martes, 12 de noviembre de 2013

Hombre de negocios en el colectivo



En el colectivo, gordo con vozarrón grita por celular. Una señora va sentada a su lado, frente a él dos chicas con uniforme y tarjeta de presentismo, caras de que han trabajado todo el día,
El gordo, cincuentón, con una agenda en la mano, habla de negocios. Grita, como dije. Las mujeres no saben para dónde mirar, intentan disimular al gordo.
Al fin corta.
Llama otra vez. Otra vez a los gritos.
También una llamada de negocios, "¡vos sos un vivo bárbaro! ¡Vos sos un vivo bárbaro!" Un rato más, corta e inmediatamente otra llamada, de negocios. Las mujeres ya tienen caras de hartas. El Gordo grita y gesticula.
Y luego otra llamada y otra. Enciende un cigarrillo con la colilla que aún no acaba. Está decidido a pasarse el viaje entero gritando por teléfono arriba del colectivo. Nadie descansará.
En un momento se ha topado con un contestador. Luego siguieron llamadas. Luego, alguien le ha dicho que no podía atenderlo. Ha estado comprensivo. “No, no, está todo bien, no te preocupes, después hablamos”. Nueva llamada y otro rebote. Luego otro. Empiezan a hacerse frecuentes. Al fin, alguien le hace decir algo que le hace perder la paciencia, "pero ¿qué te pasa? ¡Andá, andá, quédate tranquilo, es la última vez en la reputa vida que te llamo! Andá, sé feliz, estás contento que no te voy a llamar más, ¿eh?", le apunta con un dedo enorme a un botón del teclado y ¡tác! Le pega como para traspasarlo. Está colorado y de algún modo los pelos se le revolvieron en la cabeza. Mira hacia afuera por la ventanilla con una bronca como para matar a un burro de un trompazo.
Un chiquito que salió de la escuela mira al gordo directamente, los demás volvemos a disimular.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Dante, solitario esperanzado


Me dice Dante: "En los últimos días escucho que la gente me dice 'nosotros' con cierta insistencia o con énfasis, o con las dos cosas. Quizás me lo dicen, incluso, con satisfacción pérfida. 'Nosotros', 'nosotros', 'nosotros', y yo quiero decir también 'nosotros', pero mentiría. Nada más puedo decir 'yo'. Y creo que captan eso y me refriegan el 'nosotros' en la jeta".

Y dice: “El único ‘nosotros’ que puedo decir es los bosteros, pero no voy a la cancha porque no tengo con quién.”

Después, señalando a Dante con el pulgar, me dice Ale: “La última vez que salimos campeones este vino y me dijo ‘¿Qué decía el papelito que te di al principio del campeonato, eh? ¿Qué decía?’, ‘Sí, Dante, le dije, decía ESTE CAMPEONATO SOMOS CAMPEÓN, pero ¡cada vez que empieza un campeonato me das ese papelito!”

“¿Es así?”, le pregunto a Dante, y él: “Sí, ¿y qué? Yo nunca pierdo las esperanzas”.






 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ng Zhì Wěi, pérdida y recuperación de un nombre

Busqué en Google IMAGES "Ng"

He aquí algunas de las imágenes que aparecieron:































 







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Ng Zhì Wěi


= zhì = aspiración, ambición, deseo
偉 = wěi = grande, extraordinario


Mientras uso la computadora estoy conectado con amigos, algunos conocidos y algunos parientes por Facebook.
Hace unos días, en una conversación conocí el significado de mi nombre en chino. Creo que hice muchas cosas para llegar a ese momento.
Al tomar conciencia de la época del año en que estamos, escribí en mi ESTADO:

5, CINCO, ¡¡¡¡ C I N C O !!!!! de NOVIEMRBE ya! Hostia...

Sole Rodriguez
no, hoy es 4.

Gustavo Ng
No! Un consuelo malísimo! Pior!
Salvo que hoy, Sole, ocurra algo GRANDE.
Ok, me jugaré a que ocurra algo grande, tipo jugar a la ruleta rusa. Las chances no están a mi favor, pero el 5 de noviembre y la inminencia del fin tampoco.

Sole Rodriguez
por supus! hoy es el cumple mes de la bella Irene. Hoy cumple 7 meses!! Acá va una foto con su hermana perruna

(FOTO DE LA HIJA DE SOLE)

Gustavo Ng
Claro, así cualquiera, siendo mamá de Irene todos los días están muy bien.

Sole Rodriguez
Que lo escandaliza tanto el 5 de nov, Sr. Timorato?

Gustavo Ng
Porque será la ÚLTIMA oportunidad

Lelia Gandara
????? bueno, aprovechá que te queda un día!

Sole Rodriguez
pus claro!
última oportunidad de qué???????????????????????????????????????????????????????????????? de que sea 5 de nov? pus claro!

Virginia Russo
4

Gustavo Ng
De hacer lo que se puede hacer el 5 de noviembre del 2013!!!!!!!!!!
Virginia, para un ansioso un día no es consuelo

Virginia Russo
calmate. tomá un vasito de agua

Fernando Pavan
Increible... para mi que nos roban dias de alguna manera mientras dormimos...

Chino Zhong
cinco=wu=, y Ng=

Lelia Gandara
=wǔ, en qué lengua =Ng?

Loreley Fritta
en cualquier momento cumple años el chino

Lelia Gandara
ahhh, era eso!

Gustavo Ng
Pablo, así escribe mi papá mi nombre completo, sólo que no sabe decirme en español qué significan los dos ideogramas de mi nombres (que en cantonés se pronuncia Qi Bei). ¿Vos me sabés decir qué significa? Me mencionó algo asó como "grande" e "idea".



Lelia Gandara
Si entendí bien: =zhì aspiración, ambición, deseo / , en simplificado wěi : grande, extraordinario

Gustavo Ng
Woe, Leila, es exacto, pero ¿entendés cantonés?

Lelia Gandara
No. Mandarín.
Supongo que el significado de los caracteres es similar, aunque se pronuncien diferente.

Gustavo Ng
Ah, como mi papá habla cantonés y pronunció mi nombre igual que el pinyin que ponés vos, me confundí
Leila: sos la PRIMERA PERSONA en este mundo, 51 años después de mi nacimiento, que me revela mi nombre
Estoy medio conmovido

Chino Zhong
se pronuncien diferente...pero un nombre muy da, y wei -grandioso!!
Gustavo Ng = Wu Zhiwei =伍志

Gustavo Ng
Gracias Pablo!!!!
Lelia Gandara, la primera que me lo revela y Chino Zhong el primero que me lo escribe para que yo puede pronunciarlo! Amigos, quiero que festejemos, aunque sea a la distancia, así donde estemos. Gracias también Sole Rodriguez, Fernando Pavan y Virginia Russo que entraron en esta conversación!!!!!
Hoy es un gran día para mí, amigos. Tremendo día. -Y aún no empezó el 5 de noviembre!




viernes, 8 de noviembre de 2013

A una amiga


Quisiera señalar el parecido entre las hermosas letras de las canciones Bridge Over Troubled Water, de Paul Simon, y Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo.


Bridge Over Troubled Water

When you're weary
Feeling small
When tears are in your eyes
I will dry them all

I'm on your side
When times get rough
And friends just can't be found
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down

When you're down and out
When you're on the street
When evening falls so hard
I will comfort you

I'll take your part
When darkness comes
And pain is all around
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down

Sail on Silver Girl,
Sail on by
Your time has come to shine
All your dreams are on their way

See how they shine
If you need a friend
I'm sailing right behind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind


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Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Girasoles de luz y gallinas que llueven (taller de cuentos)


Hay globos de un cumpleaños, restos viejos de una fiesta, atados a una columna. Sólo uno se conserva grande, los demás se han hecho mustios y cuelgan muertos como pasas de globos.
En el televisor pasa interminablemente la noticia de la muerte de un cómico. Veo que Josefa está mirando, con su pelo blanco y anaranjado, sentada a una mesa. Cuatro hombres están con ella. Uno, dormido.
En otras mesas hay otros. Están sentados, nada más. Algunos hablan, la mayoría ya no.
Más allá hay en un espacio que funciona como un living, con varios sillones que miran hacia un televisor. En los sillones hay muchos cuerpos. Me acerco, les digo con voz fuerte que en un lugar hay libros que pueden pasar a buscar. No percibo ningún movimiento. Sólo me responde una mujer que grita en la televisión las alternativas del entierro del cómico.
Alguien me cuenta que tuvieron que cortarle la pierna al señor que siempre se sentaba al final de la mesa donde hacemos el taller y emitía un grito de pájaro en el momento en que daba un sacudón con la cabeza.
Pero, en fin, como sea hay que largar el taller de cuentos.

Está la señora que padece de tos crónica, el boxeador que pelea con la muerte de sus hijos, la señora que no escucha, la señora que está muy mal de los intestinos, el señor de gorra roja, que siempre lleva alguna herramienta en la mano.
Quizás no tengo fe en que el taller de cuentos le sirva a las personas que asisten y sé que no es muy útil al Parador de Tercera Edad para Personas en Situación de Calle, pero una porfía que no puedo justificar me impide aflojar, y cuando llega el miércoles vuelvo a estar allí dentro, entre las personas paquetes, las sillas de rueda, los olores y los televisores que emiten una programación vacía.

Pues aquí estoy, irremediablemente, con la tenacidad despojada de esperanza.
Les pido a los participantes que escriban sobre un señor que grita y golpea una lata, gallinas que llueven desde un eucalipto y girasoles luminosos.
Les doy hojas, lapiceras, los dejo para que cada uno se meta en lo suyo. Uno muerde la lapicera, otra mira el vacío, otra lee y relee las consignas que dicté y copió en la hoja con letra trémula. Pero poco a poco, una, otro, se animan a escribir. En medio de todo aquello, escriben. Pocos tienen documento de identidad, muchos han perdido su nombre, casi ninguno ha puesto su firma en algo desde hace muchos años, quizás jamás lo hizo. Han vivido en las veredas, debajo de una autopista, en las estaciones de trenes, comiendo de los tachos de basura. Han sido un cuerpo de basura para la gente que anda por la calle. Y sin embargo, cuando los invito a escribir un cuento sobre el señor de la lata, las gallinas y los girasoles, se les enciende algo y empiezan a escribirlo.

Llega el momento en que cada uno lee lo que ha escrito. Amalia escribió sobre la añoranza que tenía el viejo de unos girasoles de su infancia. Omar escribió una historia vibrante, llena de acción, cuyo final agarró a los personajes con gestas y aventuras sin terminar —el relato era una introducción a una narración larga de sucesos apenas anunciados. Delia escribió sobre un viejo que comprendía de golpe que los girasoles, las gallinas, las estrellas, los sonidos, el mar, todos los santos y él mismo eran parte del hálito de la Creación.
Esa historia disparó una larga digresión sobre las posibilidades de regresar al pasado, quedarse en el presente y si vamos hacia el futuro o si el futuro viene hacia nosotros. Alguien dijo que todas esas dudas estaban despejadas por el relato de Delia, que al hablar de la Creación, hablaba de un continuo de tiempo, porque la Creación es incesante, y por tanto es la Eternidad.
Alguien contestó que la Eternidad estaba en el pasado, porque lo que pasó queda inmutable para siempre, mientras que el presente y él futuro aún están por definirse.
Contrariando ese punto de vista, otra de las participantes postuló que el pasado es fácilmente mutable, porque cada vez que alguien recuerda un hecho, lo recuerda diferente, cambiando y olvidando cosas, e inventando, y que lo único eterno es el futuro, porque el presente puede reducirse a un instante, pero el futuro no tiene fin, y él tiempo sin fin es la Eternidad.
Otro punto de vista vino a impugnar los anteriores con la certeza de que el presente es un instante, pero continuo, y que el pasado no es más que el presente que pasó y él futuro, el que vendrá, pero que son sólo funciones del presente, y que en su continuidad sin comienzo ni fin, el presente es lo único eterno.
Cuando brilla bajo la luz de su amado Sol, el campo de girasoles reluce en la Eternidad, dijo Rubén, que había estado callado hasta entonces. El eucalipto no es perenne; antes que perenne es eterno, y por el aire de la Eternidad las gallinas están cayendo, siempre cayendo, siempre cayendo.
“Alguien las está creando todo el tiempo”, acotó Delia, “y ellas siempre están cayendo".
"¡Pobres gallinas!", dijo Susana, y todos reímos, mientras también reía el público desde el televisor, donde el cómico que ahora está muerto gritaba con un saco de rabioso amarillo luminoso.







El chino de los platos



Una vez vi a un chino que agarró un palo fino y un plato y puso a girar el plato en la punta del palo. El plato no paraba de girar y el palo se mantenía paradito.
No contento con su hazaña, el chino agarró otro palo y otro plato y repitió la hazaña.
Cualquiera hubiera buscado el aplauso, pero el chino tenía una absoluta máscara de impasibilidad, y sin perder el tiempo, agarró otro palo y plato y otro palo y plato. Y otro, y por imposible que parezca, otro más.
El público pasaba de sentir admiración a no poder dejar de sentir asombro; de pensar "¡qué habilidad!" a preguntarse "¿cómo hace?"; de ver un soberbio número de destreza a atestiguar algo imposible, porque el chino no paraba de sumar platos girando sobre palos.
Y cuando llegó a cierta cantidad, desmesurada, volvió al primer plato y le dio un toquecito para reimpulsarlo en su rotación, y luego al segundo, y así hasta el último, pero entonces, en vez de volver otra vez a reimpulsar el primero, antes puso a girar otros cuantos platos.
Así, yendo y viniendo sobre el escenario, ágil como un gato en peligro de muerte, sobre sus zapatillas de monje budista, leve como si fuera de algodón, flexible como una alga bajo el agua, con su cara de nada, sus ojos como dos agujeros hecho con un cuchillo, concentradisimos, sus flacos dedos de lagartija, así el chino instaló un bosque de palos con platos que giraban locos. El chino corría sin parar, manteniendo en pie su extraña y desaforada creación.
Yo era un chico de cinco o seis años; la escena me pareció angustiante e hipnótica, y me dormí. No recuerdo ni dónde desperté, ni si mis padres me contaron cómo continuó el número. Si alguien me dijera que soñé todo aquello no podría negarlo.
Sí sé que muchas veces pienso en aquel chino. Me pregunto cuánto tiempo habrá seguido con el juego, cuál sería el momento de finalizarlo, cómo haría para ponerle fin.


martes, 5 de noviembre de 2013

Flaca


Casi esquelética, pero con lentes, cartera, celular, pechos y reloj pulsera gigantes. No se sabe cómo puede cargar todo aquello.