miércoles, 29 de julio de 2026

Cantando

 Cuando los humanos empezamos a ser humanos, todavía con cuerpos muy parecidos a los orangutanes, por sociales, por espabilados, por mutaciones genéticas y otras razones, comenzamos a ampliar con nuestro aparato fonador los sonidos que hacíamos. (El aparato fonador incluye desde los pulmones hasta los labios, las cuerdas vocales, la faringe, la cavidad bucal, la lengua, los labios, los dientes, la campanilla y mucho más).

No eran sonidos que emitíamos con el único propósito de lograr un efecto, pero también lo hacíamos para eso. Entre otras funciones, servían para comunicarnos.

Hay consenso en esto entre los antropólogos. Pero uno de ellos, Steven J. Mithen, ha estado diciendo que aquellos abuelos nuestros posiblemente se comunicarán cantando.

Mithen escribió el libro Los neandertales cantaban rap, en el que dice que nuestro lenguaje comenzó siendo un sistema de sonidos que no separaba melodía, ritmo, emoción y significado. No estaba compuesto por palabras aisladas, y servía para influir en otros, usaba la voz, gestos y expresiones.

Quizás aún no éramos capaces de comunicar información precisa (“esta mañana andaba una piara de cerdos cerca del pantano”), sino que cantábamos cosas como “vení conmigo”, “estoy triste”, “estoy contento”, “te desafío”.

Es posible imaginar a una pandilla de 20 antropoides bastante enanos, fibrosos, de largos vellos, bastante despiertos, siguiendo el curso de un arroyito, cantándose esas cosas unos a los otros.




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