sábado, 24 de octubre de 2020

Si mirás bien a tus hijos, notarás que tienen algo de extraterrestres

Asentado en Japón, el poder de los humanos cometió, durante el siglo XX, muchas atrocidades, contra los japoneses mismos y especialmente contra los chinos. Luego Japón mismo fue víctima del demonio del poder, en Hiroshima y Nagasaki. Más tarde, la economía de Japón se expandió hasta llegar a ser la segunda más importante del mundo

En la segunda mitad del siglo varias generaciones recibieron distintas influencias de Japón. Quienes nacieron al final del siglo tienen en el ADN de su ideología una dosis de animé cuyo poder desconocemos.

Algunos recibieron la influencia cruzada del anime y de Úrsula Kroeber LeGuin —que, a propósito, tiene muchas convergencias con Japón.

Aún con sus personalidades arrolladoras, nuestros dos hijos mayores tienen claramente los rasgos de sus padres. Casi que no podrían ser hijos de otros padres. En cambio, nuestra hija menor a veces parece provenir de otra raza, otra civilización u otra época.

Más precisamente, parece provenir de algún país imaginario del animé o creado por Úrsula Kroeber LeGuin.

Toda su vida me ha puesto los pelos de punta no poder seguirla cuando se mete en su interior. Por supuesto que como mal padre necesito controlarla, pero también me angustia pensar que si le sucede algo malo allí dentro, ella sería incapaz de pedir ayuda.

Hoy, Después de más de siete meses sin vernos por la cuarentena a la que obligó la pandemia, aclaramos el tema.

Le reproché que me hablara como si yo fuera un extraño, que, por decirlo de alguna manera, me atendiera en la puerta de su casa sin dejarme entrar, que cada vez que le pregunto cómo está, me responde que está muy bien y sólo me da datos obvios, superficiales, y no problematizados.

En su explicación entreví una decisión tan grande de usar el lenguaje diplomático, que me empequeñecía, a mí, su padre, hasta el tamaño de cualquier otro humano que quiere entrar en el Palacio Real.

También comprendí que está perfectamente atenta a los problemas, suyos, míos, pero que no considera que un primer contacto sea el momento para tratar problemas. El primer contacto es sólo para saludarse. Desde ese momento en adelante, si las cosas se desarrollan bien, podremos ir profundizando en los temas y en los conflictos.

Es un protocolo que me resulta a la vez completamente extraño, y completamente consistente. Podría decir que pertenece a un país parecido a Japón, pero que no es Japón, sino que tiene elementos de la vieja Europa. Un país ubicado en algún lugar del Océano Pacífico, quizás de otra realidad.





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