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miércoles, 25 de febrero de 2026

Paréntesis

Me quedé impresionado con la forma en que el marido de Drive my Car se banca que la mujer le haya sido infiel muchos años con muchos tipos.

Hay un tema en esa película que saca el tema de la traición del formato de historia de amor. La infidelidad y la tolerancia a la infidelidad están de alguna manera relacionados con que se les murió una nena.

Dejando eso entre paréntesis, repasé casos de tolerancia a la infidelidad en novelas, películas y en la realidad.

Pensé que donde mejor lo encontraría expresado sería en el tango, porque nada hay más confesionario que el tango. 


Recordé la letra de “Cobardía”, de Luis César Amadori: 


No sé qué daño he hecho yo pa' merecer

esta cadena inaguantable de dolor,

que cuando no te beso no puedo respirar

y siento que me ahoga tus labios al besar.

De sufrir tanto perdí la dignidad

y no me importa saber que me engañás.

¿No ves que necesito de vos? Te quiero ver.

Hablame como siempre. Decí que me querés.


Yo sé que es mentira

todo lo que estás diciendo,

que soy en tu vida

sólo un remordimiento.

Yo sé que es de pena

que mentís pa' no matarme;

lo sé, y sin embargo

sin esa mentira no puedo vivir.


Anoche mismo he podido comprobar

que ni la puerta de esta casa respetás;

yo vi con estos ojos los besos que te dio

y oí que se reían burlándose los dos.

Humildemente, sin embargo, ya lo ves,

yo te pregunto: ¿Todavía me querés?,

y cerrando los ojos escucho que jurás

que nunca me engañaste, que no me olvidarás.


Como no recordé más, les pedí a dos inteligencias artificiales diferentes que me mencionaran letras de tango en la que un hombre cuenta cómo tolera la infidelidad y me dieron estos casos:


En “Mala suerte” Francisco Gorrindo dice:


“Yo sé que me engañás, que no me querés nada,

que cuando te ausentás es por otro querer.

Y sin embargo, mirá si soy zonzo,

que si no te veo, me pongo a llorar.”



En “Un tropezón” Luis Bayón Herrera dice:


“Un tropezón cualquiera da en la vida,

y vos tuviste el tuyo... ¡qué le vas a hacer!

Vení, sentate aquí, no estés así, afligida,

que ya no queda nada de aquel otro querer.”


“Hacé de cuenta que has tenido un sueño...

que lo que ha pasado ya se terminó.

Y volvé a ser la misma, que yo soy tu dueño,

que aquí no ha pasado nada... ¡entrá, que te quiero yo!”



En “Miedo”, César Vedani dice: 


“Tengo miedo de que un día te canses de mis mimos,

tengo miedo de que busques otra boca, otro calor...

Y por eso te perdono, y por eso me callo,

y aunque vea tus mentiras, te juro mi amor.”


Resulta interesante que las tres letras son totalmente inventadas por las IA.

Tres completos bolazos.

Quien no sabe nada de tango y confía en las IA, saldría a contar cómo Gorrindo, Bayón Herrera y Vedani escribieron esas letras, y estarían reproduciendo un disparate.

Ya lo sabemos a esto, no es ninguna novedad, sólo que vamos tomando mejor consciencia.

Este mismo tema llevado a una cirugía o al manejo de un auto sin chofer, se pone un poco oscuro.


En fin, el mundo de la inteligencia artificial pareciera que es otro paréntesis.






viernes, 30 de enero de 2026

Lo que está a la vuelta de la esquina

 El chino taiwanés norteamericano Jensen Huang es uno de los fundadores y actual CEO de NVIDIA, una empresa que soñó con la inteligencia artificial para desarrollarse como gigante de la industria (desarrolla unidades de procesamientos gráficos, interfaz de programación de aplicaciones para ciencia de datos y computación de alto rendimiento, así como unidades de sistema en un chip para la computación móvil y el mercado automotriz).


El que soñó fue Huang.

Cuando se le pregunta qué es la inteligencia humana responde que no consiste en resolver problemas técnicos, porque para eso ya está la inteligencia artificial, sino que la inteligencia humana es “la intersección entre la astucia técnica, la habilidad humana que permite a alguien vibrar con otros —lo que se llama ‘empatía’— y la capacidad de abordar lo que no se puede nombrar, aquello que está a la vuelta de la esquina”.






 

martes, 2 de diciembre de 2025

Mente humana


 

La IA está haciendo que grandes masas de cientos de millones de personas tengan una sola mente.

Horroriza.

Pero en un sentido siempre fue así.

Se llama Humanidad, Cultura, Homos Sapiens Sapiens, Sociedad Humana.




sábado, 29 de noviembre de 2025

Prótesis

En un rato empieza el partido de Boca, no tengo tiempo de desarrollar lo que voy a decir, le pediré a alguna IA que desarrolle.

Mientras, les dejo estas anotaciones a mano.


Una clave humana es la prótesis.

Cuando empezó la palabra “prótesis”, significaba “poner adelante”. Luego se transformó en “adición”, en el Medioevo fue adoptada por la Medicina; en el siglo XVI las adiciones fueron partes del cuerpo (piezas dentales, narices de cera, metales para mutilados de guerra). En el siglo XIX se empezó a usar en español, con la RAE dándole en 1869 el significado que aún usa, “Pieza o aparato empleados para sustituir un órgano o un miembro del cuerpo.” Durante el siglo XX se generalizó como parte de la industria de la medicina médica hegemónica —prótesis de cadera, dental, auditiva, etc.—, y se comenzó a darle al concepto un sentido técnico más amplio: cualquier suplemento, por ejemplo, prótesis capilar, prótesis de pene, y un uso metafórico y cultural. Desde la ciencia ficción comenzó ser llamada “prótesis” a una extensión artificial del cuerpo y se pasó de la sustitución de una parte perdida a la mejora o la extensión de capacidades humanas, con prótesis biónicas, implantes neuronales, exoesqueletos y demás, camino al cyborg.

Ahora bien, ya Marx, al hablar del trabajo, había definido las herramientas como la extensión del cuerpo humano. Esto nos obliga a detenernos en el “trabajo” y en la “extensión”. El “trabajo” es un proceso entre el hombre y la naturaleza, “proceso en que el hombre, por su propia acción, media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza” , mientras que la “extensión” es todo lo que no sea cuerpo.

Todo lo que hace el hombre, la acción de existir, es un proceso en la naturaleza, de modo que trabajo es toda acción humana.

Por otra parte, el hombre se define tanto por su cuerpo, como por ser término de una sociedad. Los cuerpos están tramados y lo que aglutina la trama son extensiones del cuerpo. La forma del entramado de cuerpos humanos es la cultura. Podría decirse, llevando las cosas a una arbitrariedad acaso extrema, que la cultura es la extensión de los hombres, su herramienta para trabajar el proceso de su relación con la naturaleza, es decir, con el mundo, con la realidad.

Basados en Marx, podríamos tender un arco entre prótesis y herramienta, que es lo que vienen haciendo futurólogos y autores de ciencia ficción. Michel Houellebecq habla de un hombre final, un neohumano o un posthumano, que es una persona reducida a una pura memoria digitalizada y almacenada en una máquina. Es decir, llegamos a un momento en que se disuelven los límites entre persona y extensión.

Antes de esa instancia, se podría pensar cómo el trabajo hecho con extensiones modifica los cuerpos y la sociedad. Volvamos a Marx: “El hombre se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural. Las fuerzas corporales de que dispone su organismo, brazos y piernas, cabeza y manos, las pone en movimiento para apropiarse de la materia natural bajo una forma útil para su propia vida. Al operar por medio de ese movimiento sobre la naturaleza externa y transformarla, transforma al mismo tiempo su propia naturaleza” (El Capital, libro I, cap. 5).

Muchos se asombran ante el hecho de que un niño, si no fuera criado por humanos que le enseñan a caminar parado sobre sus dos piernas, posiblemente se trasladaría de otra manera. La cultura desde que somos homínidos ha ido transformando nuestros cuerpos de muchas formas. El hecho de que no caminaríamos erguidos si no lo aprendiéramos no es diferente al hecho de que nuestros cuerpos están hechos para depender como pedúnculos de la madre mucho tiempo, de la ropa para no morirnos de frío, de las casas, de las pastillas, de los audífonos, etc. En suma, ya no tenemos cuerpos naturales, como los tiene un murciélago, un sábalo o incluso un gato doméstico. Sin la cultura, no sobreviviríamos.

En un sentido —insisto, forzado quizás hasta la exageración o el bolazo—, la cultura es una prótesis. La prótesis por excelencia. La prótesis total. La prótesis que es la realidad de los humanos y que los determina. Los hombres inventan a las herramientas y esas herramientas inventan al hombre, como expresa Stanley Kubrick con los monos al inicio de “2001: odisea del espacio”.

En estos tiempos de inicio de la inteligencia artificial generativa, encuentro un experto tras otro diciendo que la IA es una herramienta. Lo dicen como si fuera aleatoria. El hombre sería el mismo si un día la IA se apagara, sólo que con menos recursos técnicos. Aún no han empezado a asomarse a la consciencia de que la inteligencia artificial generativa está inventando a un nuevo hombre. Nos estamos recreando con el invento de la inteligencia artificial generativa.

Igual que lo hicimos con la palabra.

Con el fuego.

Con el arte.

Con la cocina.

Con la ley.

Con el espíritu.




viernes, 28 de noviembre de 2025

Cráneo

Escucho a un cráneo experto en IA decir que la IA producirá un avance revolucionario en la educación porque ya no hará falta que los docentes conozcan a cada alumno, porque eso lo hará la IA, ni que los alumnos tengan que aprender nada, porque todo lo sabe la IA, ni que las instituciones deban diseñar planes de estudio o programas porque eso lo hará la IA, y que la IA llevará al extremo las clases online —por ejemplo cada docente creará un avatar personalizado para cada alumno y cada alumno para cada profesor—, que las clases que da un profesor en un idioma se ofrecerá en todos los idiomas, que las clases se podrán tomar en cualquier momento, y entonces una carrera universitaria puede completarse en 4 meses o en 40 años. 

Todos los datos ya los tiene la IA.

Todos los criterios para decidir ya los tiene la IA.

Todas las intuiciones ya las tiene la IA.


Fascinante.


Ahora bien, lo confieso, yo me ubico en una guerra:

- Anti IA vs. Pro IA

- Humano vs. IA

- Conservador vs. Moderno

- Soberanía intelectual vs. Mente Controlada por Silicon Valley

- La IA nunca podrá alcanzar lo que hacemos los humanos vs. La IA alcanzará en unas horas todo lo que pueden hacer los humanos y en otros minutos más lo superará en miles de veces

- La IA pasará de moda y lo humano seguirá siendo todo vs. La IA es el próximo paso en la evolución del Homo

- Viejochotismo vs. Juvenilia


Frente a lo que dice el Cráneo se me ocurre pensar que su idea de la educación se reduce a la transmisión de datos.

Es una idea asombrosamente pobre.

Ni siquiera me dan ganas de argumentar contra tamaña imbecilidad.

Si la IA está diseñada con esa idea, me aferro mucho más a mi posición anti IA.


En todo caso, me quedo con recordar que Claude Lévi-Strauss, por ejemplo en “Las estructuras elementales del parentesco”, construye esos armatostes cuyo único soporte es la racionalidad —tan típico de los franceses, que fabrican esos cosos para proyectarlos a la realidad y no ver en la realidad otra cosa—, y sin embargo, llega a un punto en que las herramientas racionales no le alcanzan. Entonces, recurre a la magia. Sobre el tabú del incesto dice: “Es, pues, el espíritu humano quien, al prohibir el incesto, se afirma como espíritu y se separa definitivamente de la naturaleza.”


Segundo, cuando se dice que la IA intuye, ¿cuál es la idea de “intuición” que se usa? Hay diez mil definiciones de “intuición”. A veces se usa simplemente para designar un modo de conocimiento o captación que uno no puede explicar. Sin embargo, tiene sustancia en los humanos. Si la intuición de la IA es algo que simplemente no es racional, quizás habría que hablar de otra cosa, o de la “intuición de la IA”.


Tercero, lo que sostiene al teatro en persona, a los partidos de fútbol en la cancha, a los recitales, es esa chispa que se produce.


Si lo generativo como novedad de la IA actual es esa chispa, la intuición, el espíritu humano, entonces estamos ante la ampliación de lo humano, su extensión, su metamorfosis.

Si lo generativo es algo técnico, recursos ingeniosos e infinitos para hacer lo mismo, como es el caso de transmitir conocimientos, entonces son máquinas y las “alucinaciones” (otra idea que hay que revisar) son el chiste de cómo algo que debe ser eficiente, no lo es.


Finalmente, pido perdón porque estoy diciendo cosas que ya han sido pensadas trillones de veces y han sido dichas desde el siglo XIII.









martes, 7 de octubre de 2025

Mi razonamiento y la IA

Todo mi razonamiento es original. 

Mi razonamiento soy yo. 

La inteligencia artificial aún no puede reemplazarlo.


jueves, 17 de abril de 2025

Una revolución instrumental

Cada técnica inventada por una sociedad humana acabó por modificarla.

La pólvora, por ejemplo.

La AI es una técnica revolucionaria.

Nos encandila con la ilusión de una refundación de lo humano.

Y posiblemente sea así, como lo fueron la escritura, el fuego y el bipedismo.

Pero la escritura no hizo desaparecer la conversación, el fuego no hizo desaparecer la conexión con el mundo crudo y el bipedismo no disolvió la sociabilidad primate.

La AI va a transformar a las personas no sabemos bien cómo ni cuánto, pero usarla no reemplaza la experiencia que sólo se obtiene viviendo los procesos con el cuerpo, ni reemplaza la creación de belleza profunda (epifanía), ni, sobre todo, atiende a la motivación, incluso de usarla, es decir, el deseo.





miércoles, 16 de abril de 2025

La AI es la inteligencia del hombre unidimensional

La función básica de la AI es la de resolver asuntos.

Para Karl Marx, “resolver asuntos” era satisfacer las necesidades y se llamaba “trabajo”.

Decía que el trabajo surge de la capacidad humana de transformar la naturaleza mediante la creación y uso de herramientas, las cuales son prolongaciones de los órganos del cuerpo

En el primer volumen de El Capital escribe que “los factores simples del proceso de trabajo son la actividad orientada a un fin, o sea, el trabajo mismo, el objeto sobre el que se trabaja y los medios de trabajo. [...] El medio de trabajo es una cosa o un complejo de cosas que el trabajador interpone entre él y el objeto de su trabajo, y que le sirve de conductor de su actividad sobre este objeto.”


Los medios de trabajo son las herramientas, a las que llama “prolongación de los órganos del cuerpo”. 

Marx es siempre tan fecundo. Detenerse en “prolongación de los órganos del cuerpo” puede llevar a que generaciones discutan el tema sin agotarlo. 

A modo ilustrativo, “prolongación de los órganos del cuerpo” son una piedra con filo para cortar la carne, los libros para conservar datos, la ropa para abrigarse, el fuego para hacer comestible plantas y animales, los marcapasos para regularizar el ritmo del corazón, el lenguaje para acordar temas, los lentes para ver, los bueyes domesticados para que aren.

Si queremos sintetizar, diremos: la cultura.

Aquello que está fuera del cuerpo, más o menos adosado al cuerpo, y que es producto de una sociedad.

Marx observa, además, que el trabajo no solo transforma la naturaleza, sino que también moldea al propio ser humano, ya que el trabajo y las herramientas influyen en su desarrollo físico, intelectual y social.

Bien, la AI es una prolongación de los órganos del cuerpo.

Vino para sumarse a los audífonos, las carretillas, los aire acondicionados y las pastillas para tratar a los psicóticos.

En un sentido no es más que una linterna, una regla o un revólver.



También detenerse en “satisfacer las necesidades” puede llevar a que generaciones discutan el tema sin agotarlo. 

Cómo es satisfacer.

Cuáles son las necesidades —si son universales, si son productos históricos, si un poco de las dos cosas. Qué relación tienen con el deseo.

Leemos un Marx economista, materialista, mecanicista, pragmático. Piensa en un hombre primero como un animal que necesita comer, y entonces corre detrás de una presa, pero luego agarra una piedra y se la arroja. La piedra es una extensión de su cuerpo.

Leemos a un Marx concentrado en lo pragmático, planteando un trabajo que tiene sólo una dimensión, la de conseguir un resultado.

Posiblemente una lectura más profunda y desde otras perspectivas nos permita hallar en Marx otras dimensiones.

Por ejemplo, el placer. Trabajar sólo por el placer de hacer algo, independientemente del resultado.

O la experiencia. Percibir en el trabajo el modo en que la experiencia de una sociedad es tramada, puesta en juego, enriquecida, transformada.

Puede enfocarse la estética del trabajo. El mismo resultado puede obtenerse de infinitas formas y cada una tiene un valor estético, que podríamos considerar en sí.

Podemos volver sobre el tema de las motivaciones, que pueden ser buscar el resultado, o quizás no. Muchas cosas se hacen por un impulso, sin buscar un resultado. Marx plantea que el trabajo sirve a la satisfacción de las necesidades, pero en muchos casos las necesidades están satisfechas y aún así las personas siguen trabajando. 


La AI fue diseñada para obtener un resultado. Es decir, su realización es, básicamente, la eficacia —tiene otros aspectos, pero son derivados y contingentes.

De modo que la resolución de temas con la AI carece del placer de hacer por hacer, no involucra la experiencia de quien la usa, ni una dimensión estética, ni tiene como requisito conocer cuál es la motivación del usuario para requerirle que haga algo.






Niveles del uso de la AI

 En este momento, que podría no durar mucho, la AI se está usando en estos niveles:

 

Nivel 0: Hacer consultas simples

Nivel 1: Resolver problemas estructurados (aplicaciones específicas, como cálculos).

Nivel 2: Análisis crítico, inferencias y razonamiento más avanzado

Nivel 3: Creatividad (generación de contenido original).

Nivel 4: Toma de decisiones

Nivel 5: Conversación fluida, en la que la AI emula a un humano

 

A esta altura, se cree que la AI tiene consciencia, y se proyecta esa consciencia sobre todos los niveles.




martes, 8 de abril de 2025

COYUNTURA - Cuál inteligencia

 Es inteligente no tomar las cosas “como dadas”.

Es inteligente desarmar lo que se nos dice.


Si nos ordenan “este es el límite”, podemos pensar:

¿Por qué acá y no más allá o más acá? 

¿Por qué el límite? 

¿Durante cuánto tiempo? 

¿Quién lo pone?

¿Es para todos o para algunos?


Si nos ordenan: “esto es la democracia”, podemos pensar:

¿No puede ser de otra manera?

¿Si es el gobierno de todos, por qué hay tantos que están mal? ¿Deciden estar mal?

¿Es sólo una cuestión política? ¿No involucra la economía?


Quienes aceptan los límites como naturales

Quienes aceptan las ideas cerradas como incuestionables

Se someten a ellas


Están adentro de la Matrix


Si no nos atrevemos a pensar de modo crítico, aceptamos que nos esclavicen.


En este momento la idea de AI, Inteligencia Artificial, es como el cielo.

Está sobre todos.

No somos conscientes de hasta qué punta nos domina, no el jueguito o la herramienta que responde preguntas y dibuja a Milei con un león, sino la que maneja los turnos de la obra social, la distribución de agua, el sistema financiero entero.


Con esto, aceptamos una particular idea de qué es la inteligencia.


Nos convendría pensar un poco en eso.


De qué inteligencia estamos hablando.


¿Nos están sometiendo con la Inteligencia Artificial?

Si no somos capaces de pensar en cuál es la inteligencia que nos dictan, ¿no estaríamos teniendo en la AI la misma superstición que teníamos cuando pensábamos que la Iglesia nos decía la verdad (cuando la Inquisición destrozaba cuerpos en sótanos) o que la Ciencia nos decía la verdad (cuando su objetivo era enriquecer a los más poderosos y fabricar bombas que tiraba en Hiroshima)?

¿No nos están sometiendo con una particular, quizás sesgada, quizás maniquea, quizás bastante estúpida, idea de inteligencia?

¿No podemos cuestionar esta inteligencia?

¿No podemos salir del campo de esta inteligencia?

¿No podemos liberarnos de la inteligencia?





viernes, 28 de marzo de 2025

La posibilidad de negociar con las AI

Las inteligencias artificiales están dejando como efecto una proliferación de realidades como sueños, pesadillas o algo que es como los sueños y las pesadillas, surgidos del estado de semialienación de la pandemia.

Ya perdimos el poder de usar o no la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial ya está regulando todos los aspectos de la vida social.

Milei está diciendo que quiere achicar el Estado usando la AI, con lo que demuestra una flácida perspicacia, porque las AI ya están gobernando, caótica y masivamente, el entorno en que está sumido el Estado.

Lo que en todo caso podría hacer un Gobierno es buscar formas de integrar el universo de las AI, que en este instante se está expandiendo a una aceleración descomunal, para lograr sus objetivos —negociándolos con los dueños de las AI; he ahí el quilombo que mete China con DeepSeek y el ejército de AI en que trabaja. Paul Valéry: “No se puede gobernar con la pura coerción, hacen falta fuerzas ficticias.”)

 



Para los mortales, en tanto, está sucediendo esto:

En el nivel 0 se usa la AI para preguntarle cosas

En el nivel 1, para que resuelva problemas

En el nivel 2, para que razone

En el nivel 3, para que cree

En el nivel 4 para charlar

A esa altura, se piensa que la AI tiene consciencia.


https://tektonikos.website/de-donde-salio-deepseek/


domingo, 9 de marzo de 2025

Powerpoint

 Mi colega periodista tiene 70 años.

Como periodista está al día con todo. Sus aguas son las aguas de la coyuntura al minuto. De nada se entera más de 45 minutos después de que sucedió.

Cómo persona de 70 años, aunque no son los 70 de su padre, que ya estaba plenamente jubilado de todo, hay temas que ya no alcanza.

Las últimas bandas de moda, palabras, marcas, famosos, redes sociales.

Se va quedando atrás.

Usa la AI, pero un poco. Cuando se le complica, la pide ayuda a la hija.

Los otros días le pidió ayuda para hacer un powerpoint.

En realidad, ya lo había hecho, pero alguien le dijo que estaba anticuado, que los alumnos ya ven todo el tiempo powerpoints de ahora, tienen otro código.

Entonces trató de que una AI le hiciera una versión “moderna” de su powerpoint.

Fracasó.

Le pidió a la hija.

La hija lo hizo.

Le agradeció, pero al hacer correr el powerpoint vio que, aunque era más lindo de colores, tenía diseño, piripipí, era moderno, había cambiado sus palabras.

Le había puesto adjetivos que él jamás usaría —por horribles, porque él no adjetiva y porque cambiaban el sentido de lo que había escrito.

También había simplificado lo que había escrito en general. Lo había achatado, lo había hecho neutro, objetivo, técnico.

Le había hecho perder toda la sutileza, la paradoja, la ironía, las implicaciones.

Lo había empobrecido.

Y le había apagado las entrelíneas, que es su trabajo principal y más logrado.

Cuando llegó el momento de la presentación, pasó el primer powerpoint que hizo, que era bastante espantoso.


miércoles, 26 de febrero de 2025

Orden

Cuenta Kurt Vonnegut en “Payasadas”:

Durante un tiempo (mi hermano) Bernard trabajó para el laboratorio de investigación de la General Electric, en Schenectady, Nueva York. Allí descubrió que el yoduro de plata podía hacer que cierto tipo de nubes se precipitaran en forma de lluvia o nieve. Sin embargo, en su laboratorio reinaba un desorden tan espantoso que un extraño podía morir de mil maneras distintas según con qué tropezara.

El oficial de la compañía encargado de la seguridad casi falleció de un infarto cuando vio esta selva de celadas mortales y trampas explosivas, y reprendió duramente a mi hermano.

—Si usted cree que este laboratorio no está en condiciones —le replicó mi hermano—, debería ver cómo está la cosa aquí.

Y se dio unos golpecitos en la cabeza con las puntas de los dedos.


¿El desorden de la información de mi computadora es el mismo del de mi cerebro?

¿Podría suceder que antes de que termine el año una milagrosa AI china se habrá desarrollado lo suficiente como para ordenar la información en el cerebro de alguien y que le dé el mismo orden a su computadora?

Diríamos que no, considerando que el orden de un cerebro, que no guarda sino constituye los datos, que es fluido, que funciona con mecanismos que no se terminan de conocer, que es parte de una red porque no existimos sino en red con otras personas, que no es sólo físico, que tal vez está conectado con los dioses, que tal vez está conectado con el Universo, que incluye el caos, no puede compararse con el orden que puede haber en una computadora.

¿O sí, si consideramos las computadoras cuánticas y otras que no tenemos idea de que existen?

Esa AI debería superar lo que postula Jorge Luis Borges en “El idioma analítico de John Wilkins”.

Recordarán ustedes:

El doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en:

a. pertenecientes al Emperador

b. embalsamados

c. amaestrados

d. lechones

e. sirenas

f. fabulosos

g. perros sueltos

h. incluidos en esta clasificación

i. que se agitan como locos

j. innumerables

k. dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello

l. etcétera

m. que acaban de romper el jarrón

n. que de lejos parecen moscas







miércoles, 12 de febrero de 2025

Inteligencias

 



Va siendo indispensable para muchos oficios usar los recursos de las inteligencias artificiales para tener el pulso de la nube del sentido común en internet.

Luego, es indispensable aplicar la inteligencia humana: inspiración, intuición, creatividad. 



martes, 31 de diciembre de 2024

Lo Artificial

 



Resulta interesante que haya habido tanto cuestionamiento sobre qué es la inteligencia, que se hayan desarrollado tantas hipótesis, que desde la gente que mejor pensó el tema en los campos de la filosofía, la epistemología, la lógica, la neurología hasta en el nivel de la mayor tontería, el tema haya tomado un desarrollo muy expandido, con muchos y muchas entusiastas hablando inclusive de inteligencia emocional, artística, lingüística, matemática, espacial, corporal, interpersonal y muchas otras, y ahora cuando explota brutalmente la cuestión de la inteligencia artificial, la idea de inteligencia no genera la mínima duda.

¿Qué es lo artificial?


martes, 29 de octubre de 2024

La pelotudez

Santiago Siri uno de los expertos en inteligencia artificial en Argentina, por la teoría que maneja y también porque ha invertido en inteligencia artificial, es decir es empresario, la inteligencia artificial no es sólo su tema de interés, sino que es de donde saca el dinero para vivir, etc.

Dice que Argentina es el segundo país en el mundo en usar Chat GPT, que se destaca por sus programadores y que, en fin, que estamos en una buena posición para la largada de la vida que se viene.

La vida que se viene, por ejemplo, tiene un clon digital de Santiago Siri trabajando por él.


También dice que la “magia humana” está muy lejos de ser rozada por la inteligencia artificial. 

En esto pareciera coincidir con Miguel Benasayag, que está convencido de que la inteligencia artificial es tanto indispensable como tiene la limitación de funcionar bien. “La máquina no puede ser pelotuda”, dice, enfatizando que la pelotudez es indispensable para ser humano, en tanto involucra la experiencia del cuerpo, el tiempo, la vida que se crea a partir del error, aquello de la sociabilidad que no surge de la suma de individuos y otros temas. 



La semana pasada me encontré con un amigo que era periodista, un periodista bastante destacado, que fue editor de dos medios de vanguardia, es decir, que había desarrollado mucho su profesión. Me contó que está trabajando con la inteligencia artificial, evaluando distintos ensayos creados por AI sobre un mismo tema, para evitarlos y al fin elaborar él un ensayo final con aquel material. 

¡Inteligencia artificial e inteligencia humana trabajando unidos para siempre!

También me dijo que tiene que competir con miles de periodistas de todo el mundo, que lo que le pagan no le alcanza para pagar las expensas y me terminó preguntando si no hay lugar para él en la revista DangDai, cuyos editores llevamos la agenda diaria en un cuadernito de papel, no tenemos perfil en X y todavía no entendemos qué es Chat GPT, y por eso en cualquier momento apareceremos en el geriátrico llamado “Viva Perón Cool”.