domingo, 20 de enero de 2013

Pautas













Dios no es complicado, ha sembrado el Universo de constantes.

Esa es su perversidad. Quien empieza a detectar las constantes descubre que están ocultas en lo patente.

Es enloquecedor comprobar que sólo existen unas pocas pautas constantes. No hay nada más. Estamos encerrados en un Universo hecho de unas pocas pautas. Una vez que se las descubre, las pautas abruman, aplastan como la comprobación de la muerte por venir.


Necesitamos los núcleos de misterio que hacen a las cosas singulares. Necesitamos que existan puntos de donde mana el sentido de la realidad.

Las pautas, pocas y constantes hasta el infinito, son el horror del Universo.

Cuando veo una cara veo sólo unos pocos rasgos fisonómicos.

Cuando veo un ideograma, veo los pocos rasgos de que está hecho.

Cuando veo una perspectiva, veo el único mapa tridimensional.

Cuando veo una persona, veo todas las personas.

Cuando oigo una voz, escucho todas.

Las pautas constantes nos acechan, nos dominan, desintegran nuestra individualidad, disuelven nuestro yo.

Esto lo está escribiendo cualquiera.

Un pájaro esconde todos los seres vivos, una línea esconde toda la matemática, un linyera esconde a mi padre.






























































viernes, 18 de enero de 2013

Piona


Dende muy gurisita 
se te gana en la ropa y en el cuero 
ese tufo emperrao de las cocinas 
qu'es mestura de hoyín, de humo y de sebo, 
y atrás del que anda siempre'l macherío 
como perrada hambrienta atrás de un güeso. 

No bien los catorce años 
t'encarosan los pechos 
y la naciente redondés de'l'anca 
t'enyena el vestidito'e percal viejo, 
ya el algariao patrón, o el mayordomo, 
andan buscando ande tumbar tu cuerpo. 

Y en cuanto t'hincha el vientre'l primer hijo, 
ya se cren con derecho 
a un lugar en tu catre y en tu carne 
hasta los pobres piones galponeros, 
porque vos, infelís, sos en el campo 
láunica cosa que no tiene dueño. 

Cuasi no hay año que no echés al mundo 
un gurí rubio, amulatao o negro.

Uno aquí y otro ayá, por las estancias 
-pelusa'e cardo qu'esparrama el viento-, 
esos hijos sin padre se te quedan, 
mientras vos ves gastarse tu deseo 
de ajuntarlos un día 
en un rancho con sol, alegre y nuevo. 

Y así vas, de hombre en hombre, 
de cocina en cocina envejeciendo, 
hasta qu'inútil ya, descangayada, 
sin servir pal fregón ni pa los besos, 
terminás cuasi siempre tu esistencia 
cebando mate'n un quilombo'e pueblo!










Escuché este poema cuando tenía 8 años, recitado por Jorge CafruneEs un muy buen poema de Serafín García (el llamó a poemas como este tacuruses) al que debí quitarle tres versos que lo arruinaban. 

jueves, 17 de enero de 2013

Mis rincones de Buenos Aires 4


Sala de ensayo tomada


Una sala de ensayo tomada en Año Nuevo por cinco adolescentes tardíos, impresentables, durante la Primavera Democrática. Es una sala de ensayo de orquesta  abandonada, en el interior de un edificio de la avenida Corrientes al 1200. Los impresentables, con deliberación impresentable, inventaron festejar comiendo y bebiendo lo que a cada quien le gustaba más: uno se llevó una sandía, otra vino (mezclaron, obviamente), otro pizza y panceta ahumada y otro un matambrito. Festejaron en grande cuando hicieron el matambre asado con el parquet. Más tarde, hartos de comida y de porro, descubrieron una escalera que daba a una terraza. Salieron y comenzaron a recorrer los alrededores, hasta dar con otra terraza con una cuartito que tenía una puerta enclenque, que forzaron fácilmente. En el interior había un depósito de libros de una librería. Había cientos de ejemplares, aunque sólo de tres libros: Tinta roja, de Jorge Manzur, La tía Tula, de Miguel de Unamuno, y un tomo VII de una Enciclopedia de los Animales. Como cinco reyes magos bamboleantes anduvieron por los techos toda la noche, cargando los libros del depósito hasta la sala de ensayos. Los llevaban en cualquier cosa, una mochila, un bolso, una frazada que encontraron y en las manos. El que hizo el asado con el parquet terminó amarrocando todos los libros en el living de la casa de su madre y durante años fue a cambiarlos por otros libros a las ferias, 3 Tinta roja x 1 policial negro al principio, luego 7 x 1, luego una pila y al fin ya no se los aceptaban. En la feria del Parque Rivadavia los puesteros le decían "qué hacés, Tinta Roja".



martes, 15 de enero de 2013

Mis rincones de Buenos Aires 3


Hospital de Clínicas a la noche

Llevaba a mi novia al Hospital de Clínicas cuando ya había cerrado. Íbamos con sigilo por los interminables pasillos desiertos, iluminados por una lámpara de la Segunda Guerra Mundial, recorridos por los ecos de los quejidos que salían de las habitaciones. Teníamos 16 años. Cada tanto entrábamos en una habitación y nos quedábamos mirando el cuerpo de un anciano o una anciana moribunda, que parecía un lagarto muerto sobre una cama, tapado con una sábana tensa. 
Íbamos allí para enamorarnos más. Nos sentíamos en la 1984 de George Orwell, o en una época luego de una catástrofe. 
Luego salíamos a una terraza desde la que espiábamos el tráfico de la avenida Córdoba, como si miráramos otro país, y allí nos drogábamos y éramos felices juntos.







lunes, 14 de enero de 2013

Sobre el enigma de las letras de las canciones



Cuando viví en Brasil estrenaron el clip de la versión de Track-Track, de Fito Páez, que hicieron Os Paralamas do Suceso. Era maravillosa. Aún está muy bien. Los brasileños son muy talentosos con los medios audiovisuales. Me gustaba ver este clip en MTV, aunque sabía que estaba resignando entenderlo del todo. La verdad es que nunca entiendo las letras de las canciones —no las entiendo en ningún sentido: porque soy ¾ sordo no llego a distinguir qué se dice, y aún si las leo en general no tengo idea de qué quieren decir. Como muchos, me consuelo pensando que las letras de las canciones, en tanto son poemas, son el extremo de la subjetividad, pura metáfora personal, y así nadie entiende y cualquiera le puede atribuir el sentido que se le antoje. Pero esto es un mal consuelo porque es un error. He comprobado que mi madre, Nati Quinn, Camilo Sánchez y otras personas más inteligentes que yo entienden a la perfección de qué trata una letra que para mí es un rosario de dislates. Una canción que en mi parecer podía hablar de cualquier cosa, resultó que no, que hablaba de un asunto puntual. De modo que las canciones se me hacen un acertijo. Puedo sentir que una canción es hermosa, como quien siente la hermosura del edificio Barolo, pero ignorando completamente sus razones arquitectónicas y sin saber que encierra el secreto de interpretar La divina comedia.
¿Hay páginas web que concentran interpretaciones de canciones? Me harían feliz. Encontré una explicación de Rozitchner de Tumbas de la gloria. Miré el video y tuve un rato de jocosidad viendo cómo Peter Capusotto ha ridiculizado para siempre (del ridículo no se vuelve —gracias a Dios) a los rockeros. Fito Páez me parece una parodia de los rockeros de Peter Capusotto, pero la música y más aún letra siguen encerrando para mí un significado que continúa manando.

sábado, 12 de enero de 2013

Mis rincones de Buenos Aires 2


El Palacio Raggio


Hace pocos años fue desalojado. Vivían en su interior 250 familias. El dueño le encargó a un abogado que gestionara el desalojo judicial. Éste sumó en la operación al Gobierno y el Gobierno fue a negociar la ejecución del proceso con la Cooperativa Dignidad, dirigida por un antiguo tupamaro y un senderista desterrado y dedicada a la toma de edificios. 


Toda la mudanza la hizo un fletero millonario que parecía el más pobre de los desalojados, pero que tenía una inteligencia rápida como el rayo y les compraba a éstos cosas que no le cabían en sus nuevas casas. En un galpón abarrotado de trastos me mostró un piano de cola salido de una película.
El Gobierno les otorgó subsidios y flete a las familias para que abandonaran el palacio. No trató directamente con los ocupantes: ese trabajo le tocó a la Cooperativa Dignidad, la que también diseñó el desalojo. La policía quedó afuera del procedimiento y el Gobierno sólo montó una oficina móvil para ir entregándole a cada familia que se iba, su cheque. Las familias estaban organizadas a la perfección, haciendo filas y cargando sus enseres en los camiones que los mudarían, en impecable orden, sin atropellarse, sin distraerse, en silencio. Mujeres, hombres, niños eran como soldados disciplinados. Nunca se había visto un desalojo ideal como aquel, mucho menos de centenas de personas en un mismo día (de hecho, en menos de seis horas). Esa era obra de la Cooperativa Dignidad.




viernes, 11 de enero de 2013

Mis rincones de Buenos Aires 1


Villa Lugano I y II

Una ciudad vestigio del futuro del pasado. El futuro que había en 1972, con un nivel para los autos (la Planta Baja) y otro para los peatones (el 1º piso; aún puede recorrerse gran parte de la urbe andando por puentes y veredas a 4 metros del piso), con un color, una arquitectura y espacios uniformes porque en el futuro aumentaría la democracia económica. El mal presente se interpone, dada la crueldad de la linealidad del tiempo, entre el año 1972 y su futuro. Arruinan aquel flechazo del cupido utopista, las bolsas de nylon, la tierra acumulada y los vidrios de botellas tirados en todo el territorio, las puertas con gruesas rejas, los autos destartalados, los chicos tirados, los kioscos miserables, las viejas que parecen linyeras. Entre el pasado y el futuro, la calamidad del presente.