lunes, 8 de junio de 2026

En la hora

Fue el Indio.

Fueron la banda de Los Redondos, incluidos todos los músicos y también la Negra Poli, Rocambole, toda aquella gente.

Fueron los que entendieron desde el primer tema que escucharon que estaban ante algo diferente.

Fueron los miles y miles hasta la masa tribal, el cuerpo masivo de gente que sacudía la realidad, que comenzó a viajar a todas partes, a copar ciudades.

Entre todos es toda una sola cosa.

 

Y ahora, qué hará esa masa huérfana con lo que le quedó.

Igual que con la Madres.

 

Qué haremos.

Qué vamos a hacer esa sola cosa, que tenemos nuestros muertos.

Tal vez nos dejaremos devorar, como el Viejo no pudo hacer nada cuando los tiburones le comieron el Pez.

 

Tal vez no.

 

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; que es nadie la muerte si va en tu montura, galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, que la tierra es tuya. ¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!

 

Quizás llegue la hora en que al fin sabremos que al que tenemos enfrente es la Bestia.

Que no se desintegrará sola.

Que está desplegando todo su poder para quedarse años, décadas, siglos.

Que todo lo que tenemos nos lo quitará, el dinero, las casas, el calor en invierno, la comida, los hospitales, los hijos.

Quizás llegue la hora en que al fin sabremos que nos han quitado todo, que nada conservaremos.

Si aún no estamos muertos, será la hora de pelear a muerte.

Ojalá no sigamos aferrados a pequeñas ilusiones tardando en despertar.

 

 


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