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lunes, 15 de diciembre de 2025

En la cocina

Me pregunté por qué tengo las luces de mi casa encendidas o apagadas, excepto la de la cocina, que la tengo siempre encendida.

Salvo cuando cocino, no estoy casi en la cocina, sólo paso un segundo a buscar algo. 

Comencé a obligarme a apagar sistemáticamente la luz cada vez que la encontraba encendida sin razón.

Hoy me susurré casi tiernamente a mí mismo que la dejo encendida porque allí está mi madre, que la semana que viene hará diez años que murió. No es muy gentil apagar la luz del lugar donde está alguien, salvo que te lo pida. Y ella nunca me lo pidió.





jueves, 19 de diciembre de 2024

Pedazo de mí

Un 19 de diciembre murió mi madre.

Se llevó más de la mitad de mí.

Como si un torpedo me hubiera arrancado parte de la cabeza, los brazos, un pulmón, casi todos los intestinos.

No soy el mismo desde que murió porque no soy entero.

Me falta la que me decía quién soy.


Nueve años después me sigue faltando.

En esto soy como el tango que llora por “la viejita”, o el siciliano que se quiere pegar un tiro cuando se entera de que la mamma e morta.


Lo que se fue de mí con su muerte no se regenera ahora que ya casi no siento su presencia.

Mi madre va muriendo.


La madre es criando.

La madre es cuidando.

La madre también es culpándote, vampirizándote, usándote, sujetándote.

La madre es queriéndote.

La madre es diciéndote quién sos.

La madre es deseando tu bien.

La madre, en fin, es una acción.


Un verbo entre ella y sus hijos, entre ella y su marido y sus hijos, entre ella y su madre, ella sus amigas.

Cuando muere la acción madre, la madre es el recuerdo que los demás tienen de ella.

La madre sigue viva presente en otros.