viernes, 30 de mayo de 2014

Intereses de clases


Cuando los veas pelearse, nunca te olvides de que entre ellos tienen infinitamente más en común y más alianzas que entre cualquiera de ellos y vos, por mucho que se desgañite jurando que vive para defender tus intereses.

lunes, 26 de mayo de 2014

Gaceta Universitaria


Éramos Nacho, Raimundo, Ricardo, Marcelo, Oscarcito y yo.

Nacho estaba con la Negrita. Aún está. Ya tenían a Solcito, que ahora es artista y militante.

Raimundo a poco andar se puso de novio con Andrea. Tuvieron a Carolina, que pareciera ser artista como Raimundo.

Ricardo estaba con Anahí. Aún están. Ya tenían a Nerina, que es actriz. Nerina tuvo a Fidel, que es malcriado por Anahí.

Marcelo estaba con Vero. Luego tuvo 4 hijos con ella: Manu -estudia derecho-, Reni -modelo, estudia economía-, Camilo y Emilio -imbatibles jugadores de FIFA 3000.

Oscarcito había andado con un pajarillo, se había separado e iba rumbo a otro. En este momento se ha separado de un pajarillo y vuela rumbo a otro. Ya tenía a Ludmila, que ahora tiene tres nietos de Oscarcito. Luego tuvo a Pablo y a Lucía, adolescentes. 

Yo estaba con Alejandra. Después imité a Oscarcito. Tuve a Santi (músico, que tiene a Justina), a Fer (sonidista), Irina (lectora) y Matilda.

Nacho vive en la casa de siempre, luego de pasar un tiempo en el departamento de la calle Estado de Israel. 

Ricardo en Paternal, el barrio de siempre.

Marcelo en Bariloche (Casa de Piedra), adonde se fue en 1990.

Oscarcito vive en Gran Bourg, luego de pasar unos años en Costa Rica. 

Yo vivo en el departamento de siempre, el de Uriburu. Volví luego de Brasil, Perú, Cuba y Bariloche.

Nacho está a punto de inventarse una nueva misión, luego de las incursiones en el diseño editorial, el Bar Tuñón y la producción de espectáculos nocturnos, entre otras (como la venta de jugadores de fútbol a Suiza).

Raimundo veo que es reconocido poeta y letrista.

Ricardo es el dueño de Todo Paternal.

Marcelo tiene una radio y es el periodista más lúcido de Bariloche.

Oscarcito es el artista que todos siempre supimos que nunca podría dejar de ser.

Yo tengo una revista de cultura china-argentina.

Ayer domingo sucedió esto, bastante increíble: Oscar, Ricardo y Anahí y yo fuimos a la casa de Nacho sin que ninguno de los 3 recordara que era su cumpleaños. A Ricardo le parecía ligeramente, yo creí que era el 31 y Oscarcito ni arrimaba.

Muchas cosas siguen iguales, muchas pasaron y nos cambiaron y cambiaron las relaciones. 

Pero cómo me gustaría que hubiera otra vez, y que estén Raimundo y Marcelo. 

















viernes, 23 de mayo de 2014

Edades



"¿Cuántos años tiene??? ¡Hijo de puta, no quisiste salir conmigo porque decías que yo era pendeja!"



Cordobés mimoso


Yo entrené para boxeo, pero no me gusta que me caguen a palos. Me gusta entrenar. Iba a entrenar con Santos Benigno Laciar, porque somos del mismo pueblo, ¿has visto?, Huinca Renancó.
Y he andado muy mucho, por allá y acá por Buenos Aires. He hecho de todo. Vendí golosinas y canté en los colectivos, he sido ayudante de carnicería, limpié vidrio en las torres, allá arriba, en el piso 40, fui letrista, supe vender ropa casa por casa, peiné perros... ¡qué no he hecho!
(...)
Yo a las chicas les gusto porque soy muy mimoso.
Yo soy cordobés y los cordobeses somos muy jodones.
Las suegras al principio me aborrecen pero después me adoptan porque no soy el príncipe azul, pero soy un príncipe de todos los colores.
Y las hijas a veces se enchinchan también porque soy medio picarón, pero al final me perdonan porque yo quiero mucho, ¿has visto?









jueves, 22 de mayo de 2014

Los genes perdidos y encontrados de José de San Martín


Cuando yo iba a primer grado había un chico que se llamaba José de San Martín. Y era igual a San Martín. Es más, ahora, como se puede apreciar en la foto, sigue siendo igual. Lo único, que es pelado.






Los paraguas


Un día tuve la gran satisfacción de tirar a la basura un paraguas porque se había roto. Ni siquiera me duró mucho, cinco o seis lluvias quizás, pero en general un paraguas no me dura más de dos, como mucho tres, lluvias antes de que lo pierda.
Las personas perdedoras de paraguas deberían tener un nombre especial.
Incluso un día me encontré un paraguas en el colectivo, y estaba, naturalmente, felicísimo, porque era como una compensación del destino, pero he aquí que cuando llegué a mi casa me pregunté "¿y el paraguas que me encontré?"
Lo había dejado ahí nomás, en el mismo colectivo.






miércoles, 21 de mayo de 2014

Divino pero pesado


Marianito es luminoso, la persona más simpática, entusiasta y maravillosa que conozco, lo único que si no le responden o no le siguen la alegría, se seca inmediatamente, se vuelve amargo, frustrado y cargoso.


lunes, 19 de mayo de 2014

Conti sucedió



Cuando todos dicen “no sucedió”, inclusive los que estuvieron allí, y alguien dice “sí sucedió”.
Es un héroe desesperado, que luchará contra la enajenación y la demencia del olvido. Luchará para que no se desvanezca su realidad, y la de miles, por la que muchos dieron la vida.
Apenas terminada la dictadura del 76 Camilo Sánchez y Néstor Restivo salieron a recorrer las huellas aún frescas de Haroldo Conti, asesinado por los militares. Tan caliente estaba el material con el que trabajaron, que en muchos casos fueron ellos, preguntando por Conti, quienes enteraron a varias personas de que había sido asesinado.
Y aún así, consiguieron que la biografía no derivara hacia el cauce de la noticia necrológica ni enfocara el ego del escritor, sino, como dijo Silvana Perl “abre las puertas a la obra de Haroldo Conti”.
Es una desagradable realidad que no se hayan reeditado últimamente las obras de Conti. La societé de la literatura editada, en su emulación del cholulismo, divismo y vacuidad del ámbito de putas caras y empresarios vulgares, lo ha dejado de lado.
Incluso cuando fue inaugurada la casa de Conti en el Delta del Tigre como lugar patrimonial, por el entonces intendente de Tigre Sergio Massa y su par de Chacabuco, vergonzosamente se habló de Conti como un gran escritor obviando el detalle de que fue secuestrado, desaparecido, torturado y asesinado por su obra.
Algo hay en sus relatos, su ética, el modo en que crea libertad, su manera de crear amistad y su concepción del mundo que llevó a los militares a decidir su muerte y a los dueños del mercado editorial actual a mantenerlo desaparecido.
Sin embargo, algunos dicen “sí, sucedió”. Gracias a Marcelo y Alejandra, hijos de Conti, a la gente de Chacabuco que viajó ayer hasta la casa del Delta, a la gente de Tigre que habilitó, a Andrés Cuervo, a Federico von Baumbach, a Camilo y a Néstor.



Camilo Sánchez, Alejandra Conti, Néstor Restivo.


Néstor y Camilo con Marcelo Conti.


domingo, 18 de mayo de 2014

El sueño del Cielo

  
Soñé que solo, en un baño blanco, me sacaba el corazón.
No me dolió físicamente, ni veía herida, pero tenía ese sentimiento que muchas veces tengo de acabar de una vez conmigo, renunciar a todo.
Mirándome al espejo, parado, con el corazón en la mano, replicaba el horror de la escena de La última tentación de Cristo, pero había una diferencia: yo moriría. Había cortado el corazón, no había vuelta atrás.
Vigilaba mis síntomas, esperando con el corazón cortado en la mano el decaimiento de mi conciencia y de mi cuerpo. Como aún seguía normal, llamaba a una amiga mía, histórica, pero también a una amiga histórica de Victoria (no existe tal amiga en la realidad) para mandarle un mensaje a Victoria, y también llamaba a alguien (en este caso no sé a quién) para darle un mensaje para Irina.
Hubo una larga espera y cuando los mensajeros llegaron, perezosamente porque no sabían que me estaba muriendo, ya había cambiado el lugar. Además, la ceremonia fue un fiasco: mando a decirle a Victoria y a Irina algo insípido, “decile que la quiero mucho” o algo así.
Sin embargo, en otra parte del sueño le mandé decir a Victoria algo que me resultó, en el sueño y en la vigilia, significativo: “decile que la espero del otro lado”.
El tema “te espero del otro lado” para referirse al mundo después de la muerte me ha resultado un simplismo vulgar. Cuando Vonnegut lo planteó en Las sirenas de Titán me pareció que pareció que su apuesta a lo “no tiene por qué ser complicado” se había pasado de la raya. Pero hace un tiempo Fernanda A. me planteó la resonante imbecilidad de los existencialistas que se creen superiores por suponer que luego de la muerte es la nada. “Si ninguna hipótesis está comprobada, ¿por qué preferir la infeliz?”
Tal vez el fuerte de la idea “te espero del otro lado” está menos en su complejidad que en el momento de la vida en que, al encarnársela, cobra sentido. Estos días recordé a las divas italianas de los años 70 y antes de entristecerme por haberlas perdido, me alegró la infantil certeza de que volveré a verlas en el Cielo. Más aún, allá no las veré en blanco y negro en un pequeño televisor, sino en persona, y tendrá tiempo para escucharlas cantar a todas, serán mis amigas, mis vecinas, las amigas de mi mamá, mis mamás, mis profesoras, las mujeres de mis jefes, mis tías, desconocidas que encuentro en un barco o en un hotel de África, y serán mis amantes: me enredaré en historias de amor con ellas, una y otra vez, amores escandalosos, de celos, pasión, reconciliaciones, felicidad, separaciones que nos harán suicidarnos, momentos de tanta dicha que tocaremos el Cielo del Cielo. Gozaré las miradas de esas mujeres, su vulnerabilidad, su locura, sus magníficas tetas, su irritabilidad, sus narices imponentes, su soberbia insoportable, su manera maravillosa de ser mujer, su maldad, sus grandes peinados y sus grandes anteojos de sol, sus cinturas graciosas y sus cuerpos generosos de curvas.
Con cada una de ellas seremos felices, una y otra vez, cada vez dejando atrás las anteriores, igual que aquí en la Tierra, sintiendo que la eternidad no nos alcanzará para ser tan felices, igual que aquí siento que no me alcanzará la vida para vivir tanto cuanto tenemos para vivir con Victoria, que contiene la suma de todas aquellas italianas.

La noche anterior había soñado que estaba en la playa, en el agua, con el mar hasta el pecho. Jugábamos con dos amigos.
Soñé que me quedaba dormido. Y soñé que me despertaban las olas que me ahogaban al taparme. No me angustiaba; jugaba con ellas, igual que hago en las playas de la realidad.
Pero en mi sueño el agua no estaba fría ni tibia.

Con los sueños de anoche y anteanoche me sucede que no me importa su interpretación.

Siento que son sueños parecidos a los cuadros de la pintura abstracta, que no representan nada, sino que tratan sólo de sí mismos.




viernes, 16 de mayo de 2014

Amo a Iva Zanicchi


Ay, Diosmío, aquellas italianas.

Sólo me alivia del miedo a la muerte la fe en que vaya al Cielo y me las encuentre allá.



Fra noi è finita così
domani non ritornerai più
tacevi, non avevi un perché
mi hai detto “non scordarti di me”
il cielo già portava l'autunno
l'estate se ne andava con te
ed io, io t'ho visto andar via senza di me
portavi la mia vita con te
Fra noi è finita così
un sogno che tornerà più
soltanto due parole fra noi, tutto finì
l'estate ci lasciava così
è finita così.

Entre nosotros se ha terminado así.
Mañana no vas a volver.
Me borraste, no tenías por qué.
Y me dijiste: no te olvides de mí.
El cielo ya traía el otoño.
El verano se fue con vos
y yo te vi irte sin mi.
Llevabas mi vida con vos.
Entre nosotros se ha terminado así.
Fue un sueño que no regresará.
Bastaron dos palabras y todo terminó.
El verano nos dejó así.

Así fue como terminó.

jueves, 15 de mayo de 2014

Daniel, el indio mensú


El folclore argentino abunda en cantantes espantosos pero Daniel Toro era buenísimo.

La superlativa película de Ramón Ayala que hizo Marcos López está los viernes en el Malba, el mismo legendario Ramón Ayala está en el Teatro HD/Ateneo, pero la mejor versión de El mensú es la de Daniel Toro.




martes, 13 de mayo de 2014

My Her


Irritada. Nerviosa. Deprimida. Llorona. Sensible. Cambiante. Agresiva. Insomne. Colgada. Cansada. Hambrienta. Sin hambre. Exaltada. Tensa. Insociable. Enojada. Ansiosa. Confusa. Loca. Melancólica. Vulnerable. 
Uno de esos días. 
Me gustan TANTO las mujeres que no sé si hacerme más hombre para disfrutar con ellas en el encastre o si hacerme maricón para disfrutar siendo una de ellas.


lunes, 12 de mayo de 2014

Asado en el verdadero Santuario de San Nicolás


Pablo Makovsky, Gran Gato en el zodíaco chino y por tanto Gran Sibarita, es de nosotros quien más sabe de vinos. Llevó un elixir mágico. Con una gota de su vino se cubría la estatua de San Martín que una vez marcó el oeste desde la plaza de Savio y Belgrano, junto a la ENET Nº1 que volvió a reunirnos 50 años después.
La asombrosa Adriana Jambeaut, dueña de la sede, conocida desde este asado como El Santuario, desplegó anfitrionía proverbial y con el vasco XXL Javier Tisera se ocuparon de compartir la trama de San Nicolás de los Arroyos, de la que saben todo.


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Inusitado encuentro entre Eduardo Orlov y Javier. El asado, como el mate, pone a todo el mundo en el mismo nivel. Empareja, socializa, democratiza. Estos dos ya en Primero-Séptima del Industrial eran los grandotes. Los dos, amigos de Jorge Duarte, eran pilares del equipo de rugby de la escuela.



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El Gran Gato Sibarita con los inspiradores Celia López y Adolfo Vergara, organizadores de la velada, en casa de Adolfo, legado de generaciones de arroyeños.


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Cuando teníamos 10 años nos escribíamos cartas entre San Nicolás y Nueva York. Nos seguimos entendiendo de la misma manera. Ahora vamos a hacer un librito juntos.


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Eduardo y Gabriela van de Singapur a Nueva York. Se dedican a traducir mundos.



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Pablo destapa otro gran vino. Celia y Adolfo.
  




Tres de nosotros




Pablo, Gustavo, Adolfo.

Tres de nosotros en un sillón.

Más de 150 años entre los tres, un cuarto de milenio, sumando el sillón.


La hija del anarquista


Tengo en un taller una viejita de esas que es imposible sustraerse a las ganas de abrazarla y mirarla. Hoy trabajamos con una crónica de Hemingway sobre los fascistas y al terminar el encuentro me vino a contar que su papá era anarquista. Yo sabía de él por una novela de Bayer. Fue un anarquista fuerte. Cuando conocí el pensamiento de los anarquistas se me prendió fuego la cabeza, como ellos querían que ardieran las iglesias —y yo que había sido un católico empedernido. Luego, cuando empecé a tratar a los anarquistas de carne y hueso en la Biblioteca José Hernández fui descubriendo algo mucho más maravilloso que la lengua de fuego de Bakunin: que las ideas salvajes, bestiales, intransigentes hasta la irracionalidad que tenía aquella gente de igualdad y compañerismo se les hacía carne en su vida. Yo descubría hasta qué punto el cuestionamiento que hacían de la propiedad privada había corroído su sentido de la posesión, por ejemplo. Observaba cómo realmente sentían como un igual a cualquiera, perdido todo sentido de las jerarquías. Y notaba que eso, que provenía de un optimismo y una fe casi inocente en la Humanidad, los hacía mejores personas. Personas decentes. La viejita de esta mañana está tallada con esos sentimientos que surgieron de aquellas ideas. Es una persona idealista, confiable y hermosa.



viernes, 9 de mayo de 2014

La maldita generación del celular


Me hace mucha gracia, siento una vergüenza horrible y me da una rabia infinita cada vez que alguien de mi generación despotrica contra los jóvenes.
Ya es un clásico estar atacadísimos contra el celular. Entrevistan a un rockero de ayer en un programa de radio. Se hace festejar por los conductores contando sus excesos y locuras de "aquellas épocas", y luego arremete: "a los jóvenes de ahora no les conocés la cara porque están todo el día mirando para abajo, al celular". Así inaugura una serie de acusaciones contra los jóvenes.
Obviamente se le podría ocurrir que los jóvenes no lo miran a él porque están conectados con miles de personas, y además saben qué cara de amargo reproche tiene en ese momento. Pero no se le ocurre porque quiere tener qué reprocharle a los jóvenes, porque les tiene bronca y les teme.

Por otro lado, está el caso de mi madre. Desde que mi hija tiene celular —se lo dimos hace seis años, cuando cumplió 12— mi madre, su abuela, se queja de que la atiende "cuando quiere". Yo me siento un poco responsable y le digo a mi hija que se deje de joder y atienda a su abuela, pero de lo digo sin gran convicción y lejos de la angustia con que se lo dice mi madre. Incluso creo que más bien refuerzo su punto de vista.

Esta semana, sin embargo, para mi sorpresa, cuando mi madre me presentó su consabida queja de que "casi me muero: tu hija me atendió", no lo dijo sufriente, sino feliz. Innovó. Y cuando le prometí que le daría una paliza, me contradijo. "Yo ya me convencí de que los chicos de ahora son así. Ellos manejan todo. No toman decisiones apuradas, no actúan por culpa, no hacen nada hasta que están seguros. Te podés morir rogándoles, pero ellos se mantienen en su criterio y no ceden. Y hacen bien. Yo creo que son superiores. Son mejores que nosotros".


Recientemente ha habido reacomodaciones interesantes en la vida de mi madre. Se deshizo de sus propiedades, se buscó un novio, se operó las cataratas, se compró un auto, ahora sacó turno para rendir el examen para obtener la licencia de conducir. Me gratifica infinitamente que haya decidido vivir.



martes, 6 de mayo de 2014

El famoso yo despedazado por los gérmenes


Interesantes las personas que tienen fobia y están paranoicas con los gérmenes. Para ellas las empresas fabricantes de productos de limpieza inventan cada semana una marca nueva que “elimina los gérmenes”.

Dice en una conferencia el paleoantropólogo Alan Walker: "hay en nuestro cuerpo diez veces más bacterias que células nuestras. Podemos preguntarnos quiénes somos".

Añade: “Podemos preguntarnos por nuestra individualidad. Aprendimos que somos un individuo cuando nos separaron de nuestra madre, pero lo que realmente somos es ecosistema en trabajo”.


Además: “Y por supuesto, hay muchos más virus que bacterias dentro de ustedes. Hay virus inclusive dentro de su ADN. Hasta el 8% de su ADN está hecho de virus. Ni siquiera el ADN del que están ustedes hechos les pertenece”.





lunes, 5 de mayo de 2014

Aquel futuro



Sé que hay en algún lugar de mi casa, guardado, perdido, un futuro que tenía hace un tiempo.
Debería encontrarlo, porque me llevó mucho trabajo concebirlo y tenía muchas cosas buenísimas, pero la verdad es que me desalienta perder el tiempo buscando lo que debería existir, y entonces me pongo a hacer el futuro que puedo. A los ponchazos con el presente, claro.










viernes, 2 de mayo de 2014

Adolfo y Celia


Me pasan dos cosas cuando voy a ver amigos que hace mucho no veo.

Por un lado tengo una curiosidad angurrienta por saber cómo fue su vida. Es como caminar hacia una novela viviente que leeré en unos minutos, enterándome de algunos datos, observando marcas de momentos felices, de quebrantos, de revoluciones, de hastíos, y marcas de años de persistencia, logros, tal vez de cultivo de vocaciones; marcas en las manos, en la vitalidad, en el pelo, el modo de vestir, la postura del cuerpo, las arrugas de la cara, la mirada.
Siempre tengo esa curiosidad, como la de haber visto huevos bajo una gallina que los empolla y luego ir a descubrir cómo son los pollitos. No me puedo curar de ese interés.

Por otra parte, la experiencia me ha dejado como saldo el miedo a encontrar que a alguien no le pasó nada. Estar frente a una vida desperdiciada me espanta. Me siento en el infierno.

Bien. Hace unos días Adolfo le hizo una fiesta sorpresa a Celia, su novia. Somos amigos desde hace casi 40 años, cuando éramos alumnos de una Escuela Industrial. Ellos se reencontraron hace poco y se enamoraron.
Lo que me pasó en la fiesta no fue ni leer una novela fascinante en unos minutos, ni la decepción espantosa. Perdí el interés por el pasado. Detecté a algunos muertos, a quienes no me interesa volver a ver, pero encontré hombres y mujeres maduros, a quien me unía unos antiguos lazos enterrados bajo la tierra, vivos aún como las raíces, con una savia que alimenta ahora mis ganas de verlos de nuevo, no por nostalgia ni por ganas de conocer la vida que vivimos todos estos años, sino por lo que vendrá.

Esto me ha sido provocado por el juego en el que se entretienen Adolfo y Celia. Hacen del pasado un chiste, el presente los hace vivir y el futuro no es más que un torrentoso regalo de la Providencia hecho de una montaña de presentes.


Bravo por ellos.