miércoles, 15 de noviembre de 2017

Gracias, Paco

Yo quiero ir a España, encontrar la casa de Paco Ibáñez y saludarlo. Nada más quiero darle la mano y decirle que gracias.
En el 2012 estuvo por acá, anduvo por muchos lugares, en Santiago del Estero cantó una chacarera muy contento, dicen.
Antes, grabó un programa con Cecilia Rosetto en la TV Pública.
Pueden verlo acá cantando (minuto 16) Palabras para Julia, que es algo tremendo y necesario.
Es una gloria que haya sido recibido por el canal del Estado argentino, un tipo que en ese momento, a los 78 años, era aún un grano en culo para la derecha española.
El estudio estaba lleno de gente.
Realmente hemos tenido una revolución. Ese programa, Paco Ibáñez, todo pertenece a un pasado que se ha hecho polvo, que apenas podemos recordar.
La reacción gorila arrasa en todo el mundo, su cola ha barrido lo que hubo aquí.
Pero ¿hemos peleado bien? ¿Teníamos un castillo de cristal?
Nos toca llorar por lo que no supimos mantener, y quizás tampoco habíamos sabido conseguir. Nos toca luchar, como hizo Paco Ibáñez desde el exilio, quizás toda la vida, para que nuestros hijos vuelvan a tener algo mejor.
Y tenemos que hacer que ellos también luchen y se lo ganen.





Demasiadas ballenas


Murió a los 55 años Satoru Iwata, presidente de Nintendo. No me dice nada, nunca tuve nada que ver con los videojuegos. Llegué tarde.
Murió a los 55 años Gustavo Ceratti. Era careta, pero también sex and drugs and rock and roll. Me persigno.
Murió a los 55 años Roberto Cabañas, el paraguayo que fue ídolo en Boca. Bueno, los futbolistas se jubilan entre los 30 y los 40; yo en cambio soy reportero —bueno, Emily Dickinson también escribía y murió a los 55. Y Gustav Klimt también tuvo una vida sedentaria y murió a los 55.
Murieron a los 55 años millones de anónimos, claro.
Murió a los 55 años Bill Haley. Murió a los 55 años Friedrich Nietzsche. Gente realizada. Yo no.
Yo no estoy realizado, pero tampoco moriré a los 55.

Dentro de dos o tres días cumpliré 55 años.
No moriré, pero ese día empezará mi cabalgata hacia la muerte.
Voy a dar batalla.
Construiré puentes.
Traeré animales que viven en el fondo del pozo de agua negra.
Sólo me importará vivir.

Me quedan demasiadas fiestas.
Demasiados pescados para sacar del agua.
Demasiados petardos por encender.
Demasiadas naves que prender fuego.
Caminar por muchas islas.
Demasiados fogones con amigos.
Demasiadas veces en que me despertaré sin saber dónde estoy, qué debo hacer, quién soy.
Me quedan demasiadas ballenas por ver.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Mis amigos de Guilin


Con China somos Sur-Sur.
Hay rasgos que compartimos los chinos y los argentinos que no compartimos con los países del Primer Mundo.
Por ejemplo, esa manera de ser amigo que no importa nada más.
Así es mi primo Zhenghuan (y así lo tiene a maltraer la novia).

Vino su mamá de China y ayer le compró un departamento.
Me pidió que lo acompañara. Tenía que llevar mucha plata.
Fuimos con la mamá y la novia.
Ellas hablaron con el escribano, el de la inmobiliaria, los vendedores.
Con el Primo cada tanto nos mirábamos o estábamos con el celular. Bostezamos un par de veces. El primo se quiso ir afuera a fumar, la novia lo miró duramente, y bueno.

Hoy me invitó a almorzar para agradecerme que lo hubiera acompañado.
“Ayudame a cocinar”, me pidió. “En un rato viene mi vieja y termina de cocinar ella”.
Lo ayudé sacando fotos del proceso de la comida: Pescado en salsa de ostra, sopa de tofu y carne de vaca, chauchas y arroz.

El primo empezó por sacarle las agallas al mero de 800 gramos que compró en el Barrio Chino.



Puso en agua un bloque de tofu.


Limpió la almeja, gigante, no muy agradable al sentido que busca afinidades visuales, pero que hace furor en China y se llama geoduck o almeja rey.


Remojó el mero con agua con harina, que “le quita el olor a sangre, que es muy fuerte, sobre todo la sangre que emana la columna vertebral.


Puso a remojar también la almeja de comparación inevitable.


Al llegar su mamá la cocina empezó a tomar forma. El mero fue a parar a un wok, con salsa de soja, un poco de azúcar, la almeja cortada en trocitos y otros ingredientes.
(Ustedes dirán que en ESOS ingredientes está la clave del gusto; puede ser).


 



Mientras, la novia cortaba las chauchas, que recibirían unos minutos de hervor y pasarían a ser salteadas en un wok junto con carne de vaca + INGREDIENTES.


La lechuga sería puesta en remojo un tiempo generoso, antes de ser salteada sola.



El tofu fue cortado en dados grandes y echado al agua hirviendo, que también recibió carne de res con hueso (hueso y sopa son grandes compañeros), y pimientas chinas sin nombre en español.



Y violá.
La salsita oscura era salsa de soja picante con cilantro -más ingredientes.




La mamá que cocinó, Lu Shaolin, me recibió con su marido en su casa en Guilin hace dos años. Me llevaron de paseo a lugares maravillosos. Me atendieron como si fuera un hermano de ellos que me había ido de China cuando era niño.
Esa manera de ser amigo que no importa nada más.




sábado, 11 de noviembre de 2017

Mi hijo tiene una Virgen en el brazo


Un amigo lee algo que escribí, me comenta que se le aparece muy definido mi costado femenino.
¿Será mi madre que vive en mí? ¿O una mujer que no existe en nadie más?
Existe una mujer, como existe un filósofo, un vasco, un tigre, un argentino, un poeta, un padre, un escorpiano, un fascista, un socialista.
Son rasgos, no personas.
Pero ¿qué son las personas sino cuerpos de rasgos?
En un mismo conjunto de estrellas pueden verse diferentes figuras, un guerrero, un perro, un pez, una mano, un centauro, un martillo. La realidad radica en la física de las estrellas y en la forma en que las configuramos.
Esa configuración se parece a la locura. Es un loco quien no sólo ve la cara de la Virgen en una mancha en la piel de su hijo, sino quien cree que es verdad que es la cara de la Virgen. Pasar de tener consciencia de la descripción a creer que es verdad es el salto a la locura.
Sin embargo, creemos en la verdad.
Quiero decir, ¿qué cosa puede ser verdad que no sea algo que describimos?
¿La física de las estrellas? La física también es un recurso de descripción.

Creo que parte de la fascinación del teatro es la comprobación de que una persona es y no es quien es. El desenmascaramiento público de la ilusión del yo monolítico.





jueves, 9 de noviembre de 2017

Carta a Alice, la mujer de mi papá

Querida Alice,
El último día que estuve en Brooklyn almorzamos en un gran restaurante, estaba tan lleno de gente y la comida era tan deliciosa.
Te pedí que me esperaras mientras estábamos en la fila para entrar y corrí a una farmacia.
¿Te acordás?
Necesitaba un dentífrico. Crest.
¿Por qué "necesitaba" Crest?
Parece tonto, pero el dentífrico Crest hace de mí quien soy.
Me dice que soy parte de Nueva York. Ves, Crest no está disponible en Argentina. El aliento de nadie en Buenos Aires huele como el mío. Soy un embajador de todas las personas que tienen un aliento a Crest en Nueva York.
Usar a Crest me dice que pasé esos días con ustedes y me dice que pertenezco a mi Padre y a todos ustedes.
Esa es la razón por la que voy de compras en Nueva York. Mi Padre ha observado que compro objetos ridículos. Tiene razón, pero esos objetos son  astillas de mi pertenencia.







miércoles, 1 de noviembre de 2017

Oposición taylor made

Desorientada, pobrecita, la oposición, problematizada con líderes que se pelean entre ellos, se muestran frustrados, a lo que atina es a la reacción como un petardo mojado, una reacción que expresa la pasividad más triste, sólo actuar en reacción, indignarse, bufar “¡qué barbaridad!” y seguir obedeciendo, nunca más lejos de la iniciativa.
Parece una oposición hecha a la medida del oficialismo.
“Decí que no hay ninguna prueba contra Gendarmería, vas a ver cómo te regalan 38 minutos, todos indignados”.



lunes, 23 de octubre de 2017

De Santiago a Milagro


La grieta existe, es material.
Nos encanta pensar en la grieta, celebramos no estar del lado de Astiz, nos tranquiliza porque es fácil de entender y por tanto facilita la acción.
Pero la simpleza está en nuestra visión, no en la realidad.
La complicación básica está dada porque de un lado y de otro de la grieta hay elementos comunes.

Me niego a aceptar que el 42% de los votos por Cambiemos en todo el país equivale a que al 42% del electorado le nefrega lo que pasó con Santiago Maldonado, o le da la razón al Gobierno o no se da cuenta de que el Gobierno se mandó una cagada.

Del mismo modo me niego a aceptar que quienes vivieron en carne propia la desaparición de Santiago Maldonado, la confirmación de que está muerto y ahora el pedido de justicia, son indiferentes al caso de Milagro Sala.

Me niego a aceptar que la energía que ponemos en llorar a Santiago Maldonado no la pongamos en evitar que Milagro Sala sea empujada al quebranto o el suicidio.







martes, 17 de octubre de 2017

Una realidad delirante


Ayer los científicos detectaron por primera vez ondas gravitatorias emitidas por la fusión de neutrones estelares.

Resulta muy interesante que el cosmos tal como lo concebimos hoy es una entelequia de la cual no tenemos casi registro perceptual.

Los pobres diablos no tenemos de los agujeros negros, el Big Bang, las cuerdas, los quásares, la velocidad de la luz, los gusanos, las espumas cuánticas, las gravastars, más prueba de la que tenían los pobres diablos griegos de Afrodita, Zeus, Ares, Atenea, Hermes, Apolo, Artemisa, Hefesto, Deméter o Hestia.

Sin embargo, paralelamente al desarrollo de Hollywood, la Ciencia ha intentado convencernos de que su realidad es inapelable.

Nadie niega que exista esta realidad.

Con lo que tenemos problemas es con el monoteísmo subyacente, que dicta que sea la única realidad.

Claramente, los recursos de la percepción son creados sólo para captar aquello que es concebido como parte de la realidad.

De allí en más, los perceptores pueden ponerse muy sofisticados y creativos, pero no serán capaces de percibir algo para lo que no fueron creados.

Luego, es interesante el modo en que es ridiculizada, triturada y eliminada por delirante la posibilidad, por ejemplo, de que el individuo no exista, de que todos los seres se transmuten permanentemente o de que el tiempo puede manejarse como un carpintero hace con la madera, como si no fuera delirante la idea de que la velocidad tiene un fin, o de que existen agujeros en el que las cosas entren sin ir a ningún lugar.


17 de Octubre, Día de la Lealtad


Cuando tuvieron que liberar a Perón en 1945 porque la gente estaba por reventar todo, Perón dio un discurso en el que dijo que “la consciencia de los trabajadores es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria.”

Declaró que su ilusión era que “el Pueblo no sólo posea la felicidad, sino que sepa dignamente defenderla". 

Definió así el amor a la Patria “no amaremos sus campos o sus casas; amaremos a nuestros hermanos de Nación”.

Al final, le pidió a los trabajadores: “Únanse, sean hoy más hermanos que nunca”.






No leas libros


¡No leas libros!
¡No cantes poemas!
Leyendo, tus ojos se marchitan y se hunden.
Y al recitar, es tu corazón el que vomita cada palabra.
La gente dice que es un placer leer.
Qué lindo cantar poemas, dicen.
Pero si andás zumbando siempre como un insecto en otoño,
lo unico que harás es volverte más flaco,
lo unico que harás es volverte más viejo.
Más viejo y más flaco, en sí no importa:
pero no hay por qué andar fastidiando a tu prójimo.
Mejor cerrar los ojos, sentado en tu estudio,
correr las cortinas, barrer el piso, prender incienso:
también escuchar el viento y la lluvia tiene su encanto.
Andar cuando tenés fuerza, dormir cuando tenés sueño.
Yang Wanli (1127-1206)


Alguien tenía que decirlo. / Ah, este lo dijo hace mil años... ¡Chinos!



PD. No había leído este poema si no fuera porque lo rescató Miguel Ángel Petrecca. Él rescata cosas así, lo que escribió un chino hace diez siglos.





lunes, 9 de octubre de 2017

Recurso para superar el momento



Las cosas se vienen dando de manera tal que de un momento para otro uno comprende que la solidaridad, el respeto y el deseo de que los demás estén bien se transforma en el recurso más eficaz y revolucionario para superar el momento.









Flujo



No soy sino en el espejo, pero hay infinitos espejos, y cada uno está cambiando en un flujo de metamorfosis.









viernes, 29 de septiembre de 2017

Allá


Cuando para estar acá necesitás poder estar, en cualquier momento, allá, porque mientras estás acá, alguien te espera allá, quizás una persona que te quiere siempre, o quizás tu mamá, el Gringo Pérez, el abuelo, todos tus muertos. Quizás te esperás vos mismo, el hermano tuyo que sos.







   

jueves, 28 de septiembre de 2017

Mariano y Clarita en la cama



Mariano sintió en Clarita la mayor dulzura en una mujer. Jamás se había sentido así. Envuelto en la calidez más exquisita. Adormecido de felicidad. Ella estaba fascinada por él, asombrada con la vida que él se había construido, encantada con la energía que desplegaba. Era su fan, lo apoyaba en todo. Mariano era feliz, y Clarita estaba exultante.
Pero (¿siempre tiene que haber un pero?), pero Clarita era Clarita y Juano, su hijito. Y no era sin los chicos. Cuando luego de un prudente período de varios meses, Mariano fue a dormir a la casa de Clarita, en medio de la noche Mariano sintió unas sacudidas en la cama: Juano se había metido. Y se acomdó para quedarse a dormir entre Clarita y él. Mariano miró con espanto a Clarita y ella le devolvió una sonrisa tranquila, amable e infinitamente satisfecha.
— ¿Cómo pudo ser —decía Mariano—, después de tanta intimidad que tuvimos, después de tanto que charlamos y charlamos, que fuéramos dos completos extraños? ¿Cómo no le transmití, cómo ella no entendió, que me interesaba ella, no su ella con su hijo? ¿Cómo le pareció normal que yo estuviera acostado en la misma cama con su hijo? ¿Cómo se puede estar tan enamorado de alguien y a la vez ser tan completos extraños?




lunes, 11 de septiembre de 2017

La esperanza de Salvador Allende

"Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor."
El 11 de septiembre de 1973 el fascismo, compuesto por los mayores dueños del país, sus militares y los ciudadanos que los prefieren, derrocaron al Gobierno democrático de Chile, encabezado por el presidente Salvador Allende.
Allende murió atrincherado en la Casa de Gobierno.
Desde allí transmitió este discurso, que hacen más doloroso y a la vez glorioso tanto el momento que estamos viviendo en América Latina como la heroica esperanza de Allende.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.


martes, 5 de septiembre de 2017

Nora Cortiñas y el amor

"NOS MIENTEN EN LA CARA"

* Por Norita Cortiñas.

Me resulta difícil bajar a palabras este profundo desconsuelo que siento frente a la angustia de su madre, de su padre, de sus hermanos. A un mes de otra desaparición forzada, volvimos a sentir en el estómago ese dolor que, 40 años atrás, nos movilizó hasta la Plaza. No sólo es desesperación, es la más cruel de todas las desesperaciones, esa necesidad asfixiante de necesitar abrazar a un ser amado y nada más. No se duerme, no se come, no se vive. Todo congelado, nada crece...
Y el Estado desaparece.
La actitud de Patricia Bullrich no sólo es insuficiente e irresponsable, es hipócrita y falsa. Junto al resto de los voceros que administra el gobierno nos vienen mintiendo en la cara todos los días, con calumnias sobre el pueblo Mapuche, sobre Santiago, sobre ellos mismos. Y entre tanto, tantos silencios estratégicos en torno a la investigación... Yo no entiendo cómo Pablo Noceti, jefe de gabinete de la ministra, continúa en funciones como si nada hubiera pasado: dirigió el operativo que reprimió en Pu Lof y es, como mínimo, un cómplice directo. De hecho, la propia gendarmería admitió haber recibido órdenes suyas para actuar...
¿Qué falta para hacerlos renunciar?
Tampoco el presidente actúa de manera prudente frente a este bochorno internacional. Lejos de aparecer para solucionar el problema, sólo se refirio al caso para relativizarlo, afirmando que unos 30 mil padres no quieren escuchar "Santiago Maldonado" adentro de las escuelas. Nada nos detendrá, pero esta afrenta ratifica la poca humanidad que tiene. Y sí, ¡estoy molesta! Porque me indigna profundamente que Macri, el mismo que tantas veces negó a los 30.000 detenidos desaparecidos, hoy utilice justito esa cifra para interpelar a los docentes que no cierran la boca. Y al resto también, porque la educación es el mayor emblema de la memoria.
Un verdadero problema,
para quienes buscan borrar la historia.
Las parábolas, asociaciones o comparaciones con los años de la dictadura cívico-militar, no expresan una exageración desmesurada, sino la reafirmación de métodos utilizados durante el terrorismo de Estado, como las torturas en las villas y la desaparición forzada de personas. No por nada han regresado, también, las consignas y los cánticos que manifestábamos en los tiempos más oscuros. ¿Cómo entonces no voy a estar asustada? Por supuesto, estamos todos asustados, pero ese temor debe transformarse en fuerza y más amor, para evitar la naturalización de todos estos daños.
Han ahorrado ambición,
durante más de 40 años.
Como anteayer, vamos a llenar la Plaza de gargantas cuantas veces sea necesario, con poderosos cientos de miles dispuestos a detener esta situación de represión que se agrava cada día. Pero guarda, ¡hay que ser inteligentes! Los incidentes, esos que lograron tergiversar el impacto de la conmovedora movilización social, estuvieron planeados y cuidadosamente montados, para desviar el centro de la discusión hacia sectores minoritarios. Pues tremenda multitud en las calles claramente inquieta al gobierno, como inquieta al periodismo que calla y callará, porque temen cobardemente que nuestro grito crezca hasta propagarse del otro lado...
Crecerá,
hasta que aparezca Santiago Maldonado.

*          *          *


Escribe Maria Eugenia Otero: Norita Cortiñas. 2 am en Lugano esperando que larguen a todos los presos. Me dice "imagínate... a la mayoria habrá venido la familia a buscarlo. Pero si alguno sale y está solo tenemos que ver a la casa de qué compañero se puede ir, porque mira si está sin llaves, sin documentos... Yo me quiero quedar hasta que salgan para saber que todos van a dormir en una cama después de todo esto". Tiene 87 años. Es un faro para quienes hacemos La Retaguardia.





domingo, 20 de agosto de 2017

El día después de la noche en que Tincho vio a sus padres

Nahuel está con su hijo Tincho.
Tincho le dice:
- Yo los espié a mamá y a vos a la noche.
Nahuel queda tildado por adentro.
- ¿Qué hacíamos?
- Y, lo que hacen los papás, hacían el amor.
- ¿Y qué es hacer el amor?
- ¡Lo que ustedes hacían! Se abrazaban.
Nahuel piensa que es muy loco que siempre pensó en el término "hacer el amor" y nunca lo habló con nadie hasta ahora, que lo habla con su hijo, que tiene cuatro años. "De hombre a hombrecito", se dice, y remata "el hombrecito soy yo".
Toda la vida pensó que "hacer el amor" es una construcción ñoña, una manera de decir pero no decir, una estrategia para decir de un modo aceptable algo inaceptable, en juego con "coger" que es una mala palabra grave. Es grave menos por la idea de violación que podría implicar "un hombre que coge a una mujer" que por el pecado de lujuria, sensualidad, todo eso. Hay amigas y amigos de su, generación que se han empeñado en naturalizar "coger" haciéndola propia para limpiarle la carga sucia, pero no han llegado muy lejos. Nahuel piensa "qué bueno sería que hubiera una palabra que designara coger como un abrazo muy profundo".
Tincho ya anda jugando por ahí.
"Tirás la piedra y te vas a jugar con el perro", le reprocha Nahuel por lo bajo.

sábado, 29 de julio de 2017

Marcela en la estación de tren

En una vida, Marcela, mamá soltera, abandona a su bebé en el hospital porque tiene síndrome de Down. Nadie la puede culpar. Es muy pobre. Sus padres la necesitan; el padre está enfermo, la madre no puede cuidarlo sola, y ella tiene que salir a conseguir plata. Los días que hay mucha nieve le cuesta salir. A veces la leña no alcanza y hace mucho frío en la casa.  ¿Qué vida la daría? ¿Qué ropita le podría comprar? Alguien la adoptará, estará bien.

Piensa que en un mundo paralelo las cosas podrían ser diferentes. Se ve a sí misma con su nenita ya de tres años, en una estación de tren. Es un día extrañamente dulce en medio de un invierno muy crudo. Marcela le canta una canción y le aplaude el ritmo, las dos palmas contra una manito que la nena deja en el aire. La nena tiene unos anteojos de marco rojo que ella le compró. Termina la canción y Marcela la abraza muy fuerte, la envuelve con el abrazo y apoya su cabeza contra su cabecita, tapada con una capucha, y la nena se deja abrazar, feliz. Sólo conoce la felicidad.





En el corazón del Pueblo

No son tan pocas las personas que llegan a los 100 años.
En estos días fue el cumpleaños de Evita, que aún no habría cumplido los 100. Bien podría seguir entre nosotros.
De todos modos, no está, así como está, menos viva.
Quizás el mayor teórico del peronismo le confesó a un amigo que a él no le daba el pinet para ser peronista. Nadie dudaba que lo era; si cualquiera se dice peronista, es admitido inmediatamente sin problemas por peronistas y antiperonistas, pero él decía que ser peronista era tener una fe y vivir a Perón y Evita de un modo directo. El decía: "yo soy peronistista".
Hace pocos años le hice escuchar a una tía la voz de Evita en un vídeo de YouTube. Ella no la había escuchado desde que Evita estaba viva. Se puso a llorar con un desamparo que me obligó a abrazarla. Pensé en cuánta gente se ha abrazado por Eva, cuántos cuerpos y cuántas lágrimas se mezclaron por su nombre.
Esta es la estatua que está en la plaza presidente Juan Domingo Perón. Perón está en lo alto. Muy alto. Me hace pensar que no siento en el panorama actual el gen de los políticos de la gran dimensión, gente que se ponga por arriba de las circunstancias, mire allá lejos y desenrede las miserias del presente poniendo proa a un sueño verdaderamente grande.
Me gusta ver en la estatua de Perón a este hombre que se esfuerza en la base. Sin el idealismo, la rebeldía y la explosividad de los jóvenes, el mundo no marcharía. Sin embargo, creo que esto se ha vuelto cliché. El hombre en esta estatua no es un chico. El artista eligió que fuera un tipo con edad suficiente para tener las convicciones asentadas, y luchar por la fuerza de esas convicciones, antes que por tener fuerza demás.
En fin, algunos nos seguimos juntando, peronistas y peronististas, sobrinos de tías a las que aún les arde Eva, seguimos celebrando el rito del asado, evocando aquellos nombres, propiciando con la fe, el regreso de algo grande.









viernes, 28 de julio de 2017

Bruce Springsteen y Silvio Rodríguez, incómodos

Más de uno ha hecho este cruce:

Bruce Sprigsteen: No podés prender el fuego si estás preocupado por tu pequeño mundo. (You can't start a fire, worryin' about your little world falling apart).


Silvio Rodríguez: Debo dejar la casa y el sillón,hay que quemar el cielo si es preciso.

Todo es presente

Si algo del pasado no está en el presente, no existe.


Sólo existe lo presente.


Ánimo.


Lo que tenemos, todo lo que tenemos, lo bueno y lo demás, lo pongamos en juego hoy.

Sólo existe el presente.






miércoles, 26 de julio de 2017

Contra el piso

Facebook armó semejante toletole en la comunicación humana, con tantísima gente conectada en gran parte de Occidente.

Sin embargo, ¿cuál es el resultado hasta ahora en las vidas de las personas?

Que se enteran de chismes.

Que cuelgan frases que citan sus pensamientos o noticias de política que expresan su posición.

Que muestran fotos "yo estuve aquí" o "increíble" o "somos muy amigos".

Que las hacen más consumidoras.

Bueno, si hablara de otra manera uno diría "caramba", o "¡vaya!": ¿hacía falta tanto toletole, tanta revolución. para ESO?

El oceanógrafo Jacques Cousteau (¡nada menos!) apenas vio aparecer internet dijo "ya estamos en condiciones de hacer una democracia directa".

Se dice que el Gobierno de China teme constantemente que las redes sociales sean el mecanismo tan temido que le permitirá a las masas cambiar el sistema institucional.


Vaya, vaya, en comparación con esas visiones, las redes sociales se parecen a esos cohetes ciclópeos, que arrancan con un bramido que espanta el mundo, y a los quince metros pega la vuelta y achata su narizota contra el piso.




lunes, 24 de julio de 2017

El cartel de la indignación


El indignacionismo, quedarse en la indignación, es anestesiante.
Vaselina.
Lo que sirve es pasar a la acción.
En el campo en que uno sea más útil, con los tiempos que uno maneje mejor, con las mejores herramientas de que se dispone.
Siempre con otros.
Me parece útil que las personas que tienden a observar y pensar, entiendan a quiénes están en el poder.
Que sepan de qué esta hecha la herencia de la que se invisten, que les llega directamente de Sarmiento, Mitre, Roca, Félix Uriburu, Manuel Carlés, Álvaro Alsogaray, Videla, Rojas, Martínez de Hoz y la mayoría de los miembros de sus familias y de las familias Braun, Bullrich, Anchorena, Bunge, etc.
Hace unos meses alguien puso un cartel de turismo en un lugar que le parecía adecuado de la Plaza de Mayo.
Quizás lo dispuso un joven funcionario del PRO.
Quizás no, pero lo interesante es el sentido que tiene que pudo haberlo sido. Un joven que entiende que gobernar es sólo administrar, que gobernar no tiene nada que ver con la política, porque la política es corrupción.
Siempre entendió eso porque sus padres eran apolíticos, y sus hermanos y demás familiares, y sus profesores y compañeros eran todos apolíticos.
Y por eso mismo, el joven no sabía que ese punto donde mandó poner el cartel haciendo cavar pozos para que las columnas que lo sostuvieran tuvieran cimiento y fueran fuertes y el cartel estuviera bien puesto; no sabía el joven que ese punto es parte de un circuito, de un círculo que desde hace 40 años recorren cada jueves en ronda las Madres de Plaza de Mayo.
No lo sabía.
Apenas sabe que existen las Madres de Plaza de Mayo. Le caen un poco bien, porque le suena que tienen que ver con las Abuelas de Plaza de Mayo, que tienen buena fama en Europa, pero sobre todo le caen mal, porque le suena que hacen lío.
Bien. El cartel fue removido.
Eso es esperanzador.
Y fue removido porque algunos no se quedaron satisfechos con su propia indignación, sino que la usaron para actuar.
Sirve menos indignarse con ese joven funcionario que comprenderlo, porque así es como se decide mejor qué hacer con él.







Las trampas


José Hurtado Villegas construía incesantemente trampas para cazar animales que no existían.
— ¿No te importa cazar, José?
— ¿Qué quieres decir? Para cazar es que invento las trampas.
— Pero son trampas para animales que no existen.
— Existen. Cuando concibo la trampa, los invento.
— Ay, me parece que otra vez no nos entendemos. Mira, otros cazan conejos, y comen conejos, ¿tú qué comes?
— Pues, los animales que creo.
— ¡Pero si no los cazas!
— Los concibo.
— ¿Y de qué te sirve?
— ¿De qué sirve comer siempre lo mismo, lo que ya sabes cómo es, lo que ni siquiera sabes cómo es porque no tiene importancia?
— Pues, que te mantienes vivo.
— No vives con eso. Vive tu cuerpo.
— ¡Y bueno!
— No te alcanza, hombre. No te alcanza para vivir. Necesitas más.









lunes, 17 de julio de 2017

Zapatos perfectos


Me cuenta Graciela: "mi papá hace esas cosas sin decir nada. Pero mientras trabaja, mientras fábrica zapatos a mano, uno por uno, él piensa, piensa... cranea todo. Y le encanta. Le gusta lo que hace, pero me parece que más le gusta pensar. Mandó hacer unas etiquetas para ponerle a los zapatos que son increíbles. Las paga una fortuna, las trae de Irán o no sé dónde, que tienen una técnica única. Las quiere porque son inalterables, dentro de diez mil años van a estar igual. Están bordadas, selladas, no sé qué. El me explicó todo el proceso de fabricación, que es complicadísimo. Le pregunté '¿por qué tenés esa obsesión de las etiquetas?' y me dijo que él se imaginaba alguien que había comprado unos zapatos suyos y que los zapatos duraban años y años, que mientras los demás zapatos se le rompían, los de él estaban enteros, sin roturas, sin haberse descosido y con la suela en buen estado. Imagina que el dueño de los zapatos un día piensa '¿pero de dónde son estos zapatos indestructibles?', los revisa y ahí encuentra la etiqueta, con el número de teléfono y la dirección de la zapatería. 'Ese tipo vuelve a comprar mis zapatos', dice'. Dice que esa etiqueta lo obliga a hacer zapatos perfectos".







Tocado


“Le pegaste en la estructura”, me dijo Mariela.
Y yo me quedé con mi propia estructura cimbrando por la frase de Mariela.
Otras expresiones para decir más o menos lo mismo también me parecen muy buenas: “cortar hasta el hueso”, “tocar el nervio”.
En portugués se dice “topar fundo”. Y un psicólogo en Rio de Janeiro me dijo, una vez que un enamoramiento me había llevado más lejos que cualquier otra cosa me hubiera llevado hasta entonces “mexe com o sentido”.
Ayer quise explicarle a una amiga cómo fue el dolor que sentí una semana atrás y me encontré diciéndole que el dolor “había alcanzado el sentido de la vida. Los días siguientes me quedé desorientado, sin saber para qué vivía”.
Hoy me cuelgo observando las fotos de una artista y sé que penetran por mis ojos, por mi nariz cuando inspiro, por los poros de mi piel como se chorrea un líquido por los ejes que giran dentro de un motor, hasta las paredes de las venas. Allí se filtran y se meten en el torrente sanguíneo e impulsadas por mi corazón llegan hasta todos los extremos de mi cuerpo, y hacen contacto con mis nervios. Entonces se produce una electricidad, y esa electricidad altera mi cerebro, mi cuerpo, mi existencia.
Al poco tiempo de mirar una de sus fotos, comienzo a ser otro. Puedo sentirlo claramente.
Creo que exactamente eso es lo que sucede con el arte.





sábado, 15 de julio de 2017

Dormir



Hace unos días compartíamos con unos amigos el lamento de no poder dormir bien, a pata suelta.
Qué bendición es dormir bien.
Algo reparador, algo renovador, un placer de dioses satisfechos, que han entregado todo en la batalla, haciendo en sus actos lo que piensan en sus mentes y sienten en su corazón.
Creo que dormir el sueño de los justos cuando hay un niño sirio ahogándose en el mar o comiendo mal porque su madre fue despedida del trabajo en Argentina y todo está demasiado caro, nos hace indignos.

Si el que duerme tranquilo es alguien que aspira a una posición en el esquema de gobierno, mucho más si ya lo ejerce, es un cínico.





miércoles, 12 de julio de 2017

Cerca


Estos días tuve un problema de salud.
Nada que no hubiera podido encarar solo. Llamo al servicio de emergencias, mientras espero cierro la llave de gas, cierro bien la ventana para que no entre agua si llueve mucho, hago el bolso con lo que necesito en caso de que me internen, me dan una inyección para bloquearme el dolor, me llevan a una clínica, allí me atienden. 
¿Cuál es el misterio?
Sin embargo, me caigo y algo flaquea en mi interior. 
Si me desvanezco de nuevo los de emergencias tocarán el timbre, volverán a tocar y al fin se irán. Todas las personas de mi entorno saben que hoy me iba de viaje, supondrán que viajé. 
Flaqueo y llamo a mi prima, “nada más te aviso. Si a la tarde no vuelvo a llamarte…”
“Voy para ahí”, me dice.
Viene y me acompaña a la clínica y está conmigo.
No era necesario.
Mi cuerpo habría vivido el mismo proceso sin ella.
O sin los amigos que vinieron a visitarme los días siguientes.
Pero no. 
Mi cuerpo no habría vivido el mismo proceso.
No voy a ponerme a desplegar una sintomatología comparada “solo” por un lado y “con amigos”, por otro, pero escribo estas líneas movido por el asombro que me causa el efecto de que alguien se acerque, físicamente, de que alguien lleve su cuerpo hasta cerca del tuyo cuando algo te vulnera.
Esto remite a todo: a la importancia de la institución enfermera o enfermero, a tomar de la mano a alguien, al hablarle a quien está en coma, a la desolación infernal de un bebé en una incubadora día y noche. 
También remite a la militancia. La lucha revolucionaria: los militantes tienen sus cuerpos cerca. Comparten la comida, se miran, se hablan, duermen en el mismo espacio. La tensión es fuerte, la fiesta es explosiva, el sexo es vívido entre los militantes.
Aparece este tema, en esta época en que la comunicación se ha desarrollado hasta tomarlo casi todo, hasta un estado en que lo imposible es no estar comunicado, en que la comunicación es compulsiva, pero a través de aparatos.
Está muy bien planteado en la película Her, de Spike Jonze.
Poner los cuerpos en proximidad comienza a ser un refugio.
El último bastión de la resistencia.







domingo, 9 de julio de 2017

El test para entrar a la secundaria


El primer día de un curso de ingreso que hicimos para entrar en el secundario nos hicieron una prueba. Era un test, pero creíamos que había que aprobarlo para poder entrar y los problemas se ponían cada vez más difíciles, hasta que se hicieron imposibles. Entonces con el amigo que fuimos, que estábamos en el primer banco, cuando la profesora se fue para atrás, le robamos el cuadernillo y copiamos todas las respuestas.
Aún no sé qué consecuencias tuvo eso en nuestra vida.




sábado, 8 de julio de 2017

El mal de Lanvers



Oliver Sacks fue un genio. Llevó la medicina a un plano altamente humanitario. Le devolvió, le dio, humanidad a algo que se ha tornado de un tono espantosamente frío.  Lo hizo escribiendo casos. Hay en el humanista un fuerte mandato ético, que ordena entre otras cosas, la verdad. Humanista al fin, Sacks, nunca mintió llamándose escritor. Escribió para compartir casos. Lo que es mucho más que lo que han hecho la mayoría de los escritores, especialmente porque Sacks escribió en medio de sus lectores, pero sus textos no tuvieron otra literatura que la necesaria para resultar amables y atrapantes. ¡Como si eso fuera poco! Fue enorme, como lo demuestra la influencia general de su obra. Pero no fue arte. Ni lo pretendió ni le salió sin querer. Sus textos no rompen con la realidad. No han sido escritos con la libertad de que resultara cualquier cosa. Algo parecido le pasa a algunos críticos literarios cuando escriben ficción. Carlos Gamerro y David Viñas han alcanzado con su crítica una dimensión enorme, que los ha ubicado en la vanguardia intelectual, pero sus ficciones no consiguen levantar vuelo porque parecen no poder dejar de observar lo que escriben, mientras escriben, con su ojo de crítico. Sacks escribió iluminado por el mandato de ser demoledor de una medicina inhumana, de ser constructivo, esperanzador, "inspiring", sembrar bondad, apelar al lado bueno de la gente. Cuando se escribe ajustado a un fin, lo que puede lograrse es ese fin (escribir correctamente, dar un mensaje, alentar), pero muy difícilmente se logre abrir esa brecha en la realidad por la que entra algo diferente. Bien, Hernán Lanvers lo ha conseguido.
Lanvers, como Sacks, es médico. Dudamos de que sea muy humanitario y ciertamente no se ha jactado de ser un crítico literario. Debe haber leído "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", pero no lo cita directamente en su nota de hoy en Mundos Íntimos, una excepcional sección del diario Clarín. En el texto de Mundos Íntimos y en el de Sacks, la enfermedad es sacada del contexto de la medicina moderna y llevada a un lugar más profundo, al plano de la condición humana. Lanvers despliega la sintomatología de un trastorno neurológico y se lo pone encima, y empieza a contar una cantidad de anécdotas causadas por su enfermedad infinitamente cotidianas y más divertidas de lo que se puede decir de algo relacionado con una enfermedad. Llega un momento en que se duda de que le hayan pasado esas cosas, por mucho que mencione a un tal Freddy Marengo, una Silvana Melitón y a la confitería Tikal de San Nicolás. Luego se empieza a dudar que Lanvers realmente padezca esa enfermedad, e inclusive de que la enfermedad exista. Y entonces uno contiene la necesidad de ir a buscarla en Google porque prefiere no saber. Prefiere quedarse con lo que está leyendo. Es mejor no saber si es verdad o mentira. Qué importa. Lo que importa es que estamos viviendo algo. Eso es lo que aporta el arte a nuestras vidas.


La nota en CLARÍN.

domingo, 2 de julio de 2017

El único pensamiento válido


El ensayista Roger Caillois contaba de una sociedad en la que la realidad de los sueños tenía más entidad que la realidad de la vigilia. Si alguien soñaba que tal persona le había tirado un lanzazo, en la vigilia el agresor debía hacerse cargo. Esto nos suscita espanto y risa —y luego espanto. Pensamos que gracias a Dios vivimos en un mundo donde no pensamos de ese modo salvaje, delirante, estúpido. Muy bien; ahora, pensando como pensamos, ¿a qué resultado hemos llegado? ¿Es la Humanidad forjada por el pensamiento racional que rige mejor que la de aquellos primitivos bestiales?
Esto se está pensando así desde más de un siglo, cada vez más desde Auschwitz e Hiroshima. Y sin embargo, ese pensamiento sigue dominándolo todo.
Cuando aparecen alternativas, los guardianes del pensamiento racional lo reprimen con el razonamiento “¿cualquier cosa vale?”, arrojando toda alternativa a “cualquier cosa”. Podría ser que hubiera alternativas tan espantosas como el pensamiento racional, o podría haber alternativas superadoras, que lo integren, incluso. 


El delirio xenófobo que se viene


Es delirante la xenofobia argentina, habilitada desde el Gobierno —todo lo que un Gobierno habilita en los márgenes de la ley, lo promueve.
Es delirante la noción de que los extranjeros “nos sacan lo nuestro”: el trabajo, las camas en los hospitales, los bancos en las escuelas.
En el delirio xenófo, se los acusa contradictoriamente de ser vagos y de “sacarnos trabajo”.
La verdad es que los inmigrantes, por la necesidad de  instalarse, remitir dinero y suplantar recursos que tenían en su lugar de origen, trabajan mucho más que los nativos.
O sea, generan más riqueza, aportando más recursos al desarrollo de la economía.
Los peruanos, chinos, chilenos, bolivianos y paraguayos trabajan incansablemente. Los sectores de comercio, construcción y parte de la agricultura intensiva de Argentina serían insostenibles sin su trabajo.
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Los progresistas no nos sentiremos aludidos, pensaremos que los xenófbos son “ellos”, los ignorantes, los que escuchan a Baby Etchecopar. Bien, pero los ignorantes nos gobiernan, de modo que el tema no deja de tocarnos porque nosotros sintamos que tenemos el alma bella.
Segundo, no seamos hipócritas: ¿quién no tiene una vena, de la que tal vez se sienta avergonzado, pero por la que corre ese nacionalismo que hace sentir a un extranjero como otro “con el que no tengo nada que ver”?
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Este comentario superabunda de obviedad, se hace todos los días en los países de Europa, Estados Unidos, en todas partes, desde siempre. Y sin embargo vuelvo a escribirlo, y calculo que menos por un afán de quedarme en un tema que por su vigencia. Más que vigencia, por lo enardecido que está y las dimensiones que creo que tomará. Se está preparando un ajuste horrible para los próximos meses. La crisis comenzará a ser insoportable, y en momentos como esos se señala a los extranjeros como chivo expiatorio.





domingo, 25 de junio de 2017

Anochece el domingo


Salvo que gane tu equipo, siempre el atardecer del domingo es otoño.
Otoño como dicen en inglés: fall, caída.
Tomás consciencia de que la semana se termina.
Es irrecuperable.
Tomás consciencia de que nunca vivirás esa semana de nuevo.
De que nunca vivirás ningún momento de nuevo.
De que lo malo no tiene remedio.
De que lo bueno ya se lo lleva el río del tiempo.
De que nada volverá.
Nada será como antes.
Morirán algunos amigos.
Morirás vos.
Lo que no hiciste, llegado el atardecer del domingo, ya no lo harás.











domingo, 18 de junio de 2017

Día del Padre del 17

Buenas. Aprovecho que te saludo por el Día del Padre para contarte de mi libro "Mariposa de Otoño". 
No hay forma de no tener padre.
Padre divino.
Padre que murió.
Padre panzón.
Padre culpable.
Padre tanguero o rockero.
Padre ausente.
Padre colectivero.
Padre enamorado de la madre.
Padre desaparecido.
Padre tarado.
Padre igual a mí.
Padre politizado.
Etcétera.

Bueno, feliz día a todos.
Feliz día si sos padre, feliz día si sos hija o hijo.

A mí me tocó Padre chino.






La editorial El Bien del Sauce acaba de publicar mi libro Mariposa de Otoño, en el que cuento de la reconciliación con mi papá después de veinte años sin vernos.
Fui a verlo a la ciudad donde vive,  Nueva York.



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Nueva York también es mi casa. Porque es la casa de mi papá y porque me crié allí.



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El reencuentro con mi papá tuvo el efecto de abrirme las puertas a nuestro país de origen, China.


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Esta imagen es de un DOCUMENTAL en el que la cadena oficial de televisión china cuenta mi llegada a Taishan, el pueblo donde nació mi papá en la provincia de Guangdong.
Taishan: 台山
Guangdong: 广东


Este es el documental (estoy entre los minutos de 18 a 22)




Hice un largo viaje exploratorio por las entrañas de China.

Eso puso muy feliz a mi madre, a quien afligía la distancia con mi padre.


 

Cuando regresé de China, mi madre murió.

Entonces volví a Nueva York, esta vez para decirle a mi papá que mi mamá había muerto.






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Escribí esta historia en varios relatos.
Son los relatos que están en el libro Mariposa de Otoño.




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A continuación van dos fragmentos del capítulo Una Navidad china en Nueva York, elegidos por el Día del Padre.


#\#>>> Jueves 19, 9.41
El lugar de mi viejo

Mi viejo tiene un local en el Chinatown de Manhattan. Antes era una casa de regalos, uno de esos bazares de los chinos en que se abigarra una variedad infinita de adornos, artefactos, herramientas, alhajas, trastos, juguetes y una multitud de cacharros misteriosos que nadie puede adivinar para qué fueron fabricados. Ni quién podría comprarlos.
De hecho, la cantidad inextinguible de chirimbolos, su variedad inagotable y su aplicación tan enigmática, quizá expliquen por qué los bazares chinos se parecen cada vez más, mientras uno avanza hacia sus fondos, a las cuevas donde los piratas de hace siglos han dejado el caos de sus botines.
Al final, se llega a una zona en que casi no penetra la luz y donde brillan unas últimas joyas que perdieron una tarde, jugando, las niñas de la noche de los tiempos.
Pero con decisión moderna, mi viejo dejó atrás aquel pasado legendario y montó una agencia de lotería. Los timberos entran y se sientan a mirar una pantalla en la que van apareciendo números. Cada cuatro minutos suena un trompetazo y los números se hinchan, saltan, cambian de color indicando que ha terminado la jugada. Los timberos arrojan las boletas del fracaso al piso y unos pocos han ganado unas monedas que corren a reinvertir en la próxima jugada. La lotería arroja un nuevo resultado ¡cada cuatro minutos!
Mi viejo llega al local caminando lentamente por las calles con hielo, desde el estacionamiento donde deja su auto. Pasamos por una iglesia ortodoxa griega, por un depósito de comida y una ferretería. De la ferretería sale un amigo con el que mi viejo
charla a los gritos durante un rato. Cuando han terminado mi padre me traduce: él le ha contado que soy su hijo y que he llegado desde Argentina, y el tipo le ha contado que en Argentina, cuando hay crisis, saquean los supermercados de los chinos. Finalmente llegamos a su lugar en el mundo, la agencia de lotería.
En la vereda están los paquetes de diarios que mi viejo venderá. Él abre la persiana metálica y las puertas, me pide que entre los diarios, los entro, les corta el cincho, me pide que los acomode en un exhibidor. Tiene dos empleadas chinas, una simpática y una reservada. Llegan minutos después de mi viejo, la más simpática con
cafés. Le agradezco el mío, trato de charlar un poco, pero no entiende inglés.
Luego nos ponemos a charlar un rato con mi viejo.
Me dice que no puede dejar el negocio porque no sabría qué hacer. «Me quedaría en mi casa mirando todo el día la televisión».


(…)

#\#>>> Domingo 22, 12.40
Sobre una pila de diarios
A cada instante entran y salen del negocio de mi viejo los hombres que compran billetes de lotería. Cuando están dentro, se sientan a mirar la pantalla.
Son unos tipos que andan con ropa barata y raída, de anteojos viejos y dientes marrones, y una expresión eterna de hastío y ofuscación. Resulta desconcertante decir que están jugando; nada más alejado del juego que esta escena.
No juegan, sólo se amargan porque no ganan.
No pierden lo suficiente para irse y no volver, pero cuando ganan, el premio no les sirve más que para solventar una parte de la próxima jugada.
Están encadenados al futuro inminente.
Una tarde escuché un grito fuerte. Alguien había ganado más de seis mil dólares y cuando me di vuelta y lo miré, no encontré en su cara una sonrisa de felicidad, sino de revancha. Le dije algo para celebrar el momento y no me prestó atención.
Juegan de a dos o tres dólares. No hablan entre ellos, no miran más que la pantalla y sus boletas, que al final de cada jugada arrojan al suelo. No les importa nada, olvidados de sí mismos, de sus amigos, de sus familias, de su trabajo. Han dejado su vida en algún otro lugar. Se han olvidado de que tienen una vida.
Son tipos eternos, están en un estado de transitoriedad permanente. Dentro de 300 años se los podría halar aquí dentro, en este lugar parecido a una estación de trenes de Yakarta o Manila atrapada en el tiempo. Seguirán con la misma mirada distraída e inquieta, sin disfrutar, sentados en las mismas sillas que mi viejo compró quizás en los 80 o en los 70. Mirando, con fijeza de alienados, las pantallas donde danzan los números.
Y mi viejo estará entonces, detrás del mostrador histórico, cobrando y pagando premios, con su gorra, sus anteojos de marco de carey, callando con los callados, intercambiando con alguno dos palabras rituales. Palabras en cantonés, filipino, indonesio o alguna lengua de un país desconocido para los occidentales, que creen que sus mapas son exhaustivos. El mundo tiene muchos más rincones de los que registran la televisión y las infografías, y en las tardes de la eternidad mi padre ha tenido tiempo de aprender sus insospechados idiomas.
Hacía trece años que yo no veía a mi padre. No tenía visa para entrar a los Estados Unidos, y no convencía a mi viejo de que viajara a encontrarme en un país donde podíamos entrar
ambos, México, Cuba, Inglaterra. El no saldría de Nueva York, del negocio, ni se movería de su lugar detrás del mostrador.
Conseguí venir finalmente, a pasar la Navidad con él, su esposa y su nuevo hijo. Mientras espero que llegue la Navidad, estoy sentado arriba de una pila de diarios acumulados sobre un cajón, al lado de él, detrás del mostrador.
Día tras día pasan las horas detrás del mostrador.
Le pregunté qué estaba organizando para el festejo de la Nochebuena.
— Nada —me dijo. — Nosotros no festejamos.
And so this is Christmas. Esta es mi Navidad con mi viejo.
Los dos sentados lado a lado detrás del mostrador. Con nuestras anchas caras de luna llena achatada en los polos, nuestras largas y erizadas cejas proyectadas como espinas y nuestra expresión de acritud eterna.
Dos días después de Navidad regresaré a Buenos Aires. Mi viejo quedará acá. Por el resto de los tiempos, parece.