sábado, 14 de noviembre de 2020

John William Cooke

Unos dicen que fue Fidel, otros se lo atribuyen a Mao: “Cuando fueron representantes del Partido Comunista argentino a pedirle recursos para hacer la revolución, MaoFidel les dijo: «los obreros argentinos están en el peronismo, ustedes deben encolumnarse en ese movimiento»”.

Incluso hay quien dice que la anécdota es un bolazo. Pero es expresiva.

Sin embargo, ¿cuándo dejó de tener validez?

El peronismo sigue siendo la fuerza política con más potencia y voluntad para modificar la sociedad argentina, pero ¿cuándo empezó a perder el poder revolucionario del 17 de octubre?

Hubo una época en que era patente, era ya ya, que el peronismo daría vuelta todo, “superaría la brecha” poniendo el Pueblo arriba, sometiendo a la oligarquía, dándole a todos los argentinos una vida en que no tuvieran que envidiar a los ricos.

Éramos todo lo necesario para hacerlo. Básicamente, nos teníamos como la fuerza sin la cual la revolución no es posible: el Pueblo.

¿El bombardeo a la Plaza de Mayo fue la derrota final de ese proyecto?

¿O lo fueron los burócratas y el Perón que les dio lugar, que vinieron después?

Algunos, sin embargo, no se resignaron.

Tomaron el golpe del 55 como una batalla en un camino que tendría otras, y tomaron a los burócratas como los traidores presentes en toda revolución, y siguieron peleando.

John William Cooke fue uno de ellos.

Hoy cumpliría 101 años. Ya no está presente más que en unos pocos que lo reivindican, porque aún no pierden la fe.

Es difícil vivir sometido a la resignación de que nada cambiará.


Algo para leer de Cooke


sábado, 7 de noviembre de 2020

Antes de entregarte a la pena





Pienso en el momento en que moriré, claro.

“Y en la hora de nuestra muerte”.

A veces me jaquea. Es como un asunto a resolver.

Podría pensar mucho en la mejor solución.

Y también me sucede que no estoy de acuerdo con gastar tanto tiempo en eso.

Pero vuelve.

Algunos de ustedes me entenderán.

Lo que sí, los otros días me regalaron un antídoto que valoro mucho y por eso lo comparto, quizás a alguien más le haga caer la ficha.

Me dijeron;

Date el gusto de aterrorizarte por tu muerte, pero antes, sembrá.

Primero sembrá.

Sembrá sabiendo qué planta querés que salga, pero no te quedés preso del resultado, porque la planta que nacerá sólo será uno entre infinitos resultados. Sos demasiado insignificante para alcanzar a conocer todos los resultados del hecho de que siembres una sola semilla.

Sembrá bien. Da lo mejor que tenés. Dalo a consciencia.

Sembrá tu energía, tu trabajo, tu inspiración, tu entusiasmo, tu dinero, tu tiempo.

Una vez que hayas sembrado todo lo que tenés para sembrar y hayas ayudado a crecer aquello que brota, entonces sí, entregate a tu egoísmo, complacete con tu autoconmisceración y date una orgía de pena de vos mismo y de tu propia miseria.




jueves, 5 de noviembre de 2020

Ni uno solo

Muchos años después de terminada la revolución, el hijo de uno de los revolucionarios, ya líder prominente, visitó una zona montañosa donde vivía una etnia medio perdida. 

El líder agradeció a un grupo de nativos el modo en que primero habían apoyado a los revolucionarios y luego se habían hecho revolucionarios ellos mismos.

“Un veterano me dijo una vez”, les dijo mirando a cada uno de los ojos, “que no hubo ni un solo traidor de la comunidad de ustedes en toda la guerra. Un hecho extraordinario”.

*   *   *

Hoy algunos acusan al líder de despótico. 

En aquel momento fue a visitar a aquella gente porque había resultado elegido gobernador del lugar. 

Mientras la plaza de Tiananmen estaba poblada de fantasmas frescos, el líder, un joven de 35 años, anduvo pueblo por pueblo de la provincia remota que gobernaría, anunciando que iban a trabajar duro todos juntos y así en unos años ya nadie sería pobre.

Ni uno solo.





miércoles, 4 de noviembre de 2020

Diariamente


Toda mi vida en Brasil está en la canción Diariamente, de Nando Reis.

 

Escucharla es como haber muerto, pero tener la suerte de seguir vivo y entonces poder ver toda mi vida y estar en paz con ella.


Le agradecí a Nando Reis por el video que grabó explicando la montaña de claves que tiene la letra. 

Le dije que “sempre quis essa explicação, desde a primeira vez que ouvi que a Marisa Monte cantava a música. É muito difícil entender por que o país que tem as pessoas mais maravilhosas do mundo agora mergulhou em seu proprio pesadelo.”


¿Cómo nuestro Brasil ha llegado a este mamarracho?

¿Cómo, algo tan lindo que dio esta canción, tan bueno como Chico, tan hermoso como Denise, algo tan íntimo, que tenemos para siempre dentro de nuestra vida?

No podemos no tener esperanza.

Chico estuvo obligado a tener esperanza.

Es tiempo de irnos a vivir a la casa de Chico, de desayunar juntos, de que vuelva a cantar Vai passar.


DIARIAMENTE

 

Para calar a boca: rícino
Para lavar a roupa: omo
Para viagem longa: jato
Para difíceis contas: calculadora
Para o pneu na lona: jacaré
Para a pantalona: nesga
Para pular a onda: litoral
Para o lápis ter ponta: apontador
Para o Pará e o Amazonas: látex
Para parar na Pamplona: Assis
Para trazer à tona: homem-rã
Para a melhor azeitona: Ibéria
Para o presente da noiva: marzipã
Para o adidas e o conga: nacional
Para o outono a folha: exclusão
Para embaixo da sombra: guarda-sol
Para todas as coisas: dicionário
Para que fiquem prontas: paciência
Para dormir a fronha: madrigal
Para brincar na gangorra: dois
Para fazer uma toca: bobs
Para beber uma coca: drops
Para ferver uma sopa: graus
Para a luz lá na roça: 220 volts
Para vigias em ronda: café
Para limpar a lousa: apagador
Para o beijo da moça: paladar
Para uma voz muito rouca: hortelã
Para a cor roxa: ataúde
Para a galocha: verlon
Para ser moda: melancia
Para abrir a rosa: temporada
Para aumentar a vitrola: sábado
Para a cama de mola: hóspede
Para trancar bem a porta: cadeado
Para que serve a calota: volkswagen
Para quem não acorda: balde
Para a letra torta: pauta
Para parecer mais nova: avon
Para os dias de prova: amnésia
Para estourar pipoca: barulho
Para quem se afoga: isopor
Para levar na escola: condução
Para os dias de folga: namorado
Para o automóvel que capota: guincho
Para fechar uma aposta: paraninfo
Para quem se comporta: brinde
Para a mulher que aborta: repouso
Para saber a resposta: vide-o-verso
Para escolher a compota: Jundiaí
Para a menina que engorda: hipofagia
Para a comida das orcas: krill
Para o telefone que toca
Para a água lá na poça
Para a mesa que vai ser posta
Para você o que você gosta: diariamente

domingo, 1 de noviembre de 2020

Alguien a quien contarle

Con una persona tuvimos una relación muy apasionada, y en esa pasión nos dijimos todas las verdades sobre nosotros mismos, incluso las verdades que cada uno no se atrevía a decirse. 

Nos las dijimos para presentarnos, porque fue vernos y saltar a estar juntos todo el día; nos las dijimos luego porque nos hacía muy felices fundir nuestras almas, y nos las dijimos cuando nos peleábamos. 

Desde que nos separamos, no he estado con alguien que se meta en todas mis habitaciones, ni que me deje entrar a todos los espacios de su vida.

Ella anda por ahí y si hablamos, todavía tenemos aquella complicidad. Pero nuestras vidas tomaron rumbos diferentes y ya no hay oportunidad de jugar a la verdad.

Mi tía Tita llegó a muy vieja. Entre sus muchos enojos permanentes, estaba el de que se habían muerto todas las personas que conocían lo que había en el fondo de ella. Ya no podía hablar con la gente con la que no necesitaba hablar para entenderse.


Gaita maricón

Esto ocurrió en 2012.

En una carrera de cross country, el keniano Abel Mutai estaba a sólo unos metros de la meta y confundió con la señalización. Creyó que ya había completado la carrera, pero aún faltaba. 

El español Iván Fernández llegaba segundo a unos metros detrás de él y al darse cuenta de lo que estaba pasando, comenzó a gritarle que siguiera corriendo.

Pero el negro no entendía el castellano. Saludaba a la gente como triunfador.

Entonces el español lo llevó hasta la línea de llegada, medio a los empujones, y lo hizo atravesarla primero. 

Un periodista le preguntó al español: "¿Por qué hiciste eso?"

"Mi sueño es que algún día podamos tener una especie de vida comunitaria", respondió.

El periodista insistió, "pero ¿por qué dejaste ganar al keniano?"

Iván respondió: "No lo dejé ganar, iba a ganar".

El periodista volvió a insistir: "¡pero podrías haber ganado!"

Iván lo miró y respondió: "pero ¿cuál sería el mérito de mi victoria? ¿Cuál sería el honor de esa medalla?"

Y añadió: “¿qué pensaría mi mamá de eso?"

En suma, un pollerudo. 



Qué lindas papas

El viejo, que era un viejo amargado, se puso hostil cuando supo que una piba de la ciudad había alquilado la casa que estaba pasando lo de Pereyra. 
No le gustaban los pueblerinos. Menos le gustaba que fueran a la Colonia. Esta piba encima se había metido allí. Iba a ser para problemas.
Supo que había llegado con dos hijitos chicos.
No fue a verla. 
“No va a durar. En cuanto se ponga difícil se vuelve a la ciudad”, lo consoló otro viejo.
Con el tiempo fue sabiendo algunas cosas de ella. No preguntaba, pero los demás hablaban.
La piba no se fue. Era una chiquilina de la edad de sus nietos, y había quedado viuda y sin plata, con los hijitos.
Dijeron que trabajaba como una hormiga todo el día, y que había dejado la casa una pinturita. Esa casa estaba para tirarla abajo. Dijeron que hasta arregló la chimenea del hogar previendo el invierno.
Y siguieron diciendo cosas. Andaban asombrados. Dijeron que estaba empezando a hacer quinta para tener comida.
Un día fue, el viejo. La encontró trabajando un terrenito chico. Su hijo le había dicho que ella había encargado papas en la forrajería.
La piba estaba solita, con una pala que le quedaba grande. Era muy gurrumina. Pero era porfiada para trabajar.
Por todo saludo, el viejo le dijo que para plantar papa tenía que hacer los surcos más anchos. Ella lo miró con una sonrisa, estudiándolo. El viejo sintió vergüenza, le dejó una bolsa con las papas suyas que le había traído y se fue.
“Gracias”, escuchó que le decía la piba mientras él arrancaba la camioneta.
Dos días después no se aguantó y volvió, el viejo.
Le enseñó mejor cómo tenía que plantar las papas. Y le dijo que ese terreno no le alcanzaba, que tenía que sembrar hasta aquel árbol. 
Ella le dijo que nada más necesitaba para ella y los chicos, y que había hecho el cálculo del tamaño del terreno con un ingeniero agrónomo.
El viejo chistó, dijo “qué saben”, y casi le ordenó bruscamente que agrandara el cultivo. 
“Haceme caso, no discutás”, le dijo.
Por algún motivo, la chica le hizo caso. 
Al otro día llegó un peón del viejo a ayudarla con la labranza.
Las plantas salieron muy bien. Mejor que en las quintas que tenían otros. La piba estaba muy feliz.
Llegó una señora con un cajón de cebollas y otro de zapallos. “Me dijo don Roque que tenés mucha papa. Te traigo estas cebollas y estos zapallos”, le dijo, y recién entonces la piba entendió. 
Metió diez kilos de papas en unas bolsas y se los dio a la vecina.
“Qué lindas papas”, le agradeció la vecina.





Esta anécdota, sacando lo de “Pereyra”, lo de “la Colonia” y lo de “don Roque”, está en la película japonesa de animé Los niños lobo.
Simpático que el director la haya puesto en la película.
Simpático que la haya escuchado.
Simpático que sucedan estas cosas.