domingo, 2 de abril de 2017

La Plaza Patria Celeste y Blanca de Galtieri


Fui a la Plaza cuando salió el general Galtieri a que lo ovacionaran porque había recuperado las Malvinas.
Y además me anoté como voluntario para ir a la guerra en unas mesas que había por ahí.
No soy de los que de entrada ya la tenían reclara y sabían con lucidez impecable que esa guerra era un disparate de un borracho para perpetuar la dictadura militar. Yo era muy pelotudo.
Luego, cuando vi los documentales con los pibes correntinos muertos y cuando haciendo la colimba vi las fichas de los pibes a los que les cortaron las piernas porque habían estado días en trincheras de agua helada, me sentí culpable por no haber muerto en Malvinas.
Hoy las causas patrióticas las veo todas violentas, comandadas por gente que les saca provecho usando a todos los pelotudos como fui yo aquel día.
La Plaza cuando está llena sólo de banderas celeste y blanca me da miedo y me repugna.











sábado, 1 de abril de 2017

Disputa de originarios


Entre los que el Ministro de Educación señala como sus libros de cabecera están el Facundo, una biografía de Roca y un ensayo nacionalista de Martínez Estrada.
Con orgullo y convicción ha dicho que está llevando adelante una nueva Campaña al Desierto.
Gana a los argentinos el sentido patriótico.
Si un político llega a gritarle a otro “¡Defienda su país!”, le ha asestado un golpe del que le será muy difícil recuperarse.
La Reyerta de la Campaña del Desierto tiene mucho éxito.
Celebra la política de acabar con los indígenas.
Hacer Patria era terminar con los indios.
Los indios eran los enemigos de la Patria.
Pero los indios eran los que habitaban este territorio. Entonces ¿quiénes eran los hombres de la Patria?
Los criollos.
O sea, los descendientes de europeos nacidos aquí.
La Argentina, entonces, se formó con descendientes de inmigrantes europeos, y eliminando a los nativos.

Mi padre, chino, ha tenido esta ocurrencia: “los argentinos originarios no son descendientes de europeos. Éstos han ocupado el territorio en los últimos tres siglos. En cambio, los descendientes de los chinos han estado allí ¿desde hace cuánto? ¿Cinco, diez, quince mil años? Así que vos, sos quince mil veces más argentino que cualquier Pérez o cualquier Rossi”.

Estas fotos son del documental Damiana Kryygi.que cuenta la historia de una niña de tres años que a fines del siglo XIX sobrevive a una masacre con que los colonos blancos sometieron a los aché. Antropólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata en Argentina la convierten en objeto de los estudios raciales. A los 14 años es internada en una institución mental y fotografídan desnuda dos meses antes de que muera de tuberculosis.
Estas son fotos de la película.










viernes, 31 de marzo de 2017

El amigo chino


Carlos Ott me dijo, entusiasmado, que los chinos son latinoamericanos. Cuando conseguí que saliera de su mambo y me prestara atención, le pregunté qué quería decir con eso.
“Son buenos amigos. Cuando son amigos, no les importa nada, van con vos a cualquier lado, se emborrachan, te dan sin calcular, son felices entregándose. Son divinos”.
Desde entonces he prestado atención a este aspecto de los chinos.
No es necesariamente algo de las personas, sino algo de la cultura, que encarna en las personas. Esa encarnación no es necesariamente directa, ni simple, ni falta de contradicciones, y en cada persona ocurre de un modo complejo, único y dinámico. Puede cambiar todo el tiempo.
Pero como sea, el efecto para el amigo es exactamente lo que decía Carlos. A los chinos les da felicidad ser amigos.
Quizás sea la mayor felicidad para ellos.
La riqueza material los hace felices, pero la amistad mucho más.
La amistad es lo más parecido que tienen a la trascendencia. No hay Cielo al que vamos a ir a vivir en paz, en la mente china. Lo que se acaba, se acaba. En cada momento así como en total —la muerte.
En China me desconcertaba que cuando los amigos me invitaban, me regalaban, hacían más de lo que tenían a su alcance para que yo fuera feliz, eran más felices que yo.
Mi dicha podía ser grande, pero siempre la de ellos era mayor.
Los chinos gozan sin límites cuando son buenos amigos.
Si alguien me hace un favor, trato de retribuirle más o menos a la brevedad. Aunque sea un llamado por teléfono para agradecer. Los chinos, nada que ver. Guardan el favor que les hicieron en algún lugar donde se cultive hermosamente en la preservación. No devuelven la pelota repentinamente, como si quisieran sacarse de encima la posición de deudor. Atesoran el favor que les han hecho, y tarde o temprano harán por la otra persona algo increíble. Tendrán un gesto desmesurado. Algo que habrán calculado y labrado con paciencia y todo el tiempo del mundo.
Y cuando lo entreguen, serán más felices ellos que la persona que hizo el favor, allá lejos y hace tiempo.
  





viernes, 24 de marzo de 2017

Agradecimiento


La oposición política está desmantelada.
El poder mayor, el que estuvo en la sombras en la dictadura militar del 76, ganó el Gobierno legítimamente. Tiene espacio para hacer cualquier cosa, y lo está haciendo.

Tenés incontestables razones para el desánimo.
Nunca mejor que ahora para entregarte a sentimientos como “siempre es lo mismo, no se puede hacer nada”.

Pero hay personas que hacen.
Bien o mal.
Con trayectoria intachable, con errores garrafales, con agachadas, con grandeza.
Pero hacen.
Se pusieron de pie en momentos peores que este.

Y la lucha de esas personas, algunas visibles, la mayoría anónimos, afecta tu vida.
Quién sabe qué sería de tu vida, la de tus amigos, tus hijos, tu familia, si esas personas no hubieran decidido hacer algo.

No hay que ser un héroe.

Alcanza con conformarse con “siempre es lo mismo, no se puede hacer nada”.





Contra la renegación

Desde La Perla, el centro emblemático de detención de Córdoba hoy espacio de la memoria, se ve la ruta a Carlos Paz. Un joven querido sobreviviente de ese centro, que ya murió, me comentó la extraña sensación de ver desde ese lugar los autos de quienes se dirigían a pasar el día o el fin de semana al aire "libre", mientras ellos habitaban en otro espacio… Esas personas que pasaban con sus lanchas en remolque, cómo hacían para negar lo que sucedía a pocos metros de allí? Bettelheim dice que un campo de concentración es una experiencia destinada a operar sobre la sociedad en su conjunto. Obliga a la renegación y a aceptar que hay otros que merecen ser eliminados. Las madres en la plaza, las marchas, el valor de los testigos, los juicios que finalmente se hicieron y se hacen, la búsqueda incesante de las abuelas, las baldosas, los hijos, las producción es del arte, los espacios de memoria, son todos dispositivos que desarman aquel efecto. Previenen del mecanismo. Hoy, como otras veces, y más que nunca, estaremos en la marcha. No sólo se lucha contra el olvido, se lucha por el reconocimiento de que esos mecanismos , para muchos, aún operan en el presente. Memoria, Verdad y Justicia no es una consigna referente a lo que pasó, sino a lo que no cesa. Las fuerzas y poderes que llevaron al horror, todavía existen.
Alicia Stolkiner, 24 de marzo de 2016 · Buenos Aires ·




martes, 21 de marzo de 2017

Este viernes 24 de marzo de 2017


Leí en algún lugar que el voto positivo para Scioli en las últimas elecciones presidenciales apenas superaba el 20% y que el voto positivo al PRO era aún menor.
No es de extrañar que apenas el Gobierno del PRO empezó a tomar decisiones en contra del interés de la gente, se haya levantado un murmullo de desaprobación.
A esta altura el grito es fuerte.

Este mediodía en una zona más bien alejada del centro de Buenos Aires (San Juan y Jujuy), no más de 10 docentes con uniforme de maestros de Jardín de Infantes cortaron sólo una de las vías de Jujuy, con carteles. Muchos automovilistas hacían sonar sus bocinas en apoyo a esa tímida microprotesta.
Sorprendentemente muchos, tomando en cuenta que hace un año y medio el PRO obtuvo en esta ciudad el 64,78% de los votos.
No nos extrañaría en absoluto que muchos de los que daban bocinazos a favor de los docentes hayan sido parte de ese porcentaje.
Cuando confronto a las personas que se quejan con el hecho de que ellos votaron al PRO, la respuesta más usual es que “todos los políticos son corruptos”.
De esa manera, mantienen su afirmación de haber votado contra el peronismo y vetan la gestión actual. Y también se lavan las manos.
La posición masiva que siento que ha tomado la sociedad es la de “ellos —políticos— son corruptos, nosotros —la gente— no. Los apoyamos en las elecciones, pero ya no los apoyamos. Nos mantenemos limpios”.
El razonamiento se sigue de “no me meto”, “me meto en mis cosas”, etc.

La raza más miserable de los humanos es la de los cobardes que, al ver una violación, miran rápido para otro lado y huyen.
El cobarde sentirá que está limpio, porque no violó, pero sabe que es cómplice del violador.

La sociedad argentina le ha dado un cheque en blanco para que gobiernen a unos clubes que tienen lazos carnales con otros clubes más poderosos.
En la historia argentina, el barro podrido de las clases bajas y medias les ha subido de vez en cuando. Siempre respondieron ganando el poder legal o ilegalmente, y haciendo retroceder la invasión.
Son esos clubes los que destituyeron a Yirigoyen y a Perón, y los que pusieron en el poder a los militares en 1976.
Este juego no tiene nada que ver con la Ley ni con la Democracia, ni con la Constitución.
Es una cuestión de intereses.
Ellos son los dueños. Quieren ser dueños de absolutamente todo, y si algo los amenaza, son capaces de cualquier cosa.
Ahí está el ministro de Educación diciendo que su plan es una nueva Campaña al Desierto.
El presidente del Banco Central diciendo que comprar un teléfono era una ilusión creada por el populismo.
El ministro de energía subiendo el gas 400% de un golpe.
Son perfectamente impunes.
Los militares que gobernaban en 1976 no se atrevían a tanto.
Bueno, estos son sus jefes.
El presidente dice que las escuelas públicas son instituciones a las que “se cae” y la vicepresidenta evalúa que deben suspenderse las próximas elecciones.

Quienes, entre los que se refugian en “son todos corruptos”, quisieran hacer algo, no ven qué pueden hacer.
Y realmente, no hay muchas vías de acción. La violenta escena de una sociedad gobernada por los clubes que hace 40 años pusieron militares para aterrorizarla, se completa con una oposición autocastrada, compuesta por un desbande de fuerzas que por alguna misteriosa razón abdicó del poder mucho antes de las elecciones del 2015.

No hay muchas vías de acción.
Pero hoy esos 10 docentes protestaron. Y mucha gente los estaba apoyando.

Este viernes 24 de marzo se cumplirá otro aniversario del inicio de la dictadura militar instaurada por la gente que hoy está en el Gobierno.
Las marchas evidenciarán en todo el país que la violencia inmunda que movió a torturar y matar con saña demoníaca a los militares, hoy está desatada en el poder.

Uno no tiene más que salir de su casa y acompañar la marcha. Tres cuadras. Dos. Una. Poner el cuerpo una cuadra.

El que no lo haga perderá absolutamente el derecho a indignarse.


El hijo de Mr. Six


Película de Guan Hu, recomendable para quien se pregunta qué sentimientos rondan en el corazón de los chinos.

El padre, un duro blandísimo por dentro.
El hijo, un adolescente idiota.
Entre ellos, la ausencia de la madre, que los hace mucho más pusilánimes.
El padre sabe que está muy enfermo del corazón. Los médicos le dicen que tiene que operarse de urgencia pero él huye cobardemente.
No le dijo nada al hijo.
Un día se pelean.
El padre le reprocha al hijo “¿qué vas a hacer de tu vida, eh?”
Y el hijo “¿y qué vas a hacer vos de la tuya? Te comportás como si estuvieras acabado, sólo para no enfrentar que nunca hiciste nada”.
Luego le recrimina que abandonó a su madre y a él, cuando él era un chico de 10 años. “¿Sabías que a mamá la atropelló un auto y que estuvo dos meses en el hospital? ¿Dónde estabas vos?”
La moral del padre tambalea.
Se tapa la cara con las dos manos.
“Lo que quiero de mi vida, dice al fin, es que estés conmigo”.