viernes, 29 de junio de 2012

Receta


Entrevisto a señor oriental que promete hacerte vivir 200 años -sin enfermedad.
Dice que malestar está en toda la sociedad, que hay que solucionar economía, que mucha gente en el mundo, que él hace vivir 200, 300 años, pero sin aparato digestivo mejor, que sin aparato digestivo persona vive 2000 años, 3000 años, pero que hay muuuuuuuucha gente, por eso hay que acabar con gente, hay que hacer cagar mucho, hacer cagar chorro, tarado, indio, todo eso.

martes, 26 de junio de 2012

lunes, 25 de junio de 2012

No es suficiente



En el micro desde Basavilbaso, Entre Ríos, la señora viene charlando con su amiga, las dos rubias, una con las tetas infladas, otra con un iPhone; una con unas botas que un trabajador no se pagaría con el salario de un mes, la otra con unos anteojos que cuestan más que las botas. Van sentadas junto al dispenser instalado para que los pasajeros se sirvan agua o café, y adelante del dispenser la señora ha apoyado un bolso que lleva, justo ahí. “Señora, ¿esto es suyo?, le pregunta un muchacho. ¿Podría correrlo un poquito, que quisiera servirme agua?” La señora, sin mirar a quien le habla ni responderle, corre el bolso menos de dos centímetros. Pensé que el muchacho le volcaría agua en el bolso. Estaba caliente con una escena parecida que había ocurrido cinco minutos antes: fue a pedirle a un chico que se pusiera los auriculares para seguir escuchando su música a todo volumen. La tensión y la carga con que le habló evidenciaban que no fue a hablar desde que el pibe puso la música, sino que había acumulado bronca.
Al rato otro tipo pone en su celular un discurso a los gritos. Era un discurso de Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta. El tipo vestía como un guardia de seguridad. Pensé que nuevamente el amonestador iría a pedirle que bajara el volumen, pero se le adelantó la señora. Fuerte, sin contradicciones, socarrona, para que escucharan todos, para poner al guardia en evidencia, le dice: “¿Eso es un discurso que está dando ahora? Apagueló, por favor. Se me revuelve el estómago. Por Dios, ¿tiene que ponerse a hablar un domingo a la noche? ¿No nos va a dejar nunca en paz?”
“La votaron, dice el guardia. Y dos veces”.
“Yo no la voté. El 46% no la votó. Yo no la voté”, dice la señora con una autoridad que da miedo.
“Ay, señora”, dijo entonces el que le había pedido que corriera el bolso. “Con todo lo que pasó en este país, y la gente como usted no entiende aún el funcionamiento de la democracia. Si la mayoría vota a alguien, ese alguien gobierna, por más que los que votaron a otro quieran gobernar aunque perdieron, y se sientan con derecho a voltear al que ganó”.
“En este país, contesta la señora, no pasó lo suficiente”.

martes, 19 de junio de 2012

Primos


  
Durante millones de años los ancestros de los humanos y los de los chimpancés se anduvieron cruzando sin problemas.

Más de uno daría lo que fuera por ver uno de esos híbridos hoy.

Se dice que es posible, se dice que no. Yo c reo que sí. Para una explicación según la ciencia en mil páginas circula esta explicación: “Suele citarse el hecho de que existe una diferencia en el número de cromosomas entre el hombre (46) y en el chimpancé (48), por lo que probablemente el híbrido no sería fértil. No obstante, esto no representa una barrera absoluta. Además, el cromosoma 2 humano deriva de una fusión de dos cromosomas que no se produjo en el linaje del chimpancé. Por ello, es posible que los dos cromosomas correspondientes del chimpancé (2a y 2b) pudieran aparearse durante la meiosis con el cromosoma 2 humano, lo que resolvería el problema (o al menos lo paliaría)”.

San Pedro Damián fue uno de los ordenadores de la vida monástica de la Edad Media. Algo así como un Prócer Administrador de Asuntos Interiores. En uno de sus libros recargados de protocolos para todo cuenta algo que nos llega como extraño, pero que quizás no le fuera raro a él y su época. En una de sus visitas al Papa Alejandro II, el pontífice lo invitó a un extremo de un ala alejada del Palacio. Entraron a una recámara fría, con el interior devorado por la penumbra. El Papa dijo algo y poco después se abrió una puerta y de la oscuridad se materializó un hermano empujando a un niño inquieto. El corazón de Pedro Damián dio un salto; él no sabía por qué. “Este es Maimo”, dijo el Papa, y Pedro Damián sintió que el nombre le quitaba el velo a lo que estaba viendo. El horror impedía a sus ojos apartarse de aquel ser. Recobrada la razón, supo que era un mono. Luego entendió más: era mono y niño humano. El Papa con suavidad le preguntó en secreto, casi al oído si recordaba al Conde Gulielmus. Pedro Damián lo recordaba. Un comerciante le había llevado un mono de la Abisinia. El conde amaba a la bestia, pero más la amó la condesa. Andaba suelta por el castillo, como si fuera dueña, y entró a los aposentos del sagrado matrimonio. Al verlos a ellos mismos emular la incontinencia de la infernal lujuria, el mono montó en cólera y golpeó al conde hasta matarlo. “Se abalanzó entonces sobre la vil pecadora, que lo recibió iluminado su vientre por Satán, y concibió a esta criatura de las tinieblas. Escríbelo, Pedro Damián”, dijo el Papa, y así lo hizo Pedro Damián, en la obra De bono religiosi status et variorum animatium tropologia. Se especula que el caso sirvió a Pedro Damián como argumento a la hora de ordenar la práctica del celibato eclesial.

Se dice, era previsible, que el intento de cruzar a un humano con un chimpancé se hace continuamente en China. Trascendió, sin prueba alguna, que una mujer a la que los científicos embarazaron con semen de chimpancé, murió en una protesta.

Ya que los comunistas hacen atrocidades científicas, en los años 1920, el biólogo soviético Ilya Ivanovich Ivanov llevó a cabo una serie de experimentos para crear un híbrido humano chimpancé. Fracasó trabajando con esperma humano y hembras de chimpancé y luego organizó un conjunto de experimentos que involucraban esperma del mono y voluntarias humanas. Debió retardar el proyecto a la muerte de su último orangután y poco después el gobierno lo sentenció al exilio.

Pero el capitalismo ganó con el espectáculo de Oliver —documental de Discovery Channel hace pocos años. Fue comprado como simio por los entrenadores Frank y Janet Berger, quienes comentaron que podría ser un híbrido: su rostro era más plano, caminaba habitualmente en dos patas, nunca sobre sus nudillos y, especialmente, prefería las mujeres a las hembras de su especie. La propia Janet Berger aseguró que Oliver comenzó a sentirse atraído por ella cuando cumplió dieciséis años. El enamoramiento de Oliver se convirtió en una amenaza para su dueña y fue vendido. Lo compró Ralph Helfer, el socio de los Berger en el pequeño parque temático Enchanted Village, construido en Buena Park, California. Cuando Enchanted Village cerró sus puertas a fines de ese año, Helfer continuó exhibiendo a Oliver en su nueva empresa, Gentle Jungle, la cual cambió de ubicación varias veces hasta que finalmente cerró en 1982. Oliver fue transferido al centro de entrenamiento Wild Animal Training Center de Riverside, California, y luego vendido a Bill Rivers, quien dijo tener problemas con él porque no quería compartir con otros de su especie.
La Buckshire Corporation, un laboratorio de Pensilvania que arrienda animales para pruebas científicas y cosméticas, compró a Oliver en 1989 y luego declaró que había sufrido maltratos previos, pero que ella nunca lo usó en experimentos. Sin embargo, los siguientes nueve años estuvo preso en una pequeña jaula, cuyo reducido tamaño le generó atrofia muscular. En 1996, la presidenta de la Buckshire Corporation, Sharon Hursh, recibió una petición de la organización Primarily Primates, tras la cual autorizó el retiro de Oliver a una colonia de su corporación donde residían trece chimpancés.
En 1998, anciano, parcialmente ciego y con artritis, Oliver fue trasladado a una espaciosa jaula al aire libre en las instalaciones de Primarily Primates en Texas, donde fue encontrado sin vida en su hamaca.





lunes, 18 de junio de 2012

La carne fría.



El invierno está muy húmedo. Hay fríos que se te meten en los pies, en las manos y en el cuerpo como hacen las lombrices en la tierra. 
¿Las lombrices están tibias? No, porque siendo insectos, cuando están en un lugar frío, están frías, a la misma temperatura del entorno. Como los gusanos.
Aún comiendo incesantemente, las lombrices y los gusanos están fríos. Los únicos gusanos tibios son los que comen carne tibia.
No sé qué pasa con las lombrices si la temperatura baja de cero grados. Quizás se congelen y se queden así hasta que la tierra se caliente.
Me pregunto qué pensará una lombriz mientras permanece congelada, sin saber bien cuándo se acabará el frío. 





domingo, 10 de junio de 2012

Único plan



Mi primo Héctor tenía largas lagunas en cuyas aguas se reflejaba el cielo de otra realidad. Pero entonces conectaba con el mundo en que podíamos encontrarnos; era consciente. Una vez me dijo que él podía hacer muy poquito, y que esa era su vida.
Otra vez me dijo: “se me ocurren muchos proyectos… mi cabeza… Lo qué sé es que lo constante será que caminaré solo. Mi único plan es la soledad”.







sábado, 9 de junio de 2012

jueves, 7 de junio de 2012

San Antonio de Areco

Cuando salí de Buenos Aires caía aguanieve.
Hacía mucho no sentía tanto frío.

En Areco encontré que la luz estaba blanca como la de Noches blancas. Y como decía Conti de la luz del invierno, intentaba penetrar en las cosas y fracasaba, sólo lamía algunas superficies.


Los habitués del café sólo toman luz.














La luz hace todo por entrar.

Los rincones son siempre oscuros en el invierno.

San Antonio de Areco, pueblo de mucho cielo.

La luz hace todo por entrar. Y fracasa.

La luz polar recorre las líneas de la plata fría.






lunes, 4 de junio de 2012

Mi cabeza


Charla con Irina.

— ¿Qué me ibas a decir?
— ¿Yo?
— Sí, empezaste a decir algo y después te pusiste a hablar de otra cosa.
— Te iba a decir algo… No recuerdo qué.
— La cabeza hace eso muchas veces.
— Sí, se cuelga pensando algo.
— Y como está colgada, no te lo cuenta.
— Mi cabeza hace eso todo el tiempo. Se pone a pensar sola, no me dice nada y después, va y actúa. Hace lo que le parece por lo que estuvo pensando. Actúo yo… mi cabeza me hace actuar a mí.
— ¡Y vos ni siquiera sabés por qué estás haciendo lo que hacés!
    Eso, o sintiendo lo que siento, o por qué estoy seguro de algo.
    A lo mejor es tu cabeza, o vos sos de esa cabeza.