miércoles, 10 de julio de 2024

Una pausa

Lo que me pasó con Daria es que se me abrió una pausa.


Como le dice Ifigenia a su hermano: “abriste una pausa entre dos mundos”.


Se suspendió por un momento mi pensamiento, hice un perfecto vacío para que se llenara con ella, con su voz, sus ideas, sus hermosos ojos.


Y entonces no sólo sus ojos me parecieron hermosos, sino toda ella. Toda su historia, su sensibilidad, su alegría, su ímpetu, su iniciativa, su boca, su tiempo, sus inseguridades, sus dedos, su subjetividad repartida en dos mundos, su cabello.


Supe entonces que sucedería lo que luego sucedió: que ese instante de suspensión era una llave en mi mano. 

Una lupa. 

Una linterna. 

Un encendedor. 

Unas tijeras. 

Un condimento de la India. 

Un combustible. 

Una forma de hacer un nudo. 

Un polvo mágico. 

En cualquier momento, con cualquier persona, puedo sacarlo de mi bolsillo y usarlo.





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