Bahía Blanca es un bastión de la gorilada. En su zona de influencia más gorila aún es Punta Alta, en donde se concentran los militares de la Base General Belgrano.
Bueno, ahí, en Punta Alta, el jueves se recordó el golpe de estado del 76. Por primera vez. (El dato es de Gabriela Cerrutti y me lo pasó Patricia Malanca: gracias).
Ligeras anotaciones que hace Gustavo Ng de asuntos que piensa o encuentra escritos en libros mientras va en colectivo y luego comenta con tal o cual persona.
martes, 29 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Entrevista a Luis Brandoni
TEATRO Luis Brandoni: "Illia fue un grande de verdad" Entrevista. Un actor nacional Dice que le gustaría esa definición para sí mismo. Desde 1971 eligió dramaturgos locales: de 27 obras realizadas, solamente cuatro fueron de autores extranjeros. Desde la semana pasada, con libro de Eduardo Rovner y dirección de Héctor Giovine, protagoniza “Don Arturo Illia”, una pieza reivindicativa del ex presidente. · 28.03.2011 | Por Gustavo Ng Especial Para Clarín
Luis Brandoni da la entrevista una hora antes del último ensayo deDon Arturo Illia previo a su estreno. El resto del elenco, numeroso, anda alrededor. Brandoni mira la puerta de la sala del Teatro de la Comedia. Mira y recuerda a las monjas “que se la bancaron” cuando el teatro fue atacado en los años de la dictadura militar. Allá dentro, en la sala a oscuras, desde el fondo del escenario domina el espacio un escudo de la República Argentina, imponente, monocromático, sobrio y teatral. El actor habla francamente. Es práctico, directo, y a la vez actúa lo que está diciendo, con ademanes que producen cierta sugestión, unas veces bajando la voz, otras haciéndola sonora, mirando fijamente a los ojos cuando ha hecho una pausa. De repente su actuación lo toma por sorpresa; se indigna y dice algo que no puede ser publicado, o una congoja le llena los ojos de lágrimas. Sin embargo, siempre recupera la línea y vuelve a presentarse frente al entrevistado adusto. Maneja, en fin, la charla de un modo fascinante. Se asombra aún de que el actor tiene nada más que su cuerpo como herramienta. Brandoni actúa con su cuerpo, pero también con su poder de observación, con su experiencia como ciudadano, como hijo, como padre, con lo que ha cosechado como famoso (se dice, en el ambiente, la gente va a ver a Brandoni ). Todo lo que tiene lo pone en la obra en la que trabaja. En Don Arturo Illiaaporta toda su experiencia como político. Está metido de pies a cabeza en la vida del médico que fue presidente de los argentinos entre 1963 y 1966. “Me invitaron a que hiciera esta obra en el 2009. Decliné la invitación porque en mi profesión yo siempre tuve la premisa de no contrabandear política”, dice. - ¿Qué te hizo cambiar de idea?
- Fui pensando que Illia está más allá, es un personaje histórico. Illia fue un grande de verdad. Por eso la obra no hace proselitismo. Mirá, el 28 de junio de 1966, pocos días, horas, después de que derrocaran a Illia, apareció Mafalda con una frase maravillosa: Al único presidente capaz de demostrarnos que todo eso que nos enseñan en la escuela puede ser verdad . Mirá la lucidez de Quino: la lucidez y la rapidez y el coraje. Esa es la dimensión de Illia en la historia argentina. - ¿Cómo presenta la obra a Illia? - Cuenta su vida, como en fotografías. Cuando, de joven, estuvo con Hipólito Irigoyen, su vida como médico, como político. La historia trasciende al partido político en el que militó Illia. La obra servirá para que lo conozcan quienes no lo conocieron y para que lo revaloricen quienes sí lo conocieron. Es una obra estimulante, que no se queda en el chiquitaje sino que plantea algo grande, la concepción de un país.- ¿Conociste a Illia personalmente?
- Sí, yo ya tenía 26 años cuando lo derrocaron. Esa noche salimos del teatro, con mi compañera de entonces, y nos fuimos a la Casa Rosada, recuerdo que en una camioneta … Ya lo había conocido como presidente. En el ‘64 entré en la Comedia Nacional Argentina, que dirigía Luisa Vehil, y queríamos ir al Festival de las Naciones, en París. Pero no conseguíamos la manera, lo intentábamos y no lo conseguíamos. Un día, de repente, nos llevan a la Casa de Gobierno, a agradecerle al presidente: Illia había dispuesto el viaje. Fue una de las únicas dos oportunidades en que tocó los Fondos Reservados. Sólo dos veces. Ya mucho después, en los ‘80, lo invitamos a una cena en la Casa de la Asociación de Actores en Villa Giardino. Fue formidable estar con él allí. Era una persona extraordinaria. Yo vi cómo a Illia, por la calle, lo agarraban de la mano, le decían “gracias”. Como el cariño que había en el velorio de Alfonsín... Es la cercanía, ¿sabés? Era gente cercana.
Pisa los 71, pero es tan juvenil que no puede decírsele “veterano”. Illia tenía 66 cuando lo derrocaron. Se para y va a pedirle a un chica un folleto de la obra, en el que aparece la viñeta de Mafalda que citó.
A casi nadie le cabe mejor que a Brandoni el título “actor de raza”. Pero su metejón no es con la actuación, porque él es la actuación, y no necesita amarla. Su berretín es la Argentina. En la película Made in Argentina , el incurable amor que su personaje Osvaldo le tiene a la Argentina aparece en una calle cualquiera de Estados Unidos cuando dice “dentro de pocas horas voy a volver a mi país” , y más tarde, ya en Lanús, en la forma en que escucha a su concuñada la Yoli, decir “cuando digo acá … digo mi país” . Es su país lo que moviliza a Brandoni hasta poner en juego la moral. Muchos de los personajes que se han hecho carne de la cultura argentina giran en torno a su comportamiento ético. De un lado está el Carlos Ventura de Darse cuenta , el médico que en un hospital estatal intenta salvar, casi heroicamente, al joven accidentado. Su reverso es Antonio Musicardi, el estafador y corrupto hermano rico, que sermonea “Díos mío, qué poco se puede hacer por la gente. Lo único que se puede hacer es no pensar”. “Yo, en mi tarjeta, debajo de mi nombre, me pondría Actor Nacional . En 1971, yo elegí hacer teatro argentino. De 27 obras que hice, cuatro fueron de autores extranjeros.
- ¿Por qué tomaste, y sostuviste, esa decisión?
- Es lo que yo tenía para entregar. En las obras argentinas el público sabe de qué estás hablando, hay cosas que son difíciles, imposibles, de traducir. Eso es lo mío. - Te han criticado por eso. Mucho, me han dicho que no hago obras “importantes”, pero yo pregunto, ¿de qué hacía Marlon Brando? ¿De qué hacía Marcello Mastroianni? ¿A ver si les decían que no podían hacer de norteamericano y de italiano? - Tu profundidad la alcanzaste con personajes argentinos.
- Fue fuertísimo para mí hacer Made in Lanús , que además fue el único caso de convivencia entre la obra de teatro y la película. Fue una obra que causó impacto no sólo acá, donde se seguía reponiendo en el teatro una vez que la película había salido de cartel, sino en Nueva York y en México, donde fuimos a hacerla. Captó un momento de transición muy complejo, con cuatro personajes que tenían cuatro maneras diferentes de ver el país, y tocando con profundidad y mucha franqueza un tema universal como es el desarraigo. La autora, Nelly Fernández Tiscornia, demostró un talento tremendo, como más tarde, cuando tuvo que hacer en cada semana un capítulo de Situación Límite . Con Made in Lanús llegamos a hacer doce funciones por semana en Mar del Plata. Yo quedé, después de todo eso, emocionalmente agotado.
Brandoni se nos ha metido en la vida con el buscavidas, el cuñado, el chanta, el honesto. ¿Quién no reconoce esos personajes entre sus conocidos, e incluso en sí mismo? Supo pescar los personajes argentinos y mostrarlos de una manera que se hicieron irresistibles. Sabíamos que existían desde antes de verlo actuar a Brandoni, pero una vez que él los hizo, se nos quedaron grabados. Se transformaron en personajes de la comedia o la tragedia que es la Argentina, y así Brandoni nos enseñó a ser argentinos. La chica que le había dado el folleto de Don Arturo Illia se acerca a la mesa y, con respeto, le dice a Brandoni que en unos minutos va a empezar el ensayo. Él le dice “gracias” con un dominio muy sobrio en la pronunciación.
- ¿Te sigue poniendo nervioso el estreno?
- ¡Cada vez más! Con el oficio lo sobrellevás, pero igual.. A mí me da por soñar. Sueño que me olvido la ropa, o que me olvido la letra de una película que ya hice, que no encuentro la puerta de la sala. Esas cosas. Claro que en el teatro tenés, felizmente, la oportunidad de repararlo todo. Es muy linda la relación que se arma con el público. Te cuento una historia. Una noche, en medio de la función, se cayó la mitad de una bambalina. Yo caminé por el escenario hasta donde estaba la bambalina, y empecé a tirar de la mitad que había quedado enganchada. Todo mientras actuaba, ¿no? Tiro y tiro, y no puedo. Entonces miro al público y le digo: “Esta tela: no está, ¿de acuerdo?”, y la función siguió perfectamente.
Los diversos caminos de un actor argentino · 28.03.2011 En el tenso drama de la película Tute cabrero ( 1968) Brandoni fue Sergio Bruni, el joven sometido a jugarse el destino contra Juan Carlos Gené y Pepe Soriano. En La Patagonia Rebelde (1974) fue el íntegro Antonio Soto, anarquista español al frente de la Sociedad Obrera de Río Gallegos. En La tregua (1974) fue Esteban, el hijo intransigente que censura a su padre por recomponer su vida, dejando atrás el recuerdo de su madre. En Juan que reía (1976) fue Juan Libonatti, cuya vida se derrumba por problemas económicos. Terminada la dictadura militar, volvió al cine con el doctor Carlos Ventura de Darse cuenta (1984) e inmediatamente, a la televisión con el Camilo de Buscavidas (1984-88). Fue Julio, el periodista que en Hay unos tipos abajo (1985) sufre la inseguridad aterradora de la dictadura, e inmediatamente apareció como Antonio Musicardi, en Esperando la carroza (1985). Poco después encarnó al Osvaldo de Made in Argentina (87), exiliado con su familia en los Estados Unidos. Después fue Roberto Cantalapiedra, el viudo a quien un segundo matrimonio le trajo de regalo a un Ricardo Darín que lo victimizaría infatigablemente ( Mi Cuñado , 1992-96). En las próximas semanas comenzará a grabar El hombre de tu vida , una comedia que dirigirá Juan José Campanella y en la que volverá a hacer dupla con Guillermo Francella. También en el 2011, Brandoni formará parte de la película La suerte en tus manos , de Daniel Burman.
Luis Brandoni: "Illia fue un grande de verdad"
- Fui pensando que Illia está más allá, es un personaje histórico. Illia fue un grande de verdad. Por eso la obra no hace proselitismo. Mirá, el 28 de junio de 1966, pocos días, horas, después de que derrocaran a Illia, apareció Mafalda con una frase maravillosa: Al único presidente capaz de demostrarnos que todo eso que nos enseñan en la escuela puede ser verdad . Mirá la lucidez de Quino: la lucidez y la rapidez y el coraje. Esa es la dimensión de Illia en la historia argentina.
- ¿Cómo presenta la obra a Illia?
- Cuenta su vida, como en fotografías. Cuando, de joven, estuvo con Hipólito Irigoyen, su vida como médico, como político. La historia trasciende al partido político en el que militó Illia. La obra servirá para que lo conozcan quienes no lo conocieron y para que lo revaloricen quienes sí lo conocieron. Es una obra estimulante, que no se queda en el chiquitaje sino que plantea algo grande, la concepción de un país.
- Sí, yo ya tenía 26 años cuando lo derrocaron. Esa noche salimos del teatro, con mi compañera de entonces, y nos fuimos a la Casa Rosada, recuerdo que en una camioneta … Ya lo había conocido como presidente. En el ‘64 entré en la Comedia Nacional Argentina, que dirigía Luisa Vehil, y queríamos ir al Festival de las Naciones, en París. Pero no conseguíamos la manera, lo intentábamos y no lo conseguíamos. Un día, de repente, nos llevan a la Casa de Gobierno, a agradecerle al presidente: Illia había dispuesto el viaje. Fue una de las únicas dos oportunidades en que tocó los Fondos Reservados. Sólo dos veces. Ya mucho después, en los ‘80, lo invitamos a una cena en la Casa de la Asociación de Actores en Villa Giardino. Fue formidable estar con él allí. Era una persona extraordinaria. Yo vi cómo a Illia, por la calle, lo agarraban de la mano, le decían “gracias”. Como el cariño que había en el velorio de Alfonsín... Es la cercanía, ¿sabés? Era gente cercana.
Pisa los 71, pero es tan juvenil que no puede decírsele “veterano”. Illia tenía 66 cuando lo derrocaron. Se para y va a pedirle a un chica un folleto de la obra, en el que aparece la viñeta de Mafalda que citó.
A casi nadie le cabe mejor que a Brandoni el título “actor de raza”. Pero su metejón no es con la actuación, porque él es la actuación, y no necesita amarla. Su berretín es la Argentina. En la película Made in Argentina , el incurable amor que su personaje Osvaldo le tiene a la Argentina aparece en una calle cualquiera de Estados Unidos cuando dice “dentro de pocas horas voy a volver a mi país” , y más tarde, ya en Lanús, en la forma en que escucha a su concuñada la Yoli, decir “cuando digo acá … digo mi país” .
- ¿Por qué tomaste, y sostuviste, esa decisión?
- Es lo que yo tenía para entregar. En las obras argentinas el público sabe de qué estás hablando, hay cosas que son difíciles, imposibles, de traducir. Eso es lo mío.
Mucho, me han dicho que no hago obras “importantes”, pero yo pregunto, ¿de qué hacía Marlon Brando? ¿De qué hacía Marcello Mastroianni? ¿A ver si les decían que no podían hacer de norteamericano y de italiano?
- Tu profundidad la alcanzaste con personajes argentinos. - Fue fuertísimo para mí hacer Made in Lanús , que además fue el único caso de convivencia entre la obra de teatro y la película. Fue una obra que causó impacto no sólo acá, donde se seguía reponiendo en el teatro una vez que la película había salido de cartel, sino en Nueva York y en México, donde fuimos a hacerla. Captó un momento de transición muy complejo, con cuatro personajes que tenían cuatro maneras diferentes de ver el país, y tocando con profundidad y mucha franqueza un tema universal como es el desarraigo. La autora, Nelly Fernández Tiscornia, demostró un talento tremendo, como más tarde, cuando tuvo que hacer en cada semana un capítulo de Situación Límite . Con Made in Lanús llegamos a hacer doce funciones por semana en Mar del Plata. Yo quedé, después de todo eso, emocionalmente agotado.
Brandoni se nos ha metido en la vida con el buscavidas, el cuñado, el chanta, el honesto. ¿Quién no reconoce esos personajes entre sus conocidos, e incluso en sí mismo? Supo pescar los personajes argentinos y mostrarlos de una manera que se hicieron irresistibles. Sabíamos que existían desde antes de verlo actuar a Brandoni, pero una vez que él los hizo, se nos quedaron grabados. Se transformaron en personajes de la comedia o la tragedia que es la Argentina, y así Brandoni nos enseñó a ser argentinos.
- ¡Cada vez más! Con el oficio lo sobrellevás, pero igual.. A mí me da por soñar. Sueño que me olvido la ropa, o que me olvido la letra de una película que ya hice, que no encuentro la puerta de la sala. Esas cosas. Claro que en el teatro tenés, felizmente, la oportunidad de repararlo todo. Es muy linda la relación que se arma con el público. Te cuento una historia. Una noche, en medio de la función, se cayó la mitad de una bambalina. Yo caminé por el escenario hasta donde estaba la bambalina, y empecé a tirar de la mitad que había quedado enganchada. Todo mientras actuaba, ¿no? Tiro y tiro, y no puedo. Entonces miro al público y le digo: “Esta tela: no está, ¿de acuerdo?”, y la función siguió perfectamente.
Los diversos caminos de un actor argentino
sábado, 26 de marzo de 2011
Adolescentes discuten el 24 de marzo en facebook
Mi amiga Celia comparte "los comentarios de unos chicos nicoleños de 17 años, todos ellos nenes bien."
Alvaro Lluch H los que murieron se lo merecian porque se negaron a obedecer al gobierno de turno en este caso a los militarres que por ser mas inteligentes y mas fuertesa tomaron el control para que la argentina se encarrilara como sociedad
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Alvaro Lluch H nose porque pones nunca mas sino viviste esa epoca ni sus repercusiones
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Jaime Murray no podes ser tan pero tan bobo alvaro, si ella no puede poner nunca mas entonces vos no podes decir que se lo merecian, SI NO VIVSTE ESA EPOCA NI SUS REPERCUSIONES. agacheeee
El jueves a las 13:05 · Me gusta · 3 personas
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Alvaro Lluch H yo simplemente estoy criticando la opinio de nerina y no es una critica mala sino contructiva y si a vos te levan el cerebro y de un dia para el otro son k a morir bien por vos pero ami no me jodas porque vos no viviste nada y sin embargo te llenas la boca de boludeses y vos vas a agachar para juntar los dientes que te voy a voltiar
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Jaime Murray uy la niñita se enojo, ajaj se ve que agachaste bien la cabeza, bue me lleno la boca de boludeces ee y vos ni siquiera tenes una puta ideologia eso es lo mas triste. listo alvaro ya esta no la embarres mas
El jueves a las 13:14 · Me gusta
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Luz Nerina Flowers alo no tenes idea de lo q decis, critica constructiva? jajaja que bien estaria el mundo si cada uno d nosotros solo se preocupara por lo q le toca vivir a uno mismo...
El jueves a las 13:49 · Me gusta · 3 personas
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Luz Nerina Flowers se lo merecian? tanto que pareces aferrado a tu postura y tus ideas te quiero ver si viene un gobierno que nadie eligio a hacerte pensar de otra forma totalmente distinta y que si te manifestas en su contra te tiran cn cemento en los pies al rio de la plata. alo posta te digo deja de decir tantas goriladas por favor.
El jueves a las 13:56 · Me gusta
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Alvaro Lluch H goriladas jajaj neru si no existiera gente como yo dominaria una sola ideologia y muy bien saves que eso no va a pasar nunca y tener una ideologia es seguir la idea de otro no la tuya eso es lo que piensa
El jueves a las 13:58 · Me gusta
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Jaime Murray tenes razon chalo, neru si no exitiera gente primitiva como alvaro esa raza no hubiese evolucionado mentalmente y convertirse en lo que smos nosotros y gran parte de pueblo argentino, gente con memoria verdad y convicciones
El jueves a las 14:03 · Me gusta · 1 persona
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Luz Nerina Flowers alo en ningun momento hable de tener una sola ideologia me parece barbaro que haya tanta variedad de pensamientos como las hay pero esto no tiene nada q ver. mas alla de cualquier idiologia tenes que tener un poco de corazon y sentimientos para darte cuenta que murio mucha gente inocente y que esto no tiene q pasar nunca mas. tal vez si tuvieras un familiar desaparecido no dirias las barbaridades que decis, te lo aseguro
El jueves a las 14:06 · Me gusta · 2 personas
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Guido Tarico que debate se armooo la pucha! jajajajaja. aguante pino solanas.
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Jaime Murray ajajajaj lo tienen de la correa a pino guido!
El jueves a las 14:09 · Me gusta
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Guido Tarico yo no entiendo mucho de politica pero queria flashiar algo men disculpame jajajajaja
El jueves a las 14:11 · Me gusta · 2 personas
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Jaime Murray ajajajaja lo dije en realidad para que lo veea kinio o roy jaja
El jueves a las 14:12 · Me gusta · 1 persona
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Agustina Accorroni yo hoy estuve un rato reflexionando sobre todo esto y lo primero que se me vino a la cabeza es la cantidad de gente que hay en mi facultad estos dias porque se vienen las elecciones y estan todos pidiendo a avales y se me ocurrio imaginarme el silencio y la tristeza que serian las facultades con un gobierno como el que estuvo hace 35 años. no se q me hago hablando de politica porq no me gusta mucho pero queria compartir esto con ustedes. gracias.. nunca mas.
El jueves a las 14:59 · Me gusta · 4 personas
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Julieta Parets claaarooo es inaceptable seguir a gente tan repugnante pero nooo estamos reprimiendo una idea jajajaja
El jueves a las 19:55 · Me gusta
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Jaime Murray ajja posta que si, gracias a dios y gracias a personas que lucharon por la democracia que querian para ellos y sus hijos hoy la podemos vivir todos, y la memoria sirve para eso, para mantener la democracia
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Luz Nerina Flowers "en dias como hoy a mas de uno se le escapa el bigote y la picana"
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viernes, 25 de marzo de 2011
Comentarios sobre lo que sucedió en la Plaza de Mayo el 24 de marzo de 2011, a 35 años del golpe militar
Cynthia puntualiza que mi comentario de ayer 24 de marzo de 2011 es sombrío. Tiene razón, especialmente porque me lo dice después de que estuviéramos en La Plaza.
Faltó Hebe (hizo el acto en el Mercado Central). Eso duele. Pero también responde a que la lucha contra la dictadura es finalmente liderada por el Gobierno Nacional. Nos concentramos y embanderamos cuando el Gobierno fue rotundo representante de los enemigos, pero ahora podemos expandirnos. Así fue que hubo distensión anoche en el acto de Abuelas y Madre Línea Fundadora.
No la hubo tanto en el acto previo, de las organizaciones de izquierda que acusan al gobierno de Cristina de continuar el menemato y mantener el aparato represivo. Proyecto Sur copó la plaza durante todo el acto y detrás llegó numerosísimo el Partido Obrero, reclamando por su mártir Ferreyra —no escuché en sus varias columnas consignas por los 30.000 desaparecidos.
Cuando llegaron Madres y Abuelas la plaza se llenó de algo diferente. Había un sentimiento de respeto muy compacto. Era este cuadro: en el piso una masa, segura y distendida, de cientos de miles de jóvenes y en el escenario hablaban las viejitas, madres y abuelas, con los cuerpos endebles y la moral maciza, afirmada hasta lo inquebrantable con la eternidad de jueves que dieron la vuelta a la Pirámide de Mayo en esa plaza, con gente que las apoyaba y en soledad, incluso con gente que las insultó y la policía que las reprimió por caminar. Esas viejitas eran invencibles allí. Y era impresionante el tema de la juventud de los manifestantes. Si me apuran admito que la edad promedio no legaba a los 30. No es que faltáramos los viejos que estamos cada 24 de marzo, sino que los pibes eran muchos. Eran los que estuvieron en octubre pasado, cuando murió Kirchner, y es como si ya hubiesen madurado algo. Todos pibes que no habían nacido cuando empezó la dictadura. Han escuchado la historia de nosotros.
La realidad se encarga, de esa manera, de entender que la dictadura no fue sólo los siete años de espanto, sino aquello que los fundamentó y aún nutre miserias violentas.
Y ante eso, una masa enorme de personas. Que no estaban en otro lugar: estaban allí, en La Plaza.
35 años después. ¿Se han seguido reuniendo 200 mil personas 35 años después de acontecimientos similares en otros lugares del mundo?
Es cierto, Cynthia, estuve sombrío. Hay mucha gente haciendo lo mucho que aún hay que hacer.
![]() |
| Manu Parra, 21 años. |
jueves, 24 de marzo de 2011
24 de marzo de 2011
Para qué carajo servirá un blog sino para que uno exprese su pensamiento: que los manantiales siniestros que fundamentaron la dictadura siguen manando.
NOSOTROS
No hace tres años que “el campo” arremetía con un golpe; ¿qué se hizo de esa gente? ¿Qué se hizo de la multitud en el Monumento a los Españoles? ¿Qué se hizo de los que hicieron piquetes en todas las rutas del país? ¿Qué se hizo de los que cacerolearon en las esquinas de Buenos Aires? ¿Y los diputados que dieron el viandazo en el Congreso? ¿Se disolvieron? ¿Y qué había hecho durante la dictadura militar el bichito que se encendió en ese momento, año 2008?
No es tanto que algunas personas están a favor de lo que significa la dictadura del 76 y otras no. Posiblemente 98 de cada 100 personas dirían que la dictadura estuvo mal.
El asunto es el germen que se enciende. Los valores que conforman la causa y el sustento de la dictadura y que todos tenemos, en una u otra medida: violencia, individualismo, autoritarismo, egoísmo, miedo, codicia. Valores netamente burgueses.
El germen de la dictadura viene desde antes de la Argentina.
Dice:
Me importan yo y mi familia.
Quiero tener todo. Como dice McDonald’s, me encanta tener.
Quiero tener más.
Me encanta viajar, ser culto, ser fino. Puerto Madero, Punta del Este, Pinamar. Acapulco, Europa, Miami.
Me encanta pertenecer al club exclusivo. El Jockey Club, el área VIP, vivir en Highland, tener un apellido que se reconoce.
Me encanta viajar a lugares más exclusivos, ser más culto, más fino y pertenecer clubes más exclusivos que los grasas que se las quieren dar de.
Todo lo que El Turco nos mostraba que era posible que tuviéramos.
Quiero tener lo mío y que nadie me lo toque ni me lo mire. Al que me roba quiero que lo maten. No me importa por qué roba, ni su edad, ni qué hará con lo que roba. Que maten a todos los que amenazan mi seguridad.
No me hablen de problemas sociales. Para encargarse de eso está el Gobierno, y para encargarse el Gobierno me cobra los impuestos. Que el Gobierno solucione los problemas sociales: que elimine la inseguridad. Como sea.
Ni quiero oír la palabra sindicato. Los que somos patrones (en los hechos lo mismo que en la aspiración) sabemos que para lo único que existen los sindicatos es para crearnos problemas e impedirnos ganar lo que queremos. ¿Derechos de los trabajadores? Cada uno que cuide lo suyo. ¿Los trabajadores son pobres? Yo era pobre y ahora soy (en los hechos lo mismo que en la aspiración) patrón.
Los políticos son corruptos. Los sindicalistas, además de corruptos son unos negros ordinarios. Los negros, los villeros, los extranjeros son ladrones, secuestradores, asesinos. Nosotros somos los argentinos, y estamos rodeados por toda esa lacra de gente.
Difícilmente carezcamos de algunos de estos sentimientos. Y son los que sostienen el poder de Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Nidera, Cargill, Bunge, Dreyfus, Dow y Basf, por sólo citar empresas de “el campo”. El Gobierno negocia con ellas porque son parte de la economía, lo mismo que negocia con petroleras, mineras, el sector industrial, el financiero, etc.
DE AQUÍ EN MÁS
Hoy Tiempo Argentino publica una nota con el título “La complicidad civil en los delitos de lesa humanidad es la deuda que falta saldar”.
Se viene hablando de la dictadura cívico-militar. De abrir causas judiciales a los jueces que fueron la mano del gobierno de la dictadura.
Yo exijo a mis padres, mis profesores, mis tíos, los periodistas que hablaban en la radio y la televisión y que escribían en el diario entre 1976, cuando yo tenía 14 años, y 1982, los adultos del club al que asistía, los adultos que hablaban en el almacén, la ferretería y la tienda, que expresen su arrepentimiento y nos pidan disculpas a los chicos que los escuchábamos defender y afirmar la dictadura militar. De otro modo, son tan condenables como los asesinos que la ejercieron.
A las generaciones que venimos después nos toca ver, entender y romper el hielo del pánico que impuso la dictadura y afirmaron los gobiernos democráticos hasta el actual.
Hace tres años propuse en una dependencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que se entregara a cada oficina una hoja con el texto de la Ley —sancionada por la Legislatura porteña— que sanciona el 24 de marzo como Día de la Memoria. Era un afiche casi pacato y aún así las autoridades del área no quisieron que fuera distribuido. “¿Para qué?”, me dijeron. “Es al pedo. ¿Para qué te vas a buscar problemas?”
Hace dos años se repitió la misma situación en una empresa privada. Me dijeron que había que ser prudente con el Directorio. Que el tema no tenía nada que ver con la empresa.
El abogado Pablo Llonto, quien lleva con temple asombroso muchos juicios por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura me dijo que el porcentaje de casos de desapariciones que tienen proceso judicial es mínimo. Es una realidad espeluznante. Me explicó que para abrir una causa hace falta un trabajo previo importante, y que los abogados de los organismos de derechos humanos no dan abasto para trabajar en más casos.
Hay muchísimo por hacer.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Dear Mr. Spock
El capitán Kirk se impacienta con el Sr. Spock y le reprocha su falta de sentimientos. El Sr. Spock contesta:
— Llevo mi vida entera aprendiendo a esconderlos.
En otro capítulo, dirá:
— Donde no hay emoción, no hay motivo para la violencia.
martes, 22 de marzo de 2011
Adelanto de un libro
Adelanto aquí un fragmento de mi próximo libro de viajes, Fernando y Matilda.
Si Jim Henson hubiera tenido un sueño rioplatense, lo habría visto hecho realidad en el fantástico taller de Bianco. Él mismo con su extraordinaria nariz y sus ojitos perdidos en los pliegos de sus arrugas, es tan querible y atractivo como cualquiera de las criaturas de Laberinto. Está allí dentro desde siempre, entre una nube de infinitos objetos perdidos en los tiempos. En el rato que nos quedamos, recorremos varios siglos. Los bandoneones rebalsaban las estanterías. Él los arregla con la paciencia de un sabio chino. ¿Le encargaban que le quitara el asma a un bandoneón de 1921? No había problemas; tenía la Eternidad por delante. No puedo entender ahora cómo, con su ritmo de caracol sin hambre, pudo contarnos tantas cosas, sobre el inglés que llegó para comprarle un bandoneón célebre, sobre su primo integrante de Los Shakers, la banda de rock and roll más famosa de la historia del Uruguay, que le había dejado el bajo “igual al de Paul McCartney” (ahí está, tan real como un adoquín, exhibido tras un vidrio que alguna vez fue translúcido), de Piazzola, de su padre, de Buenos Aires, de la calle donde tiene el taller, de cómo aprendió el oficio de luthier, de las púas de un gramófono que atesora, que se fabrican sólo en Alemania y él se las hace traer… Tiene una perrita allí dentro, y un loro. Antes de irnos le pedimos que toque el bandoneón. Sin decirnos que sí, va disponiéndose a prepararse con una parsimonia irreal, moviéndose tan lentamente que parece siempre quieto, hasta que al fin, años después, tiene el negro y distinguido aparato entre las manos y apoyado sobre una antigua rodilla levantada. El bandoneón larga su primer bufido, armonioso, envolvente, conmovedor, infinitamente melancólico y bello. Es un momento mágico. Y, como dije, clavado en la Eternidad rioplatense.
El Señor de los Bandoneones
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