martes, 1 de abril de 2025

Por qué mi tía aún ama a Evita

Hoy cumple años mi tía muy querida, mi tía Rosita. 

Pienso por qué quiere tanto a Evita.


Evita recibía a la gente que iba a pedirle cosas o plantearle sus problemas.

Todos los días recibía gente.

Desde que Perón fue presidente en el 46 hasta que ella murió, a los 32 años, en el 52.

Se pasaba 15, 20 horas recibiendo gente, aún cuando ya estaba con cáncer. 

Atendía en la Secretaría de Trabajo y Previsión (en el edificio de la CGT) y, más tarde, en la Quinta de Olivos, o en la Fundación Eva Perón. Cuando viajaba al interior, también recibía gente, 

Empezaba a recibir temprano en la mañana y a veces se quedaba hasta la medianoche atendiendo.

Se presentaba cualquiera, no había que sacar turno ni pedir audiencia, La gente hacía filas que daban vuelta a la manzana. Algunos viajaban desde las provincias y dormían en la calle esperando que se hiciera la hora para ser atendidos por Evita.

Evita recibía a todos en persona, a alguien que iba solo o a una familia.

Despreciaba la burocracia. Si alguien pedía algo, ella decidía en el momento lo que se le daría y mandaba a los que estaban con ella, que eran de la Fundación (Eva Perón), que consiguieran lo que ella mandaba, un puesto de trabajo, dinero, atención en un hospital, ropa, una pensión graciable, comida, una máquina de coser, una carretilla, una casa, una camioneta, lo que fuera.

En la Fundación había ropa, alimentos, muebles, herramientas, las cosas que la gente le pedía. La Fundación recibía donaciones y coordinaba las entregas. Trabajaban cientos de personas para que las decisiones de Evita se cumplieran rápido, desde choferes que llevaban ayuda hasta obreros que construían casas.

En las audiencias la gente lloraba, le agradecía a Evita, le besaba las manos. Le llevaban regalos humildes, gallinas, dulce, tejidos, una torta, leche. 

Con cada uno hablaba. Preguntaba “¿cuántos hijos tenés?”, “¿qué te pasó?”, “¿cómo lo vas a solucionar?”





El pintor Daniel Santoro dice que Evita no hacía caridad.

Evita quería solucionar el problema de fondo de la gente, que era la pobreza.

Una vez mandó sacar de la Residencia Presidencial, donde atendía, un colchón para un hombre que dormía en el piso, porque no había colchones en el depósito, y esos gestos inducían la sensación de que Evita sólo sacaba del apuro a la gente.

Pero no era así.

Evita quería que dejaran de ser pobres.

Las audiencias eran para solucionar los problemas inmediatos, que era indispensable solucionar, pero ella quería que los chicos pobres se educaran para que no fueran más pobres, quería que la gente viviera en casas dignas, como las casas que la gente veía en las películas, como las que quería tener la gente de la clase media.

¿Por qué alguien de clase media podía tener un chalet y un pobre no?

Evita mandó hacer un barrio. Los arquitectos le trajeron un proyecto de casas muy humildes, porque así se podían hacer muchas. Ella les dijo “ustedes diseñaron casas para pobres. Yo quiero que la gente no sea más pobre”, y los mandó a que diseñaran barrios de chalets, barrios hermosos, y así se hicieron Ciudad Evita y Los Perales.

Las casas tenían que tener las comodidades que quería la clase media, agua corriente, electricidad, muebles lindos, cortinas, pisos de parquet. Entregaba las casas con camas, mesas, sillas, vajilla. Y la ropa que repartía la Fundación no eran harapos usados, sino prendas nuevas o de calidad. 

Pensaba que las personas que llegaban a verla en alpargatas y mal comidas merecía vivir como ciudadanos plenos, no como pobres.

Creía que la gente podía progresar si se le daban los medios. Por eso le importaba mucho que los chicos pobres estuvieran bien. Hizo ciudades infantiles, no sólo la República de los Niños, donde los chicos pobres jugaban a ser choferes, pero también banqueros, policías, médicos. 

Para ella en el bienestar de los niños estaba el futuro de una Argentina sin pobres. Por eso empezó las colonias de vacaciones para los chicos pobres, con pileta, deportes y actividades culturales. Hasta ese momento, sólo los chicos de familias ricas disfrutaban de eso.

A una de las audiencias llegó una madre con su hijo. Le pidió a Evita que le consiguiera clases de piano. Evita habló con el chico y se quedó impresionada por su inteligencia. Entonces mandó conseguirle una beca en una escuela privada inglesa, que era carísima y tenía mucho prestigio. Sólo la clase alta podía mandar los chicos allí. Y allí fue ese chico. (Por eso la odiaban los ricos, también).

Daniel Santoro lo sintetizó así: “no quería que ni un solo chico pobre tuviera que envidiar a un chico rico”. 

Ella iba más allá de la necesidad, prestaba atención al deseo de la gente. Era revolucionaria porque no quería pan para los pobres, sino pan dulce.



domingo, 30 de marzo de 2025

Cosas que vuelan



Sentado en una reposera sobre el pasto del parque, veo volar cosas.

Hay trillones de pendejos, y padres con hijos, y hasta pibas, pateando pelotas.

Vuelan tantas pelotas en el aire de este parque. 

También vuelan pelotas chicas, las que le tiran a los perros. 

Y vuelan las cotorras verdes. 

Y una brisa de temperatura e intensidad tan perfectas que parece otro país. 

O te hace pensar en este país, la política una cloaca y este otoño bendito, con estos eucaliptos gigantes, las casuarinas oscuras, el pasto verde brillante, la luz anaranjada del sol que se va a poner en un rato.

Y vuelan los gritos de los chicos, vuelan insectos, vuela un frisbee, vuelan palos, también para que los perros vayan a buscarlos, vuelan a buscarlo los perros entusiastas.

Vuela lentamente la voz de dos pibas que caminan conversando y vuela el bajo de una banda que toca a la gorra, y el resto de la banda. Vuelan las nubes allá arriba. Vuelan los pensamientos. Vuelan los chillidos de los pájaros. Vuelan los colores de la gente. Vuela cada tanto un olorcito a porro. Vuela acá arriba el magnetismo del agua que corre, el Arroyo Medrano, desplazándose a la misma velocidad abajo de la tierra, y yo sentado viendo todo lo que vuela.

Cuando yo ya no esté, todo seguirá volando, el sonido del bajo, los insectos, las vibraciones del río. 

Esta fiesta será el Cielo y yo tendré nostalgia de ella.




sábado, 29 de marzo de 2025

COYUNTURA - La percepción de la motosierra

¿Dónde está el futuro?

Adelante.

Bueno: para la cultura tradicional aymara está atrás. El pasado está adelante porque es visible, mientras que el futuro está atrás porque es desconocido. 


En Indonesia, los toraja perciben la muerte como una transición gradual, por lo que mantienen a los muertos momificados en casa durante meses o años, tratándolos como si aún estuvieran vivos (les hablan, les ofrecen comida). 


Tercero. Concebimos al yo como una entidad fija e independiente, mientras para los tibetanos es una ilusión. Todo está interconectado y en constante cambio.


Para distribuir el espacio usamos como referencia donde estamos, y entonces decimos izquierda, derecha, delante, etc., basadas en nuestra posición corporal. Pero un pueblo originario de Australia sólo usa solo direcciones cardinales (norte, sur, este, oeste); es decir, tienen una percepción absoluta del espacio. 


Por supuesto, hay percepciones diferentes dentro de una sociedad (¿qué ves cuando me ves?), pero son menores.


Lo cierto es que cuando hay más de un sentido común, ya no es común.



Vean esta foto. Milei la divulga como una imagen jocosa, exitosa y simpática.

Otros ven en ella la celebración de la destrucción, la violencia y el placer sanguinario.


viernes, 28 de marzo de 2025

La posibilidad de negociar con las AI

Las inteligencias artificiales están dejando como efecto una proliferación de realidades como sueños, pesadillas o algo que es como los sueños y las pesadillas, surgidos del estado de semialienación de la pandemia.

Ya perdimos el poder de usar o no la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial ya está regulando todos los aspectos de la vida social.

Milei está diciendo que quiere achicar el Estado usando la AI, con lo que demuestra una flácida perspicacia, porque las AI ya están gobernando, caótica y masivamente, el entorno en que está sumido el Estado.

Lo que en todo caso podría hacer un Gobierno es buscar formas de integrar el universo de las AI, que en este instante se está expandiendo a una aceleración descomunal, para lograr sus objetivos —negociándolos con los dueños de las AI; he ahí el quilombo que mete China con DeepSeek y el ejército de AI en que trabaja. Paul Valéry: “No se puede gobernar con la pura coerción, hacen falta fuerzas ficticias.”)

 



Para los mortales, en tanto, está sucediendo esto:

En el nivel 0 se usa la AI para preguntarle cosas

En el nivel 1, para que resuelva problemas

En el nivel 2, para que razone

En el nivel 3, para que cree

En el nivel 4 para charlar

A esa altura, se piensa que la AI tiene consciencia.


https://tektonikos.website/de-donde-salio-deepseek/


viernes, 21 de marzo de 2025

Presentación de Revista DangDai 45




Ayer presentamos la edición 45 de la revista DangDai. 

El centro cultural Doble Sentido estaba lleno de personas conectadas con China por la educación, el arte, el periodismo, las artes marciales, los negocios, la literatura, la ciencia, la cultura. 

Estaban allí porque les interesa China y la relación con China, y por amistad.

También tuvimos dos invitados de lujo que respondieron preguntas, Gabriel Merino, analista de la política mundial de talla internacional y Sabino Vaca Narvaja, ex embajador en China.


Gabriel supo explicar para que todos entendiéramos, las complejidades estructurales de un mundo en que China está en la primera línea de una transformación de fondo, casi una revolución.


  


Sabino desplegó un entusiasmo encendido por la relación con China y regaló como quien suelta una tropilla de caballos, toda su experiencia con ese país que, como académico, político y diplomático, recorre incansablemente hasta los últimos rincones.


Néstor Restivo repasó el contenido del número 45: la exposición de Cao Fei en el MALBA, presentada por Lucía De Francesco; Borges y El sueño en el pabellón rojo, escrito por Rubén Pose; los diez años de la Asociación Económica Integral (con columnas de Ernesto Fernández Taboada, Rodrigo Herrera Bravo, Jin Wenmo, Sergio Spadone, autoridades de Huawei, Félix Peña, José Luis Manzano, Carlos Riusech, Zhiming Zhou, Fanny Villamayor y Francisco Pérez Lejman); la entrevista al nuevo Consejero Económico de China en Argentina, An An Guanghui; la visita a China de Alejandro Bercovich, Nora Veiras y Leticia Martínez; la pintura de una artista china adoptada de bebé y criada en Canadá, presentada por Laura Ortego; la creación del Instituto Confucio en la Universidad de Congreso, los diversos encuentros sobre China que se hicieron en varias universidades, la “economía plateada” reportada por Fernando Capotondo y otros temas.

En un país cuya única política hacia China es proponerse como “Estado Libre Asociado” a los Estados Unidos y festejar el 4 de julio, quienes estuvimos ayer mostramos que hay sangre en las venas de muchos argentinos, porque saber sobre China para decidir cómo relacionarse con el mundo es una cuestión de construir soberanía.


 

 


miércoles, 19 de marzo de 2025

El verano

Vero y Mariano están en la cocinita, tomando mate. Siempre están cómodos ahí.

El perro negro está echado en el piso, durmiendo. Mueve una oreja para sacudirse una mosca.

De la nada, Vero dice:

— ¿Vos sabés que Nati lo dejó al Turco por vos, no? 

— ¿Qué? 

Mariano la mira fijo en silencio.

— Sabés, ¿no? —insiste Vero.

— ¿De dónde sacaste eso?

— Me lo dijo ella. 

— No entiendo nada.

— ¿Qué, no entendés?

— El Turco murió el año pasado. ¿Por qué?… ¿Por qué me decís esto?

— Porque es así.

— Pero por qué me lo decís. ¿Por qué me lo decís ahora? ¿Por qué no me lo dijiste antes? Nati lo dejó al Turco hace mucho. ¿Por qué no me dijiste antes?

— No sé, no me parecía. Me parecía que te lo tenía que decir ella.

— ¿Y por qué me lo decís ahora?

— No sé, te digo. No sé.

— Esto es una locura.

Vuelve a callar. Parece abrumado. 

Vero no lo mira. 

Al fin dice:

— Yo estaba loco por Nati. Después ella se metió con el Turco y yo me aparté. Si hubiera sabido que lo dejó por mí...

— ¿Qué hubieras hecho? ¿Habrías dejado a la Negra?

— No. No sé. Pero todo habría sido distinto.

— Distinto, ¿cómo?

— Habría pasado algo, no sé qué. Mi vida habría sido distinta.

Hacen otra pausa, más larga.

— ¿Y por qué no hablás ahora con Nati?

Mariano tarde en responder.

— Pasaron tantos años… ¿Vos decís?... Tantos años y ella no me dijo que se había separado por mí. 

— A lo mejor no te quería hacer quilombo con la Negra y los chicos.

Mariano mira por la ventana. Las ramas de los árboles se mecen con el viento. Son de un verde muy oscuro. El verano ya está terminando.




Jesús y Moisés según Lugones

¿Cuándo regresó Jesús de Egipto?

Los evangelios mencionan que sus padres regresaron cuando terminó la matanza de bebés ordenada por Herodes. 

Mateo (Mateo 2:20) relata que tras la muerte de Herodes, un ángel se apareció a José en un sueño y le dijo que regresara a Israel porque “los que buscaban la vida del niño han muerto”. Pero ¿cuántos años tenía Jesús cuando murió Herodes?

La siguiente aparición de Jesús fue a los 12 años (Lucas 2:41-52), cuando asombró a los sacerdotes con su sabiduría. 

Pablo Lugones reclama el derecho a imaginar a Jesús niño deambulando por Luxor (Tebas), trepándose a las pirámides y jugando en los mismos lugares donde había jugado Moisés. Así como pesó sobre ambos la amenaza homicida de un monarca (el Libro del Éxodo —1:8-22— refiere que un faraón hoy no identificado había ordenado matar a todos los niños varones hebreos recién nacidos), luego ambos guiarían a su pueblo a un lugar físico —Canaán, la Tierra Prometida por Dios a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob—Moisés, o al Reino de los Cielos Jesús.