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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Cosas que dijeron personas que eran sordas y al fin escucharon

Pensaba que las nubes hacían ruido al chocarse entre ellas.


No entendía por qué suena el viento.


Le pregunté a otro chico qué era esa música y él no entendía. Le dije: “La que se repite y es rara pero bonita”. Eran pájaros. Yo no sabía que cantaban.


Creía que la gente gritaba al bostezar.


No sabía que la gente hablaba con diferentes voces.


Dije que me encantaba el sonido de las estrellas y nadie entendía. Días después supe que lo que escuchaba eran grillos.


No sabía que el papel hacía ruido al moverlo.


Los pájaros son demasiado ruidosos y los escuchás a donde sea que vayas.


No sabía que los gatos ronroneaban, creía que solo vibraban.


No sabía que se podía regular el sonido de la voz —que se podía susurrar o gritar.


Pensé que los ojos hacían ruido cuando parpadeaban.


Me asusto cuando veo un insecto y no lo escucho.


Pensaba que las flores hacían algún sonido y que era eso lo que atraía a las abejas.


Me sorprendía que la lluvia hiciese ruido y la nieve no.


Pensaba que el sol hacía un ruido diferente cuando daba contra la acera o contra el césped.


sábado, 7 de abril de 2018

Sordo y loco



En Valencia conocí a una mujer enferma de cáncer de pulmón que decía “mi cáncer se llama María Jiménez”. María Jiménez era su nuera.
Siempre me asombró que Beethoven fuera sordo y loco.
Sordo y loco.
¿Van juntas esas dos cosas?
A medida que mi sordera crece como una marea, escucho frases en los ruidos. Se me cae un táper y dice “I got it”.
Se enciende la heladera y dice “ya que está parada”.
Se apaga la computadora y exhala un “¿qué hora son?”
En la calle los autos dicen todo tipos de cosas, “¡qué tren!”, “¡decilo vos!”, “¡it’s noon!”
¿Podría ser que el día que deje de escuchar a alguien, esa persona ya empiece a ser otra, hasta que sea completamente otra, hasta que no tenga más relación con ella?
¿Podría ser que el aislamiento que causa la sordera sea real?
Me aterra pensar que ya no está más junto a mí quien habría de estar para siempre.
Mi tía Tita en sus últimos años le decía Irma a mi mamá (Irma había muerto). Todos los que tuvo al lado estaban ya del otro lado.
Quizás desde allá le mandaban mensajes cifrados en los ruidos que hacen las cosas.




martes, 7 de mayo de 2013

¿Qué?



Voy en un colectivo en el que viajan también dos sordomudos que habla entre sí mucho. Feliz, o más, exaltadamente. Se me ocurre que la alegría se debe a que pueden comunicarse pese a que son sordos. En parte los envidio. Yo también me estoy quedando sordo y sólo genero irritación en los demás. Me hablan, no escucho y pregunto “¿qué?”. Me hablan de nuevo y otra vez tengo que preguntar “¿qué?”, y empiezo a sufrir porque sé que cuando me digan lo mismo por tercera vez aún no escucharé, pero no quiero ser culpable de interrumpir la comunicación y allá va otra vez, “¿qué?” Me dicen y no hay modo. Me quedo pensativo, intentando desesperadamente inteligir lo poco que escuché y frustrándome. Entonces pido mil disculpas y explico que tengo graves problemas de hipoacusia, y entonces me gritan. Cuando esto se repite por dos o tres veces, ya mi interlocutor está francamente molesto y en sus gritos va connotada la pregunta “¿así te tengo que gritar para que me escuches, sordo de mierda?” Las charlas se desnaturalizan, la comunicación se corrompe, mi interlocutor no me soporta, yo me deprimo y tengo ganas de mandar todo a la mierda y quedarme solo. Y todo porque tengo un defecto físico. Otras discapacidades mueven a la lástima, como la ceguera. Ante un cieguito, la gente se pone solidaria, pero ante un sordo se pone rabiosa. No sospecha que el ciego no quiere ver, pero sospecha que el sordo no quiere escuchar. Peor aún, si yo fuera completamente sordo, si perteneciera a la categoría sordomudo, entonces sí se me dispensarían las atenciones y el comportamiento civilizado con que debe tratarse a un discapacitado. Pero si uno es medio sordo, ahí cagó. Entonces no hay ni buena onda, ni consideración, ni INADI.
Escribo esto para rogarles que me tengan paciencia si les pregunto “¿qué?”
Y si no, vayansé a la puta que los parió.