martes, 3 de marzo de 2026

El que cruzó la calle

Ayer al mediodía en avenida Paseo Colón, frente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, un tipo de unos 45 años, bastante rotoso, aunque no demasiado sucio ni quebrado, cruzó lo calle con la cara bañada en sangre. En mitad de la calle se cruzó con una mujer de su misma edad, que iba en dirección contraria con una botellita de agua. El hombre le pidió un poco de agua, la mujer se paró con un susto en la cara, le extendió la botella con dos dedos y apuró el paso. Cuando llegó a la vereda se dió vuelta para mirar al hombre, que ya había llegado a la otra vereda y se estaba lavando la cara con el agua de la botellita.

Lo que impactó a la mujer fue la sangre, el encuentro con el hombre, que él hiciera contacto.

No volvió a cruzar para ver si el hombre estaba bien, para llamar al SAME. A la gente de la calle les pasan cosas así.

La mujer estaba sacudida por el choque con el sujeto, pero no estaba impresionada por todo lo que había sucedido para que él llegara a aquel estado indigno.

Por la cabeza de la mujer pasaban las frases “es un borracho”, “es un vago”, “es un violador”, “está en la calle porque no le importó sostener una vida, seguramente ha dejado una mujer a hijos en la miseria”. Las frases culpaban al hombre.

Las frases culpaban a todos los hombres y las mujeres que duermen en la calle.

Sólo a la noche, muy tarde pensó que a lo mejor al otro día pasaba por el lugar y el hombre estaba acostado, y que ella lo vería dormido, y estaba muerto.

Pensó cuántas personas tiradas en la calle están muertas y la gente normal pasa al lado y no se da cuenta.


Esto no fue siempre así.


Sentimos que fue siempre así porque permitimos que nos obliguen a naturalizar la inhumanidad.





jueves, 26 de febrero de 2026

Voces

Manuel Puig dijo, con ese tono íntimo del que no podía salir aunque estuviera frente a un teatro lleno: “No pude hacer callar a esos dos personajes. Ellos contaban la historia mucho mejor que yo”.

Hablada de los protagonistas de “El beso de la mujer araña”.

También dijo: “Las voces han dominado mis libros”.

Quizás sabía lo que había dicho Juan Carlos Onetti de él: “Sé cómo hablan los personajes de Puig. Cómo escribe Puig, no sé”.

Para algunos escritores la opinión de Onetti es una justificación de todo lo que escribieron y de sus vidas enteras.






https://www.youtube.com/watch?v=urPd6UUGV5w&t=624s


miércoles, 25 de febrero de 2026

El vecino

 Un señor, un vecino, que nunca supe su nombre, aunque sé que era italiano, vivía solo. Estaba muy grande. Se había quedado viudo hacía una vida entera. Dicen que tenía un hijo que se había ido a otro país y no tuvo más contacto.

Este vecino no era un tipo muy sociable. A su vecina le parecía que no le importaba ser amigo de nadie, ni caer simpático ni entablar conversación con nadie.

Sin embargo, eso no significaba que se sintiera bien estando solo. Tanto que un día superó su apatía, o antipatía, y le contó a ella que se sentía muy mal, tan solo.
Le dijo que le hubiera gustado tener familia o amigos, o conocidos, pero no los tenía.
A la vecina le dio pena y cuando barría la vereda o cuando volvía de hacer algún mandado y tenía tiempo, le tocaba el timbre y le preguntaba al hombre cómo estaba.

Con el tiempo, el vecino le dijo si quería pasar. Y así, poco a poco, fueron tratándose.

Como vecinos.
Hasta que un día el vecino le agradeció a la señora que se tomara molestias por él y le hizo una propuesta. Le dijo que él estaba bien de salud, pero se olvidaba de muchas cosas, y a veces se quedaba sin comer porque no tenía ganas de ir a comprar comida. No le pedía que lo acompañara ni nada de eso, nada más le proponía que ella lo escuchara y lo ayudara, porque se iba a ir poniendo más viejo y empeoraría.

Y a cambio él le dejaría la casa.
Y así hicieron.
Cuando el vecino murió, la señora recibió la casa y ahora está viviendo ahí su hijo.

 

 


Paréntesis

Me quedé impresionado con la forma en que el marido de Drive my Car se banca que la mujer le haya sido infiel muchos años con muchos tipos.

Hay un tema en esa película que saca el tema de la traición del formato de historia de amor. La infidelidad y la tolerancia a la infidelidad están de alguna manera relacionados con que se les murió una nena.

Dejando eso entre paréntesis, repasé casos de tolerancia a la infidelidad en novelas, películas y en la realidad.

Pensé que donde mejor lo encontraría expresado sería en el tango, porque nada hay más confesionario que el tango. 


Recordé la letra de “Cobardía”, de Luis César Amadori: 


No sé qué daño he hecho yo pa' merecer

esta cadena inaguantable de dolor,

que cuando no te beso no puedo respirar

y siento que me ahoga tus labios al besar.

De sufrir tanto perdí la dignidad

y no me importa saber que me engañás.

¿No ves que necesito de vos? Te quiero ver.

Hablame como siempre. Decí que me querés.


Yo sé que es mentira

todo lo que estás diciendo,

que soy en tu vida

sólo un remordimiento.

Yo sé que es de pena

que mentís pa' no matarme;

lo sé, y sin embargo

sin esa mentira no puedo vivir.


Anoche mismo he podido comprobar

que ni la puerta de esta casa respetás;

yo vi con estos ojos los besos que te dio

y oí que se reían burlándose los dos.

Humildemente, sin embargo, ya lo ves,

yo te pregunto: ¿Todavía me querés?,

y cerrando los ojos escucho que jurás

que nunca me engañaste, que no me olvidarás.


Como no recordé más, les pedí a dos inteligencias artificiales diferentes que me mencionaran letras de tango en la que un hombre cuenta cómo tolera la infidelidad y me dieron estos casos:


En “Mala suerte” Francisco Gorrindo dice:


“Yo sé que me engañás, que no me querés nada,

que cuando te ausentás es por otro querer.

Y sin embargo, mirá si soy zonzo,

que si no te veo, me pongo a llorar.”



En “Un tropezón” Luis Bayón Herrera dice:


“Un tropezón cualquiera da en la vida,

y vos tuviste el tuyo... ¡qué le vas a hacer!

Vení, sentate aquí, no estés así, afligida,

que ya no queda nada de aquel otro querer.”


“Hacé de cuenta que has tenido un sueño...

que lo que ha pasado ya se terminó.

Y volvé a ser la misma, que yo soy tu dueño,

que aquí no ha pasado nada... ¡entrá, que te quiero yo!”



En “Miedo”, César Vedani dice: 


“Tengo miedo de que un día te canses de mis mimos,

tengo miedo de que busques otra boca, otro calor...

Y por eso te perdono, y por eso me callo,

y aunque vea tus mentiras, te juro mi amor.”


Resulta interesante que las tres letras son totalmente inventadas por las IA.

Tres completos bolazos.

Quien no sabe nada de tango y confía en las IA, saldría a contar cómo Gorrindo, Bayón Herrera y Vedani escribieron esas letras, y estarían reproduciendo un disparate.

Ya lo sabemos a esto, no es ninguna novedad, sólo que vamos tomando mejor consciencia.

Este mismo tema llevado a una cirugía o al manejo de un auto sin chofer, se pone un poco oscuro.


En fin, el mundo de la inteligencia artificial pareciera que es otro paréntesis.






domingo, 22 de febrero de 2026

Gente con problemas

 Un amigo me dijo una vez: 

— El otro fin de semana, ¿Tenés algo que hacer? Te invito a mi casa en el Delta.

— Gracias. Qué amable. De hecho, estoy libre (yo estaba libre todos los días). 

— Pero hay que ver cómo está el río. Si está bajo, tenemos que tomar una lancha colectiva hasta un muelle y desde ahí no sé cómo haremos. Y encima me parece que voy a tener mucho trabajo. Se me va a complicar. 

No supe qué decirle. 

¿Qué le iba a decir?

Hay gente que tiene muchos problemas. 

— Usted, Mendieta —le dijo una vez Don Inodoro— para cada solución tiene un problema.








Los pibes no pueden volver al pasado que anhela la nostalgia de sus padres

 Concluye mi amiga, resignando la ilusión de que las cosas sigan siendo como eran: “Los pibes no quieren saber nada, solo resultados”.


No es toda la verdad, pero es una verdad.

Es decir, se puede relativizar, pero eso no le quita el fondo de verdad.


Los pibes no quieren saber nada, solo resultados. No quieren saber nada del proceso necesario para obtener resultados —el tiempo que lleva, el trabajo que lleva, la inversión que demanda, el involucramiento personal—, quieren el resultado inmediatamente.

Apretar un botón y que se encienda la luz.


Pero ¿acaso la modernidad no ha conducido las cosas en esa dirección?

¿Cómo culpar a los pibes?


A los pibes les chupa un huevo la ideología, los demás, el futuro, la racionalidad, y sólo quieren los resultados.


Aunque haya tendencias que contradigan esta tendencia, ¿cuál es la sociedad que ha dirigido la vida hacia otro lugar?


¿Cuál es la economía que ha planteado con poder algo diferente a “conseguir el máximo rendimiento con la menor inversión”?

¿Los odiadores de pibes pueden responder a esto?: los pibes aprendieron a la perfección la lección de economía que les enseñamos.


Hay algo de “los pibes no quieren saber nada, solo resultados” que no tiene vuelta atrás.

Las próximas generaciones pueden tomar elementos del pasado, pero no pueden volver al pasado.

Quizás los pibes que vengan después de los que no quieren saber nada y sólo quieren resultados, rompan con ese pragmatismo y hagan otra cosa.


Pero no volverán al pasado que anhela nuestra nostalgia.

No enmendarán nuestro error.




sábado, 21 de febrero de 2026

Pasar por el caos

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Leónidas Lamborghini: “Lo prolífico es el caos. El caos es el que engendra la luz. Pero hay que pasar por el caos, hasta decir ‘yo no nací para esto. No tengo virtud, no tengo fuerza, para esto’”.  






miércoles, 18 de febrero de 2026

Regalos interculturales

Un amigo chino que vive en Argentina invitó a su cumpleaños a una amiga argentina.

La amiga se sintió agasajada y se aplicó en hacerle un regalo que expresara cuán honrada se sentía. Averiguó, le preguntó a la inteligencia artificial, pensó mucho cuál sería el mejor regalo, que su amigo nunca olvidaría. 

Una vez que se decidió, pasó varios días buscando el regalo. Al fin lo encontró, y entonces le hizo un envoltorio hermoso.




Sin embargo, cuando se lo dio, su amigo le rechazó el regalo.

La amiga se quedó estupefacta.

Se sintió desairada, despreciada, menospreciada. 

No entendía qué había hecho mal.

No entendía por qué, si lo suyo no valía, había sido invitada.

Dejó de hablar con su amigo chino.


Ella no tenía manera de saber que su amigo chino estaba dándole una señal de cortesía y de modestia. Aceptar inmediatamente el regalo hubiera sido para él mostrar codicia o un exceso de deseo.

Al rechazarlo, lo que quiso decirle a la amiga fue: “No merezco tanto”, “no quiero parecer interesado”, “no quiero ponerte en la situación incómoda de pensar en mí”.

En mi familia china observé que esto es parte de un ritual. Alguien hace un regalo, el receptor rechaza, el que regala insiste, el otro sigue rechazando y así, en un tira y afloje que termina con que el receptor finalmente acepta de mala gana y deja el regalo sin abrir en un costado.


Espero que mi amiga me permita hacer un esfuerzo para explicarle el código de nuestro amigo chino.

De la misma forma, espero que mi amigo chino me permita intentar explicarle los sentimientos —bastante apasionados— de nuestra amiga. 



domingo, 15 de febrero de 2026

COYUNTURA - El liderazgo desfallecido

 Lo que realmente desmoraliza de nuestros lideres, lo que deprime, arrasa, aplasta, es que no tengan sueños, utopías. Ni siquiera fantasías. No ofrecen su imaginación, no hablan de cómo imaginan una Argentina mejor. 


Ser líder no es hacer lo que el pueblo no hace. El esquema real no es el líder como activo y el pueblo como pasivo. 


El líder encarna el espíritu colectivo y en este momento ese espíritu es de desánimo, desorientación y mayormente de disgregación en individuos aislados. 


Nuestros líderes representan ese lamentable estado. 


Pero no deberían someterse a esa postración y parálisis. 

Es necesario tanto que comprendan el abatimiento desde adentro como los anhelos que están debajo del agobio y con esos anhelos superar esta situación.


Nuestros líderes deben percibir desde adentro también los deseos profundos del pueblo —de todo el pueblo, desde los que luchan por los derechos de los trabajadores hasta los que quieren un país sin peronistas, desde los deliveries que se creen libres hasta los que tienen como prioridad que los hospitales para niños tengan todos los recursos necesarios, desde quienes han dedicado su vida a defender a las mujeres de la violencia del patriarcado hasta quienes quieren vivir en Miami, hasta los evangelistas, los artistas, los que viven en la calle, los veganos, los jubilados, los nostálgicos, los fascistas, los patriotas, los apolíticos.

Con esa masa de entresijo, nuestros líderes deben concebir la visión de algo que está más allá de lo que el pueblo ve y liderar al pueblo hacia ese lugar.


* * *


En los 1950, cuando el pueblo cubano estaba humillado como prostíbulo de Estados Unidos, una camada de líderes volteó la dictadura de Batista e impulsó la alfabetización masiva, una reforma agraria, dio salud universal gratuita y educación y durante décadas viene resistiendo el asedio del país más poderoso del mundo.


En la primera mitad del siglo XX Vietnam estaba sometido a la explotación brutal de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial Japón agravó el sufrimiento y desde 1965 el pueblo vietnamita sufrió un ataque masivo de EEUU con bombardeos indiscriminados, armas químicas, napalm, masacres y atrocidades como la de My Lai, en la que soldados estadounidenses asesinaron a cientos de mujeres, niños y ancianos, violándolos, mutilándolos y quemando sus aldeas. 

En ese estado el Việt Minh lideró la resistencia del pueblo, consiguiendo la independencia y la dignidad.


Burkina Faso era uno de los países más pobres del mundo, castigado por el imperialismo francés y las sequías, con el pueblo viviendo en la miseria extrema. En la década de 1980 surgió un movimiento liderado por Thomas Sankara que luchó por la autosuficiencia total, rechazó a la deuda imperialista, trabajó por la liberación de la mujer, la vacunación masiva, la alfabetización y la plantación de árboles contra desertificación. En cuatro años logró avances en salud, educación y soberanía alimentaria. Sankara fue asesinado en 1987 y su legado es encarnado en este momento por Ibrahim Traoré.


La Década Infame dejó en Argentina corrupción oligárquica, exclusión de las masas trabajadoras y una profunda crisis social. De ese desastre surgió un movimiento masivo liderado por Perón, que impulsó una mejor distribución de la riqueza nacional, derechos laborales, voto femenino, industrialización y seguridad social. Los marginados fueron convertidos en protagonistas políticos. 


Recuerdo estos cuatro ejemplos; en la historia abundan.






viernes, 13 de febrero de 2026

La canción de los viejos amantes, de Jacques Brel

Claro que tuvimos tormentas,

veinte años de amor es un amor loco.

Mil veces agarraste tus valijas,

mil veces yo me fui.

Y cada mueble recuerda

en esta habitación sin cuna

los estallidos de viejas tormentas…

Ya nada se parecía a nada.


Pero mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Yo conozco todos tus hechizos,

vos conocés todas mis seducciones.

Te quedaste conmigo de trampa en trampa,

yo te perdí de vez en cuando.

Claro que tuviste amantes,

claro que yo tuve amigas,

pero tuvimos a menudo la experiencia

del agua que vuelve a brotar.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


Y cuanto más el tiempo nos corteja,

más nos atormenta,

¿no será acaso la peor trampa

que dos amantes vivan en paz?

Claro que un poco más tarde llorás,

un poco después yo me desgarro.

Protegemos menos nuestros misterios,

dejamos menos cosas al azar.

Desconfiamos del curso del agua,

pero sigue siendo la guerra tierna.


Mi amor,

mi dulce, mi tierno, mi maravilloso amor,

de la aurora clara hasta el final del día,

te amo aún, sabés que te amo.


*    *    *

 Bien sûr, nous eûmes des orages

Vingt ans d'amour, c'est l'amour fol

Mille fois tu pris ton bagage

Mille fois je pris mon envol

Et chaque meuble se souvient

Dans cette chambre sans berceau

Des éclats des vieilles tempêtes

Plus rien ne ressemblait à rien

Tu avais perdu le goût de l'eau

Et moi celui de la conquête

Mais mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime

Moi, je sais tous tes sortilèges

Tu sais tous mes envoûtements

Tu m'as gardé de pièges en pièges

Je t'ai perdue de temps en temps

Bien sûr tu pris quelques amants

Il fallait bien passer le temps

Il faut bien que le corps exulte

Finalement, finalement

Il nous fallut bien du talent

Pour être vieux sans être adultes

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore, tu sais

Je t'aime

Et plus le temps nous fait cortège

Et plus le temps nous fait tourment

Mais n'est-ce pas le pire piège

Que vivre en paix pour des amants

Bien sûr tu pleures un peu moins tôt

Je me déchire un peu plus tard

Nous protégeons moins nos mystères

On laisse moins faire le hasard

On se méfie du fil de l'eau

Mais c'est toujours la tendre guerre

Oh, mon amour

Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour

De l'aube claire jusqu'à la fin du jour

Je t'aime encore tu sais

Je t'aime


lunes, 9 de febrero de 2026

Sonia

Esto le dice Sonia al tío Vania al final de la obra de Antón Chéjov:

Qué se le va a hacer, ¡Hay que vivir! Viviremos, tío Vania. Pasaremos por una hilera de largos, largos días... de largos anocheceres... soportando pacientemente las pruebas que el destino nos envíe. Trabajaremos para los demás —lo mismo ahora que en la vejez—, sin saber de descanso. Cuando llegue nuestra hora, moriremos sumisos y allí, al otro lado de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos padecido amargura... ¡Dios se apiadará de nosotros y entonces, tío... querido tío... conoceremos una vida maravillosa… clara.... hermosa!... La alegría vendrá a nosotros y, con una sonrisa, volviendo con emoción la vista a nuestras desdichas presentes... descansaremos... ¡Tengo fe, tío!... ¡Creo apasionadamente! ¡Ardientemente!... Descansaremos. Oiremos a los ángeles, contemplaremos un cielo cuajado de diamantes y veremos cómo, bajo él, toda la maldad terrestre, todos nuestros sufrimientos, se ahogan en una misericordia que llenará el Universo. Y nuestra vida será quieta, tierna, dulce como una caricia... ¡Tengo fe... ¡Tengo fe! ... Pobre. Pobre tío Vania, estás llorando. Tu vida no conoció la alegría..., pero espera, tío Vania, espera... Descansaremos ¡Descansaremos!

Para Fernando Fazzolari.



lunes, 2 de febrero de 2026

Un lugar al lado del río

Un grupo de amigos de Fernando Fazzolari nos reunimos para tratar de hacer algo con los que nos pasa con su muerte. En la reunión surgieron estas palabras.


Hay un cuento de Julio Cortázar que se llama "Liliana llorando", de la época en que Cortázar escribía mucho sobre el folclore de Buenos Aires.

Hace una descripción precisa de un velorio y sobre todo permite que nos identifiquemos contándonos lo que todos observamos cuando estamos en un velorio. Identificamos al que se entusiasma con la caña Legui que da la casa de velatorio, al que cuenta chistes, a los que van solo por una formalidad, a los que están tristes de verdad, a la mujer que llega sola, va directo al cajón, no saluda a nadie, y todos la miran y se miran entre ellos, al filósofo de velorio, que es el encargado de decir “parece mentira, los otros días lo vi y estaba vivo”, o dice “hoy estamos, mañana no estábamos”, o: “qué va a ser, no somos nada”.


El velorio termina siendo la mezcla de todos los ánimos, las personalidades y todo lo que pasa en esas horas, y en total es muy necesario.

Es muy necesario el velorio para que la parte nuestra que necesita hacer contacto con la muerte de alguien, haga contacto.

En este momento preferimos dejarle las circunstancias de la muerte de Fernando a quien corresponda, y también a nosotros mismos, pero más adelante, cuando decante la ocasión de la muerte.

Preferimos guardar eso en algún rincón y pensar más en la vida de Fernando. Como dice Antonio Machado: “No puedo cantar, ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar.”


Lo primero que pensó uno de nosotros cuando supo que había muerto Fernando fue que el martes Fernando no iba a acompañar a una amiga a su sesión de quimioterapia, como había anunciado.

Le importaba más que esa amiga no estuviera sola el martes que el hecho de que Fazzo estuviera muerto.

Una insensatez completa, porque era obvio que alguien lo cubriría el martes.

Y sin embargo, era una típica insensatez de Fazzo. Es lo que Fazzo pensaría o lo que le estaba pasando al alma en pena de Fazzo.


Eso es vida. Lo mismo ese proyecto que había iniciado de escribir a máquina y hacer dibujos, y lo mismo el desbande de proyectos que tenía para todas partes, con mucha gente, de los cuales nos enterábamos de casualidad, a veces por un posteo en Facebook, y que cuando nos juntábamos él no comentaba.


Nos preguntamos si Fernando murió o si no murió.

Hay un hombre muy íntegro que fue a reconocer a un amigo al que habían acribillado a balazos y cuando vio el cadáver dijo: “No es mi amigo. No lo reconozco”.

Por otro lado, está “El libro tibetano de los muertos” que es una larga oración de varios días, que tiene la función de guiar al muerto hacia la liberación o la reencarnación. En ese acompañamiento al alma, el guía hace que el muerto pueda tomar conciencia de que está muerto. El libro no lo dice, pero es obvio que también tiene la función de que los que recitan la oración puedan tomar conciencia de que el que murió está muerto. 

Y por otro lado más, Fernando era un tipo increíblemente fecundo, era como un árbol que largaba como un loco nubes de semillas todo el tiempo.

El árbol se puede morir, pero las semillas quedan vivas, y entonces no sabemos si Fernando está vivo o está muerto.

El cuerpo de él está muerto, pero ¿cómo vamos a decir que las semillas vivas que dejó no son Fernando?


También era un artista abstracto.

Las semillas que dejó son abstractas.

Fernando como semilla era arte abstracto, lo cual a algunos les producía ofuscación, porque no entendía lo que me decía.

Quizás no le importaba comunicar porque total no podía hacerlo, o si como no le importaba, no hacía esfuerzos por comunicar. 

Se daba esa situación de que él mostraba a alguien algo que hacía y la gente tendía a encontrarle la figuración, como se hace como una nube o una mancha de humedad.

Si uno le decía a Fernando: “es un dragón” o “es una sirena”, él decía: "¡no! Es lo que es”.

Y claro, muchos nos ponemos nerviosos porque queremos saber qué es lo que vemos en los términos que ya conocemos.

Pero Fernando demostró que el arte, e incluso los negocios, no son menos fecundos por ser abstractos.


Fernando regalaba cosas todo el tiempo.

Era una persona que quería mucho. Lo que impulsaba al árbol que era Fernando a largar nubes de semillas, era el amor.

A lo largo de toda su vida fue comprendiendo muchísimo.

Comprendía todo lo que hacía —después no lo comunicaba, pero lo comprendía.

Y comprendió que es mejor el amor que cualquier otra actitud.

Es mejor el amor que cualquier otra estrategia, que cualquier otro sentimiento, que cualquier otra conducta.

Esto no significa que fuera un santo —comprender algo no significa lograrlo.

Se fracasaría si se intentara convertir a Fernando en bronce, o si lo hace un ángel, o siquiera que era bueno, porque se murió.

La depresión a la que se había entregado en los últimos tiempos parecía equivocada. No tenía derecho a darse una panzada de bajón. 

Tenemos este pensamiento desbronceador porque creemos que Fernando no se merece el insulto de ser glorificado en vano.


Fernando vivió bien.

A los 75 años no tenía todo consumado, pero tenía muchísimo consumado, muchísimo logrado, muchísimo vivido a fondo, muchísimo terminado.


La muerte de él es un naufragio.

Un filósofo de velorio dijo que la muerte de un viejo es la llegada al puerto, mientras la muerte de un joven es un naufragio.

En el caso de Fernando, era viejo y sin embargo su muerte es un naufragio.

El barco se hundió y quedan muchas cosas flotando.


Pero sobre todo queda todo lo que dio mientras estaba navegando.

Si no somos hipócritas, si no andamos diciendo que estamos tristes sin estar tristes, para honrarlo o para quererlo o para devolverle algo del amor que nos dio, podemos cuidar las semillas que nos dejó, y si alguna llega a brotar, regarlas.


Podemos cultivar lo que nos dejó Fazzo mientras él, como dijo Angie Ascasubi, “negocia con San Pedro, de panzón barbudo a panzón barbudo, un terrenito que preparará para cuando vayamos con él, un lugar con mucho sol y muchos árboles al lado del río”.




viernes, 30 de enero de 2026

Lo que está a la vuelta de la esquina

 El chino taiwanés norteamericano Jensen Huang es uno de los fundadores y actual CEO de NVIDIA, una empresa que soñó con la inteligencia artificial para desarrollarse como gigante de la industria (desarrolla unidades de procesamientos gráficos, interfaz de programación de aplicaciones para ciencia de datos y computación de alto rendimiento, así como unidades de sistema en un chip para la computación móvil y el mercado automotriz).


El que soñó fue Huang.

Cuando se le pregunta qué es la inteligencia humana responde que no consiste en resolver problemas técnicos, porque para eso ya está la inteligencia artificial, sino que la inteligencia humana es “la intersección entre la astucia técnica, la habilidad humana que permite a alguien vibrar con otros —lo que se llama ‘empatía’— y la capacidad de abordar lo que no se puede nombrar, aquello que está a la vuelta de la esquina”.






 

jueves, 29 de enero de 2026

Responder

Si uno está con una persona con la que tiene confianza y siente una necesidad imperiosa de contarle algo, es mejor explicarle lo que sucede y reservarse lo que le quema por salir hasta que la otra persona le pida que le cuente.

No siempre es fácil saber que te están haciendo una pregunta, que esperan de vos una respuesta, que esperan que des tu parecer, opinión o comentario.

Sin embargo, es mejor sólo decir algo cuando se te pregunta.

Si tenés duda, es mejor que el otro te aclare demás que quiere que respondas. 

Entonces, lo más conveniente es responder y callar lo antes posible.









lunes, 26 de enero de 2026

Vacaciones

 El 23 de enero de 1945 el Secretario de Trabajo y Previsión de la Nación, coronel Juan Domingo Perón, consiguió implementar el decreto 1.440, que dio a todos los trabajadores vacaciones pagas.


Volveremos ahí.






70 años


“Vas a cumplir 70 años. Te ha sido concedido el privilegio de una larga juventud”, dice mi amiga más sabia. “Ya es tiempo de que dejes de buscar problemas”.








sábado, 24 de enero de 2026

Muerto vivo

 



El abuelo del Señor Nakamura es aún acusado en China de haber torturado campesinos en la provincia de Guandong durante la invasión japonesa. Pocos años después de su regreso a Japón murió como militar retirado cuando explotó la bomba en Hiroshima. También murió su esposa, pero quedó viva su hija, la que sería la madre del Señor Nakamura. 

La piel de la espalda de aquella niña parecía un mapa del infierno. Con el tiempo perdió los dedos de las manos y aunque su rostro era bello, había algo depravado en su gesto, como si su cara fuera una careta que ocultara una deformidad mayor que su espalda. 

El Señor Nakamura fue maquillador en un teatro de la prefectura de Okinawa. Cuando el teatro cerró porque el público dejó de concurrir, él fue despedido. Consiguió trabajo en una empresa funeraria, donde maquilló a las personas muertas. Con el tiempo, el dueño de la funeraria le comunicó que el señor Hiroshi se retiraría por su avanzada edad, y él debía reemplazarlo en la función de embalsamador.

El señor Hiroshi le enseñó el oficio impecable y fríamente. El Señor Nakamura lo aprendió y ejerció durante muchos años.

Cuando el dueño de la empresa funeraria falleció, sus hijos le encargaron al Señor Nakamura, que lo embalsamara, y le dijeron que sería el último cuerpo con el que trabajaría en ese lugar, porque cerrarían la empresa. 

El Señor Nakamura migró entonces a Sudamérica, adonde muchas personas de su vecindario se habían asentado buscando una nueva vida.

Se mudó con su esposa a Buenos Aires y consiguió trabajo en una casa de velatorios de la comunidad okinawense. 

Sólo dos años después su esposa murió. El señor Nakamura la embalsamó y pese a que las personas de la comunidad le dijeron que debía llevarla a un cementerio, él la retuvo en su casa. Más tarde le diría a un juez que Argentina no era su país y que sentía que enterrar a su esposa en tierra desconocida era abandonar lejos de su patria a la única persona con quien compartió su vida.

A su vecino el Señor Ono le dijo que despreciaba profundamente a los nativos. “Parecen bestias entregadas a sus pasiones y sus revueltas sociales. Odio las multitudes prepotentes que hay aquí; la rebeldía contra las autoridades, los reclamos sociales hechos con insolencia y soberbia”.

Acostó a su mujer en una hermosa caja de madera en su comedor y continuó su vida con ella allí. 

Pero un día dos policías le golpearon la puerta, entraron en su casa y sacaron a su esposa y se llevaron al Señor Nakamura, que no opuso resistencia.

Había cometido un delito penal. El fiscal, incluso acusó al Señor Nakamura de haber asesinado a su esposa, en vista de que no se había registrado ingreso a ningún centro de salud y no había certificado de defunción.

El Señor Nakamura fue encerrado en la cárcel. 

Cuatro años después fue liberado de modo condicional.

No pasaron muchos días antes de qué un paisano de Okinawa le propusiera un trabajo. 

Era una tarea muy extraña, casi absurda: tenía que embalsamar a un hombre que estaba vivo. 

Se trataba de un joven adulto. Misteriosamente, su cuerpo estaba descomponiéndose. Su piel había comenzado a alejarse, había perdido todo el cabello y su olor nauseabundo era insoportable.

El Señor Nakamura decidió que tratar de darle un aspecto vital le daría un aspecto demasiado falso. Era mejor disimular su corrupción con corrupción. Siempre el mejor disfraz es la verdad.

Le pintó la cara con el polvo blanco de arroz que había usado muchos años antes en el teatro y le colocó una peluca que conservaba de su mujer, maltratada por el polvo y el abandono.

Luego le diseñó una ropa muy gruesa para que el hedor se no se difundiera demasiado, a la vez que no dejaba de sentirse.

Al terminar su obra tuvo ante sí un cadáver furioso. 

Furioso porque su alma había huido y furioso porque su ética y sus sentimientos se iban pudriendo con su cuerpo, y observaba que se comportaba como un gusano. Su moral se deshacía como el suero de su cuerpo en que chapoteaban sus pies, y que derramaba por su espalda. 

Estaba furioso porque no lo dejaban morir.

Quería arrancarse la cabeza, echarse al fuego, tirarse bajo un tren.

Pero entonces vendrían los demonios que lo habían convertido en lo que era, y el Señor Nakamura lo reconstruiría, y seguiría infernalmente vivo.

El señor Nakamura le deseó a aquel desgraciado descansar en paz.







viernes, 23 de enero de 2026

Un viejo secreto

Este secreto ha sido revelado a los humanos antes de que comenzara cualquier civilización, y sin embargo los humanos han sido lo suficientemente necios para convertirlo en una estupidez, olvidarlo y poner en su lugar cualquier superchería:


La materia nace del espíritu.

 

 

El camino de la fantasía

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 La fantasía es el modo más directo de llegar a la verdad.



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martes, 20 de enero de 2026

Una determinación para siempre

Para quien más amamos reservamos nuestros peores demonios.


Cuando era chico un perro le mordió una mano y le quedaron cicatrices muy visibles.

Siempre se ha mirado la mano y las cicatrices le han dicho algo de él.

Está determinado por esas cicatrices.

Antes, está determinado a estar determinado para siempre por esas cicatrices.

“Señas particulares”.

Podría cuestionar esa determinación para siempre.

Las cicatrices no se borrarán, pero no tienen por qué determinarlo de la misma forma toda la vida.


Algo ha dejado en él una cicatriz de intensidad y presión.

Presiona intensamente a otras personas.

No deja desear.

No da lugar a que lo extrañen.

No deja espacio personal.

No deja a otras personas vivir sus vidas en intimidad, se mete en todo.

No las deja pensar.

No las deja mirarse en el espejo.

No las deja desear a otras personas —lo que es indispensable para que puedan elegir estar con él.

Las secuestra.

Las ahoga.


Ojalá que, por su bien, esto no sea una determinación para siempre.






El problema de intentar traducir sueños

Se sabe, se resiste: los sueños son más reveladores que la vigilia.

Darle el control a la vigilia es ser vigilante.

Lo revelador de los sueños no es su traducción a la vigilia (con quién se soñó, qué pasó, la trama, los lugares, es decir, la información) sino como son propiamente, sensaciones, estados de ánimo, lo que no se puede nombrar con palabras de la vida vigilante.







lunes, 12 de enero de 2026

Después de la inteligencia artificial

 Quizás una vez que la IA haya tomado todo, cuando todo se exprese y se haga con IA, entonces aparecerá la inteligencia humana, que será diferente a lo que hemos creído hasta ahora que es la inteligencia humana.

Será diferente, entre otras cosas, porque estará liberada de las constricciones domesticadoras, castradoras, embrutecedoras, desperzonalizantes, esterilizadoras de la inteligencia humana actual; constricciones como la racionalidad consagrada como esencia del pensamiento, que han sido diseñadas para oprimir, explotar y chupar la sangre de la vida de otros.

Justamente las constricciones que tienen como máxima expresión a la IA.





Música

 Una insignificante Dirección de Cultura de un pequeñito pueblo de una provincia que pasa casi perfectamente desapercibida en los medios de comunicación y las redes sociales, está a cargo de una pequeñita señora.

La pequeñez de la señora no hace sombra sobre su dignidad de llevar un apellido precolombino.

Su sueldo es exiguo, tan exiguo como el presupuesto para su dirección.
Transigiendo de buena voluntad con esa limitación, la señora Inmerenciana Quispe ha implementado un programa cultural dedicado a la música que consiste en lo siguiente.

En lugares muy privados, casi secretos, colocó instrumentos musicales.

Una guitarra dentro de una bóveda en desuso en el fondo del cementerio.

Un xilofón en un patio de invierno abandonado del antiguo palacio municipal.

Un piano en el sótano del museo histórico del pueblo —el único que hay.

Un bongó en las ruinas de lo que fue el matadero.

Un chelo en una casa abandonada.

Una flauta dulce en otra.
Un violín en otra.

 

Todos los lugares están cerrados. Quien desee, pide la llave, va y entra a tocar.
Hay quienes piden la llave, y en la quietud del aire del pequeño pueblo, la gente escucha, a lo lejos, el murmullo de la intimidad de esas personas —que seguramente conoce.

Escucha música.




jueves, 8 de enero de 2026

COYUNTURA - Escenarios de un acto terrorista

Algunos escenarios en que se desarrolla el ataque de EEUU a América Latina y el orden mundial emergente


Es interesante el efecto sorpresa del ataque de EEUU.

Como si nada hubiera anticipado lo que pasó.

La verdad es que no había otra cosa que anticipos, anuncios, desenlace obvio y prontuario.

Una vez concretada la amenaza, los análisis parecen ganados por cierta cortedad: enfocados en los movimientos palaciegos del gobierno venezolano y desesperados por la primicia.

Quizás sirva tomar en cuenta que un hecho de estas dimensiones se desarrolla en una multiplicidad de escenarios.

Considero sólo algunos ya explorados, pero otros que no han recibido atención.


1. La política de los Estados Unidos de Trump hacia América Latina —incluyendo el esquema de gobiernos sumisos; las situaciones de Brasil y México, y la de Colombia; la continuidad de la política de los 60-70, con este episodio como una continuidad de un Plan Cóndor aggiornado (quizás cuestionando la idea de que EEUU “descuidó” América Latina y entonces se colaron los chinos).


2. La política de los Estados Unidos de Trump hacia su nuevo Espacio Americano —involucrando Canadá, Groenlandia, el canal, etc—, movido por una especie de “Go South, Go North”.


3. Las internas en EEUU.


4. El gobierno y la representatividad de los venezolanos —los que están dentro y fuera del país.


5. Las relaciones de EEUU con China, con Rusia, los BRICS+, la difusa masa emergente “Sur Global”.


6. Especialmente las relaciones de EEUU con China.


7. El esquema petrolero mundial en torno a EE.UU.


8. El modelo de mundo multipolar —horizontal en la declamación de la difusa masa emergente “Sur Global” vs. conformado por feudos, en la doctrina de Marco Rubio.


9. La marea de nuevas ultraderechas que responden a los poderes concentrados.


10. El pisoteo de la ONU y el derecho internacional.


11. La percepción y la acción de los pueblos —¿ven esto? ¿Lo consideran un TEG?


12. Los canales del flujo de datos imposibles de verificar —y de todos modos a quién le importa verificar—, vistos en clave “primer episodio de una nueva serie de Netflix”.



viernes, 2 de enero de 2026

COYUNTURA - Comienza el 26

 Lleva unos días el fin de año y el año nuevo.


Los saludazos, los cuetes, las redes sociales, la reunión familiar, la comilona, son tan indispensables para el rito como deberían serlo unos días de pausa.

 

El 31 a la noche estábamos unos grandes, que en un lugar de nuestro interior no aceptábamos que acabara el 25 porque no aceptábamos que hubiera existido el 25.

Ese 25 de resignación de toda esperanza, de aceptación del rappi como toda expectativa de futuro, de desaparición de los dirigentes que creíamos que nos representarían y en cambio se escondieron miserablemente a cuidar sus tristes rapiñas.

Ese 25 de entrega sodomita al macho norteamericano, la entrega de los chicos del Garrahan, la prostitución de todos los argentinos, de manos de una comparsa grotesca, de monstruos que son el vómito de 50 años de la mierda que fuimos comiendo desde la dictadura militar.

 

Los grandes tenemos los pensamientos desorientados, huidos, confundidos, embotados, ciegos.
La fe no hace pie en nuestra razón ni en nuestra experiencia.
No sabemos qué esperar, no sabemos qué hacer.

Sin embargo, entre nosotros estaba Vicente.
Vicente tiene ocho años.
Entre todos los grandes enredados por la impotencia y el desastre, Vicente va para adelante.


Los grandes no tenemos derecho a condenarlo a nuestra castración y nuestra parálisis.

No tenemos derecho a no ponernos de pie y hacer lo necesario para que el camino que tienen por delante los chicos no sea más el terreno infernal que instalaron aquellos militares y los millones de argentinos que celebraron ser violados, un terreno hecho de dientes, calaveras, uñas, cadáveres de los jóvenes que torturaron y mataron.
No tenemos derecho a no empezar una nueva historia.
Aunque no sepamos adónde ir.
Aunque no tengamos más que muñones y el espíritu congelado de terror.

 

En Cuba, en 1953 un grupo de jóvenes intentó asaltar un cuartel para iniciar un cambio que sacara del poder a un dictador títere de Estados Unidos.

El intento fracasó, muchos de los jóvenes fueron asesinados tras rendirse. El líder del ataque fue puesto en la cárcel, donde continuó organizado una fuerza política. Cuando recuperó la libertad se exilió en México para armar mejor un nuevo avance. Consiguió un barco y con 82 combatientes volvieron a tratar de sacar del gobierno a la dictadura.

Cuando el barco llegó a Cuba fue emboscado y más de 60 de los jóvenes fueron muertos.
Fue la segunda derrota desastrosa.

El movimiento quedó reducido a menos de 20 hombres mal armados que se dispersaron en la huida. Fidel Castro quedó escondido en un cañaveral con otros dos.
Lo escuché contar que “en ese momento no sabíamos si quedaba alguien más vivo. La revolución éramos tres. Yo tenía botas y un fusil, un compañero tenía fusil y no tenía botas y el otro, botas y no fusil.” Cuando unos días después encontró vivos a su hermano, al Che y a otros pocos, dijo: “Ahora sí ganamos la guerra”.
No podía decir algo más absurdo.
Sin embargo, la ganaron.

No tenemos derecho a entregarnos.

 

Shakespeare le hace decir a Henry V, después de una derrota total: “Cuantos menos seamos, mayor será la parte de honor. El que no tenga estómago para esta lucha, que se marche, quedaremos una banda de hermanos, porque hoy el que derrame su sangre conmigo será mi hermano”.
Vencieron.

 

No tenemos derecho a llorar públicamente.

No tenemos derecho a negociar.

No tenemos derecho a rendirnos.