martes, 22 de julio de 2014

Siglos de tener la razón -aflojemos. Elegía de un rey mogólico


Los chicos y los bestias insultan diciendo mogólico.

Fundamenta usar la condición de mogólico como insulto la jerarquización de las personas en base a la inteligencia (que no se acuerda en definir) o la capacidad mental (más difusa aún), que se evidencia en la cantidad de tiempo que lleva adquirir conocimientos o habilidades cognitivas.

No se diría mogólico ni retrasado mental para insultar a alguien si 1) no se lo considerara inferior y si 2) no se considerara que el inferior es meritorio del insulto.

Las capacidades cognitivas bajo el nombre de razón fueron elevadas a la condición de supremas hace dos siglos y medio en Occidente. La verdad es que desde entonces no hemos tenido un gran mundo. Las masacres, las guerras, la destrucción de cuerpos y sociedades humanas mediante bombas atómicas, enfermedades, hambre y otros medios, la rebaja a la condición de vida miserable de la mayor parte de la humanidad no consagran a la razón el mejor rey que hemos tenido.
Desde el comienzo de su reinado la razón ha sido cuestionada, luego las dudas sobre ella han fluctuado y ojalá su dominio no se extienda mucho más.

Con la razón como regente patrón la emotividad fue relegada y se hizo sentido común que dejarse guiar por el afecto daba en resultados catastróficos. Dos siglos y medio después podemos preguntarnos cuánto más catastrófico hubiera sido si nos hubieran liderado los sentimientos. O la intuición, o el instinto, o  cualquier otro aspecto que no fuera objetivante, como supuestamente lo es la razón.

Mucho me temo que habría habido tropiezos, pero tal vez no hubiera sido tan horrible nuestro destino si hubiésemos puesto como reyes a los mogólicos o a cualquier otro que los patrocinantes de la razón censuran (hasta utilizarlos como insultos) como no apto para liderar la Humanidad.




2 comentarios:

  1. Podrían haber pasado varias cosas. Como no tienen freno inhibitorio,no sé como hubieran reaccionado con todos los pseudo inteligentes o nos mataban o nos adoraban, y además tienen esa capacidad de amar envidiable, de no entender el doble sentido, de ser tan auténticos que a veces te sorprende y la mayoría te enternece, Sólo el que está o puede estar en algún momento con ellos lo sabe. Pero, ¿quién mide la inteligencia?¿se puede medir?¿quién pone los parámetros? los que se creen "inteligentes" y hacen uso de su razón. Y así estamos, teniendo razón, hasta cuando no la tenemos. Lo digo por experiencia propia. Cuando empecé el profesorado de especial, el día que me tocó ir a la escuela 504, le dije a mi mamá, no sé si voy a poder, cualquier cosa me cambio de profesorado. Mi mamá me miró y se sonrió. Entré con miedo, no lo voy a negar. Siempre lo desconocido nos da miedo. Estuve toda la mañana hablando, jugando, abrazando, atando cordones y limpiando narices. Cuando me fui, dije: Esto es lo que quiero. Y a pesar de dar clases en una escuela primaria "común", tengo alumnos con estas capacidades, que para algunos resultan raras, pero que a mi me encantan y disfruto mucho. Sus logros, por pequeños que sean, también son míos.

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    1. Es muy emocionante lo que contás, Andrea. Gracias.

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