infinito”. 

Luego escuché la magistral y vasta conferencia en el semiólogo Rubén Pose sobre Sueño en el pabellón rojo. Pose explica un mecanismo que tiende al infinito: cuando se llega a un determinado capítulo, se halla una clave que obliga a empezar a leer la novela nuevamente, y todo lo que se ha leído cambia de significado —y esto vuelve a suceder con otro capítulo.

Entonces escribí la novela Vagalumes con una estructura que demostrara que todo lo que ha sucedido sigue sucediendo eternamente.



domingo, 6 de agosto de 2023

Tus listas preferidas

Cuando aprendió la idea de bucket list, mi amiga Paula es aficionada a las listas. Quería hacer una agenda en la que cada día se le proponía al dueño de la agenda que haga una lista. 

Por ejemplo, la lista de sus perros más queridos a lo largo de su vida, la lista de las personas que se visten peor, entre quienes conoce; la lista de cosas que la sacan de malos pensamientos; la lista de sus caramelos preferidos, y así.


Podría haber pensado entre otras, en estas listas:


1. La lista de las personas con las que pasa más horas por día

2. La lista de las personas con quienes pertenece a una organización social

3. La lista de las personas con las que tiene una relación económica de la que depende

4. La lista de las personas con las que convive (en su casa, su edificio, su barrio)

5. La lista de amigos en general

6. La lista de las personas con quienes pertenece a una institución de primer orden (la familia de la que viene, la familia que formó, los amigos con quienes mantiene una relación histórica)


Algunas personas estarán en más de una lista, pero nunca debería dejarse de tener presentes a las personas que están más cerca del corazón.

O sea, las que te quieren aunque no se lo propongan, aunque no te lo merezcas y aunque ellas no sean particularmente benevolentes, y a quienes querés aunque no te lo propongas, aunque no se lo merezcan y aunque vos no seas particularmente benevolente.





Alguien

¿Hasta dónde te vas a arrastrar?

¿Tanto deseo tenés?

¿Tanto necesitás cumplir tus deseos?

¿No hay alguien que necesita algo que vos podrías darle?


sábado, 5 de agosto de 2023

El plato azul cachado

Foto: Ana Belén Ruiz.


Así decía mi madre: “yo estoy para el descarte”.

Así hacía mi tía Tita: un plato —azul, hermoso, grande, que le había regalado un novio lituano, un galán de belleza masculina asombrosa—, ese plato azul se le cachó, perdió un pedacito y ella lo arrojó a la basura con violencia.

Las dos: total intolerancia con lo que es perfecto y se falla.

Una decepción indigerible.

Insoportable defraudación.

Mejor un fin infernal que un infierno sin fin.

Un fin infernal inmediato.

Cero sabiduría para aceptar la rajadura.

Las antípodas de ese arte japonés de arreglar cerámicos que se destrozaron, haciéndolos más bellos por reparados.

Lejos de la osadía de Takeshi Kitano, que hacía en sus películas primeros planos de su rostro maltrecho en un accidente de moto.

Mi madre y mi tía eran incapaces de afrontar que las cosas lindas se arruinaran.

La pérdida de la memoria.

Quedar paralítico por un accidente de auto.

La gordura que no se ha podido detener.

La boca torcida por una parálisis facial.

La calvicie.

Una joroba.

No saber ganar la plata suficiente.

Una escoliosis.

Ser ignorado.

La piel que cuelga.

Que queden pocos años por delante.

Y las dos sabían que la gente íntegra acepta, y que la gente sabia no sólo acepta, sino que se inviste de esas cicatrices.

Usan las cicatrices como maestras. Les sacan provecho.

La amargura en la boca les es tan amarga como a cualquiera, pero esas personas consiguen convertirla en liberadora.

El sufrimiento por la mancha, la fisura, el fracaso, la quebradura, la fealdad, un deterioro irremediable, las libera de la tiranía de la perfección.

Les hace entender que la perfección es una mentira, una ilusión, un sueño de una persona bastante tonta, una fantasía poderosa que sólo sirve para no poder vivir la vida.