martes, 26 de marzo de 2024

Coyuntura - Maleducados

 “Mi educación fue interrumpida a los seis años, cuando me mandaron a la escuela”.

¿De qué educación hablaba?

Aunque nos reímos y reconocemos que la frase tiene algo de verdad, salimos a protestar si un gobierno anuncia su intención de desfinanciar la educación.

Un sentido común reconoce la formación ética de la escuela. La formación dota a los alumnos de valores y de un sentido de la vida. Hacer las cosas bien, ser mejores, terminar lo que se hace, luchar por lo que se cree que está bien, ser justos, no robar, respetar, cumplir con las obligaciones, hacer los deberes.

Principios.

Aquello que, si se pierde, cualquiera puede hacer cualquier cosa y queda impune.

Nos parece bien, necesario, que los adolescentes se rebelen, pero hasta un límite. Un límite de lo que pueden hacer —si con otros adolescentes rugbiers matan a un pibe, se pasan de la raya—, y de cuánto tiempo serán adolescente —si sigue rebelándose contra todo a los 35 años, no está madurando.

Bueno, acá están todos estos líderes que cruzan la raya. Que matan, que se cagan en los acuerdos de la convivencia, que tiran abajo lo que creíamos que habíamos convenido para siempre: el rechazo al racismo, el rechazo a gobiernos que torturan y asesinan en masa, la igualdad de la mujer, el respeto al estado de derecho.

Y pareciera que no tenemos capacidad de reacción frente a esto. Le pegaron un tiro en la cara a una defensora de la institucionalidad y la negamos dos veces antes de que el gallo cantara tres. Así fue asesinada la institucionalidad democrática instaurada en 1983. Luego, en la marcha del 24, nos sacamos selfies como en un picnic.

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