miércoles, 12 de diciembre de 2018

Puerta

La equivocación es la puerta al corazón.

Insensatez


Nada la hace sentirse tan viva como estar enamorada.
Carlos, su marido, el tema del enamoramiento ni lo registra. Ni siquiera estuvo enamorado cuando empezaron a estar con Carla. Imagínate ahora, doce años después.
En cambio Tino vuela de amor por Carla. Pero Tino, ¿qué le va a dar a Carla? Es un bohemio. Vive en una pocilga, no tiene un ingreso fijo, es medio depresivo y es un inconstante. Por ahí un día se enamora de otra y chau Carla.
¿Y qué va a hacer Carla?
En el próximo capítulo veremos que se va con Tino.


Desventuras de amor



Tal vez muchas desventuras de amor se originan en una paradoja. Por ejemplo, la historia de Monique y Renée Magritte. Magritte sufría horrores porque sentía que Monique lo consideraba un adorno en su vida, algo que podía estar o no estar, algo cuya existencia no agregaba ni quitaba, no alteraba la vida de Monique. “Nuestro amor no la sumerge en la dicha ni jamás le partirá el corazón”.
Mientras, Monique sentía que el amor con Magritte tenía efectivamente, la forma de unas flores, pero era como un océano de flores que había entrado en su casa. Las paredes no se habían caído, el cotidiano se repetía, pero su vida había cambiado.

Diálisis

Mi prima Jóse se puso de novia. Al fin. Por Tinder. A los cuatro días el tipo ya estaba en casa de Jóse. Los chicos lo miraban de reojo. No se acercaban. El tipo no tenía muy buen aspecto. A la semana siguiente Jóse lo estaba acompañando en diálisis.
Dos semanas después José no pudo ir a una nueva sesión y el tipo se puso a chillar como un conejo.

Aún no hacía un mes que se conocían.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Quien vive




Entro solo en la noche.

La vida y la muerte son una.
No muere quien no vive.
Quien vive tiene la semilla de la muerte.
Quien mucho vive, mucho muere.
Quien está lleno de vida, también está lleno de muerte.

Antes de acostarme ella posa su mano, leve y suave, sobre mi hombro. Le agradezco dentro de mí. Apago la computadora, me levanto, nos abrazamos, nos besamos.
No. Ella no está acá.
El día que nos conocimos le pregunté cómo murieron sus padres. Me lo dijo y lo olvidé inmediatamente. Me olvidé del tema, olvidé haberle preguntado.

Entro solo en la noche. Dormiré, pero no dormiré.
Alguien me ha encerrado en aquella habitación.
En aquella habitación veo al hombre que baja solo las escaleras mientras todo el mundo habla fuerte en la fiesta, algunos ríen, todos están de buen humor. Él baja con dificultad.

En aquella habitación la mujer está de espaldas. Me volveré loco si se da vuelta y me mira.

Duermo y despierto en aquella habitación. Otra mujer ha tratado de arrancarse los tubos que entran por su boca. Se ahoga, su cabellera está revuelta.
Ahora ya está quieta.
Fue hace cuatro años.

En aquella habitación llega un bote por el río. Mi padre, en la orilla, se inclina y vomita. Alguien llora muy fuerte.

En aquella habitación las costillas se levantan como los dedos de las dos manos sorprendidas.
Ya bajarán y se tocarán de nuevo.

Todo volverá a ser como antes.
La cama estará vacía.
Habrá silencio.

No habrá habido un bote, un río, algo raro.
Será el día y todo habrá pasado.

Me levantaré y me pondré a trabajar.

Sólo quien vive es tocado por la muerte.


martes, 4 de diciembre de 2018

Cuidar a un enfermo


Tiene sentido que los evangelistas conviertan a quienes enferman visitándolos. 

También tiene sentido que el fascista Bolsonaro haya sido el candidato de iglesias evangélicas,  desde que comparten una cosmovisión y una ética fuertemente conservadora. Su victoria les deberá mucho. 

Cuidar a los enfermos, que también es contemplado por la Iglesia Católica como “obra de misericordia”, parece un punto crítico entre las éticas comunitarias, como la cristiana, y la  individualista, funcional al capitalismo. 
En las sociedades capitalistas la atención a los enfermos se ha ido transformando progresivamente un servicio que produce beneficios económicos, modo que el enfermo como individuo sin red de contención es ocasión y luego necesidad de una industria. Tal industria sólo puede existir sobre la base de la falta de una red de cuidado. 
Las empresas ofrecen servicio de atención a los enfermos para lucrar, mientras las iglesias evangélicas ofrecen el servicio para ganar fieles. 


Diálisis

Mi prima Jóse se puso de novia. Al fin. Por Tinder. A los cuatro días el tipo ya estaba en casa de Jóse. Los chicos lo miraban de reojo. No se acercaban. El tipo no tenía muy buen aspecto. A la semana siguiente Jóse lo estaba acompañando en diálisis.
Dos semanas después Jóse no pudo ir  a una nueva sesión y el tipo se puso a chillar como un conejo.
Aún no hacía un mes que se conocían.

              *.   *.   * 

Claudia y Nati

Claudia
El que pregunta “cómo estás” no está cerca. 
No soporto que me usen para cumplir con no sé quién. 
Prefiero morirme sola. 

Nati
Le pregunté a Claudia: “como estás?“ Y me cortó la cara con una sarta de reproches. “Loca de mierda“, pensé, y desaparecí. Pero algo dentro de mi fue avisándome durante el día que había dolor en la manera en que me rechazó. En el momento, sus palabras me ardieron mucho y no pude escucharlas. Con las horas, comprendí que tenía razón, que no está bueno preguntarle a alguien como está, sólo para sacarse una el asunto de encima. Es mejor pensar en la situación que está viviendo esa persona, o rezar, en silencio, sin decirle nada, antes que ir y arrojarle un “cómo estás”, distante, sin estar verdaderamente dispuesta a escuchar lo que esa persona tenga para decidir, (que puede ser difícil de escuchar, fatigoso, insoportable o doloroso). 
Y lo mejor que puede hacerse es lo que hacen los perros: acompañar. Ponerse al lado, con todo lo que una tiene: el sentimiento, la oreja, la inteligencia, el teléfono celular, amigos, el auto, lo que sea que una tiene. El cuerpo. 
Los perros, en fin, son unos maestros importantes.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Como un perro


¿Qué haríamos si fuéramos realmente libres de las expectativas que hay sobre nosotros?
Sólo libres de eso, no libres de las leyes ni de la necesidad de sobrevivir materialmente.
Si yo tuviera esa libertad, me convertiría en el perro de la persona a la que quiero.
Me gustaría ser tan fiel como un perro, adorarla como un perro, aceptar todo lo que haga como un perro, no exigirle nada, como los perros no exigen, invitarla a jugar como hacen los perros.
Sentarme a su lado cuando trabaja, quererla como saben querer los perros.