viernes, 30 de junio de 2023

Gracias, Rico Rodríguez

 Una vez vino un músico jamaiquino que nació prócer de la música.

Se llamaba Rico Rodríguez.

Vino cuando ya tenía como 78 años. Era un viejito endeble que tocaba el trombón. 

Tocó con una banda local de ska.

Como a las 3 horas de recital, le dijo algo al líder de la banda y se fue.

El líder de la banda le dijo al público:

“Rico me dice que está cansado. Se va a dormir la siesta y vuelve”.

Después agregó:

“Se va al Cielo un rato y después baja”.

Era cierto, porque Rico era un ángel.


Tenemos derecho a morirnos cada tanto.

Morir para siempre o por un rato.


Lo que no tenemos derecho es a no vivir.

Tenemos que vivir cuando se presenta la oportunidad, porque cuando vivimos de verdad, creamos vida y esa vida se la damos a las personas a las que queremos.


Del trombón de Rico Rodríguez salía toda la música del mundo. Hasta que me muera me seguirá dando de vivir 

Tenemos que vivir para darle vida a los que queremos.

Para qué carajo estamos acá, si no, todos los días.


domingo, 25 de junio de 2023

Jujuy, China y el próximo gobierno argentino

La represión en Jujuy no parece un acto espontáneo de un autoritario caudillo de mal carácter. Las homogeneidades que recorren los Andes son precolombinas y siguen vivas. El poder coercitivo de los gobernantes nuevos reprimiendo sin piedad a las masas de pueblos ancestrales lo hemos visto en los últimos años en Bolivia y Perú en modo desatado.


Lo que sucede en los Andes muchas veces se expande en el resto de Sudamérica. Los Andes concentran el litio, destinado a ser indispensable como fuente de energía del futuro, y los Estados Unidos, a través de su jefa del Comando Sur, Laura Richardson, han dejado bien claro que le pertenece. Es muy difícil no pensar que hay una relación entre la represión a las comunidades originarias en cuyos territorios está el litio, con la reivindicación de los Estados Unidos (“América para los americanos”) de que el litio sudamericano es parte de su jurisdicción. 


Por otra parte, China, que hace una apuesta descomunal a las energías renovables, necesita el litio de Argentina, Chile y Bolivia. La presencia de empresas chinas explotando el litio en Jujuy, Catamarca y Salta despierta la alarma de Estados Unidos.


Con la demanda de China, podemos tener en el litio un recurso que genere riquezas cuantiosas para la Argentina. En el ámbito político empresarial, las dos posiciones enfrentadas respecto de cómo aprovechar el litio en los próximos años, o sea lo que deberá decidir y ejecutar el próximo gobierno de Argentina, es exportar el litio con valor agregado, o bien venderlo como commodity, como hacemos con la soja, algunos productos de la minería y la carne vacuna.


Cada uno de estos dos esquemas determinará una forma diferente de la distribución de la riqueza que será generada.

El solo agregado de valor al litio, ya implica una distribución mayor que la venta del litio como materia prima, por la creación de trabajo, de proveedores, de investigación y desarrollo, de logística, etc. La industrialización del litio admite una graduación que va desde un procesamiento básico para hacerlo apto para la fabricación de baterías, a la fabricación de baterías en distintas escalas, hasta la producción de una amplia gama de vehículos eléctricos, desde pequeños robots para manejar depósitos hasta ómnibus.

Por otro lado, la exportación del litio crudo es el esquema colonial en el que Argentina, como país subalterno, vende sus recursos naturales a cambio de manufacturas. Es el camino que conocemos, el más cómodo, el más viable y el que concentra la riqueza en pocas manos.


La cuestión del litio tiene una historia más sustanciosa en Bolivia, donde fue motivo del golpe de Estado contra Evo Morales, en el marco de lo que Rafael Correa llama Plan Cóndor II. 

Evo buscó ir más allá de la producción del carbonato de litio y comenzó a buscar socios para producir toda la cadena del litio hasta producir autos eléctricos. Incluso dijo que “tenemos que juntarnos como América Latina, industrializar el litio bajo la administración del Estado. Si trabajan juntos industrializando el litio, Bolivia y Argentina pueden ser potencia.”


En la decisión de cuál de los dos esquemas va a adoptar el próximo gobierno argentino, no es ajena la negociación con China. Por supuesto que si le ofrecemos el litio crudo, China lo va a tomar. Pero si lo que queremos es agregar valor, el nuevo gobierno va a tener que negociar con China. 

Y entonces nos conviene conocer mejor a China. Conocemos a sus empresas en tanto se comportan como empresas del neoliberalismo, pero además son chinas, o sea, tienen sus particularidades. 

Por ejemplo, ¿son empresas estatales o privadas? ¿Cómo se comportan, si son estatales? ¿Qué relación tienen con el Estado, si son privadas?

En tanto empresa neoliberales, cuyo único objetivo es el lucro, operan con las diferentes legalidades de hecho en nuestros países, las que incluyen la transgresión de normas laborales, ambientales y leyes en general. En la negociación para que dejen beneficios sin transgredir las normas, es indispensable conocer la mentalidad china. 

Por ejemplo, ¿qué objetivos tienen más allá del lucro? ¿Cómo se toman las decisiones en su interior? O también es indispensable comprender la adaptabilidad con que las empresas chinas avanzan, tanto como su ambición y determinación de cumplir sus objetivos.

Es necesario que el próximo gobierno argentino comprenda el modo en que China, a través de sus empresas, va avanzando en espacios económicos, en negociaciones, invirtiendo, creando riquezas que otros no crean, allí donde otros no apuestan. Lo hace sin desplegar poder coercitivo (China no hace negocio con la guerra, no tiene un solo soldado disparando tiros fuera de sus fronteras). Por otra parte, tampoco interfiere en la política interna de los países con los que negocia.

¿Cuáles son sus principios y los mecanismos de esta estrategia, cuáles son sus motivaciones, cuáles son sus límites, cuáles son sus contradicciones?

Es indispensable hacerse las preguntas correctas y buscar respuestas. Es indispensable observar a China, comprenderla, anticipar sus movimientos, para descubrir la mejor manera de ganar juntos. 

Quienes tomen las decisiones en el próximo gobierno argentino son los que deben tener más claridad sobre China, porque China está inevitablemente en nuestro futuro. Pero también deben conocer a China los que fundamentan esas decisiones (esto se llama democracia), o sea, los sindicalistas, los periodistas, los docentes, los intelectuales, los líderes de los movimientos sociales, los profesionales de los distintos campos.


Renunciar a conocer a una potencia con la que tratamos, es subordinarnos a ella. Conocerla con toda nuestra capacidad, para que la relación sea de mutuo beneficio, y que el beneficio nuestro sea distribuido de una manera equitativa en toda nuestra sociedad, es ejercer la soberanía nacional.





viernes, 23 de junio de 2023

Tartamudeando

Quizás va siendo momento de superar la pretensión de saber si algo es verdad o no, si le agrada a nuestro sofisticado paladar político o no, si es lo mejor o no, si es excelso o no, para decidir si lo aceptamos o lo rechazamos.

Podríamos, en cambio, crear la verdad y hacer de lo que tenemos, lo mejor.

Pararon a los bastardos, pero la puta que los parió está preñada de nuevo (dijo Brecht de Hitler).


Argentina está preñada otra vez del odio a los pobres y la adoración a los poderosos, la riqueza en el puño de unos miserables, la violencia sádica de la dictadura.

Ante esto, algunos se hacen los boludos.

Otros no lo saben.

La nueva cría bastarda reivindica la dictadura, fotografiándose con ropa camuflada y armas, abrazándose con el hijo de un asesino y usando el poder político para que  los más ricos hagan negocios.

Y la mayoría sumisa calla y acepta otra vez que tiren argentinos desde un avión al río, atados, torturados, despiertos.


Ahora está Wado, que trabaja para superar la tartamudez que le quedó cuando los bastardos le mataron a la madre y lo secuestraron de bebé.

Wado de Pedro no sé si habla más claro pero sí que le entendemos mejor (dijo el Indio) y a mi exquisito paladar ético Manzur le produce arcadas, pero quisiera aportar algo para dar un paso adelante y salir de la mierda de la dictadura.

El asunto no es tragarse un sapo —yo, que desayuno caviar.

Lo que podemos intentar es superar la imposibilidad, aún tartamudeando.



¡Salven a los pobres!

 Estos son los días en que se desnuda cierta posición que tenemos mucha gente.


Nuestra posición es esta: pensamos que la política son unos gobernantes empleados nuestros, que deben cumplir con nuestro deseo de realizar las causas sociales que nos emparentan con la superioridad europea: separación de la Iglesia y el Estado, subsidios al Arte y la Cultura, terminar con la minería, terminar con la agricultura extractiva, terminar con todo lo que sea extractivo, terminar con la producción petrolera, prohibir el consumo de carne animal, prohibir el maltrato animal, prohibir la cría de perros de raza y muchas otras.


Son todas causas loables, que nos embellecen el alma.

Son tan irreprochables, que entre esas causas está la de los pobres. 

Los pobres que son otros, no nosotros. 

Son los 40%, los jujeños, los mapuches, los que sufren el glifosato. 

Nunca somos nosotros.


Como somos de izquierda, estamos a favor de los pobres, pero en nuestras vidas no jugamos nada de nuestro bienestar en el empeño porque esos pobres, y otros no tan pobres, digamos todos los argentinos, vivan bien.


viernes, 9 de junio de 2023

La tocaron

Es justo y obligatorio que nos indignemos infinitamente contra Macri y su banda de cipayos que endeudaron el país para maniatarlo durante cinco generaciones.

Es justo obligatorio que nos indignemos con la Corte Suprema dictatorial que tiene un cuchillo en la garganta del pueblo.

Es justo obligatorio que no nos indignemos contra las masas bobas y violentas que apoyan a la dictadura militar en malos bichos como Patricia Bullrich, Larreta y Milei

Se nos reclama que hagamos desde el peronismo una autocrítica.

Creo que nos conviene hacerla, más allá de qué nos la reclamen o no.

Deberíamos reconocer que aprobamos todas las decisiones del gobierno de Macri.

Todas.

Metieron presos a los nuestros y los seguimos teniendo presos nosotros, trabajando de carceleros de los garcas.

No salimos a la calle y no prendimos fuego nada cuando subió las tarifas 3000%, ni cuando tomó la deuda.


Y cuando la tocaron no armamos ningún quilombo. 

Le hicieron de todo.

Hasta la dispararon en la cara.

La siguen manoseando todos los días.

Y no armamos quilombo.

Ni uno solo.


No hay candidato a presidente.

No hay dirigencia.

Tampoco hay militancia.


Si vamos a pensar en empezar de nuevo, no podemos hacernos los boludos con esto.


lunes, 5 de junio de 2023

Dos traiciones políticas

En este momento hay dos traiciones políticas.

Una del Pueblo.

Otra de la Gente.


La traición del Pueblo es consabida: un gobierno garca lo empobrece y entonces vota por un gobierno populista que mejora su situación. Cuando está mejor, se cree perteneciente a la clase de los chetos, y vota a un gobierno garca, que lo empobrece, y así.


La traición de la Gente parece más complicada.

Según algunos intelectuales, la Gente es aquella parte de la clase media que ha tomado la forma del progresismo. 

Como progresista, está a favor de la equidad social-siempre que no pierda sus privilegios —porque eso la hace medio intelectual, lo que es una forma de ser superior. 

Este sector considera al resto de la clase media como grasa. 

Los grasas van a Miami, los progresistas van a Praga. Son padres de hippies con OSDE y de latinos solanas.

La equidad social es una entre otras reivindicaciones menos políticas que sociales: los derechos humanos, el feminismo, la ecología, el arte.

Cuando apareció el gobierno de los K, que puso estas causas en la agenda política, el progresismo fue feliz y se hizo peronista.

Se hizo peronista porque los K cumplían lo que ellos querían, o sea, ser más.


Estaban contentos recuperado el gobierno en el 19, pero Alberto ha tomado las causas progresistas de una manera tan timorata que se le han caído en el inodoro. 

El hecho de que haya recompuesto parte de la situación económica con más actividad económica, con baja en el desempleo, dándole a muchos la posibilidad de unos días en un centro turístico, de arreglar la casa, de tener un trabajo, en total de estar mejor que hace cuatro años, al progresismo no lo contenta. 

El progresismo está insatisfecho porque este gobierno no atiende sus demandas. 

La Gente no quiere escuchar que hay sectores sociales que están bien, sólo repite que la inflación es altísima, que hay un 40% de pobres y otras desgracias.

La Gente, en fin, está dejando de ser peronista.






En retirada

En el Universo ocurren eventos singulares.

Tienen un nombre.

¿Alguien me lo recuerda?


Bueno, tengo una amiga que tiene una energía singular.

No todas las energías son iguales.

Eso es evidente en ella, porque es muy notorio que su energía es diferente a todas las energías que yo conocí en mi vida.


Y no soy un jovencito.

Soy un sesentón.


El dato de mi edad es importante para este post.


Mi amiga tiene una energía tal que no solamente es mágica, sino que es portentosa.

Se diría que ya le dio varias vueltas al Universo, y que en cada vuelta gana tres millones de veces más energía.

Los otros días organizó en su casa un encuentro de gente que parece que ha recogido en sus viajes por las galaxias, por dentro de los agujeros negros, los anillos de los planetas con anillos y la luz infinita de los quásares.

Era gente de todos colores, todos artistas, astrólogos, poetas, adivinos, músicos, brujos.

A mí me invitó para que hablara del horóscopo de los chinos, algo que me gusta mucho hacer.

Yo estaba en la fiesta, bebiendo y demás, y de repente empecé a mirar alrededor y a notar algo que me descolocó.

Todas las personas, todas aquellas criaturas del esoterismo y la estética, eran muy, muy jóvenes. 

Todos tenían edad de ser mis hijos, e incluso mis nietos.

(Nótese la diferencia de edad en que escribo sólo en masculinos, no escribo todes).


De repente me sentí no incómodo, sino raro.


Había una señorita con quien la charla me había resultado especialmente confortable, de signo Perro, que bien hubiera podido ser mi hija menor.

Pero la charla que habíamos tenido no era la de un padre y su hija.


Fui a buscar mi mochila y me retiré.


Al otro día le conté lo que había pasado a una amiga que es igual a Esther Díaz.

Le dije que había conversado con la chica bastante, y que seguramente hubiéramos seguido, si no me hubiera aparecido en la cabeza el tema de la edad.

Le dije que no me fui del lugar seguro de lo que hacía.

Le dije que aún no sabía si había hecho bien o mal en escaparme de la situación.

“Antes de pensar en las edades, sentí que éramos dos personas que hablaban, pero cuando hice la cuenta de cuántos años le llevaba a la chica, me sentí un viejo verde”.

“Tenés razón”, me dijo mi amiga. “Si hubieras charlado con alguien de tu edad, no habrías sido un viejo verde, pero con una chica, fuiste un degenerado”.


Todavía me quedo pensando.