Un amigo me dijo una vez:
— El otro fin de semana, ¿Tenés algo que hacer? Te invito a mi casa en el Delta.
— Gracias. Qué amable. De hecho, estoy libre (yo estaba libre todos los días).
— Pero hay que ver cómo está el río. Si está bajo, tenemos que tomar una lancha colectiva hasta un muelle y desde ahí no sé cómo haremos. Y encima me parece que voy a tener mucho trabajo. Se me va a complicar.
No supe qué decirle.
¿Qué le iba a decir?
Hay gente que tiene muchos problemas.
— Usted, Mendieta —le dijo una vez Don Inodoro— para cada solución tiene un problema.

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