jueves, 16 de septiembre de 2021

Sin palabras

 Mi madre, que no tenía inhibiciones ni prejuicios para observar la realidad, me habló de un zapatero italiano que conoció en Nueva York.

"No tenía muchas luces", me dijo. "Se había olvidado el italiano por no tener con quien hablarlo, pero no llegó a aprender el inglés. El pobre hombre se quedó sin lenguaje".








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