Las personas empiezan a andar juntas en la vida quizás no necesiten ajustar nada para estar juntas o quizás necesiten ajustar mucho.
Por ejemplo, si nacieron y se criaron en el mismo pueblo, y sus
familias se conocen, o más aún, si pertenecen a la misma familia, posiblemente
tengan poco que ajustar —salvo que uno de los dos, o los dos, sea un personaje
peculiarísimo, que no tiene nada que ver con la gente de su pueblo o de su
familia.
¿Qué cosas tienen que ajustar?
¿Qué significa ajustar?
Ropa de marca o de La Salada.
Auto o transporte público.
Fútbol con los muchachos.
Gato o no.
Madre en casa o en el geriátrico.
Con ajo o sin ajo.
Miami o Praga.
Derecho a roce con amigos o no amigos, o full fidelidad.
Barrio donde vivir.
L-Gante.
Seguir estudiando.
Hijos.
Ajustar: adaptarse. Acomodarse. Ceder. Limar. Amoldarse.
Definir qué queda dentro de la intersección “nosotros” y qué
no.
Mis padres se fueron a vivir a Nueva York.
Al año mi madre dijo que quería que volviéramos a Argentina
y mi padre dijo que quería que nos quedáramos en Nueva York.
Negociaron: mi madre volvería con los hijos y mi padre se quedaría dos o tres
años para traer un capital.
Pero pasaron dos, tres años, y pasaron cuatro, seis, y el
séptimo mi madre le dijo a mi padre: “¿qué hacemos?”, y él: “vos vivís en
Argentina y yo en Nueva York. Una vez por año venís con los chicos, y yo voy otra
vez por año”.
Para mi padre esa distancia entre él y su pareja, estaba bien.
Para mi madre, no.
Cosa que tenían que ajustar: la distancia.
Se separaron.
Aún así, siempre me pregunté cómo habían llegado a un ajuste
que los llevó tan lejos, siendo él chino y ella argentina —en la década de
1950.
Ellos tuvieron que ajustar todo o muchísimo. Pertenecían a
mundos tan diferentes que tenían muy poco en común, ni costumbres, ni valores,
ni aspiraciones, ni visión del mundo.
La solución que encontraron para construir una familia y
estar 15 años juntos fue que mi padre tuvo la habilidad de ponerse en modo
argentino y cuando se juntaron supieron entre los dos encontrar coincidencias profundas,
como el amor a sus mayores, la aspiración a ascender socialmente y la
indiferencia política.
Pero los dos lamentaron el divorcio porque tenían esta otra
cosa en común: unidos hasta que la muerte los separara.

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