viernes, 28 de septiembre de 2012

Vía, Negro


La Negra le dice al Negro “vía”.
El Negro empieza a decirle que es una mujer muy jodida. Da vueltas, hace como que se va, vuelve y repite “mirá que me voy”, y después, “mirá que me voy a recuperar, ¿eh?”
Por toda razón, la Negra le dice “no tenés un mango, no servís para nada”.
El Negro sigue, “mirá que me voy”, le grita “¡en serio me decís!”, se hace el psicólogo reflexivo: “pensé que nos entendíamos mejor”, el ético: “¿qué me querés hacer?”, el asombrado: “no podés hablar en serio”, el digno: “no querrás verme llorando” y al final le llora: “¡no es justo!”
Luego, “mirá que me voy”. Y así.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Decálogo prozac




La verdad, no sé si le creo mucho.
Me parece que cuando hizo esto estaba bajos efectos de una de esas pastillas de las que era adicto desde hacía siglos.
Pero si a alguien hay que darle la derecha es a este viejo.


Siembra del Infierno




Quien cosechaba maíz retenía algunas semillas para volver a sembrar. Como cada cosecha era mayor q la anterior, cada vez sembraba más.
Por algún misterioso designio, aquel campesino cosechaba semillas que sólo servían para ser sembradas.
Tal era su infierno.

Le Plat Pays




Avec la mer du Nord pour dernier terrain vague
Et des vagues de dunes pour arrêter les vagues
Et de vagues rochers que les marées dépassent
Et qui ont à jamais le cœur à marée basse
Avec infiniment de brumes à venir
Avec le vent de l'est écoutez-le tenir
Le plat pays qui est le mien

Avec des cathédrales pour uniques montagnes
Et de noirs clochers comme mâts de cocagne
Où des diables en pierre décrochent les nuages
Avec le fil des jours pour unique voyage
Et des chemins de pluie pour unique bonsoir
Avec le vent d'ouest écoutez-le vouloir
Le plat pays qui est le mien

Avec un ciel si bas qu'un canal s'est perdu
Avec un ciel si bas qu'il fait l'humilité
Avec un ciel si gris qu'un canal s'est pendu
Avec un ciel si gris qu'il faut lui pardonner
Avec le vent du nord qui vient s'écarteler
Avec le vent du nord écoutez-le craquer
Le plat pays qui est le mien

Avec de l'Italie qui descendrait l'Escaut
Avec Frida la Blonde quand elle devient Margot
Quand les fils de novembre nous reviennent en mai
Quand la plaine est fumante et tremble sous juillet
Quand le vent est au rire quand le vent est au blé
Quand le vent est au sud écoutez-le chanter
Le plat pays qui est le mien



Con el mar del Norte como último terreno vago/ Y oleadas de dunas para detener las olas/ Y vagas rocas que las mareas desbordan/ Y que para siempre tienen el corazón en marea baja/ Con brumas infinitamente por venir/ Con el viento del este escuchadlo aguantar/ El llano país que es el mío
Con catedrales como únicas montañas/ Y negros campanarios como mástiles de cucaña/ Donde diablos de piedra descuelgan las nubes/ Con el hilo de los días como único viaje/ Y caminos de lluvia como único "buenas noches"/ Con el viento del oeste escuchadlo querer/ El llano país que es el mío
Con un cielo tan bajo que un canal se perdió/ Con un cielo tan bajo/ que hace la humildad/ Con un cielo tan gris que un canal se colgó/ Con un cielo tan gris que hay que perdonarle/ Con el viento del norte escuchadlo crujir/ El llano país que es el mío
Con Italia que bajaría por el Escalda/ Con Frida la Rubia cuando se convierte en Margot/ Cuando los hijos de noviembre nos vuelven en mayo/ Cuando la llanura está humeante y tiembla bajo julio/ Cuando el viento está en la risa cuando el viento está en el trigo/ Cuando el viento está al sur escuchadlo cantar/ El llano país que es el mío.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Palo con botón



La primera  vez que llegué a la ciudad vi inmediatamente los palos en las esquinas, cada uno con su botón azul. Algo en mí supo inmediatamente que debía detenerme y comprender para qué servían, pero otro algo concurrió a borrármelos de la percepción, haciéndome encoger de hombros y naturalizándolos, total, hay tantas preguntas que uno anda sin contestar.
Ahora, finalmente, he vuelto y estoy parado frente a un botón. Está exactamente a la altura de mis ojos, como para mirarlo todo el día, parado aquí. Puedo esperar a que pase alguien y preguntarle, pero no tengo paciencia.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La joven Victoria



Naturalmente, permitimos que nuestra gente se complaciera en la idea de que la joven Victoria creció sólo entre sedas, amable silencio y agua de azahares. Pero no habría sido reina si no le hubiéramos permitido seguir su vocación real, y así jugó con los niños de Johannesburg, se ganó la vida en una fábrica en Manchester, vivió con una familia de campesinos en Bedfordshire, fue una solitaria que caminaba por los acantilados de Scarborough, comió con la mano en Benarés, navegó en un barco ruinoso, aprendió a hacer vitreaux en una vieja casa de piedra de Essex.
Nuestra Victoria gobernó el mundo porque lo conocía íntimamente.
(“Memories”, Sir Denis Fitzpatrick)

Un regalo


Fácilmente se descubre la prenda que viste un hombre porque se la regalaron: su hija, su esposa, su madre, su hermana. 

Fácilmente se ve en ese hombre al chico que la madre vestía. 

Ya se acostumbró. Ahora anda, desapercibido de que otros saben de dónde salió esa camisa, ese cardigan o esa corbata que no tiene nada que ver con él, salvo en qué vuelve a ser aquel gordito.