martes, 3 de noviembre de 2026

La bestia

Una bestia hecha de músculos como rocas. 

Sin pelos su fuerza espanta más. 

Devora cualquier cosa. 

Deambula impune.

Todo lo ve. 

Tiene una inteligencia profunda y maligna. 

Es todo maldad. 

Desecha lo que se le cruza. 

El mundo, el Edén que Dios le dio a Adán y Eva, él lo desprecia como si solo fuera basura.

Sobre lo que le interesa se abalanza con todo su poder: si es un macho que le resulta desafiante, lo mata; si es una hembra, la viola.

Es el demonio de la peor pesadilla.


Y he aquí que esa monstruosidad inapelable, esa fuerza del infierno a la que nada puede domar y a la que nada puede ni siquiera acercarse, se transforma en un ser vulnerable, tan desvalida como una pequeñísima flor recién nacida, tan dulce como los ojos de un cachorro, cuando alguien tiernamente le da con amor auténtico un beso en la mano.


Quien conozca el secreto de su domesticación, conseguirá que se deje llevar como un niño y sea feliz, con una entrega y una mansedumbre que dan pena.






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