lunes, 23 de marzo de 2026

Un rito por los 50 años de la dictadura militar

Los vampiros siempre controlaron Argentina.

Hubo momentos en que un gobierno les disputó el control para distribuir un poco mejor la riqueza que se genera en nuestro país.

En 1976 los vampiros pusieron a sus perros militares a aterrorizar a la gente y de esa manera poder chupar toda la sangre que querían sin que nadie los molestara.

Ese fue el objetivo de la dictadura militar y los vampiros nunca abandonaron el empeño por seguir con el plan.

Entre 2003 y 2015 el Gobierno le discutió el poder. Antes y después fue su lacayo.

Hoy tienen a un alcahuete salido de una de comparsa y no se ve asomar a nadie que tenga la decisión de correrlo, el coraje de enfrentar a los vampiros ni la ambición de representar a la gente a la que los vampiros están llevando a un estado de vileza.

Entre los argentinos, sin embargo, pervive un sentido de dignidad que no acepta a esta basura de chupasangre y no naturaliza la vida humillante que buscan imponerle.

Quien tenga esa consciencia y ese sentimiento, es bueno que haga algo con eso.

Cualquier cosa. Aunque sea poco, aunque sea mal.

Agradecemos a Nicolás Varchausky y toda la gente que trabajó con él en el Parque de la Memoria para advertir que no olvidamos los crímenes de los militares y ni aceptamos que nuestros hijos sean en su alimento.

Varchausky convirtió los nombres de algunas personas secuestradas, torturadas y asesinadas por orden de los vampiros, en breves melodías, reemplazando las letras de los nombres por notas musicales.

El piano tocando nombres de desaparecidos fue un rito.

Los ritos están para mantener en el presente algo que sucedió para superarlo.

Eso sucedió ayer en el Parque de la Memoria, en una tarde que se ofreció como un lugar adecuado para el rito.










sábado, 21 de marzo de 2026

Libro sobre China bajando la pobreza: tres pescados y una caña en cómodas cuotas

El jueves pasado presentamos el último libro que escribimos con Néstor Restivo, “China, una muralla contra la pobreza”.

Informamos de las entrevistas que fuimos teniendo con académicos, funcionarios del gobierno e intelectuales durante siete años, en los que también recorrimos proyectos de alivio de la pobreza en las provincias de Guangdong, Gansu y Qinghai y en las regiones de Tibet, Guangxi y Xinjiang. El jueves compartimos fotos y detalles de tres de esos proyectos.

Presentamos el libro a un centenar de amigos y de gente que ya entiende que China es parte de nuestra realidad. Gente que, sobre todo, no acepta que en un país como Argentina haya gente viviendo en la calle y chicos que no comen bien.

¿Por qué, si China, con 1400 millones de personas, pudo acabar con la pobreza?


Contamos que los políticos no estaban rosqueando, chupándole las medias a Trump, ni entregándole el país a los chupasangre, sino que anduvieron por los lugares más inhóspitos de China discutiendo con los pobres cómo hacer para que no fueran más pobres.

Explicamos que el gobierno solucionó la situación de la gente menos con subsidios que con créditos razonables para actividades que funcionaron porque la economía crece.


El Estado no hizo eso de “no le des pescado al pobre, enséñale a pescar”, sino que les vendió las cañas a los pobres (en cómodas cuotas), les enseñó a pescar, les dio tres pescados a los que venían con hambre atrasada y sembró una población descomunal de peces en el río para que el que tuviera la iniciativa, pescara.

Dijimos que aún en una situación de desigualdad social muy incómoda, terminar con la pobreza no fue un fin en sí mismo, sino una consecuencia de elevar el nivel de vida de todos los chinos. Los ricos más ricos, los pobres menos pobres.


Advertimos que no hay una receta china que, aplicada a la Argentina, de cómo resultado el fin de la pobreza. Lo que China ofrece es la esperanza, porque hace 80 años estaba destrozada, con millones de pobres muriendo de hambre y todos viviendo en la miseria, y hoy han acabado con la pobreza.

Si ellos pudieron, también otros, nosotros, podemos sacarnos a los chupasangre de encima como para poder producir lo suficiente para que la gente tenga trabajo y todas las familias tengan tres platos en la mesa cada día.








 

 

  

domingo, 15 de marzo de 2026

TONY

En el barrio de Saavedra vivió, o estuvo, o pasó, un hombre llamado Tony. 

Un día descubrí que había hecho un banco de hierro en la esquina de Ruiz Huidobro y Roque Pérez. 

Es un banco muy, muy pequeño, que montó el aire libre, entre tres postes de luz que están juntos. Toni, se ve, tenía vocación u oficio de herrero, porque toda la armazón es de hierro, tiene muchas soldaduras, cinchos y tornillos, y aunque es muy incómodo para sentarse, lo decoró con arabescos de hierro y también, en el breve respaldo le puso una letra T, luego el número 1920, luego las letras ON, luego el 2020, y al fin una Y. Número y letras son de hierro, y las letras, están soldadas sobre chapitas. Pintó el banco de violeta y como asiento le hizo una base de cemento sobre la que pegó cerámicas azules para el piso.




A un par de metros, sobre una pared de una escuela, instaló otro banco, y en la misma pared en la altura, arriba de la señal donde dice el nombre de la calle, colocó una mariposa que también hizo con hierro, que tiene escrito “SONRIE QUE LA VIDA VUELA”. 

Cuando descubrí estas obras, pensé que el tal Tony trabajaba en mantenimiento en el conjunto de escuela, convento e iglesia de la cuadra, de modo que fui a preguntar por él a la sacristía. Para mi sorpresa, nadie tenía idea. Ni siquiera habían visto los bancos. 

Extrañado, fui a preguntar a un kiosco que estaba frente al banco, cruzando la calle. Era un viejo kiosco, atendido por un viejo kiosquero. Me señaló una casa y me dijo que le parecía que vivía allí.

—¿No sabe por qué instaló ese banquito? 

El hombre meneó la cabeza mientras su gesto era de perfecta indiferencia.

— ¿Pero quién era? —le insistí.

— No sé.

Me quedé esperando. No dijo nada. El viejo no tenía el mínimo interés en el asunto.

Un poco me impacienté.

— ¿No sabe quién era, que puso ese banco? ¿No le parece extraño que alguien ponga un banco para los demás, ahí enfrente?

No me miró más.

Fui a tocar el timbre a la casa que me había indicado y sin abrirme la puerta, un hombre me dijo que le habían alquilado el garaje, y que se había ido durante la pandemia.

El banco tenía el número 2020, año de la pandemia. 



Consulté más tarde en una librería y su dueña me dijo que tampoco sabía casi nada, sólo que el hombre estaba muy mal, “me parece que tenía demencia senil”, y que creía que estaba viviendo del otro lado del parque.

¿Por qué creía eso? ¿Cómo sabía? ¿Tenía familia, el hombre? ¿Qué más sabía de él?

No obtuve respuesta.

Todo lo que queda de Tony es el banquito, el otro banco y la mariposa. 

Tal vez era viudo. Tal vez tenía hijos que vivían 233lejos. Tal vez no vivía solo.

¿Por qué escribió 1920?

¿Por qué hizo el banquito?

Quizás tenía mucho para dar.

Quizás quería mucho dar algo.

Quizás no tenía a quien dárselo. Quizás no tenía para quien vivir y pensaba que cualquier cosa que hiciera, no le serviría a nadie.

Todo lo que tenía para dar era hacer un banquito para que quien anduviera caminando por Saavedra y se cansara, tuviera dónde sentarse. 

No es un personaje del barrio. Nadie lo menciona, nadie lo recuerda. Nadie sabe si está vivo, ni sabe nada de su vida.

Dejó algo, con una intención angelical, y desapareció, quizás en la locura.

Para todos, es menos que un recuerdo. Nadie le prestó ninguna atención. Pasó como un fantasma.

Tal vez hizo el banquito para que alguien, algunos años después, piense en esta dimensión de la vida. Vivimos 60, 70, 80 años, no más del tiempo necesario para un repentino aletazo de una mariposa; para que llegue al piso, desde la rama de la que se desprende, una hoja de un árbol. Lo que tarda una gota en entrar en el agua. 

No más. 

Nos afanamos con tantas cosas, con ideales, con sacrificios, con amores, con anhelos, con fracasos, éxitos, hijos, y sin embargo nuestra vida, como la de Tony, es un solo tintineo de una estrella. 

Y sin embargo, algunos tenemos la necesidad de dar algo, dejar algo, crear algo que le sirva a otro, aunque sea a un caminante que necesita sentarse un minuto en un banco muy incómodo.






Aprendiz de brujo

En Cenital, Alejandra Kohan se detiene a pensar en la "subjetividad de la época".

Piglia veía en Borges que la literatura no refleja la realidad, sino que de un modo particular la antecede. 

En realidad, se trata de algo dialéctico, entre la premonición y la instalación de la premonición —algo parecido a la profecía autocumplida.

Piglia veía que Borges detectaba tramas lógicas o conflictos que aún no se han manifestado plenamente en la historia, y al escribir sobre ello, los lectores empiezan a ver el mundo desde ese punto de vista.

Borges no era un adivino, sino que su genio le permitía identificar las estructuras de poder y lenguaje que terminarían dominando la sociedad (por eso, cuando suceden algunas cosas, decimos “esto es borgeano”).

Presenta lo que ve en un formato paranoide, como en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, en que una sociedad secreta inventa un mundo que termina reemplazando al mundo real.

Piglia induce que el fondo del tema en Borges es que veía que la realidad se construye como un texto. De ello se deriva que si alguien (la oligarquía, una corporación, la Iglesia, un grupo de sabios) tiene el poder de imponer un relato, la realidad se plegará a él.

El proceso de construcción de ese texto es la ficción. Borges no solo narraba, sino que en sus cuentos y ensayos ponía a prueba hipótesis sobre cómo funciona el universo o la política.

Para Piglia, Borges no profetizó, sino que diseñó una arquitectura ontológica con la que luego la sociedad fue interpretando la realidad.


Estos son textuales de la clase de Piglia (https://www.youtube.com/watch?v=m3htEzn1BIc):

El problema no es cómo está la realidad en la ficción, que es lo que en general se busca, cómo una novela representa la época. Más que tratarse de ver cómo está la realidad en la ficción el problema es ver cómo está la ficción en la realidad. Esa es la vuelta que dio (Borges). ¿Cómo actúa la ficción en la realidad? ¿Dónde la buscamos a la ficción en la realidad? Porque si ustedes me permiten una traducción, es lo que Gramsci llamaba Hegemonía ¿no? Lo que Valery llama… Valery tiene una frase lindísima, dice: “No se pude gobernar con la pura coerción, hacen falta fuerzas ficticias”. Hay que crear un consenso. Por lo tanto, hay que construir utopías, ficciones, ilusiones, cuestiones. Macedonio y Borges empezaron a hacer eso, empezaron a buscar eso, a percibir cómo eso funciona.

En Tlön está la realidad y después está un texto escrito que incide sobre la realidad y la transforma. (…) Si uno lee la Enciclopedia Británica sabe cómo es el mundo en el que estamos moviéndonos. Tiene alguna idea, por lo menos. Hasta ahí estamos bien, es un mundo paralelo. Pero resulta que el mundo paralelo de Tlön empieza a intervenir en la realidad y la empieza a transformar. El final del relato es extraordinario. Dice: El mundo será Tlön.




viernes, 13 de marzo de 2026

Una pavada

Hace muchos años estuve en una entrevista abierta que le hicieron a la escritora de novelas Nené Cascallar, tal vez en la Feria del Libro.

Los artistas, los políticos, los pubilicistas, de diferentes modos captan algo que hay en el alma masiva de la gente, del Pueblo. Nené Cascallar se lució aquel día poniendo en palabras hebras del sentido común de su público.

Dijo, por ejemplo, que a los varones les cuesta mucho estar con las mujeres. Forzados a estar juntos mucho tiempo en una misma casa porque se casaron, el varón se aburre de la mujer y ya se quiere ir a ver la televisión o a dormir. 

— Porque ¿qué quieren los varones? —preguntaba—. Quieren estar con otros varones. Quieren ir a jugar al fútbol, a hablar de negocios, todas esas cosas que hacen entre ellos.

Podía ser una verdad muy parcial o caprichosa, pero era una verdad.

En otra parte de la charla habló de la infidelidad. Dijo que la infidelidad es tener intimidad con otra persona. Una chica que le cocina a un amigo, un hombre que le cuenta a su mamá lo que no le cuenta a su esposa. 

— No hace falta mucho. Nada de grandes traiciones, sexo, aventuras de película, pasiones. Alcanza con pequeñas cositas, un regalito que uno le hizo al otro y lo conserva en un lugar muy propio, algo que vivieron juntos, una pavada, pero que dejan al mundo afuera. La intimidad. Y además es muy solapada. Se puede hacer sin que nadie lo note y no es necesario confesarlo, porque es una pavada.

Nené Cascallar fue la autora de “El amor tiene cara de mujer”, que estuvo ocho años en el aire. Era sobre mujeres que trabajaban en un instituto de belleza. Estaban Bárbara Mujica, Iris Láinez, Delfy de Ortega, Claudia Lapacó, y trabajaron Rodolfo Bebán, Arnaldo André, Norma Aleandro, Evangelina Salazar y otros.





martes, 10 de marzo de 2026

La verdad y listo

 Ayer escuché a un tipo decir: “me tienen podrido, voy a decir la verdad y listo”.

Pensé que sería una buena consigna para un taller literario.

“Escribir en dos páginas qué sucedió para que el tipo dijera esa frase”.


El momento de la honestidad.

El sincericidio.


Me vienen a la cabeza diálogos que escuché.


— Deberías saberlo. Simplemente no creo que esto vaya a funcionar como vos creés… No soy alguien que vaya a quererte como vos querés que te quieran.

— ¿Querés que sigamos juntos o no?

— Para siempre, no.


— Sentí repulsión cuando me tocaste.

— Sos una consentida.

— O sea, la idea de coger con vos me da ganas de arrancarme la piel. 

— Nunca vas a ser feliz... Vas a creer que encontraste a un hombre mejor pero te vas a rebelar contra él porque vas a decir que necesitás ser vos, pero no querés ser vos, nada más querés quejarte por no ser alguien.

— ¿La querés?

— No, pero ella no me odia. Dejaste de tener sexo conmigo… nunca te engañé.

— ¡¿Esto no fue engañarme?!

— La vida con vos es triste.


— ¿Tuvieron sexo?

— Sí.

— ¿Cuántas veces?

— No lo sé.


— Creo que nunca te quise como necesitabas ser querida.

— Somos analfabetos emocionalmente.


— Soy su amante. Lo amo. Soy su enemiga, y no te soporto.


— Sos un buen tipo... pero no existís.


—Si querés amor, el amor es esto que tenemos. Esto es la vida real. No una novela.







lunes, 9 de marzo de 2026

Romántico

Soy romántico.

Para los románticos estar enamorado es sólo dos, sólo vos y yo, sólo nosotros.

Un cuento con tufo a ropa vieja húmeda.

Soy romántico porque soy viejo.

Soy de Rolando Rivas taxista.

Soy hijo de gente que escuchaba boleros, vivir así es morir de amor, y es que eres mi existencia, mi sentir, eres mi luna y eres mi sol.

Para ellos, para nosotros los románticos, estar enamorados es vivir un sueño.

Poner la esencia de nuestro ser, dar la vida, hasta el último aliento.

Pero entonces se parece a un incendio que lo consume todo.

Este amor que de amor va muriendo

Es decir, empieza con fecha de vencimiento.

Hemos sido enamorados de esta manera, apasionada, feliz y trágica.

Hemos despreciado el amor administrado, la pasión gestionada.

Quizás pudimos elegir vivir el amor de otra manera, quizás no quisimos.




Primates

En un documental sobre los chimpancés hacen el relato de cómo una banda se mete en el territorio de otra porque el suyo ya no le alcanza y los machos destrozan a los machos invadidos.

La explicación es económica, pero la manera en que los chimpancés matan a otros no es explicada de modo exhaustivo por la economía.

Hay algo más.

De hecho, los bonobos, primates parientes de los chimpancés, al encontrarse dos bandas, liberan las tensiones a través de las hembras: las de una banda tienen sexo con las de la otra.

Qué les pasa a los primates humanos que necesitan odiar a otros, agredir a otros, pegarles, violarlos y finalmente salir a destrozar a otros.







martes, 3 de marzo de 2026

El que cruzó la calle

Ayer al mediodía en avenida Paseo Colón, frente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, un tipo de unos 45 años, bastante rotoso, aunque no demasiado sucio ni quebrado, cruzó lo calle con la cara bañada en sangre. En mitad de la calle se cruzó con una mujer de su misma edad, que iba en dirección contraria con una botellita de agua. El hombre le pidió un poco de agua, la mujer se paró con un susto en la cara, le extendió la botella con dos dedos y apuró el paso. Cuando llegó a la vereda se dió vuelta para mirar al hombre, que ya había llegado a la otra vereda y se estaba lavando la cara con el agua de la botellita.

Lo que impactó a la mujer fue la sangre, el encuentro con el hombre, que él hiciera contacto.

No volvió a cruzar para ver si el hombre estaba bien, para llamar al SAME. A la gente de la calle les pasan cosas así.

La mujer estaba sacudida por el choque con el sujeto, pero no estaba impresionada por todo lo que había sucedido para que él llegara a aquel estado indigno.

Por la cabeza de la mujer pasaban las frases “es un borracho”, “es un vago”, “es un violador”, “está en la calle porque no le importó sostener una vida, seguramente ha dejado una mujer a hijos en la miseria”. Las frases culpaban al hombre.

Las frases culpaban a todos los hombres y las mujeres que duermen en la calle.

Sólo a la noche, muy tarde pensó que a lo mejor al otro día pasaba por el lugar y el hombre estaba acostado, y que ella lo vería dormido, y estaba muerto.

Pensó cuántas personas tiradas en la calle están muertas y la gente normal pasa al lado y no se da cuenta.


Esto no fue siempre así.


Sentimos que fue siempre así porque permitimos que nos obliguen a naturalizar la inhumanidad.





jueves, 26 de febrero de 2026

Voces

Manuel Puig dijo, con ese tono íntimo del que no podía salir aunque estuviera frente a un teatro lleno: “No pude hacer callar a esos dos personajes. Ellos contaban la historia mucho mejor que yo”.

Hablada de los protagonistas de “El beso de la mujer araña”.

También dijo: “Las voces han dominado mis libros”.

Quizás sabía lo que había dicho Juan Carlos Onetti de él: “Sé cómo hablan los personajes de Puig. Cómo escribe Puig, no sé”.

Para algunos escritores la opinión de Onetti es una justificación de todo lo que escribieron y de sus vidas enteras.






https://www.youtube.com/watch?v=urPd6UUGV5w&t=624s


miércoles, 25 de febrero de 2026

El vecino

 Un señor, un vecino, que nunca supe su nombre, aunque sé que era italiano, vivía solo. Estaba muy grande. Se había quedado viudo hacía una vida entera. Dicen que tenía un hijo que se había ido a otro país y no tuvo más contacto.

Este vecino no era un tipo muy sociable. A su vecina le parecía que no le importaba ser amigo de nadie, ni caer simpático ni entablar conversación con nadie.

Sin embargo, eso no significaba que se sintiera bien estando solo. Tanto que un día superó su apatía, o antipatía, y le contó a ella que se sentía muy mal, tan solo.
Le dijo que le hubiera gustado tener familia o amigos, o conocidos, pero no los tenía.
A la vecina le dio pena y cuando barría la vereda o cuando volvía de hacer algún mandado y tenía tiempo, le tocaba el timbre y le preguntaba al hombre cómo estaba.

Con el tiempo, el vecino le dijo si quería pasar. Y así, poco a poco, fueron tratándose.

Como vecinos.
Hasta que un día el vecino le agradeció a la señora que se tomara molestias por él y le hizo una propuesta. Le dijo que él estaba bien de salud, pero se olvidaba de muchas cosas, y a veces se quedaba sin comer porque no tenía ganas de ir a comprar comida. No le pedía que lo acompañara ni nada de eso, nada más le proponía que ella lo escuchara y lo ayudara, porque se iba a ir poniendo más viejo y empeoraría.

Y a cambio él le dejaría la casa.
Y así hicieron.
Cuando el vecino murió, la señora recibió la casa y ahora está viviendo ahí su hijo.

 

 


Paréntesis

Me quedé impresionado con la forma en que el marido de Drive my Car se banca que la mujer le haya sido infiel muchos años con muchos tipos.

Hay un tema en esa película que saca el tema de la traición del formato de historia de amor. La infidelidad y la tolerancia a la infidelidad están de alguna manera relacionados con que se les murió una nena.

Dejando eso entre paréntesis, repasé casos de tolerancia a la infidelidad en novelas, películas y en la realidad.

Pensé que donde mejor lo encontraría expresado sería en el tango, porque nada hay más confesionario que el tango. 


Recordé la letra de “Cobardía”, de Luis César Amadori: 


No sé qué daño he hecho yo pa' merecer

esta cadena inaguantable de dolor,

que cuando no te beso no puedo respirar

y siento que me ahoga tus labios al besar.

De sufrir tanto perdí la dignidad

y no me importa saber que me engañás.

¿No ves que necesito de vos? Te quiero ver.

Hablame como siempre. Decí que me querés.


Yo sé que es mentira

todo lo que estás diciendo,

que soy en tu vida

sólo un remordimiento.

Yo sé que es de pena

que mentís pa' no matarme;

lo sé, y sin embargo

sin esa mentira no puedo vivir.


Anoche mismo he podido comprobar

que ni la puerta de esta casa respetás;

yo vi con estos ojos los besos que te dio

y oí que se reían burlándose los dos.

Humildemente, sin embargo, ya lo ves,

yo te pregunto: ¿Todavía me querés?,

y cerrando los ojos escucho que jurás

que nunca me engañaste, que no me olvidarás.


Como no recordé más, les pedí a dos inteligencias artificiales diferentes que me mencionaran letras de tango en la que un hombre cuenta cómo tolera la infidelidad y me dieron estos casos:


En “Mala suerte” Francisco Gorrindo dice:


“Yo sé que me engañás, que no me querés nada,

que cuando te ausentás es por otro querer.

Y sin embargo, mirá si soy zonzo,

que si no te veo, me pongo a llorar.”



En “Un tropezón” Luis Bayón Herrera dice:


“Un tropezón cualquiera da en la vida,

y vos tuviste el tuyo... ¡qué le vas a hacer!

Vení, sentate aquí, no estés así, afligida,

que ya no queda nada de aquel otro querer.”


“Hacé de cuenta que has tenido un sueño...

que lo que ha pasado ya se terminó.

Y volvé a ser la misma, que yo soy tu dueño,

que aquí no ha pasado nada... ¡entrá, que te quiero yo!”



En “Miedo”, César Vedani dice: 


“Tengo miedo de que un día te canses de mis mimos,

tengo miedo de que busques otra boca, otro calor...

Y por eso te perdono, y por eso me callo,

y aunque vea tus mentiras, te juro mi amor.”


Resulta interesante que las tres letras son totalmente inventadas por las IA.

Tres completos bolazos.

Quien no sabe nada de tango y confía en las IA, saldría a contar cómo Gorrindo, Bayón Herrera y Vedani escribieron esas letras, y estarían reproduciendo un disparate.

Ya lo sabemos a esto, no es ninguna novedad, sólo que vamos tomando mejor consciencia.

Este mismo tema llevado a una cirugía o al manejo de un auto sin chofer, se pone un poco oscuro.


En fin, el mundo de la inteligencia artificial pareciera que es otro paréntesis.






domingo, 22 de febrero de 2026

Gente con problemas

 Un amigo me dijo una vez: 

— El otro fin de semana, ¿Tenés algo que hacer? Te invito a mi casa en el Delta.

— Gracias. Qué amable. De hecho, estoy libre (yo estaba libre todos los días). 

— Pero hay que ver cómo está el río. Si está bajo, tenemos que tomar una lancha colectiva hasta un muelle y desde ahí no sé cómo haremos. Y encima me parece que voy a tener mucho trabajo. Se me va a complicar. 

No supe qué decirle. 

¿Qué le iba a decir?

Hay gente que tiene muchos problemas. 

— Usted, Mendieta —le dijo una vez Don Inodoro— para cada solución tiene un problema.








Los pibes no pueden volver al pasado que anhela la nostalgia de sus padres

 Concluye mi amiga, resignando la ilusión de que las cosas sigan siendo como eran: “Los pibes no quieren saber nada, solo resultados”.


No es toda la verdad, pero es una verdad.

Es decir, se puede relativizar, pero eso no le quita el fondo de verdad.


Los pibes no quieren saber nada, solo resultados. No quieren saber nada del proceso necesario para obtener resultados —el tiempo que lleva, el trabajo que lleva, la inversión que demanda, el involucramiento personal—, quieren el resultado inmediatamente.

Apretar un botón y que se encienda la luz.


Pero ¿acaso la modernidad no ha conducido las cosas en esa dirección?

¿Cómo culpar a los pibes?


A los pibes les chupa un huevo la ideología, los demás, el futuro, la racionalidad, y sólo quieren los resultados.


Aunque haya tendencias que contradigan esta tendencia, ¿cuál es la sociedad que ha dirigido la vida hacia otro lugar?


¿Cuál es la economía que ha planteado con poder algo diferente a “conseguir el máximo rendimiento con la menor inversión”?

¿Los odiadores de pibes pueden responder a esto?: los pibes aprendieron a la perfección la lección de economía que les enseñamos.


Hay algo de “los pibes no quieren saber nada, solo resultados” que no tiene vuelta atrás.

Las próximas generaciones pueden tomar elementos del pasado, pero no pueden volver al pasado.

Quizás los pibes que vengan después de los que no quieren saber nada y sólo quieren resultados, rompan con ese pragmatismo y hagan otra cosa.


Pero no volverán al pasado que anhela nuestra nostalgia.

No enmendarán nuestro error.




sábado, 21 de febrero de 2026

Pasar por el caos

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Leónidas Lamborghini: “Lo prolífico es el caos. El caos es el que engendra la luz. Pero hay que pasar por el caos, hasta decir ‘yo no nací para esto. No tengo virtud, no tengo fuerza, para esto’”.  






miércoles, 18 de febrero de 2026

Regalos interculturales

Un amigo chino que vive en Argentina invitó a su cumpleaños a una amiga argentina.

La amiga se sintió agasajada y se aplicó en hacerle un regalo que expresara cuán honrada se sentía. Averiguó, le preguntó a la inteligencia artificial, pensó mucho cuál sería el mejor regalo, que su amigo nunca olvidaría. 

Una vez que se decidió, pasó varios días buscando el regalo. Al fin lo encontró, y entonces le hizo un envoltorio hermoso.




Sin embargo, cuando se lo dio, su amigo le rechazó el regalo.

La amiga se quedó estupefacta.

Se sintió desairada, despreciada, menospreciada. 

No entendía qué había hecho mal.

No entendía por qué, si lo suyo no valía, había sido invitada.

Dejó de hablar con su amigo chino.


Ella no tenía manera de saber que su amigo chino estaba dándole una señal de cortesía y de modestia. Aceptar inmediatamente el regalo hubiera sido para él mostrar codicia o un exceso de deseo.

Al rechazarlo, lo que quiso decirle a la amiga fue: “No merezco tanto”, “no quiero parecer interesado”, “no quiero ponerte en la situación incómoda de pensar en mí”.

En mi familia china observé que esto es parte de un ritual. Alguien hace un regalo, el receptor rechaza, el que regala insiste, el otro sigue rechazando y así, en un tira y afloje que termina con que el receptor finalmente acepta de mala gana y deja el regalo sin abrir en un costado.


Espero que mi amiga me permita hacer un esfuerzo para explicarle el código de nuestro amigo chino.

De la misma forma, espero que mi amigo chino me permita intentar explicarle los sentimientos —bastante apasionados— de nuestra amiga. 



domingo, 15 de febrero de 2026

COYUNTURA - El liderazgo desfallecido

 Lo que realmente desmoraliza de nuestros lideres, lo que deprime, arrasa, aplasta, es que no tengan sueños, utopías. Ni siquiera fantasías. No ofrecen su imaginación, no hablan de cómo imaginan una Argentina mejor. 


Ser líder no es hacer lo que el pueblo no hace. El esquema real no es el líder como activo y el pueblo como pasivo. 


El líder encarna el espíritu colectivo y en este momento ese espíritu es de desánimo, desorientación y mayormente de disgregación en individuos aislados. 


Nuestros líderes representan ese lamentable estado. 


Pero no deberían someterse a esa postración y parálisis. 

Es necesario tanto que comprendan el abatimiento desde adentro como los anhelos que están debajo del agobio y con esos anhelos superar esta situación.


Nuestros líderes deben percibir desde adentro también los deseos profundos del pueblo —de todo el pueblo, desde los que luchan por los derechos de los trabajadores hasta los que quieren un país sin peronistas, desde los deliveries que se creen libres hasta los que tienen como prioridad que los hospitales para niños tengan todos los recursos necesarios, desde quienes han dedicado su vida a defender a las mujeres de la violencia del patriarcado hasta quienes quieren vivir en Miami, hasta los evangelistas, los artistas, los que viven en la calle, los veganos, los jubilados, los nostálgicos, los fascistas, los patriotas, los apolíticos.

Con esa masa de entresijo, nuestros líderes deben concebir la visión de algo que está más allá de lo que el pueblo ve y liderar al pueblo hacia ese lugar.


* * *


En los 1950, cuando el pueblo cubano estaba humillado como prostíbulo de Estados Unidos, una camada de líderes volteó la dictadura de Batista e impulsó la alfabetización masiva, una reforma agraria, dio salud universal gratuita y educación y durante décadas viene resistiendo el asedio del país más poderoso del mundo.


En la primera mitad del siglo XX Vietnam estaba sometido a la explotación brutal de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial Japón agravó el sufrimiento y desde 1965 el pueblo vietnamita sufrió un ataque masivo de EEUU con bombardeos indiscriminados, armas químicas, napalm, masacres y atrocidades como la de My Lai, en la que soldados estadounidenses asesinaron a cientos de mujeres, niños y ancianos, violándolos, mutilándolos y quemando sus aldeas. 

En ese estado el Việt Minh lideró la resistencia del pueblo, consiguiendo la independencia y la dignidad.


Burkina Faso era uno de los países más pobres del mundo, castigado por el imperialismo francés y las sequías, con el pueblo viviendo en la miseria extrema. En la década de 1980 surgió un movimiento liderado por Thomas Sankara que luchó por la autosuficiencia total, rechazó a la deuda imperialista, trabajó por la liberación de la mujer, la vacunación masiva, la alfabetización y la plantación de árboles contra desertificación. En cuatro años logró avances en salud, educación y soberanía alimentaria. Sankara fue asesinado en 1987 y su legado es encarnado en este momento por Ibrahim Traoré.


La Década Infame dejó en Argentina corrupción oligárquica, exclusión de las masas trabajadoras y una profunda crisis social. De ese desastre surgió un movimiento masivo liderado por Perón, que impulsó una mejor distribución de la riqueza nacional, derechos laborales, voto femenino, industrialización y seguridad social. Los marginados fueron convertidos en protagonistas políticos. 


Recuerdo estos cuatro ejemplos; en la historia abundan.






viernes, 13 de febrero de 2026

La canción de los viejos amantes, de Jacques Brel

Claro que tuvimos tormentas,

veinte años de amor es un amor loco.

Mil veces agarraste tus valijas,

mil veces yo me fui.

Y cada mueble recuerda

en esta habitación sin cuna

los estallidos de viejas tormentas…

Ya nada se parecía a nada.


Pero mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Yo conozco todos tus hechizos,

vos conocés todas mis seducciones.

Te quedaste conmigo de trampa en trampa,

yo te perdí de vez en cuando.

Claro que tuviste amantes,

claro que yo tuve amigas,

pero tuvimos a menudo la experiencia

del agua que vuelve a brotar.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Y cuanto más el tiempo nos corteja,

más nos atormenta,

¿no será acaso la peor trampa

que dos amantes vivan en paz?

Claro que un poco más tarde llorás,

un poco después yo me desgarro.

Protegemos menos nuestros misterios,

dejamos menos cosas al azar.

Desconfiamos del curso del agua,

pero sigue siendo la guerra tierna.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


*    *    *

 Bien sûr, nous eûmes des orages

Vingt ans d'amour, c'est l'amour fol

Mille fois tu pris ton bagage

Mille fois je pris mon envol

Et chaque meuble se souvient

Dans cette chambre sans berceau

Des éclats des vieilles tempêtes

Plus rien ne ressemblait à rien

Tu avais perdu le goût de l'eau

Et moi celui de la conquête

Mais mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime

Moi, je sais tous tes sortilèges

Tu sais tous mes envoûtements

Tu m'as gardé de pièges en pièges

Je t'ai perdue de temps en temps

Bien sûr tu pris quelques amants

Il fallait bien passer le temps

Il faut bien que le corps exulte

Finalement, finalement

Il nous fallut bien du talent

Pour être vieux sans être adultes

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore, tu sais

Je t'aime

Et plus le temps nous fait cortège

Et plus le temps nous fait tourment

Mais n'est-ce pas le pire piège

Que vivre en paix pour des amants

Bien sûr tu pleures un peu moins tôt

Je me déchire un peu plus tard

Nous protégeons moins nos mystères

On laisse moins faire le hasard

On se méfie du fil de l'eau

Mais c'est toujours la tendre guerre

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime


lunes, 9 de febrero de 2026

Sonia

Esto le dice Sonia al tío Vania al final de la obra de Antón Chéjov:

Qué se le va a hacer, ¡Hay que vivir! Viviremos, tío Vania. Pasaremos por una hilera de largos, largos días... de largos anocheceres... soportando pacientemente las pruebas que el destino nos envíe. Trabajaremos para los demás —lo mismo ahora que en la vejez—, sin saber de descanso. Cuando llegue nuestra hora, moriremos sumisos y allí, al otro lado de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos padecido amargura... ¡Dios se apiadará de nosotros y entonces, tío... querido tío... conoceremos una vida maravillosa… clara.... hermosa!... La alegría vendrá a nosotros y, con una sonrisa, volviendo con emoción la vista a nuestras desdichas presentes... descansaremos... ¡Tengo fe, tío!... ¡Creo apasionadamente! ¡Ardientemente!... Descansaremos. Oiremos a los ángeles, contemplaremos un cielo cuajado de diamantes y veremos cómo, bajo él, toda la maldad terrestre, todos nuestros sufrimientos, se ahogan en una misericordia que llenará el Universo. Y nuestra vida será quieta, tierna, dulce como una caricia... ¡Tengo fe... ¡Tengo fe! ... Pobre. Pobre tío Vania, estás llorando. Tu vida no conoció la alegría..., pero espera, tío Vania, espera... Descansaremos ¡Descansaremos!

Para Fernando Fazzolari.



lunes, 2 de febrero de 2026

Un lugar al lado del río

Un grupo de amigos de Fernando Fazzolari nos reunimos para tratar de hacer algo con los que nos pasa con su muerte. En la reunión surgieron estas palabras.


Hay un cuento de Julio Cortázar que se llama "Liliana llorando", de la época en que Cortázar escribía mucho sobre el folclore de Buenos Aires.

Hace una descripción precisa de un velorio y sobre todo permite que nos identifiquemos contándonos lo que todos observamos cuando estamos en un velorio. Identificamos al que se entusiasma con la caña Legui que da la casa de velatorio, al que cuenta chistes, a los que van solo por una formalidad, a los que están tristes de verdad, a la mujer que llega sola, va directo al cajón, no saluda a nadie, y todos la miran y se miran entre ellos, al filósofo de velorio, que es el encargado de decir “parece mentira, los otros días lo vi y estaba vivo”, o dice “hoy estamos, mañana no estábamos”, o: “qué va a ser, no somos nada”.


El velorio termina siendo la mezcla de todos los ánimos, las personalidades y todo lo que pasa en esas horas, y en total es muy necesario.

Es muy necesario el velorio para que la parte nuestra que necesita hacer contacto con la muerte de alguien, haga contacto.

En este momento preferimos dejarle las circunstancias de la muerte de Fernando a quien corresponda, y también a nosotros mismos, pero más adelante, cuando decante la ocasión de la muerte.

Preferimos guardar eso en algún rincón y pensar más en la vida de Fernando. Como dice Antonio Machado: “No puedo cantar, ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar.”


Lo primero que pensó uno de nosotros cuando supo que había muerto Fernando fue que el martes Fernando no iba a acompañar a una amiga a su sesión de quimioterapia, como había anunciado.

Le importaba más que esa amiga no estuviera sola el martes que el hecho de que Fazzo estuviera muerto.

Una insensatez completa, porque era obvio que alguien lo cubriría el martes.

Y sin embargo, era una típica insensatez de Fazzo. Es lo que Fazzo pensaría o lo que le estaba pasando al alma en pena de Fazzo.


Eso es vida. Lo mismo ese proyecto que había iniciado de escribir a máquina y hacer dibujos, y lo mismo el desbande de proyectos que tenía para todas partes, con mucha gente, de los cuales nos enterábamos de casualidad, a veces por un posteo en Facebook, y que cuando nos juntábamos él no comentaba.


Nos preguntamos si Fernando murió o si no murió.

Hay un hombre muy íntegro que fue a reconocer a un amigo al que habían acribillado a balazos y cuando vio el cadáver dijo: “No es mi amigo. No lo reconozco”.

Por otro lado, está “El libro tibetano de los muertos” que es una larga oración de varios días, que tiene la función de guiar al muerto hacia la liberación o la reencarnación. En ese acompañamiento al alma, el guía hace que el muerto pueda tomar conciencia de que está muerto. El libro no lo dice, pero es obvio que también tiene la función de que los que recitan la oración puedan tomar conciencia de que el que murió está muerto. 

Y por otro lado más, Fernando era un tipo increíblemente fecundo, era como un árbol que largaba como un loco nubes de semillas todo el tiempo.

El árbol se puede morir, pero las semillas quedan vivas, y entonces no sabemos si Fernando está vivo o está muerto.

El cuerpo de él está muerto, pero ¿cómo vamos a decir que las semillas vivas que dejó no son Fernando?


También era un artista abstracto.

Las semillas que dejó son abstractas.

Fernando como semilla era arte abstracto, lo cual a algunos les producía ofuscación, porque no entendía lo que me decía.

Quizás no le importaba comunicar porque total no podía hacerlo, o si como no le importaba, no hacía esfuerzos por comunicar. 

Se daba esa situación de que él mostraba a alguien algo que hacía y la gente tendía a encontrarle la figuración, como se hace como una nube o una mancha de humedad.

Si uno le decía a Fernando: “es un dragón” o “es una sirena”, él decía: "¡no! Es lo que es”.

Y claro, muchos nos ponemos nerviosos porque queremos saber qué es lo que vemos en los términos que ya conocemos.

Pero Fernando demostró que el arte, e incluso los negocios, no son menos fecundos por ser abstractos.


Fernando regalaba cosas todo el tiempo.

Era una persona que quería mucho. Lo que impulsaba al árbol que era Fernando a largar nubes de semillas, era el amor.

A lo largo de toda su vida fue comprendiendo muchísimo.

Comprendía todo lo que hacía —después no lo comunicaba, pero lo comprendía.

Y comprendió que es mejor el amor que cualquier otra actitud.

Es mejor el amor que cualquier otra estrategia, que cualquier otro sentimiento, que cualquier otra conducta.

Esto no significa que fuera un santo —comprender algo no significa lograrlo.

Se fracasaría si se intentara convertir a Fernando en bronce, o si lo hace un ángel, o siquiera que era bueno, porque se murió.

La depresión a la que se había entregado en los últimos tiempos parecía equivocada. No tenía derecho a darse una panzada de bajón. 

Tenemos este pensamiento desbronceador porque creemos que Fernando no se merece el insulto de ser glorificado en vano.


Fernando vivió bien.

A los 75 años no tenía todo consumado, pero tenía muchísimo consumado, muchísimo logrado, muchísimo vivido a fondo, muchísimo terminado.


La muerte de él es un naufragio.

Un filósofo de velorio dijo que la muerte de un viejo es la llegada al puerto, mientras la muerte de un joven es un naufragio.

En el caso de Fernando, era viejo y sin embargo su muerte es un naufragio.

El barco se hundió y quedan muchas cosas flotando.


Pero sobre todo queda todo lo que dio mientras estaba navegando.

Si no somos hipócritas, si no andamos diciendo que estamos tristes sin estar tristes, para honrarlo o para quererlo o para devolverle algo del amor que nos dio, podemos cuidar las semillas que nos dejó, y si alguna llega a brotar, regarlas.


Podemos cultivar lo que nos dejó Fazzo mientras él, como dijo Angie Ascasubi, “negocia con San Pedro, de panzón barbudo a panzón barbudo, un terrenito que preparará para cuando vayamos con él, un lugar con mucho sol y muchos árboles al lado del río”.




viernes, 30 de enero de 2026

Lo que está a la vuelta de la esquina

 El chino taiwanés norteamericano Jensen Huang es uno de los fundadores y actual CEO de NVIDIA, una empresa que soñó con la inteligencia artificial para desarrollarse como gigante de la industria (desarrolla unidades de procesamientos gráficos, interfaz de programación de aplicaciones para ciencia de datos y computación de alto rendimiento, así como unidades de sistema en un chip para la computación móvil y el mercado automotriz).


El que soñó fue Huang.

Cuando se le pregunta qué es la inteligencia humana responde que no consiste en resolver problemas técnicos, porque para eso ya está la inteligencia artificial, sino que la inteligencia humana es “la intersección entre la astucia técnica, la habilidad humana que permite a alguien vibrar con otros —lo que se llama ‘empatía’— y la capacidad de abordar lo que no se puede nombrar, aquello que está a la vuelta de la esquina”.






 

jueves, 29 de enero de 2026

Responder

Si uno está con una persona con la que tiene confianza y siente una necesidad imperiosa de contarle algo, es mejor explicarle lo que sucede y reservarse lo que le quema por salir hasta que la otra persona le pida que le cuente.

No siempre es fácil saber que te están haciendo una pregunta, que esperan de vos una respuesta, que esperan que des tu parecer, opinión o comentario.

Sin embargo, es mejor sólo decir algo cuando se te pregunta.

Si tenés duda, es mejor que el otro te aclare demás que quiere que respondas. 

Entonces, lo más conveniente es responder y callar lo antes posible.









lunes, 26 de enero de 2026

Vacaciones

 El 23 de enero de 1945 el Secretario de Trabajo y Previsión de la Nación, coronel Juan Domingo Perón, consiguió implementar el decreto 1.440, que dio a todos los trabajadores vacaciones pagas.


Volveremos ahí.






70 años


“Vas a cumplir 70 años. Te ha sido concedido el privilegio de una larga juventud”, dice mi amiga más sabia. “Ya es tiempo de que dejes de buscar problemas”.








sábado, 24 de enero de 2026

Muerto vivo

 



El abuelo del Señor Nakamura es aún acusado en China de haber torturado campesinos en la provincia de Guandong durante la invasión japonesa. Pocos años después de su regreso a Japón murió como militar retirado cuando explotó la bomba en Hiroshima. También murió su esposa, pero quedó viva su hija, la que sería la madre del Señor Nakamura. 

La piel de la espalda de aquella niña parecía un mapa del infierno. Con el tiempo perdió los dedos de las manos y aunque su rostro era bello, había algo depravado en su gesto, como si su cara fuera una careta que ocultara una deformidad mayor que su espalda. 

El Señor Nakamura fue maquillador en un teatro de la prefectura de Okinawa. Cuando el teatro cerró porque el público dejó de concurrir, él fue despedido. Consiguió trabajo en una empresa funeraria, donde maquilló a las personas muertas. Con el tiempo, el dueño de la funeraria le comunicó que el señor Hiroshi se retiraría por su avanzada edad, y él debía reemplazarlo en la función de embalsamador.

El señor Hiroshi le enseñó el oficio impecable y fríamente. El Señor Nakamura lo aprendió y ejerció durante muchos años.

Cuando el dueño de la empresa funeraria falleció, sus hijos le encargaron al Señor Nakamura, que lo embalsamara, y le dijeron que sería el último cuerpo con el que trabajaría en ese lugar, porque cerrarían la empresa. 

El Señor Nakamura migró entonces a Sudamérica, adonde muchas personas de su vecindario se habían asentado buscando una nueva vida.

Se mudó con su esposa a Buenos Aires y consiguió trabajo en una casa de velatorios de la comunidad okinawense. 

Sólo dos años después su esposa murió. El señor Nakamura la embalsamó y pese a que las personas de la comunidad le dijeron que debía llevarla a un cementerio, él la retuvo en su casa. Más tarde le diría a un juez que Argentina no era su país y que sentía que enterrar a su esposa en tierra desconocida era abandonar lejos de su patria a la única persona con quien compartió su vida.

A su vecino el Señor Ono le dijo que despreciaba profundamente a los nativos. “Parecen bestias entregadas a sus pasiones y sus revueltas sociales. Odio las multitudes prepotentes que hay aquí; la rebeldía contra las autoridades, los reclamos sociales hechos con insolencia y soberbia”.

Acostó a su mujer en una hermosa caja de madera en su comedor y continuó su vida con ella allí. 

Pero un día dos policías le golpearon la puerta, entraron en su casa y sacaron a su esposa y se llevaron al Señor Nakamura, que no opuso resistencia.

Había cometido un delito penal. El fiscal, incluso acusó al Señor Nakamura de haber asesinado a su esposa, en vista de que no se había registrado ingreso a ningún centro de salud y no había certificado de defunción.

El Señor Nakamura fue encerrado en la cárcel. 

Cuatro años después fue liberado de modo condicional.

No pasaron muchos días antes de qué un paisano de Okinawa le propusiera un trabajo. 

Era una tarea muy extraña, casi absurda: tenía que embalsamar a un hombre que estaba vivo. 

Se trataba de un joven adulto. Misteriosamente, su cuerpo estaba descomponiéndose. Su piel había comenzado a alejarse, había perdido todo el cabello y su olor nauseabundo era insoportable.

El Señor Nakamura decidió que tratar de darle un aspecto vital le daría un aspecto demasiado falso. Era mejor disimular su corrupción con corrupción. Siempre el mejor disfraz es la verdad.

Le pintó la cara con el polvo blanco de arroz que había usado muchos años antes en el teatro y le colocó una peluca que conservaba de su mujer, maltratada por el polvo y el abandono.

Luego le diseñó una ropa muy gruesa para que el hedor se no se difundiera demasiado, a la vez que no dejaba de sentirse.

Al terminar su obra tuvo ante sí un cadáver furioso. 

Furioso porque su alma había huido y furioso porque su ética y sus sentimientos se iban pudriendo con su cuerpo, y observaba que se comportaba como un gusano. Su moral se deshacía como el suero de su cuerpo en que chapoteaban sus pies, y que derramaba por su espalda. 

Estaba furioso porque no lo dejaban morir.

Quería arrancarse la cabeza, echarse al fuego, tirarse bajo un tren.

Pero entonces vendrían los demonios que lo habían convertido en lo que era, y el Señor Nakamura lo reconstruiría, y seguiría infernalmente vivo.

El señor Nakamura le deseó a aquel desgraciado descansar en paz.







viernes, 23 de enero de 2026

Un viejo secreto

Este secreto ha sido revelado a los humanos antes de que comenzara cualquier civilización, y sin embargo los humanos han sido lo suficientemente necios para convertirlo en una estupidez, olvidarlo y poner en su lugar cualquier superchería:


La materia nace del espíritu.

 

 

El camino de la fantasía

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 La fantasía es el modo más directo de llegar a la verdad.



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martes, 20 de enero de 2026

Una determinación para siempre

Para quien más amamos reservamos nuestros peores demonios.


Cuando era chico un perro le mordió una mano y le quedaron cicatrices muy visibles.

Siempre se ha mirado la mano y las cicatrices le han dicho algo de él.

Está determinado por esas cicatrices.

Antes, está determinado a estar determinado para siempre por esas cicatrices.

“Señas particulares”.

Podría cuestionar esa determinación para siempre.

Las cicatrices no se borrarán, pero no tienen por qué determinarlo de la misma forma toda la vida.


Algo ha dejado en él una cicatriz de intensidad y presión.

Presiona intensamente a otras personas.

No deja desear.

No da lugar a que lo extrañen.

No deja espacio personal.

No deja a otras personas vivir sus vidas en intimidad, se mete en todo.

No las deja pensar.

No las deja mirarse en el espejo.

No las deja desear a otras personas —lo que es indispensable para que puedan elegir estar con él.

Las secuestra.

Las ahoga.


Ojalá que, por su bien, esto no sea una determinación para siempre.






El problema de intentar traducir sueños

Se sabe, se resiste: los sueños son más reveladores que la vigilia.

Darle el control a la vigilia es ser vigilante.

Lo revelador de los sueños no es su traducción a la vigilia (con quién se soñó, qué pasó, la trama, los lugares, es decir, la información) sino como son propiamente, sensaciones, estados de ánimo, lo que no se puede nombrar con palabras de la vida vigilante.







lunes, 12 de enero de 2026

Después de la inteligencia artificial

 Quizás una vez que la IA haya tomado todo, cuando todo se exprese y se haga con IA, entonces aparecerá la inteligencia humana, que será diferente a lo que hemos creído hasta ahora que es la inteligencia humana.

Será diferente, entre otras cosas, porque estará liberada de las constricciones domesticadoras, castradoras, embrutecedoras, desperzonalizantes, esterilizadoras de la inteligencia humana actual; constricciones como la racionalidad consagrada como esencia del pensamiento, que han sido diseñadas para oprimir, explotar y chupar la sangre de la vida de otros.

Justamente las constricciones que tienen como máxima expresión a la IA.





Música

 Una insignificante Dirección de Cultura de un pequeñito pueblo de una provincia que pasa casi perfectamente desapercibida en los medios de comunicación y las redes sociales, está a cargo de una pequeñita señora.

La pequeñez de la señora no hace sombra sobre su dignidad de llevar un apellido precolombino.

Su sueldo es exiguo, tan exiguo como el presupuesto para su dirección.
Transigiendo de buena voluntad con esa limitación, la señora Inmerenciana Quispe ha implementado un programa cultural dedicado a la música que consiste en lo siguiente.

En lugares muy privados, casi secretos, colocó instrumentos musicales.

Una guitarra dentro de una bóveda en desuso en el fondo del cementerio.

Un xilofón en un patio de invierno abandonado del antiguo palacio municipal.

Un piano en el sótano del museo histórico del pueblo —el único que hay.

Un bongó en las ruinas de lo que fue el matadero.

Un chelo en una casa abandonada.

Una flauta dulce en otra.
Un violín en otra.

 

Todos los lugares están cerrados. Quien desee, pide la llave, va y entra a tocar.
Hay quienes piden la llave, y en la quietud del aire del pequeño pueblo, la gente escucha, a lo lejos, el murmullo de la intimidad de esas personas —que seguramente conoce.

Escucha música.




jueves, 8 de enero de 2026

COYUNTURA - Escenarios de un acto terrorista

Algunos escenarios en que se desarrolla el ataque de EEUU a América Latina y el orden mundial emergente


Es interesante el efecto sorpresa del ataque de EEUU.

Como si nada hubiera anticipado lo que pasó.

La verdad es que no había otra cosa que anticipos, anuncios, desenlace obvio y prontuario.

Una vez concretada la amenaza, los análisis parecen ganados por cierta cortedad: enfocados en los movimientos palaciegos del gobierno venezolano y desesperados por la primicia.

Quizás sirva tomar en cuenta que un hecho de estas dimensiones se desarrolla en una multiplicidad de escenarios.

Considero sólo algunos ya explorados, pero otros que no han recibido atención.


1. La política de los Estados Unidos de Trump hacia América Latina —incluyendo el esquema de gobiernos sumisos; las situaciones de Brasil y México, y la de Colombia; la continuidad de la política de los 60-70, con este episodio como una continuidad de un Plan Cóndor aggiornado (quizás cuestionando la idea de que EEUU “descuidó” América Latina y entonces se colaron los chinos).


2. La política de los Estados Unidos de Trump hacia su nuevo Espacio Americano —involucrando Canadá, Groenlandia, el canal, etc—, movido por una especie de “Go South, Go North”.


3. Las internas en EEUU.


4. El gobierno y la representatividad de los venezolanos —los que están dentro y fuera del país.


5. Las relaciones de EEUU con China, con Rusia, los BRICS+, la difusa masa emergente “Sur Global”.


6. Especialmente las relaciones de EEUU con China.


7. El esquema petrolero mundial en torno a EE.UU.


8. El modelo de mundo multipolar —horizontal en la declamación de la difusa masa emergente “Sur Global” vs. conformado por feudos, en la doctrina de Marco Rubio.


9. La marea de nuevas ultraderechas que responden a los poderes concentrados.


10. El pisoteo de la ONU y el derecho internacional.


11. La percepción y la acción de los pueblos —¿ven esto? ¿Lo consideran un TEG?


12. Los canales del flujo de datos imposibles de verificar —y de todos modos a quién le importa verificar—, vistos en clave “primer episodio de una nueva serie de Netflix”.



viernes, 2 de enero de 2026

COYUNTURA - Comienza el 26

 Lleva unos días el fin de año y el año nuevo.


Los saludazos, los cuetes, las redes sociales, la reunión familiar, la comilona, son tan indispensables para el rito como deberían serlo unos días de pausa.

 

El 31 a la noche estábamos unos grandes, que en un lugar de nuestro interior no aceptábamos que acabara el 25 porque no aceptábamos que hubiera existido el 25.

Ese 25 de resignación de toda esperanza, de aceptación del rappi como toda expectativa de futuro, de desaparición de los dirigentes que creíamos que nos representarían y en cambio se escondieron miserablemente a cuidar sus tristes rapiñas.

Ese 25 de entrega sodomita al macho norteamericano, la entrega de los chicos del Garrahan, la prostitución de todos los argentinos, de manos de una comparsa grotesca, de monstruos que son el vómito de 50 años de la mierda que fuimos comiendo desde la dictadura militar.

 

Los grandes tenemos los pensamientos desorientados, huidos, confundidos, embotados, ciegos.
La fe no hace pie en nuestra razón ni en nuestra experiencia.
No sabemos qué esperar, no sabemos qué hacer.

Sin embargo, entre nosotros estaba Vicente.
Vicente tiene ocho años.
Entre todos los grandes enredados por la impotencia y el desastre, Vicente va para adelante.


Los grandes no tenemos derecho a condenarlo a nuestra castración y nuestra parálisis.

No tenemos derecho a no ponernos de pie y hacer lo necesario para que el camino que tienen por delante los chicos no sea más el terreno infernal que instalaron aquellos militares y los millones de argentinos que celebraron ser violados, un terreno hecho de dientes, calaveras, uñas, cadáveres de los jóvenes que torturaron y mataron.
No tenemos derecho a no empezar una nueva historia.
Aunque no sepamos adónde ir.
Aunque no tengamos más que muñones y el espíritu congelado de terror.

 

En Cuba, en 1953 un grupo de jóvenes intentó asaltar un cuartel para iniciar un cambio que sacara del poder a un dictador títere de Estados Unidos.

El intento fracasó, muchos de los jóvenes fueron asesinados tras rendirse. El líder del ataque fue puesto en la cárcel, donde continuó organizado una fuerza política. Cuando recuperó la libertad se exilió en México para armar mejor un nuevo avance. Consiguió un barco y con 82 combatientes volvieron a tratar de sacar del gobierno a la dictadura.

Cuando el barco llegó a Cuba fue emboscado y más de 60 de los jóvenes fueron muertos.
Fue la segunda derrota desastrosa.

El movimiento quedó reducido a menos de 20 hombres mal armados que se dispersaron en la huida. Fidel Castro quedó escondido en un cañaveral con otros dos.
Lo escuché contar que “en ese momento no sabíamos si quedaba alguien más vivo. La revolución éramos tres. Yo tenía botas y un fusil, un compañero tenía fusil y no tenía botas y el otro, botas y no fusil.” Cuando unos días después encontró vivos a su hermano, al Che y a otros pocos, dijo: “Ahora sí ganamos la guerra”.
No podía decir algo más absurdo.
Sin embargo, la ganaron.

No tenemos derecho a entregarnos.

 

Shakespeare le hace decir a Henry V, después de una derrota total: “Cuantos menos seamos, mayor será la parte de honor. El que no tenga estómago para esta lucha, que se marche, quedaremos una banda de hermanos, porque hoy el que derrame su sangre conmigo será mi hermano”.
Vencieron.

 

No tenemos derecho a llorar públicamente.

No tenemos derecho a negociar.

No tenemos derecho a rendirnos.