Esta es la canción que más conmueve, quizás porque encuentra en la intimidad más chiquitita y presente, la eternidad. La letra es de Nando Reis (como Arnaldo Antunes, integrante de Titãs), un muchacho de mi edad, y la voz de Marisa Monte, que entiende la letra con precisión. Lamentablemente, no sé de quién es el videoclip.
Para calar a boca: Rícino
Para lavar a roupa: Omo
Para viagem longa: Jato
Para difíceis contas: Calculadora
Para o pneu na lona: Jacaré
Para a pantalona: Nesga
Para pular a onda: Litoral
Para lápis ter ponta: apontador
Para o Pará e o Amazonas: Látex
Para parar na Pamplona: Assis
Para trazer à tona: Homem-rã
Para a melhor azeitona: Ibéria
Para o presente da noiva: Marzipã
Para adidas o conga: Nacional
Para o outono a folha: Exclusão
Para embaixo da sombra: Guarda-sol
Para todas as coisas: Dicionário
Para que fiquem prontas: Paciência
Para dormir a fronha: Madrigal
Para brincar na gangorra: Dois
Para fazer uma toca: Bobs
Para beber uma coca: Drops
Para ferver uma sopa: Graus
Para a luz lá na roça: 220 volts
Para vigias em ronda: Café
Para limpar a lousa: Apagador
Para o beijo da moça: Paladar
Para uma voz muito rouca: Hortelã
Para a cor roxa: Ataúde
Para a galocha: Verlon
Para ser model: Melancia
Para abrir a rosa: Temporada
Para aumentar a vitrola: Sábado
Para a cama de mola: Hóspede
Para trancar bem a porta: Cadeado
Para que serve a calota: Volkswagen
Para quem não acorda: Balde
Para a letra torta: Pauta
Para parecer mais nova: Avon
Para os dias de prova: Amnésia
Para estourar pipoca: Barulho
Para quem se afoga: Isopor
Para levar na escola: Condução
Para os dias de folga: Namorado
Para o automóvel que capota: Guincho
Para fechar uma aposta: Paraninfo
Para quem se comporta: Brinde
Para a mulher que aborta: Repouso
Para saber a resposta: Vide-o-verso
Para escolher a compota: Jundiaí
Para a menina que engorda: Hipofagi
Para a comida das orcas: Krill
Para o telefone que toca
Para a água lá na poça
Para a mesa que vai ser posta
Para você o que você gosta: diariamente
Ligeras anotaciones que hace Gustavo Ng de asuntos que piensa o encuentra escritos en libros mientras va en colectivo y luego comenta con tal o cual persona.
martes, 25 de enero de 2011
Vuelva a su casa
Aquí en esta casa nadie quiere su buena educación
En los días que tenemos comida, comemos comida con la mano.
Y cuando la policía, la enfermedad, la distancia o alguna discusión
Nos separan de un hermano,
Sentimos que nunca acaba de caber más dolor en el corazón.
Pero no lloramos al pedo.
No lloramos al pedo.
Aquí en esta tribu ninguno quiere su catequización.
Hablamos su lengua, pero no entendemos su sermón.
Nos reímos fuerte, chupamos y puteamos.
Pero no sonreímos al pedo.
No sonreímos al pedo.
Vuelva a su casa,
Vuelva para allá.
Aquí en este barco ninguno quiere su orientación.
No tenemos perspectiva pero el viento nos da dirección.
La vida que va a la deriva es nuestra conducción
Pero no seguimos al pedo.
No seguimos al pedo.
Vuelva a su casa,
Vuelva para allá.
Arnaldo Antunes
domingo, 23 de enero de 2011
Los Resistentes
En Potosí encontré a la raza de Los Resistentes.
Resisten la inexistencia. Lo que se pierde deja de existir, de modo que Los Resistentes son tales para conservar.
El sino de la conservación produce a Los Resistentes y Los Resistentes tienen razón de ser en conservar.
Porque conservan es que estando entre ellos uno topa fácilmente lo que percibe como milenario: los gestos del rostro, de las manos, del cuerpo, la ropa, la comida, los animales y las plantas domésticos, el lenguaje, el pensamiento, las personalidades, la religión, la forma de hacer la sociedad, el sentido común, el modo de criar a los niños, las casas, la agricultura, las relaciones entre hombre y mujer, el saber.
Entre Los Resistentes, si uno es respetuoso, acaba siendo venerable.
Si uno tiene un mínimo sentido místico, acaba siendo sagrado.
Tan grave es ser Resistente.
Los Resistentes son en Comunidad.
Conservan la Comunidad.
La existencia o inexistencia es ante todo de la Comunidad.
Los Resistentes son contra cualquiera que atropelle a los demás, ya sea del interior de la Comunidad o de afuera. El atropello atenta contra aquello por lo que Los Resistentes existen. Los Resistentes son para hacer resistir la Comunidad ante la amenaza de los atropellos.
El Sentido Comunitario de Los Resistentes es Macizo, Invulnerable e Indestructible.
Así, Los Resistentes llegan a un indicador muy simple para saber qué está bien o mal: el Respeto.
Con Respeto se vive dignamente.
La Dignidad indica el estado de existencia de la Comunidad.
Para que la Comunidad persista, la vida de todos debe ser digna.
La codicia individual resulta siempre en un atropello a la Comunidad.
Herejía
Que Octaviano, quien tomó el nombre de Juan XII, elegido Papa a la edad de 18 años, el 6 de diciembre del año 955, era nieto de la prostituta Marozia.
Que su abuela y su madre Teodora usaron fornicaciones, intrigas y asesinatos para poner y deponer Papas en el período conocido como pornocracia.
Que Marozia era la amante del Papa Sergio III.
Que Teodora fue amante de dos clérigos, a quienes, después de la muerte de Sergio III, consigió hacer Papas: Anastacio III y Landón.
Que Juan XII mantenía relaciones con la amante de su padre.
Que Juan XII cometió incesto con su sobrina.
Que Juan XII cometió incesto con sus hermanas.
Que Juan XII cometió incesto con su madre.
Que Juan XII mantenía un harem en el palacio Laterano.
Que Juan XII mantenía relaciones con musculosos mancebos, a quienes premiaba con cálices de oro e incluso con obispados.
Que a las mujeres se les prevenía que no fuesen a la iglesia de San Juan Laterano, ya que podrían ser violadas por su Santidad el Papa.
Que Juan XII llegó a tener cerca de 2000 caballos. Que a sus preferidos solía alimentarlos con almendras e higos empapados en vino.
Que Juan XII, cuando jugaba a los dados; le pidió ayuda al diablo para ganar y brindó por él ante el altar mayor de la basílica de San Pedro.
Que Juan XII dejó ciego a su director espiritual Benedicto quemándole los ojos.
Que Juan XII castró a uno de sus cardenales.
Que Juan XII fue muerto de un martillazo en la cabeza por un marido celoso que lo encontró en la cama con su esposa.
En su último discurso navideño tradicional a los cardinales y oficiales que trabajan en Roma, el papa Benedicto XVI sostuvo que “en los 70, la pedofilia se entendía como algo completamente en conformidad con el hombre e incluso con los niños”. Agregó que “se mantenía, incluso dentro del ámbito de la teología católica, que no hay tal cosa como el mal en sí mismo o el bien en sí mismo. Hay sólo un «mejor que» o un «peor que». Nada es malo o bueno en sí mismo”.
miércoles, 12 de enero de 2011
Señora Babor, señora Estribor
Escuché que quienes padecen un tipo de error en la estructura de sus mentes quedan atrapados en el ejercicio de contar. Contar cualquier cosa: la cantidad de naranjas que se ven en un cajón de la verdulería, los pasos desde la esquina hasta la puerta de casa, la cantidad de escalones de la escalera de la boca noroeste de tal estación de subte. No siento en mí malformación mental alguna, pero la descripción del síntoma me acierta. Esta mañana, sin ir más lejos, conté 17 filas de asientos en el vagón del tren, desde el comienzo hasta donde estaban sentadas 2 mujeres, 1 en el asiento de la ventanilla del lado izquierdo mirando hacia delante, lo que en náutica se llamaría a babor, y la otra del lado derecho, a estribor. La sola simetría del cuadro ameritaba que cualquier persona necesitara contar las 17 filas de asientes, pero como si ello no bastara, otra referencia potenciaba el mandato hasta hacerlo imperioso: cada 1 de las señoras llevaba en brazos 1 crío.
Bien. No debía trastornar el esquema lógico que la, llamémosle Sra. Babor, llevara 1 crío humano y la Sra. Estribor, 1 crío de perro. O bueno… sí… no era lo mismo. Era un error, quizás disimulable, pero un error abominable, insoportable, imperdonable. Era horroroso. Un último detalle que arruinaba 1 esquema de bellísima armonía. Uno se hubiese quedado tranquilo, sin asuntos pendientes, con la mente en paz, si aquel detalle no hubiese existido. Y no tenía ninguna razón para existir.
Pero eso no era todo. Para colmar la consternación, los pasajeros que estaban cerca de la fila 17 aumentaban las diferencias entre cada lado, tratando de modo muy diferente a cada cría. Quizás si les hubiesen prestado la misma atención, o la misma indiferencia… Pero no, 3 de cada 5 pasajeros miraban a la cría de perro y le sonreían, mientras que 0 de cada 5 pasajeros hacían lo mismo con la cría humana —mejor dicho, no lo hacían, ya que su número era 0. Incluso alguna personas entablaban un diálogo con la señora Estribor sobre cuántos meses tenía la cría de perro, se quedaban charlando y más aún, llegaron a acariciarle la cabeza, todo ello mientras el crío humano era ignorado.
Los hombres tienen una desastrosa falta de sentido del balance de las estructuras. Ciertamente, no se puede esperar mucho de ellos.
domingo, 9 de enero de 2011
Los tiempos de la intimidad
En una reunión una amiga contó que, estando en una playa de Cuba se sintió lo más libre de andar en pelotas. Los que estábamos nos pusimos a filosofar la sempiterna charla del nudismo. Fuimos enunciando los típicos, clásicos, acaso obligatorios comentarios sobre el tema, entre la racionalidad, la libertad y los chistes, y en un momento alguien dijo algo que me interesó: ¿por qué, si es tan cómodo andar en pelotas y es tan cómodo estar con algunos amigos, tan pocas veces se juntan esas dos situaciones? Esto dio lugar a otra andanada de frases repetidas, pero yo me quedé con algo de la pregunta. Como si de algún fondo mío una respuesta se hubiese puesto de pie y comenzado a andar hacia mi cabeza, pero muy lentamente. No llegó a tiempo a que la enunciara antes de que acabara aquella reunión, pero ahora que es domingo y la hora está al borde de caer a esa hondonada de depresión espesa, de sopa sinsentido que hierve para que nunca se pueda tomar, en este momento empieza a brotar lo que quise decir.
Debe ser una cosa de la edad. Antes, cualquiera pasaba y tocaba el timbre, yo atendía, o atendía alguien que andaba por acá, y el que tocó subía, charlábamos, fumábamos, jodíamos. Claro, teníamos todo el tiempo del mundo. De algún modo, era todo intimidad. Todo espacio nuestro. Ahora, en cambio, un amigo me manda un sms ¿cenamos? y yo pienso en las cenas que ya tengo pautadas lunes, martes, miércoles, jueves… Empiezo a pensar en salir antes del laburo para que sea un café en lugar de una cena, en suspender alguna cena pautada, en forzar un almuerzo… No hace falta que explique que quiero mucho a mi amigo; baste con que aclare que es un amigo de muchos años, una de las pocas personas a quienes puedo contar determinadas cosas y que me ayudaría incondicionalmente si lo necesitara. Y entonces ¿qué mierda es esa miserable falta de espontaneidad de ponerme a mirar la agenda de la semana para responderle?
Mi vida ha tomado ese rumbo —y la de él también; esta situación sería exactamente igual a la inversa. Quiero decir, un rumbo rígido en el que se encastran actividades impostergables. Ese rumbo no deja lugar al tiempo en común. Para poder cenar, tenemos que tomar un envión, conseguirlo. Ahora resulta que para ser amigos hay que trabajar.
Josefina Scaglione
Alguien me recomendó escuchar a la Maria de la West Side Story que se estrenó en Broadway en el 2009. Como se escucha en este video informe de los nominados al Premio Tony, la chica canta superlativamente. Apenas empecé a escucharla me vino a la cabeza la opinión sobre lo bien que cantan las norteamericanas. (La opinión fue de un músico uruguayo, casi tan buen músico como crítico y crítico excelente, quien notaba el contraste entre la cantidad de cantantes mujeres tan excelentes que surgen en los Estados Unidos y el pésimo gusto del mercado norteamericano por la música).
Sin embargo, cuando escuché mejor a la cantante, sentí algo ligeramente diferente. Y familiar. Pensé que la conocía, pero entonces entendí que lo que reconocía diferente era que posaba la voz como las argentinas. Por un lado, tocaba la perfección desde el estilo norteamericano de canto de los musicales; por otro, era indudablemente argentina.
Me puse a averiguar quién era y resultó ser una tal Josefina Scaglione, chiquilina de 23 años, nacida en Trelew y criada en Rosario (tomó clases de canto con Graciela Mozzoni y de piano y música con Néstor Mozzoni, quien la llevó al Coral Fisherton).
Sepan disculpar los que ya sepan todo de ella, para mí es un hallazgo. Hace un par de años fui a ver a Elena Rogers en Piaf y me dejó temblando para toda la vida. Ahora aparece esta piba, con una nominación a mejor actriz protagónica en un musical en el Premio Tony, que es como el Oscar, y habiendo ganado el premio Outer Critics Circle Award como actriz sobresaliente en un musical y el premio Theatre World Award.
A quien le interese, hay un par de artículos en medios:
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