miércoles, 18 de febrero de 2026

Regalos interculturales

Un amigo chino que vive en Argentina invitó a su cumpleaños a una amiga argentina.

La amiga se sintió agasajada y se aplicó en hacerle un regalo que expresara cuán honrada se sentía. Averiguó, le preguntó a la inteligencia artificial, pensó mucho cuál sería el mejor regalo, que su amigo nunca olvidaría. 

Una vez que se decidió, pasó varios días buscando el regalo. Al fin lo encontró, y entonces le hizo un envoltorio hermoso.




Sin embargo, cuando se lo dio, su amigo le rechazó el regalo.

La amiga se quedó estupefacta.

Se sintió desairada, despreciada, menospreciada. 

No entendía qué había hecho mal.

No entendía por qué, si lo suyo no valía, había sido invitada.

Dejó de hablar con su amigo chino.


Ella no tenía manera de saber que su amigo chino estaba dándole una señal de cortesía y de modestia. Aceptar inmediatamente el regalo hubiera sido para él mostrar codicia o un exceso de deseo.

Al rechazarlo, lo que quiso decirle a la amiga fue: “No merezco tanto”, “no quiero parecer interesado”, “no quiero ponerte en la situación incómoda de pensar en mí”.

En mi familia china observé que esto es parte de un ritual. Alguien hace un regalo, el receptor rechaza, el que regala insiste, el otro sigue rechazando y así, en un tira y afloje que termina con que el receptor finalmente acepta de mala gana y deja el regalo sin abrir en un costado.


Espero que mi amiga me permita hacer un esfuerzo para explicarle el código de nuestro amigo chino.

De la misma forma, espero que mi amigo chino me permita intentar explicarle los sentimientos —bastante apasionados— de nuestra amiga. 



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