viernes, 26 de septiembre de 2014

La cabeza del pulpo


Le han cortado todas las patas 
y ahora ha quedado 
la cabeza del pulpo 
sola en el fondo del mar, 
sin poder moverse, 
más viva que nunca, en un solo grito mudo de dolor. 
Sólo siente
Pero siente más que todo el océano. 
Se pregunta cuándo morirá.

T.T.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Entre la Virgen y el Rosh Hashaná



Hoy es el año nuevo judío y el día de la Virgen de San Nicolás. Mirá vos. Porque me metieron de chiquito soy parte del catolicismo. También porque soy argentino. No creo que se pueda ser argentino sin ser más o menos ser católico. Lo mismo que no se puede ser argentino sin ser más o menos judío. A esta altura me siento muy católico y un tanto judío. La mitad de las personas que más he querido, me han querido y más influyeron en mí, resulta que son católicos; la otra mitad, judíos. No es un dato muy relevante, pero lo pienso hoy que se da esa coincidencia de Virgen y Año Nuevo.


viernes, 19 de septiembre de 2014

CORRÉ, PAPÁ!










Dos chinicias





Dos chinicias en menos de 16 horas.

Miércoles, 19.36: entro a un super, mujer china a la derecha, medioescondida en el mostrador alto que parece la Administración General, hombre chino en la caja. Compro esto, aquello, cuando llego a la caja escucho que el chino habla en porteño recontraporteño. ¿Por qué habla tan bien? Empiezo rápidamente a hacer cálculos, ¿cuántos años tiene? ¿pudo haber nacido acá? ¿por qué no hay otros como él? Perfecto porteño. Esto será así dentro de 20 años, pienso, pero entonces ya los chinos no se dedicarán a los supermercados.
Me alejo con mis dos compritas en una bolsa y una expresión de boludo perplejo en la cara.

Jueves, 12.41: reunido con dos amigos, proponiéndoles que representen a nuestro proyecto Dang Dai ante las agencias que ofrecen recursos para la divulgación de la cultura china en el exterior. Yo medio chino, uno de ellos alumno de idioma chino, el otro profesor de idioma chino, formateado en China entre los 3 y los 7 años, los tres alrededor del proyecto chino Dang Dai, y enfrente, exactamente enfrente, una señora china disfrazada además de señora china que anda por los arrozales, está adivinando la suerte o haciendo acupuntura, con una mesita y un panel que tiene una lámina de una mano.
Nunca había visto esto.
En el barrio chino hay un chino que hace acupuntura y tiene a la vista carteles parecidos, pero es dentro de un local comercial, y el chino no está disfrazado, y es en medio del barrio chino.
Me golpeo la cabeza con la palma de la mano para entender qué está pasando.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

La fea y el feo


Vivían en el 7ª A. Siempre los vi de la mano. Salían a trabajar juntos, muy temprano a la mañana y a la noche volvían cansados, maltrechos, pero igual de juntos —él terminaba ante en el trabajo, la esperaba en una plaza y cuando cerraba la tienda ella iba a encontrarlo y tomaban el colectivo.
Ella era feucha y él, fiero. Ella era petisita, él muy alto. Ella tenía una cola ancha y caminaba con los piecitos hacia adentro; él tenía una cabeza de cactus oscuro, con los dos ojos juntitos allá arriba y luego una nariz que le chorreaba interminablemente. Ella tenía los ojos muy separados y el mentón le huía desde la boca; él era muy flaco, pero con una pancita redonda de pichón de gorrión. Era agradable verlos, tan feos, juntos. Hacían sentir esperanza y daban el alivio del consuelo. Y verlos sonreírse uno al otro, inocentes como cachorros, indefensos ante el mundo pero abrazados, hacía que uno los quisiera.
Y bien, he aquí que esta mañana, al llegar a la puerta del edificio que compartimos, vi llegar a la chica abrazada a un muchacho que no era él. En cambio era un chico cualquiera, indistinguible de cualquier otro muchacho de por ahí, ni lindo ni feo, ni particular en ningún sentido. Ella también se me hizo vulgar, con una mirada fea que jamás le había visto. Sentí que me saludó desafiante. Luego tomamos el ascensor los tres. Yo no sabía qué hacer conmigo.