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martes, 10 de marzo de 2026

La verdad y listo

 Ayer escuché a un tipo decir: “me tienen podrido, voy a decir la verdad y listo”.

Pensé que sería una buena consigna para un taller literario.

“Escribir en dos páginas qué sucedió para que el tipo dijera esa frase”.


El momento de la honestidad.

El sincericidio.


Me vienen a la cabeza diálogos que escuché.


— Deberías saberlo. Simplemente no creo que esto vaya a funcionar como vos creés… No soy alguien que vaya a quererte como vos querés que te quieran.

— ¿Querés que sigamos juntos o no?

— Para siempre, no.


— Sentí repulsión cuando me tocaste.

— Sos una consentida.

— O sea, la idea de coger con vos me da ganas de arrancarme la piel. 

— Nunca vas a ser feliz... Vas a creer que encontraste a un hombre mejor pero te vas a rebelar contra él porque vas a decir que necesitás ser vos, pero no querés ser vos, nada más querés quejarte por no ser alguien.

— ¿La querés?

— No, pero ella no me odia. Dejaste de tener sexo conmigo… nunca te engañé.

— ¡¿Esto no fue engañarme?!

— La vida con vos es triste.


— ¿Tuvieron sexo?

— Sí.

— ¿Cuántas veces?

— No lo sé.


— Creo que nunca te quise como necesitabas ser querida.

— Somos analfabetos emocionalmente.


— Soy su amante. Lo amo. Soy su enemiga, y no te soporto.


— Sos un buen tipo... pero no existís.


—Si querés amor, el amor es esto que tenemos. Esto es la vida real. No una novela.







lunes, 9 de marzo de 2026

Romántico

Soy romántico.

Para los románticos estar enamorado es sólo dos, sólo vos y yo, sólo nosotros.

Un cuento con tufo a ropa vieja húmeda.

Soy romántico porque soy viejo.

Soy de Rolando Rivas taxista.

Soy hijo de gente que escuchaba boleros, vivir así es morir de amor, y es que eres mi existencia, mi sentir, eres mi luna y eres mi sol.

Para ellos, para nosotros los románticos, estar enamorados es vivir un sueño.

Poner la esencia de nuestro ser, dar la vida, hasta el último aliento.

Pero entonces se parece a un incendio que lo consume todo.

Este amor que de amor va muriendo

Es decir, empieza con fecha de vencimiento.

Hemos sido enamorados de esta manera, apasionada, feliz y trágica.

Hemos despreciado el amor administrado, la pasión gestionada.

Quizás pudimos elegir vivir el amor de otra manera, quizás no quisimos.




martes, 20 de enero de 2026

Una determinación para siempre

Para quien más amamos reservamos nuestros peores demonios.


Cuando era chico un perro le mordió una mano y le quedaron cicatrices muy visibles.

Siempre se ha mirado la mano y las cicatrices le han dicho algo de él.

Está determinado por esas cicatrices.

Antes, está determinado a estar determinado para siempre por esas cicatrices.

“Señas particulares”.

Podría cuestionar esa determinación para siempre.

Las cicatrices no se borrarán, pero no tienen por qué determinarlo de la misma forma toda la vida.


Algo ha dejado en él una cicatriz de intensidad y presión.

Presiona intensamente a otras personas.

No deja desear.

No da lugar a que lo extrañen.

No deja espacio personal.

No deja a otras personas vivir sus vidas en intimidad, se mete en todo.

No las deja pensar.

No las deja mirarse en el espejo.

No las deja desear a otras personas —lo que es indispensable para que puedan elegir estar con él.

Las secuestra.

Las ahoga.


Ojalá que, por su bien, esto no sea una determinación para siempre.