sábado, 18 de septiembre de 2021

Un poco de mística de mi tía Clara

Esta mañana llamé por teléfono a mi tía Clara.

Fue militante en los 60 y los 70.

La adoro.

Hablamos de lo que pasó en la semana. Esto es lo que me dijo:


Lo que me gustaría ver es un poco de inspiración política.

Toda la clase política están como en otra cosa. 

Parece el equipo de Boca del pobre profesor Russo, que no se le aparecía ninguna idea. Los muchachos llevaban la pelota, la perdían, pasaban los minutos, los partidos, y no sabían qué hacer.

A los políticos de este gobierno no se les ocurren ideas simples, la ministra de Mujeres y Diversidad podría hacer un festejo del Día de la Primavera con L Gante y toda esa nueva onda, que surgió de las netbooks que dio el Gobierno, hablando que los chicos tienen que ser más respetuosos con las chicas y se tienen que cuidar del SIDA; o el ministro de Turismo podría anunciar que crea un sector en las canchas, cuando se pueda, para los trabajadores de la Salud; o el presidente podría jugarse a poner en juego el resto de su gobierno y su propio futuro, para hacer que todos los chicos de Argentina puedan tener contención, a través de las escuelas, los planes sociales, los hospitales, las viviendas, la policía, los precios de la comida, todo, todo en función de que los chicos estén mejor, y que si no logra avanzar unos pasos, renunciará a la política.

Decir “acá empieza el Plan Qunita”.

No digo prometer como mentir, sino ponerse los pantalones, prometer y dejar el cuero en cumplir. ¿Qué es, si no, un político?

Sé que soy una vieja chota. Mi generación fracasó, ¿con qué autoridad te hablo?

Te estoy diciendo pavadas, ideas irrealizables, podés demostrarme con tres palabras que estoy proponiendo disparates, pero ¿no te parece que falta mística, corazón, esperanza, amor por el Pueblo?




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