Mostrando entradas con la etiqueta milei. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta milei. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de febrero de 2025

Un gramo de poder

Milei es un arrastrado. 

La realidad le permitió vender que era poderoso, con la motosierra, las agresiones, la violencia. 

La contracara son los radicales, que son el emblema de la prostitución por pusilanimidad.

Y también la propia persona de Milei, como lo vimos en la conversación con Viale: un pobre tipo aterrorizado. 

Pero la realidad puso en él el tema del PODER. 

Los tragadores de buzones compraron. Milei es un gusano, pero se lo votó con la esperanza de que alguien ejerza el poder, a diferencia de aquellos que proponían abdicar de todo poder y resignarse a seguir tragando sapos cada vez más intragables de aquí para siempre. 

Vemos ahora que los políticos, es decir, los profesionales del uso del poder, no ejercen el poder. Los vampiros están saqueando el país y ellos permanecen atados por cadenas fantasmas. 

Usar o no usar el poder, a nivel planetario, a nivel Argentina o a nivel personal, es uno de los temas que está sobre la mesa en este momento. 

El otro tema que también se ha instalado es el de la disyuntiva, también en todos los niveles, entre HUMANISMO y CRUELDAD INHUMANA. 

La polarización va siendo extrema. 

El surgimiento de fascismos está preñado de la convicción de que los inferiores —pobres, migrantes, otros, ancianos, razas inferiores— deben ser eliminados. 

Las últimas luces humanistas parecen mitos, el Papa moribundo, los anónimos y ocultos Justos de las Naciones, la sangre digna y rebelde que las masas debe tener en algún lugar recóndito. 

Deberíamos tener fe en que esas leyendas pueden resurgir, cobrar forma, materializarse.

Para eso, debemos usar el poder que tenemos.

Un gramo de poder.



domingo, 12 de enero de 2025

Coyuntura - Los chicos

Hicimos una llamada de video con una antigua novia, yo en Buenos Aires, ella en Paraná. Los dos tomábamos mate mientras charlamos, ella en la cocina de su casa. Apareció a su lado un hombretón de unos 40 años, con bigotazos de turco y energía de hombre de campo. Era el hijo. Mi amiga me lo presentó y me dijo:

— Ves, este boludo está con Milei. 

Al tipo no se le movió un pelo.

— ¿Vos no estuviste en Malvinas? —me preguntó ella.

— No —le respondí—, entré después al servicio militar. Me salvé de que me mataran o de que me cortaran las piernas. 

— Te salvaste de que te asesinara a la Thatcher, y Milei es admirador de la Thatcher. ¿Qué decís vos de la Thatcher, también la admirás? —le preguntó al hijo.

— ¿A quién? —respondió el hombretón. 

— La Thatcher, la pirata. ¿No sabes quién es?

— No.

— ¿En serio me decís, o me jodés? 

— No sé quién es.

— No creo que sea responsable de saber —lo defendí, para compensar y equilibrar el evidente dos contra uno.

— La mitad de los chicos de Argentina no están tomando leche —dijo mi amiga—. La mitad. Y Argentina produce leche para 200, 300 millones de chicos. ¿Sabés cómo se llama eso?

— Algunos le dicen justicia social —dije.

— No: es crueldad. Pura crueldad. Peor, es sadismo. ¿Qué hizo Milei cuando estaba dando un discurso en una escuela y un chico se cayó al lado suyo? Lo miró, como si se hubiera caído un palo. Lo miró a ver si no lo había ensuciado. Ni atinó a levantarlo, ni interrumpió lo que estaba diciendo. Ahí es donde se ve la verdad. Ahí mostró que es inhumano. No tiene corazón, en el lugar del corazón tiene un sorete. Ahora ya lo sabés —le dijo a su hijo—. Ahora ya sos responsable de apoyarlo o no.

El hijo siguió con la mirada en la nada. Quizás la escucho. No se sabía qué estaba pensando. 

No preguntó quién fue Margaret Thatcher y en el fragor del comentario contra Milei, nos olvidamos de decirle.


lunes, 23 de diciembre de 2024

COYUNTURA - Saludo de Navidad

 

Tengamos fe en estas Fiestas de Fin de Año.

 

No nos queda otra que tener fe.

 

Tengamos fe en ese Espíritu que una y otra vez ha surgido en nuestra historia, buscando el Bien en medio de la crueldad.

 

Estamos hipnotizados con el ídolo Milei, como pasó con Hitler.

 

Siempre el loco fascina.

 

Encandilados, no vemos cuáles son los poderes que lo hacen gobernar.

 

Nos pasó con la dictadura, sólo veíamos a Videla y los militares, y tardamos más de 20 años en comprender que había sido una dictadura “cívico militar”.

 

La mano que maneja a Milei es la misma.

Sabe hacer.

 

Sabe hacernos creer que lo que está pasando es justo, que es normal, que es para el bien de la Argentina.

 

Nos hicieron creer que para salvar a la Patria era necesario asesinar a miles, matar a miles de argentinos, torturar, desaparecer, traficar bebés de personas secuestradas, la perversión de hacer creer a esos bebés que eran otras personas.

 

Igual que los nazis hicieron creer que el infierno de Auschwitz era necesario, igual que Israel pretende naturalizar que sea justo destrozar a los palestinos, viejos, niños, madres.

 

Esta gente sabe hacer.

 

La mano que mueve a Milei es la que organizó a todo el establishment, a todas las fuerzas militares y de seguridad para aterrorizar y hacer que el terror estuviera bien.

 

Fueron formados por norteamericanos, franceses especialistas en quebrantar a la gente.

 

Convencieron a miles de que había que matar. Miles que no habían nacido todos demonios.

 

Supieron reclutar a cientos de tipos que arrancaban uñas con tenazas y le metían la picana a una mujer para torturar al bebé que tenía en la panza.

 

Estaban llenos de odio contra la negrada, contra los pobres, pero no actuaron en un arranque de odio.

 

Supieron administrar la sociedad haciéndole creer que hacían lo mejor para la Patria.

Y eso es lo que están haciendo hoy.

 

Están naturalizando la miseria.

 

Los que queremos que nuestros hijos estén bien, no tenemos más que la fe.

 

Aquella dictadura fue superada, pero siguió pariendo monstruos.

Y aquí están.

Tenemos que tener fe en que podremos mantenerlos a raya.

En esta Navidad tenemos a alguien que sigue gritando:

 

“Por más que nos pongan mil milicos adelante
ESTAMOS.

Por más que no les guste

ESTAMOS

Por más que nos quieran tapar

ESTAMOS

Y si nos matan

SEGUIREMOS ESTANDO”

 

Esa fe debe hacernos actuar.

Cada uno haciendo lo que pueda.


Aunque sea pensar.

Aunque sea no mirar para otro lado.

 

 

 


jueves, 19 de diciembre de 2024

COYUNTURA – Los vampiros

Laura Caullo, economista del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, viene demostrando que “las familias más ricas cobran en promedio 23 veces más que una familia que se ubica entre el 10% más pobre de la población”.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC), el coeficiente de Gini, que calcula la desigualdad en la distribución de la riqueza, fue de 0,467 en el primer trimestre de 2024, mientras que en el mismo período de 2023 el valor fue de 0,446.

La desigualdad se está acelerando en Argentina.

Un pequeño porcentaje, una cantidad muy pequeña de empresas, familias, personas, concentran la riqueza de Argentina y sostienen a Milei en la presidencia.

¿Quiénes son esos dueños?

Los periodistas que queremos una sociedad mejor tenemos la misión de revelar sus nombres, de que se haga sentido común quiénes son esos parásitos gigantes.


Pero los periodistas tenemos que trabajar muchísimas horas para ganar lo suficiente para poder pagar el alquiler, la obra social, el seguro del auto, y no tenemos tiempo para investigar.

Sólo atinamos a personalizar todo en Milei.


Estamos fascinados hipnotizados obsesionados enamorados de odiar a Milei, no nos damos cuenta o no queremos que sea sólo un botones alcahuete cadete paje, y no investigamos quiénes son sus patrones.

Espero que nuestra falta de investigación para revelar quiénes son no sea para no quedar mal con ellos.




ACTUALIZACIÓN
Aproximadamente a la hora que se publicó este post, también se subió a la web esta investigación, que hace exactamente lo que decíamos que nadie hace: 




martes, 19 de noviembre de 2024

COYUNTURA - Milei, Xi Jinping y Vicentín

Festejar los defectos del otro en lugar de los aciertos propios es confesar que el otro está en el centro y nosotros, impotentes. 





La postura corporal, incluido los gestos de la cara, hablan. 

En este caso, gritan. 

Todo Milei dice “estoy para acordar”, en cambio Xi dice “foto con este también”. 

Milei inclinado hacia adelante y hacia Xi, Xi apuntando en otra dirección. 

La mano izquierda de Milei lista para más contacto, Xi esconde la suya. 

Milei alza la cabeza, positivo, Xi la baja, mostrando que la situación le pesa. 


Y todo esto, claro, hay que leerlo en el contexto de Milei diciendo: 

"No hago trato con comunistas".

El comunismo "es un sistema asesino. Se cargaron la vida de 150 millones de seres humanos" (tanto en el debate con candidatos, hablándole a Miriam Bregman, como en Ecuador).

"El comunismo ya sabemos que fue un fracaso" (en una clase en el Instituto Hoover, de la Universidad de Stanford, Estados Unidos) —es decir, le está dando la mano a un fracasado.


Pero la felicidad que nos da descubrir a Milei en una contradicción no deja de revelar nuestra impotencia.

Es Milei al que le da la mano Xi Jinping, no le da la mano a Massa, ni a Wado de Pedro ni a Kicillof.


Y por otra parte, no pareciera hacerle mella a Milei un día decir una cosa y al siguiente, otra. 

Así como nosotros lloramos afuera, él utiliza el poder como los que votamos nosotros no lo supieron usar —ver: Vicentín. Usa el poder para hacer lo que quiere, se caga en la ley, se caga en no tener partido político ni diputados ni senadores. Se caga en contradecirse, no le cuesta nada, parece que al contrario, cada vez gana más poder haciendo los mamarrachos que hace. Y se caga de risa de nosotros cuando chillamos señalándole sus contradicciones.


Podríamos dejarlo que se cocine en su juego, en el que con o sin contradicciones, abre todo el Estado para que lo saqueen sus jefes, y empezar a pensar en cómo no repetir Vicentín