Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de noviembre de 2025

La libertad de crear

Se ha dicho que en nuestras democracias, no hay elección, sólo hay opción. 

Con eso se ha implicado que no hay la libertad irrestricta que plantea la elección.

Se puede responder: hay libertad de opción o libertad de elección.

Eso plantea diferentes tipos de libertades.

Otra libertad diferente es la libertad de crear. 

La creación como ejercicio de la libertad, como acto de libertad.




Ahora vamos a la China. 

Políticamente, con un solo partido, no hay libertad de opción ni de elección.

Ni de creación, se diría, porque todo es creado por el Partido. 

Pero el partido también es China. 

No es incorrecto decir que China decide a través de una élite.

¿Y cómo crea esa élite?

¿Los jerarcas comunistas se juntan a comer caviar y hacer brainstorming?

Más o menos.

Conocemos la táctica ancestral china de la creación: vas a aprender de memoria, caracter por caracter, cada una de las Canciones Populares, cada una de las Odas Menores, cada una de las Odas Mayores y cada uno de los Himnos, de los Anales de la poesía, el Shījīng, y los vas a repetir incansablemente, y un día al margen, en un papel cualquiera, te saldrá un poema de dos versos.

Pintarás las tres mismas ramas y nueve mismas hojas de bambú una y otra vez durante todo el día, todos los días, 

Por 30 años. 

Recién entonces, la punta de una hoja te saldrá levemente transparente: has creado. 

Es así que lo jerarcas del Partido lo que hacen es aplicar recetas. 

“Así hizo el emperador Zhi Di de la dinastía Ming”, “con un consejo similar a este, el emperador Taizong, de la dinastía Song, vio obstaculizado su plan de unificación de China”.

Los jerarcas resistirán las ocurrencias, las ideas de un genio, las inspiraciones personales, las revelaciones individuales, las propuestas surgidas de una epifanía. 

Ya existe un protocolo para eso, probado por los siglos, aplicado incontables veces. 

Si alguien tuviera un desbordante ingenio, se le prendiera la lamparita y corriera a anunciar que  tiene una solución a determinado problema, se le explicaría que hay soluciones mejores escritos en pergaminos de 4000 años.

Los métodos, las recetas, tienen garantía de milenios. 

Fueron ajustados, ciertamente, pero en mínimos detalles, para atender a circunstancias. 

Si pensamos en modificar las normas, esa es la manera en que sucede.


Esos ajustes, como mutaciones genéticas, conforman a lo largo de las dinastías, la creación. Y para que ese proceso pueda ocurrir, es que es necesaria la libertad.


martes, 14 de octubre de 2025

Las revoluciones por venir

La democracia formal no tiene contenido. Es una democracia vacía. Donde debería haber representatividad no hay nada. No es democracia porque no existe.

Si las personas sólo pueden optar y no pueden decidir, no hay democracia.


Una de las causas de la imposibilidad de las personas para decidir es el terror que le tienen a tomar el poder. 

Ese fue uno de los objetivos de la dictadura de 1976. Disciplinó a fuego. Persuadió a través de los crímenes más diabólicos, de que intentar tomar el poder desata sobre uno las fuerzas del infierno.

Otra de las causas, derivada de la primera, es que lo que los partidos políticos —salvo los que se autoboicotean— han desmantelado los cauces para la militancia —la militancia real, o sea el trabajo de construir una determinada realidad, no la militancia por un cargo.


Sin embargo, conviene recordar que los estallidos sociales han sido impredecibles e imparables. 


No es un disparate preguntarse qué forma tendrán las próximas revoluciones.


No es un disparate hacer cualquier cosa, incluso disparates, incluso errores, especialmente errores, para propiciar las próximas revoluciones.


Los partidos políticos no ofrecen canales y nos espanta la posibilidad de construir poder, y sin embargo, hay infinitas trincheras para luchar.

Cada uno de nosotros tiene infinitas trincheras.




Estos días fui al estreno de "Bajo las banderas, el sol", un documental sobre la dictadura de Stroessner —especialmente, sobre la dificultad de conseguir material fílmico y construir una historia sobre el vacío— y me resultó emocionante porque el director es un chico de 31 años, Juanjo Pereira.

La película le ha llevado un trabajo descomunal. Entonces lo que sacude al habitante de la democracia vacía, el desánimo y la desesperanza es tanto la dictadura de aquel nazi y la falta completa de registro en la retina del cerebro de los latinoamericanos, como el alma de este pibe. De un pibe, de alguien de esa generación, que uno tiende a creer que está perdida en la nube de pedos tóxicos del mileísmo, las apuestas online y el futuro de Rappi del que parecen no poder escapar.


El que construya tendrá razón, estará en los correcto y será verdadero en tanto lo que construya existirá.


martes, 25 de febrero de 2025

COYUNTURA - Democracia con las persianas bajas

Cuando pasás con el auto y están haciendo una protesta con la que estás de acuerdo, ¿tocás la bocina?

¿Firmás petitorios web?

¿Vas a las grandes marchas por los derechos humanos, por la democracia y los grandes temas del país? 

¿Caceroleás desde la ventana?

¿Vas a la esquina a cacerolear? 

¿Vas a las marchas de tu sindicato? 

¿Hablás con tu delegado en tu trabajo? 

¿Participás en tu centro de estudiantes? 

¿Concurrís a la asamblea de tu barrio? 

¿Vas a dar una mano a un comedor popular? 

¿Participás en las reuniones de consorcio? 

¿Vas a la escuela de tus hijos, conocés a la directora, a las maestras? 


Para muchas personas, tal vez la mayoría de las personas, tal vez 98 de cada 100 personas, todas estas actividades son forzadas. 

No son naturales. 

Su vida no deriva naturalmente hacia ninguna de esas actividades. 

Les son ajenas, o le cuestan un sacrificio que no pueden hacer, porque no tienen tiempo porque tienen tres o cuatro trabajos. 

Porque no tienen cabeza, porque la cabeza está tomada por todos los problemas de la economía familiar, del trabajo y personales. 


Además, los comités, las unidades básicas y otras sedes de participación política t6ienen las persianas bajas. 


Los políticos profesionales se ocupan de no perder sus cargos, tal vez de mantener los negocios que hacen con la política. 

De ningún modo abren canales de participación política que resulten naturales, fluidos, cómodos, que hagan sentir a la gente bien, que la hagan sentir útil. 


Es decir, no hay políticos profesionales que faciliten la democracia.