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lunes, 6 de octubre de 2025

El día de la Luna

Hoy se celebra en China la Fiesta de la Luna. 

Se celebra la unión de la familia, porque las personas, aunque estén lejos, las une la misma Luna que les ilumina a cada uno la cara cuando están dormidos, colando su resplandor por la ventana.


*    *    *    


Había una chica llamada Rusalka.

Vivía en algún lugar del país de los eslavos.

Una vez, al ver aparecer la Luna llena brillando con gran potencia, salió de un lago oculto en medio de un bosque infinito, se sentó sobre una piedra y le cantó.

Le dijo: “vos, que desde el cielo iluminás todo, vagando sobre la Tierra, mirando el hogar de los hombres, detenete un momento y decime dónde se encuentra el hombre que amo. Él estará dormido; iluminá su cara y hacé que sueñe conmigo. En el sueño yo le diré que lo espero. Pero ¿y si él no existe? ¿Si él es un sueño mío? ¿Podrías despertarlo de mi sueño y hacerlo real? No te vayas, Luna. Escuchá lo que te digo, hace lo que te pido, ¡no te vayas!”

Esto es una interpretación mía del aria La canción de la Luna de la ópera Rusalka, de Antonín Leopold Dvořák, que vivió en el siglo XIX en Bohemia. La historia fue escrita por su contemporáneo Jaroslav Kvapil. La rusalka, que pertenece a la mitología eslava, vive en lagos o en ríos. Paracelso creía en su existencia, como criatura de un reino intermedio entre lo inerte y lo vivo.

Esto es lo que sucede en la ópera Rusalka de Dvořák:

Rusalka despierta y ve a su padre jugando feliz con sus tres hermanas. Le cuenta que se ha enamorado de un príncipe humano joven que suele cazar alrededor del lago, y le dice que quiere unirse a él. Su padre le advierte lo que ella ya sabe, que si hace eso perderá la voz y la inmortalidad.

Pasa el tiempo y Rusalka está cada vez más enamorada. Al fin su padre le dice que vaya a hablar con una bruja. La bruja la previene de algo peor: si se convierte en humana y es traicionada, tanto ella como el príncipe serán malditos por toda la eternidad. Rusalka acepta correr el riesgo, la bruja la convierte en humana, ella se le aparece al príncipe, que estaba cazando una cierva blanca, y se enamora de ella.

Rusalka y el príncipe se disponen a casarse, pero en la misma boda, el príncipe se enamora de una princesa y rechaza a Rusalka.

Rusalka, desesperada, le pide ayuda a su padre, él sale a la tierra y la lleva a su hogar, el fondo del agua.

Ahora Rusalka no es ninfa ni humana. Vuelve a recurrir a la bruja para volver a su forma original y la bruja le sugiere que mate con una daga al príncipe. Rusalka lanza la daga al lago, y así se convierte en una bludička, un espíritu de muerte que vive en las profundidades del lago, emergiendo solo para atraer a los humanos a la muerte.

Mientras tanto, en tierra, la princesa deja de amar al príncipe. El pusilánime príncipe va a buscar a Rusalka. Llega hasta el lago, presiente a Rusalka y la llama. Ella aparece, él le pide que lo bese, incluso sabiendo que este beso significa la muerte y la perdición.

Se besan y el príncipe muere dichoso.

Rusalka agradece al príncipe que le permitiera experimentar el amor humano, encomienda su alma a Dios y regresa a su lugar en las profundidades del lago como un demonio de la muerte.

 

La Luna ha provocado tantas historias.

 

martes, 17 de septiembre de 2024

El Día de la Luna de 2024

¿Por qué no tenemos un Día de la Luna?

Sin embargo hoy, el día 15 del octavo mes del calendario cuyo ritmo es decidido por Ella, es el día que los chinos le dedican a la Luna.

 


La Luna de Borges

En 1977, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, Borges dio siete conferencias que luego se editaron en un libro.

Una de las conferencias estuvo dedicada a La Poesía. Dijo ese día:

Pensemos en una cosa amarilla, resplandeciente, cambiante; esa cosa es a veces en el cielo, circular; otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece. Alguien —pero no sabremos nunca el nombre de ese alguien—, nuestro antepasado, nuestro común antepasado, le dio a esa cosa el nombre de luna, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz. Yo diría que la voz griega selene es demasiado compleja para la luna, que la voz inglesa moon tiene algo pausado, algo que obliga a la voz a la lentitud que conviene a la luna, que se parece a la luna, porque es casi circular, casi empieza con la misma letra con que termina. En cuanto a la palabra luna, esa hermosa palabra que hemos heredado del latín, esa hermosa palabra que es común al italiano, consta de dos sílabas, de dos piezas, lo cual, acaso, es demasiado. Tenemos lua, en portugués, que parece menos feliz; y lune, en francés, que tiene algo de misterioso.

Ya que estamos hablando en castellano, elijamos la palabra luna. Pensemos que alguien, alguna vez, inventó la palabra luna. Sin duda, la primera invención sería muy distinta. ¿Por qué no detenernos en el primer hombre que dijo la palabra luna con ese sonido o con otro?

Más adelante volveremos a Borges.



 La Luna de Ítalo Calvino

En uno de los cuentos de Las Cosmicómicas, Italo Calvino cuenta que en una época la Luna pasaba muy cerca de la Tierra, tanto que la gente iba en un bote al mar y cuando la Luna estaba cerca, paraba una escalera por la que se subía y al llegar arriba, uno se dejaba atrapar por la gravedad de la Luna.

La gente iba a la Luna a recoger un requesón hecho de crustáceos que la Luna absorbía al pasar cerca del mar.

En la historia, un hombre va a la Luna tras la mujer de la que está enamorado, una mujer hermosa, blanca y ausente, que en el momento de regresar porque la Luna empezaba a alejarse de la Tierra, ella decide quedarse. Él desespera porque quiere estar con la mujer pero no puede abandonar el mundo, y al final vuelve a la Tierra, mientras ella se queda adonde verdaderamente pertenece.

 


Una Luna persa

Volvemos a la conferencia de Borges. Está diciendo:

Hay una metáfora que he tenido ocasión de citar más de una vez (perdónenme la monotonía, pero mi memoria es una vieja memoria de setenta y tantos años), aquella metáfora persa que dice que la luna es el espejo del tiempo. En la sentencia “espejo del tiempo” está la fragilidad de la luna y la eternidad también. Está esa contradicción de la luna, tan casi traslúcida, tan casi nada, pero cuya medida es la eternidad.

 

La Luna de Dvořák

Rusalka es una sirena que vive en las aguas de un lago rodeado por un bosque. Una noche sale, se sienta en una gran piedra. Allí le canta a la Luna.

Le dice que sabe que Ella está alumbrando a su amado, que su luz, entrando por una ventana, le alumbra la cara mientras él duerme. Le pide que haga que él la recuerde en su sueño.

 


La Luna de Li Bai

Con esa Luna de Antonin Dvořák, llegamos finalmente a China.

Al famoso poema de Li Bai:


    Ante mi lecho un charco de luz.

    ¿La escarcha cubre el piso?

    Levanto los ojos y contemplo la Luna.

    Bajo la cabeza, y pienso en mi hogar.

 


La Luna de Cristian

Christian era un joven que se mudó del pequeño pueblo rural a la gran ciudad, a vivir en un diminuto altillo. Una noche soñó que la ventana daba a un vasto jardín de piedra gris y pastos negros, y que un coro de doncellas mágicas corría cantando una canción. La canción le era irresistible y las doncellas se alejaban. Él no podía soportar el silencio que llenaría el espacio con un vacío y se trepó al borde de la ventana. Cuando estaba a punto de saltar al jardín despertó y vió que estaba muy alto, que allí abajo estaba la calle, con los adoquines brillando bajo la Luna enorme que lo miraba de frente.

 


La Luna de Nietzsche

Y otra vez escuchamos a Borges:

En alemán, la voz luna es masculina. Así Nietzsche pudo decir que la luna es un monje que mira envidiosamente a la tierra, o un gato, Kater, que pisa tapices de estrellas. 

 

Para terminar, recordamos que Borges le dedicó un poema a la Luna, en el que dice:

    No sé dónde la vi por vez primera,
    si en el cielo anterior de la doctrina
    del griego o en la tarde que declina
    sobre el patio del pozo y de la higuera.