lunes, 21 de agosto de 2023

Los derechos civiles y la ultraderecha argentina

Ustedes saben que en los años 60 surgieron los movimientos por los “derechos civiles”, en favor de “minorías oprimidas”: mujeres, homosexuales, grupos étnicos.

A esto se le montó el ecologismo, relacionado con el vegetarianismo y el veganismo, la producción orgánica, la oposición a todo “extractivismo”, los derechos de los animales y otros temas.

 

Este movimiento general no ponía en el centro el trabajo, acabar con la pobreza, la inmigración, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda.

Daba la impresión de que quienes conducían esa gran ola ya tenían esas cuestiones resueltas.

 

Un origen central del movimiento fue California, Estados Unidos.

En Argentina en aquel momento, la lucha social pasaba por el trabajo, acabar con la pobreza, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda.

Se consideraba, además, que la liberación nacional y latinoamericana eran claves para esa lucha.

 

Quienes participaron de la lucha social en Argentina fueron decapitados por Estados Unidos y Europa con una dictadura de militares argentinos, todos pertenecientes a la ultraderecha nacional.

 

Apenas caída la dictadura, una parte de la sociedad retomó la lucha por terminar con la pobreza, el trabajo, la educación, etc.

Sin embargo, años después empezaron a aparecer aquí las reivindicaciones del movimiento por los “derechos civiles”.

Como en el primer mundo, empezaron a palidecer las reivindicaciones relacionadas con el trabajo, acabar con la pobreza, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda.

 

Esto generó una reacción, porque los “derechos civiles” son foráneos, yanquis, y por tanto atentan contra la Patria argentina, y porque atacan nuestra forma de vida tradicional.

Esta reacción está hecha del mismo material que apoyó la dictadura militar.

 

Por otro lado, el trabajo, acabar con la pobreza, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda, etc., quedan huérfanos.

 

Aparece una ultraderecha que encarna la reacción conservadora, pero se propone como capataz de los Estados Unidos en Argentina y anuncia que arrasará con los derechos laborales (formales, informales, inclasificables), envilecerá la vida de los pobres, maltratará a los inmigrantes limítrofes, desmantelará la educación y la salud, utilizando la represión sin miramientos.

 

Si nos atenemos a los votos de las PASO, dos tercios de los argentinos apoyan esa ultraderecha.

 

Con lo cual, las condiciones básicas para una vida digna de todos los argentinos no parecen ser objetivo de nadie.

 

“El arte de observar también entró en crisis”, dice Federico Sajkowski.

 

 

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